el sitio de poesiasalvaje.org - Absenta, MarÌa Dubon
 


  

27 Jul 2008
Inicio , ListaSalvaje , Publica , Foro , Comunicación , Enlaces , Postal , Buscar , Ayuda , English , Contacta
Inicio
El caldero
El foro
Contacta
El caldero
Avenidas de nada
Los ríos sonorosos
Barkazas de atunes
Línea o modulación

Absenta, MarÌa Dubon
Absenta, MarÌa Dubon
 

 
 

Sesenta y ocho grados de alcohol perfumado de anÌs se deslizan por mi garganta, me abrasan el esÛfago y caen incendiarios en el estÛmago. El infierno no huele a azufre, sino a absenta.

El local, un bar, si se califica con extrema benevolencia, es l˙gubre y desprende un olor mareante, el que envuelve a las putas que se acodan en la barra. Me agrada esta decadencia que lo contamina todo.

Cierro los ojos, soy el hombre que no deseo ser. No quiero verme reflejado en el espejo que tengo enfrente.

Nadie me ha oÌdo quejarme, ni cuando mi madre se fugÛ con un rico banquero dej·ndome abandonado a los cuatro aÒos; ni cuando mi padre, borracho de sufrimiento y g¸isqui, desfogaba su frustraciÛn en mÌ con su cinturÛn de cuero repujado y punta met·lica. No me quejÈ cuando a causa de una paliza quedÈ cojo porque mi cadera se quebrÛ. No osÈ quejarme cuando descubrÌ que el ˙nico sentimiento que despertaba en las mujeres era l·stima, ni me quejarÌa luego, cuando mi vida, privado de cariÒo y de un trabajo digno, øquiÈn iba a contratar a un minusv·lido que padecÌa terribles dolores en los huesos?, se convirtiÛ en lo que es ahora. A oscuras sueÒo, mi mente vuela rauda por lejanos parajes, por otros mundos, pero con la luz la realidad se vuelve cruel e insoportable.

Soy un artista dotado de una aguda penetraciÛn, dibujo retratos de la gente que veo pasar, paisajes conocidos o inventados, siempre a carboncillo, sin una gota de color.

A veces la inspiraciÛn me llega como una especie de posesiÛn incontrolable, y emborrono cualquier superficie susceptible de ser manchada por mi carbÛn: paredes, manteles, servilletas, camisas... Siento un latigazo en el espÌritu que me insta a dibujar, a dibujar hasta que mi mano queda exhausta, y los dedos se agarrotan, y el alma se me queda seca.

Entonces bebo para recuperar mi equilibrio hÌdrico, copas y m·s copas de absenta, que le devuelven a mi vida una cualidad untuosa. Contemplo mi mano ennegrecida y me siento artista, sÌ artista, aunque mis obras sÛlo reflejen panor·micas del infierno visto desde mi rincÛn de marginado y estÈ casi siempre ebrio, de tanto en tanto, me siento artista.

El suelo se mueve con su oleaje incesante bajo mis pies. °Oh! Judith. Cu·ntas veces te he soÒado compaÒera de viaje por este ocÈano desolado. Cu·ntas veces he deseado admirar, tan sÛlo admirar, tu cuerpo desnudo, templo de belleza reservado para unos pocos, para aquellos que pueden comprarte. No sabes que te amo, tanto como para que me hiera de muerte ver cÛmo te dejas manosear ante mis ojos por viejos y jÛvenes, por obreros y funcionarios.

Me ha faltado valor para confesarte mi afecto hasta hace un rato, estaba demasiado sereno para que t˙ lo interpretaras como una muestra de mi humor c·ustico. Me has mirado a los ojos con dulzura y me has sonreÌdo.

Ven conmigo. No puedo pagarte. Entonces, hazme un retrato. Y yo te he seguido con mi pierna rengueante y mi cuerpo tullido, igual que un perro vagabundo seguirÌa a los confines de la tierra al propietario de la mano que se ha atrevido a acariciarlo.

Judith. Me ha costado advertir que era un juego, que tus promesas ardientes y las partes de tu cuerpo que me ofrecÌas lasciva jam·s serÌan para mÌ. TenÌas que demostrarme que no soy un hombre, sÛlo, sÛlo soy un patÈtico remedo de virilidad asida a una masa inerte.

Te has reÌdo de mis l·grimas, te has burlado de mÌ, pobre diablo, rey de su infierno. Me has dejado tendido en esa cama testigo de mi humillaciÛn y ni te has dignado a acercarme el bastÛn. La puerta se ha cerrado tras de ti y yo he continuado llorando como un est˙pido iluso. No esperaba mucho de ti, habrÌa bastado un roce de tu piel para arrancarme del lodo.

Les has contado a todos mi verg¸enza. He conseguido descender las escaleras que conducen a las habitaciones del primer piso para ser recibido por los aplausos y las risotadas de la clientela.

Ya no me queda dignidad ni orgullo, no has podido robarme nada porque nada tengo, salvo esta sed insaciable de inconsciencia. El quinto vaso entra dulcemente por mi boca y me produce una arcada de amargura. °Ah! Regreso a mis dominios, al negro infierno al que viajo confundiendo delirio y realidad.

Mi vientre se abomba, crece, crece, crece, revienta. He parido unas larvas monstruosas y enormes que reptan por mi cuerpo deforme y me devoran voraces. No noto sus dentelladas arranc·ndome pedazos de carne, pero sÈ que me consumen a grandes bocados, que lamen mis huesos convertidos en simple carroÒa. Luego las veo metamorfosearse en mariposas gigantes, con tres pares de alas formidables, aÒiles, maravillosas. Vuelan, revolotean alrededor de mi cad·ver putrefacto. Son unas mariposas hermosas, tornasoladas, elegantes. Sus alas agitan el aire y producen m˙sica. Yo las he creado, son hijas mÌas, he sido capaz de engendrar algo bello, algo que todos admirar·n. Soy el padre de media docena de mariposas gigantes.
 
 
 
 
 
 
 

> Os envÌo un nuevo relato, "Absenta", con la intenciÛn de darlo a conocer
a travÈs de vuestra estupenda p·gina.
Anteriormente colaborÈ con otro relato,
"Ivy me espera", que fue publicado hace pocos meses.
Un cordial saludo
correo de m.dubon


de MarÌa Dubon

a 6 de Octubre 01  del tiempo de atrás de poesiasalvaje

Comentarios
Añadir nuevo
+/-
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.20 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
< Anterior   Siguiente >

Ver más recientes...
Ultimos comentarios


ir arriba


Advertisement