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05 Jul 2008
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Archipiélago en Altavoz
“Se puede simular y obviar; no obstante, escuchar con disposición y acoger
al otro como quien, en efecto, lo abraza; entre otras muchas ‘cosas’,
también da plata, no sólo plata.”
Carlito




Archipiélago
En Altavoz


David c G.
Equipo Creativo Pesquisa








Intro para España
Desde la parte norte de Suramérica
(Colombia, Medellín),
 saludo en la península Ibérica
a quienes van a disfrutar del 5º aniversario de
Barriodelcarmen.net  allá donde el loco y, a quienes van a disfrutar de otros
en conexión con los movimientos y sus acciones concretas

Grupo Creativo Pesquisa ha estado en contacto con
Poesía Salvaje (PS)  a través de uno de sus integrantes:
David c G., quien ha publicado algunos textos en el portal de PS con gran placer y alegría puesto que lo que allí confluye en términos de complicidades políticas y afinidades estéticas
tiene todo su valor, toda su sensatez, toda su dignidad,
toda su (R)existencia y voluntad creativa.

Altavoz, es un componente  de la Secretaria de cultura ciudadana. Éste fue el registro escrito de la  versión 2006 en lo que compete a música en un  concierto de 3 días. Encargados de realizar la memoria del evento, anexamos también una carpeta con una corta selección de fotografías que Miguel, quien está al frente de PS, sabrá darles uso y articularlo con Barriodelcarmen.net 
El texto y las fotografías son un guiño que les compartimos, es otra manera de saltarnos el océano para sabernos más cerca en el sentido de nuestras pasiones. 
A Eterno y la columna Durruti / a  Miguel / a Vivian / a Manu
al País Vasco y ya no a ETA/ a los que jamás han dejado de ser Republicanos…
A la memoria de Carlos Palomino (y Carlos Giuliani)  
A  Julia Díaz Climent Beso de David c G.
…Que doloroso y vital poema escribiste sobre Carlos (publicado en PS) a cuyo final nos unimos:
 ‘…gritando ya en la voz de sus hermanos, enseñando a decir
QUE YA ES BASTANTE.’







I
Rocas y piedras no siempre van al exterior


“Si la realidad no duerme ¿ por qué hemos de hacerlo nosotros?
que fuimos paridos por ella y más tarde o más temprano
le devolveremos el favor.”
Carlito.



Todos los derechos se resumen en que tenemos derecho a tener derecho, ¿Derecho a qué? ¡A la vida! a ninguna otra vaina y menos que nada, a la reducción del sostenimiento del cuerpo en el pago a contrapelo de los costos fijos para salvar el mes; verdadera cadena perpetua, apología del patíbulo. No son los padecimientos inscritos en la sobrevivencia, propios al árbol genealógico, nuestra voz, sino la vida en tanto canto. Ese nuestro sueño despierto con la mirada al frente y los ojos inyectados de sangre. Búsqueda, proceso y construcción en donde se sueña con los que se viaja, en una expedición sin retorno, dado que las experiencias acaecidas nos transfiguran. Es imposible una manera otra, sólo con los que sueñan la vida despiertos y no en las polvorientas recámaras de sus mentes, mientras construyen la destrucción de todo guetto, es posible lo posible: una vida fecunda, que no amordazada, torturada, depreciada. Apuesta alta, la más alta, al tratarse de la defensa de la vida, sobre todo en contra de nosotros mismos, léase, de las mezquindades disfrazadas de altruismo que pueden o, mejor, suelen ser el estandarte.


Se aprecia como rocas y piedras no van dirigidas contra un exterior, no son lanzadas a la prostituta para escarnio de ‘nuestros pecados’ en cuerpo ajeno; más bien, apuntan con furia contra los cuerpos que nos sostienen para continuar su liberación. Piedras y rocas no son instrumentalizadas en balas devenidas ráfagas y consecuentes cadáveres coladores que incentivan el agolpamiento en círculo irregular para participar del levantamiento del cuerpo. El levantamiento del cuerpo, en nuestra historia, está sujeto a otros móviles y por ende no existe el morbo y mucho menos la posibilidad de que hubiera el asesino mimetizado entre los espectadores haciéndosele agua la boca al ver en el cadáver la confirmación de su pago. No. el círculo que se genera es por pogo y los cuerpos -en este proceso de demolición sin reservas- se levantan con crueldad amorosa que libera la ira y expande a intermitencias la risa; clavan pies, puños, codos, rodillas y miradas en los fantasmas deleznables de lo social; fraguan anónimas manadas que descentran la anomia y sus concomitancias construyendo, a la manera del cardumen, un solo cuerpo y, todo ello con el fin de exorcizar lo letal de la violencia mediante una agresión sublime que va dando paso a la fiesta. Elocuencia de una danza que confronta y se sacude a la  muerte, que no se le doblega ni tranza con ella. Por eso aunque se nos tache de bestias y, en ocasiones, se nos trate como a éstas, éstas están es en otro lugar a pesar de su asepsia. Obsérvese que rocas y piedras, si se dirigen al exterior lo hacen es como efecto, más no como causa primera; lo hacen, primordialmente, para develar el trasfondo de la  moral que es cuanto mínimo doble.


Máximo riesgo si se asume sin vacilaciones estar en disposición de confrontar a los enviados de la parca haciendo uso del canto, más no de cualquiera sino mediante el cántico del Rock. Sea éste, el motivo para que nuestra voz tenga que ver con vos, para que sea voz imposible de ser silenciada al ser inseminada por las vísceras de quienes comparten la misma pasión. Vida que si bien puede nacer en cuartos oscuros, mohosos y en banca rota, al ser parida por el rock es susceptible, hacer de ese fango con enfado y desenfado: (una) vida transmutada. Vivencia alquimica que se propaga de labios a oídos y se celebra, todopoderosa, danzando alrededor del fuego, siendo de tal suerte comunión que se recibe por fuera de los estrados: ceremonia iniciática llevada a cabo con la suficiente intimidad, así sea a cielo abierto y con guardias del orden, entre quienes de ellos, aún hoy todavía existen algunos que no comprenden que no están frente a simples analfabetas harapientos. Sí, no lo parece pero sí –como se lee- con la suficiente intimidad, ya que el secreto jamás está oculto en tanto la dimensión del enigma, mediante un lenguaje que se va creando en común, acoge a los neófitos que se encuentran atravesando la experiencia de no doblegar su alma y no mancillar sus principios ¿cómo podrán entender algo de este vértigo quienes se esfuerzan en lo contrario? Y es que dicho secreto otorga un saber que no es información, esto es, no tiene valor de mercancía y por ello no se nos puede medir con el rasero de obreros rasos aunque carguemos ladrillo y trapero… el rapero, para ir nombrando los personajes que nos cobijan,  pudiese, si le viniese en gana hacer de esa escoba, herramienta estilizada para el break dance. Es éste el motivo para que el punkero, otro de los personajes que somos, se confeccione una ropa corroída y la lleve, cabeza en alto, párpados semicaídos y ojos de aspecto viscoso sangre, heridos por las visiones, mirando en lontananza.








II
…Un pájaro de fuego


“Para que un árbol alcance con su copa al cielo,
sus raíces deberán descender hasta el infierno”.
Federico Nietzsche


“(…) Se cuenta la historia de un niño que camina en la oscuridad tarareando una cantinela. Seguramente se trata de una cantinela que ha escuchado en alguna otra parte (y aunque, ahora, en medio de la noche, esto no tenga ninguna importancia, acecha siempre la pregunta acerca de la procedencia de la cancioncilla), probablemente ni siquiera la reproduce con fidelidad, pero el caso es que esa cantinela le protege, conjura y exorciza los monstruos deformados (…) que se atisban entre las sombras ocultándose en ellas, sin llegar nunca a mostrarse abiertamente” Cantinela, continúa José Luis, de “frágil y precario perfil solamente esbozado de una forma que se repite periódicamente, que vuelve sobre sí y envuelve al viviente en una especie de cobijo en el que puede refugiarse de la intempestiva tempestad, de las inclemencias del tiempo (…). La cantinela retiene por un momento el flujo, le da forma, y el viviente se conforma al revestirse con ese estribillo que opera como recipiente que intenta contener el caos: no se trata de interrumpir el caudal –pues esa interrupción no es la vida, sino la muerte en las aguas estancadas-, se trata de hallar el modo de ‘insertarse en una onda que preexiste’, de ‘ser acogido en el movimiento de una gran ola, de una columna de aire ascendente’. El arte de inventar cantinelas es todo lo que tenemos para edificarnos una morada en la que protegernos (…) fabrican nuestras horas y nuestros lugares”1.


Embriagados por el movimiento de esa gran ola que es la cantinela del Rock y envueltos por su cobijo, nuestros pasos van abriendo otros con la singularidad de eso que llaman un tumbao con buen swing. Cancioncilla que utiliza el caos a su favor e irrumpe en la interrupción de la vida –capturada por eso que llaman orden- para agitar sus aguas estancadas e impedir la asfixia por estrangulamiento acuoso, dudoso, sospechoso. Ese orden hace del verbo estrangular la endemia o ‘fascismo’ de este tiempo bajo las máscaras, ya sea de la anomia y la entropía encarnadas en la silenciosa metástasis del cáncer; ya sea de la masacre metamorfoseada por diligencias de la diplomacia, en alfombra roja para la llegada,  a ‘territorios vírgenes’, de las multinacionales; ya sea del VIH y el DIH, vilipendiados y observados en el VH; ya sea del esplendor de la opulencia que multiplica la escasez a través del resplandor de las copulaciones, que siendo meras poluciones, ensanchan el número de barrigones; ya sea del estado de sitio y la ciudad sin sitio, porque sobre todos recae la sombra de la sospecha a causa de esta serie, esta larga serie negra. Negro sobre negro u oscuridad fraguada por ese orden que, auspiciando, la más desbordada velocidad, crea un espejismo de plenitud mediante la manipulación del reino de las apariencias: material de toda ilusión e insumo de cualquier espectáculo; resorte de todo hedonismo ingenuo y grasa para los pistones del consumo cuyo producto se materializa en el ascenso al estrellato de carangas resucitadas y/o cofradías con apellido de alta alcurnia.


Es en medio de esta oscuridad, de la que uno de cuyos clímax se precipita con la posguerra, que aparece el rock and roll como luz en medio del túnel a comienzos de la década de los cincuenta, siglo XX ¡Cambalache! Luz infinita que insuflando en el cuerpo una extraña vibración, arrebata del duelo e invita al vuelo sobre la dimensión temporal de la pista. Es Elvis, al inicio de todo este periplo del rock, una de las tantas pruebas vivientes de lo que puede un cuerpo… abriéndose a estas intensidades: su cuerpo, sin necesidad de caminar sobre las aguas, es una conspiración que levitando vertiginosa, con aires elegantes de estirpe epiléptica, produce en la mujer, la Moojer y, en los hombres, entre otras, unos pantaloncitos encajados que también provocan.


Rock and roll, cantinela que utiliza el caos a su favor, al no tenerle miedo, ya que su materia esencial no es muy diferente de la de aquél. Apréciese: rock es, en ingles, roca; rock and roll equivale así al movimiento de la roca. Luego, aparecerían los Rolling Stones. Toda una progresión de ese movimiento primero pues stone, en ingles, es piedra; con lo cual ya estamos en el movimiento de la piedra pero, como decía Jack el destripador, ‘vamos por partes’: La roca, gracias a la presión del tiempo y la acción del clima sobre los metales que la conforman es el  embrión de la piedra. Tanto roca como piedra, para los antiguos, son espíritus sagrados donde yace lo femenino y lo más primigenio de la tierra; equivalen, a su vez, en el cuerpo humano al tuétano de los huesos, esto es, a lo más profundo, lo más duro y también lo más pesado. Ahora, tanto roca como tuétano tienen como componente esencial el hierro; éste, funciona como componente de la sangre y le da en gran medida su color; a su vez, es principalmente de lo ferroso, que al friccionar rocas o piedras salen chispas, condición / antesala del fuego. Veamos: tanto la roca, la sangre y el caos son expresiones de lo que posibilita la vida, van juntos desde el inicio: la roca respecto a la materia, el caos respecto al tiempo, la sangre –en términos muy generales- respecto a la vida animada. Se  aprecia así, con mayor facilidad como la roca es condición del fuego, el caos condición del azar y la sangre alegoría del vino y con ello de Dionisios. El fuego es robado por el Dios Prometeo al tirano Zeus para darlo a los humanos y contribuir a sacarlos de la oscuridad; el azar es vértigo que se instala en los procesos de experimentación; la sangre es memoria ancestral del sujeto humano…

                                                                                                                                                       …No puede ser casual que la fuerza pasional con que se toca una batería, acelere el corazón, avive la sangre y encienda una especie de furia o fuego a partir del cual transpira el cuerpo mientras se mueve aleatoriamente en aparente acto poseso...

                                                                                      …No puede ser casual que el rock insista, con tan denodado empeño, en habitar sus ‘ambientes naturales’: la cueva o caverna2 que se metamorfosea en taberna y, sobre todo cuando lo intentan sacar de la escena, en garaje, galpón, solar, casa o local (abandonados / apropiados) que dan abrigo a sus múltiples linajes…

                                                                                                                                                      …No puede ser casual que, también el hombre primitivo habitaba las cuevas para refugiarse y darse calor encendiendo hogueras mientras las piedras sudaban y pintaba grafías como quien envía señales de humo a otros tiempos…
                                          …No puede ser casual que sea el fuego el elemento que transforma la materia, que el fuego de los fuegos sea la luz y que, en consonancia, de las entrañas de la tierra salgan piedras preciosas que irradian luz y que además, consecuentemente, sean las hembras quienes, desde sus entrañas, den a luz el fruto de la incandescencia orgásmica…

                                                                                                                                  …Nada casual que en la tabla periódica, el hierro este simbolizado por dos letritas que conforman el sustantivo ( FE ) y que sea sólo a partir de la fe en los sueños que se logra arraigar el alma en las entrañas de esta tierra, y que esas entrañas sean la fusión de las rocas con el magma volcánico -evocación primigenia de la vulva y sus néctares: verdadera ambrosía si se capta cómo, la imagen del útero nos remite, de manera invertida, a la mismísima copa del Grial con su sangre misterica…

                                                                                                                           …¿Casual que algunos roqueros tengan por dioses a seres del mundo subterráneo y sus fuerzas primigenias les insuflen vida y; que otros, con sus gestos les hagan guiños a los indios que resisten indomables?...

                                                                                                                                                  …¿Será mera coincidencia que muchos de ellos caminen encorvados como si caminaran todo el tiempo dentro de la mismísima tierra y; que otros, caminen con la gracia de los monos y los chimpancés en plena jungla de cemento?...

                                             …¿Será puro capricho el color negro acompañado del rojo en sus prendas y, en otros, estén mimetizados los colores ocre, los tonos tierra?...

                                                                                                                              …¿Será un disparate decir que en la medida en que el fuego zigzaguea antojadizo, realizando variados movimientos, indica plenitud de vida y, que la cantinela rock and roll o metamorfosis de la roca, es una reivindicación radical de la vida pues aviva el vértigo de las pasiones al desatar en la memoria ancestral de la sangre el frenesí dionisiaco?


Es toda una actualización de fuerzas, y no un fenómeno de imitación, la que se expresa a través de unos cuerpos que (sin ser los de los caballeros medievales usando armadura ni los de los indios usando toda una variedad de atuendos ‘tomados’ de la selva) se desplazan ahora habitando las metrópolis con toda esa exquisita iconografía ancestral como lo develan los trazos y los pliegues en sus prendas. No se trata de un desvarío realizar un contrapunteo con la Excálibur, la espada del rey Arturo, la cual estaba clavada en una roca: la espada, que es piedra ‘trabajada’ clavada en una roca, qué interesante: imagen alegórica de la progresión de la roca decantada en espada para un rey, no en vano, sólo él podía sacarla. Hoy sería, quizá, posible equipararla con una guitarra eléctrica, pocos son los que pueden tocarla con destreza, requiere maestría. Pero ¿cómo funciona una guitarra eléctrica? Recuérdese: el fuego de los fuegos es la luz y ésta, por mediación de la tecnología se transforma en sonido. Y el sonido (desplazándose en el éter), vaya causalidad, es la quintaesencia de los otros cuatro elementos de la materia: transustanciación de lo más profundo, lo más duro, lo más pesado en lo más aéreo, lo más intangible y no obstante, es en estas condiciones que se produce el delicado sonido del trueno. Trueno y sonido son las dos alas de un pájaro de fuego que se incorpora a las corrientes de aire mientras su alma bebe de los fluidos espesos del inframundo. ¿Acaso no es en gran parte de los fluidos viscosos que se derraman lascivos por entre las piernas y el culo de donde luego nacen, se da a luz a esas criaturitas de cachetes sonrosados? Verdadera vida in-munda y/o vida en el mundo y por ende vivencia descentrada de las trampas de un mundo ideal el cuál está por fuera de las fuerzas primigenias de este mundo. Éste es emboscada y trinchera contra lo real de la Otredad y lo enigmático del mundo bajo la coartada de no comer del árbol del bien y del mal y, en consecuencia no participar de la experiencia paradojal y erótica a que reta este amplio escenario para así intentar asegurar el tiquete que garantiza la vida en el más allá: la moral se salta la vida por ambos lados (está por fuera de las pasiones y en un tiempo otro que se instaura por fuera del tiempo real: radiografía en la neurosis, caída en el abismo desde la psicosis y fascismos en la perversión). He ahí, la muerte en vida, lo cual devela que la moral es mortal. Una vida inmunda no es pues lo aberrante y sus atenuantes sino la verdadera legitimación de la existencia al no rechazar sus sinuosas invitaciones con todo el riesgo que llevan consigo.


Adquiere sentido entonces, el epígrafe de este segundo numeral puesto que ya se puede entender con propiedad que el árbol sólo crece, madura y se expande si con sus extrañas e inusitadas raíces se interna en las entrañas que son cimiente de la vida. En esta medida se puede señalar que existe quienes toman la cantinela del rock como estandarte, excusa, pretexto, antifaz, coartada porque no se acogen de pleno a ella sino que la traicionan al habitar en exclusiva uno de los extremos del árbol: las raíces o las copas, lo que arroja en ambos casos vidas mutiladas, depreciadas, resentidas: vidas reactivas que simulando creatividad expelen un característico y nauseabundo hedor snobista. Olvídense, no todos pueden sacar la espada de la roca o beber del Grial; muchos son los despedazados en batalla así tengan manillas, taches, cresta, medallones, rostros pálidos y un largo etc., puesto que si no entienden el significado de su atuendo y/o armadura, la vida real, que no es la del reino de las apariencias, y que por lo mismo no se anda con contemplaciones / divagaciones / tergiversaciones / malversaciones, los atraviesa de punta a punta en el fugaz instante en que creen triunfar.


Rocas y piedras en su movimiento de autoimplicación intensivo generan una transfiguración que va cobrando el rostro de la autonomía y desfigurando el de la tiranía. Participar de y en este particular ritmo, esta plural cantinela, posibilita cada vez  depender menos de otras fuerzas y cada vez más entrar en pactos con fuerzas afines a nuestras búsquedas ¿no es así como se crea una banda y también se desintegra para crear otras? La reivindicación de mayores márgenes de independencia y autonomía será llegar a un estado en que se pueda rodar por si mismos en pactos de lealtad y solidaridad con otros, pues solo se ha tratado de eso desde el principio: de revertir con y desde el amor las vidas que nos fueron arrebatadas y mancilladas arrojándonos de bruces a la mas miserable mierda y sin contar ya, para ese preciso instante, con inocencia alguna. De no ser así, de esto no ser verdad, estuviéramos hace rato meando en otros tiestos y no en estos que son callejones y encrucijadas a horas ‘malsanas’ ¡Qué sed de vida! Qué terribles travesías inconfesables como para ir a parapetarnos en guettos cuya única finalidad es dividir, fragmentar y menguar para poder multiplicar bandos antagónicos a la única y misma guerra: hiedra de mil cabezas que se alimenta ora de la sangre derramada, ora de la sangre contenida en las entrañas mediante el odio… por eso vale inquietarse ¿quien al frente? ¿Van las cosas de frente? ¿Cuáles las circunstancias y los móviles en ellas? Sobre todo porque no siempre la autonomía -hermana gemela de la dignidad- se ve acompañada de comodidad, comprensión, libertad de medios o de las prudentes y necesarias compañías que soporten el vértigo de inclinarse ante el deseo y sus pasiones: verdadero autoengendramiento que es bautismo de sangre.


Llegados a esta instancia, se puede estar en mejor disposición para recordar que ésta luz iridiscente que deviene cancioncilla infinita por sus fuerzas telúricas ha estado rodeada desde sus inicios por sanguijuelas y pirañas, provenientes de ese orden oscuro y vampirico que tiene como fin no sólo profanar su potencia y desvirtuar su autonomía salvaje sino, y fundamentalmente, crear esas economías de guetto para alimento de la hiedra. Ésta, se construye a punta de persuasión, embaucamiento y/o adiestramiento con el patrocinio de una artificiosa libertad que encuentra sus fuentes por mediación  de la vanidad en el espejismo del consumo y que termina por confeccionar, para todo el orbe y sin ahorrar esfuerzos, el elocuente reinado de las adicciones. Vean como son las cosas, resulta que las adicciones –se nos repite hasta el agotamiento- son producto de unos cuantos desadaptados e indeseables que no en pocas ocasiones escuchan rock pero eso sí –se ‘nos deja’ entender implícitamente- nada tiene que ver en esto la sociedad de la libre empresa. Y resulta que es ésta, con auspicio de los medios y sin reparar en los medios la verdadera adicta; su adicción no sólo esta en vías de agotar los recursos energéticos del planeta sino que su fagocitosis caníbal incorpora a su hedionda digestión masas demográficas no merecedoras de sus banquetes y sí, ‘dignas’ de desaparecer de la faz de la tierra. Es en este estado de cosas que los despistados, que todo lo confunden, se toman este regalo envenenado en un buen vaso que se sirve en las rocas. Momento en el cual, rocas y piedras pierden su poder subversivo al no ser su embriaguez dionisiaca sino demoníaca.


Es en el escenario esbozado, que se necesita poder pesquisar que tipo de embriaguez nos convoca como para poder no entregar el alma sino vivificarla a través de las pasiones que desata el deseo. Es en dicho escenario que se suele actualizar la escena de ‘perdición’ en que los emperadores se topaban como quien no quiere la cosa con Cleopatra; los altos mandos del ejercito Alemán o Francés queriendo con todo fervor toda cosa con Mata Hari (terrible operaria del recontraespionaje) hace menos de un siglo o; ya por estos días, una adolescente con acné, e incluso una mayorcita ya sin éste, compartiendo hostal con mimesis de Bosé, Brad Pitt o Johnny Deep.


De una manera un tanto alegórica se ha recreado el estribillo: sexo, drogas y rock and roll y, ciertamente no hay nada de malo en este tríptico y, como no lo hay; y, como si hay las chicas y los chicos que no sólo van al cielo sino a todas partes, resta sólo evocar las preguntillas: ¿Van las cosas de frente? ¿Cuáles las circunstancias y los móviles en ellas? ¿Cuál la escala de valores y los principios implicados? ¿Se ha tomado demasiado como para conducir el cochecito del bebé, continuar con esa relación o, para realizar ya el trasbordo a la próxima estación?








III
En medio del Archipiélago: Altavoz






“Lloran la ciudad mis ojos
campesinas de la tierra sentadas sobre el asfalto
con dos, tres y cinco pares de ojos hambrientos
con sus manos estiradas a los transeúntes
que pisotean recuerdos de quebrada fresca, de cantos de pájaros rojos,
de flores de siete cuero agridulce y de chocolate espumoso en el fogón de
leña.

Lloran la ciudad mis ojos
en la noche helada donde los habitantes de la calle
corean cantos de pájaros emigrantes
que acarician suavemente las heridas del pueblo en el delirio”.
                                                                                   Isabel García3


“El consuelo es que hay,
el consuelo es que hay un mapa.
“El consuelo es que hay,
el consuelo es que hay un mapa
para encontrar la salida (…)”4


 “(…)No se ha terminado
hay veces triunfo
hay veces fracasos
pero tu no te rindes
sabes que aún no haz ganado”5


“La esperanza es que hay,
La esperanza es que hay una llave.
La esperanza es que hay,
La esperanza es que hay una llave.
Para salir a respirar”6










“Piensa en algo en que puedas creer
que cambie lo que ves
que ni el tiempo lo pueda vencer
y nada este sobre él
y lo puedas sentir
y lo quieras vivir(…)”7


“Tú no tienes la culpa miamor / que el mundo sea tan feo
tú no tienes la culpa miamor  / de tanto tiroteo.
Va por la calle llorando / lágrima de oro
va por la calle brotando / lágrima de oro.
Tú no tienes la culpa miamor  / de tanto cachondeo
tú no tienes la culpa miamor / vamonos de jaleo.



Ahí por la calle llorando / lágrima de oro
ahí por la calle brotando  / lágrima de oro (…)

En este mundo ahí mucha confusión
suenan los tambores de la rebelión.

Suena mi pueblo / suena la razón
suena guaguanco
¡Baila mi mama!
Suenas los tambores
de la rebelión.

Suena mi pueblo / suena la razón
lágrima de oro (…)
tú no tienes la culpa
 miamor8


“Nuevamente empezar
aceptar lo vivido
 si es preciso olvidar
viajar hacia uno mismo
buscar la verdad
estar junto al vacío
 decidirse a saltar”9





Este epígrafe / composición acoge algunos fragmentos de las letras de varias bandas participantes en el evento de rock Altavoz, más dos referencias externas al evento pero que de pleno derecho son acordes a las pulsaciones y letras del rock. Composición que permite entre otras, visibilizar cómo las variadas posiciones y maneras que convoca este movimiento se desdoblan en una fusión / hibridación de sonidos que funcionan y se expresan en la creación musical a la manera de un archipiélago: conjunto de islas unidas por aquello que las separa10. Fusión de esa particular cantinela de insubordinación, dolor, ira, lascivia y júbilo en la hibridación de los diferentes géneros que la componen. Mestizaje que facilita el ensamblaje del epígrafe gracias a las afectaciones sensibles y los símbolos desplegados en el imaginario del evento. Ahora, este archipiélago donde encuentra cobijo la extrema tensión vital del rock, expresa un estado donde confluyen lo sublime y lo macabro y ello, se transmite por animismo a los seres que son acordes a sus fuerzas, más allá y más acá del lugar común:  “(…) como si la naturaleza, contemplada como esa continuidad sónica de vibraciones intensivas, contuviese en sí misma una cierta fuerza, un cierto poder para constituir, en el mar ilimitado del sonido, pequeñas islas o pequeños archipiélagos diferenciados (…), cada uno de los cuales es una selección de figuras y, por tanto, una música particular (…) / El hecho de que cada colectividad construya sus instrumentos musicales peculiares tiene ya, en sí mismo, algo de revelador: un instrumento musical es la materialización (…) de un determinado modo que encierra la inmensidad del viento en una columna de aire, la inmensidad de las intensidades en una serie de cuerdas o de pieles tensadas de modo distinto y ‘afinado’, la inmensidad del ruido cósmico en una gama de percusión (…) / Se trata de hallar el modo de ‘insertarse en una onda que preexiste’, de ‘ser acogido en el movimiento de una gran ola, de una columna de aire ascendente’ El arte de inventar cantinelas es todo lo que tenemos para edificarnos una morada en la que protegernos (…) fabrican nuestras horas y nuestros lugares”11 siendo así, el lenguaje de la música el punto extático de todo lenguaje o quizá, sólo equiparable con ese que son las caricias de exquisita y juguetona complicidad en el lecho de los amantes.


Lo que preexiste en esta tierra (que bien pudiese recibir el nombre de archipiélago pues ¿acaso no es un conjunto de islas de variados tamaños separadas por aquello que las reúne?) bajo el cobijo del rock, se extiende a varias generaciones que han logrado insertarse en esa onda, que han sido acogidos por el movimiento de esa gran ola gracias a su dignidad y valentía que resiste, insiste y persiste para existir cada vez menos de cualquier manera. Se recuerda a Manu cuando expresa en una de las letras de su disco Clandestino: “Esperando la última ola cuídate no te vaya a mojar (…) / Por el suelo camina mi pueblo, por el suelo ahí un agujero / por el suelo camina mi pueblo, por el suelo moliendo condena…”12 y; el título del siguiente: Próxima estación, Esperanza encuentra eco en ese pueblo que para el caso es el nuestro (y el vuestro) aquí en el valle de Aburra, y que lo radiografía, Carlos Sánchez Lozano en la introducción a un articulo-reseña sobre el libro historias de la Cárcel Bellavista: “Tal vez Medellín no sea una Ciudad  sino una  metáfora de la esperanza y de la locura, basta recorrerla desde su centro hasta sus límites para descubrir que se ésta en un lugar entre alado y monstruoso”13. Con esta imagen se nos presenta la atmósfera propicia y propiciatoria en que se desenvuelve la escena rock no propiamente en Medellín, sino en toda el Área Metropolitana y sus lugares aledaños. Bien, se trata de una relación intrínseca entre esperanza y locura porque, en efecto, por el suelo camina mi pueblo, por el suelo moliendo condena:



“...Y no había calle. Simplemente se hicieron (los barrios) como visionando la calle,
y después, a los años, llego un buldózer y abrió eso. Me tocó ese cambio.
La luz era de contrabando, con alambre de ropa, oculto entre la hierba.
Uno tenía que pasar agachado mirando. Hágase de cuenta un campo minado.
Cada rato morían caballos por allí.
También había lo que se llama una pila de agua donde uno tenía que madrugar
a las tres o cuatro de la mañana a hacer fila para recoger el agua del día. Se le
decía la pila pero eso era bombeando, se extraía el agua del fondo de la tierra...”14



Construir con estos sacrificios, ¿a quién se le ocurre? Puede llegar a preguntar quien ha lavado trastes dos / tres veces en la vida. Y habría que contestarle en tono de fábula, contarle como quien coge a un niño de la mano, pero sólo para que después no se suelte cuando empiece a escuchar y le cambie la expresión en la mirada, ya sea por desinterés, ya sea por sentimientos hasta entonces desconocidos. Bueno, se le va diciendo en tono de fábula que esas son las ocurrencias propias de los desplazados forzados (excúsese el exabrupto, es por un asunto pedagógico) del campo a la ciudad o, dentro de la ciudad, a causa de la violencia entre los diferentes y singulares guettos que alaban al señor matanza; éste, tótem y/o becerro, de allí la expresión –en esta geografía- para la pistola o el revolver: tote. Se le dice que son desplazados de su territorio, de su clima, de sus dialectos; desarraigados de sus sembrados y animales; despedazados por el exilio en sus afectos y en la mutilación de su familia; desterrados de su trama y urdimbre simbólica expresada en sus leyendas, creencias y opiniones (¿es ese precisamente ‘el estruendo’ de música que coloca el busero?); en suma, son degollados como con guillotina de su cosmogonía. Se le explica que los hijos de este proceso, no son ya hijos del campo aunque, en la eventualidad, se encuentren temporalmente todavía en él; tampoco lo son de la ciudad y no obstante, siguen llegando en diáspora a su periferia, a su justo centro o a su ningún lado. Son seres cuya instrumentalización ni siquiera alcanza para ser carne de cañón15 pues deambulan ya sin carnes; algunos de ellos evocan las imágenes de los cuerpos en los campos de concentración y no es en vano ya que estos son, en efecto, los nuevos campos ‘abiertos’ y con salida a ningún lado, propios de la época y, allí, tanto los hijos de esta variante del exterminio como radicalmente los hijos de estos hijos y/o parias primeros, se debaten en su intento por saber que lugar ocupan en un mundo que los ha excluido desde su misma llegada a él; se debaten para expresar su afecto y su amor cuando los ronda la traición y la sombra de la hoz se proyecta a la altura de sus cuellos. Ellos ya desde muy pequeños, pero viejos en experiencias, van soltando frases que los cuentan y dan cuenta de sus cuentas, vicisitudes / vivencias: la frasecilla que primero fue título de un libro (de Alonso Salazar) ‘no nacimos pa´ semilla’ y luego, especie de slogan, encuentra su coherencia en la sencilla razón de que ya no se cuenta con tierra, (la reforma agraria nunca la van a hacer, es más, ya ni se habla de ella, a lo máximo que se llegó fue a un cambio alegórico de nombre respecto de uno de sus ‘adjetivos’: de la caja agraria al banco agrario y quizá por la conveniencia de ‘renovar’ al personal). Y, no se crea que los que nacimos en el Área…  corrimos con mejor suerte: esto puede ser el verdadero infierno como los más dulces cielos y remansos, y no sólo por las nenas o los pelaos–que suelen jalar para ambos lados- sino por tantos otros seres y pasiones yuxtapuestas a altas velocidades. Es en estas condiciones que se le va buscando el lado alado a la estadía en esta geografía, la cual no es menos contundente y refrescante: bocanadas, a intervalos, de aire luz ganadas a pulso de insomnio y también cómplices maravillosos (el samaritano que cogimos de la mano, nos dice sin aspavientos: suceden ‘cosas’ por implosión, no se crea que todo explota afuera y, la verdad, no se sabe qué es peor. Así pues, con otras maneras y con otros, también nos las arreglamos para ahogar el dolor, sacudirnos la angustia y tener nuestras fiestas con los que sabemos aliados… en esta perspectiva, que encanto y sublimes fiestas!!!).


Bien, realizando un aparente salto, que es sólo perspectiva de contexto, se puede nombrar que el problema para la modernidad fue pensar la identidad, esto es, la relación especular entre una copia y un modelo para generar una mismidad / perpetuidad (una condena); dígase, para ser más específicos: mediante ese empuje por la espalda que hostiga a ser un clon de los ideales paternos y que provoca tantos suicidios o; mediante las benditas intenciones de las monjitas para con las siempre provocativas por alebrestadas y alebrestadas por provocativas ninfas en flor que les han terminado es causando tantos estragos… y por ende a nosotros, cuando de allí, esas florecitas salen con unas contradicciones y resentimientos que ellas mismas no entienden sino que de pleno derecho padecen y en un gesto no santo, nos los pretenden contagiar / endosar mediante un martirio de estirpe victoriano o; para pasar a las travesías de lo masculino, mediante ese régimen castrense de los colegios de Hermanos y/o padres que arroja tanto buen empresario castrado y por ende atarban con esas mismas ninfas ya entradas en años que no han salido aún del hechizo. En fin, la modernidad fue el reino de la neurosis. Quedan ahora sus estertores y sobre ellos se erigen con ahínco y furia triunfal, la psicosis y la perversión; es sino apreciar historias en eso que (los intelectuales de bien) llaman cine o caminar por las calles para corroborarlo: la paranoia y la autogestión onanista son los nuevos iconos16. Pudiese, de manera muy apretada, entenderse esta ‘nueva época’, como los efectos no presupuestados de la modernidad (que obliteran y dan al traste con su proyecto) y cuyas efectuaciones, del lado del despotismo, pretenden ser encauzadas de manera nada altruista (en el contexto del rock, el asesinato de Jhon Lennon exactamente en 1980 es diciente) hacia los actuales regimenes de producción y; del lado de la alegría y la furia creativa, los movimientos ‘contraculturales’ que han tenido varios epicentros, uno de ellos, el mayo del 68’ mundial o mejor, el año 68, no sólo en Francia sino también en México con epicentro en la UNAM, en Checoslovaquia la primavera de Praga, en los Estados Unidos manifestaciones en la Universidad de Berkeley y afines, en Portugal ‘preparando’ la revolución de los claveles, en Italia el movimiento Autonomía entre otros …


Es este terreno (llamémoslo contemporáneo más que posmoderno para no actualizar la pregunta   ¿cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler?) que la problemática que se instaura consiste en apreciar cómo cada vez con mayor acentuación se revientan las fronteras y los límites para dar paso a vasos comunicantes o umbrales -especies de autopistas sin peajes o, con atajos- por donde transitan las minorías, se reivindican las diferencias y se abren paso los inmigrantes: el actual despotismo de la ley y el orden sólo devela con sus acciones su extrema paranoia y fragilidad así como otrora, la desbordada ambición de Jasón sólo era signo de su cobardía17. En esta lógica, son demasiado ingenuos los que creen que las desgracias provienen del Estado, que éste es el culpable, eso sólo devela las propias incompetencias lastimeras de los que se mantienen quejando o armando peleas a todo pulmón con molinos de viento pues al Estado, le corresponde, realmente, una pequeña porción de los estragos: hay que sacudirse la ignorancia de pensar que el adversario da la cara, la verdadera magia negra, la cual es ejecuta por vampiros, se mueve en la sombra ¿dónde más? Los que creen tener al frente al enemigo, están viendo, las más de las veces, sólo títeres. Es en este tablero de ajedrez donde las casillas blancas las pintan de negro y viceversa, donde debe poder entenderse entonces, cuando se dice contra-cultural para una no ingenua apreciación que se esta en contra de la cultura oficial, la que es en realidad oropel pegado con babas, mocos y mierda que es defendida con intimidación y metralla. Así no se desvirtúa o mancilla el concepto contracultural e incluso para no ir muy lejos, para no homologar lo contracultural de terrorismo, práctica ésta última, no sólo perversa sino que además no se opone ‘al sistema’ sino que lo confirma al ser la misma metralla y los mismos mocos del otro lado del espejo (cualquier acción de terror siempre esta en contra de la sociedad civil y por ende de construir comunidad)… lo contracultural es pues, de hecho, lo opuesto a lo que quiere decir esa palabra si se restituye el sentido de la palabra cultura en tanto que cultivo de los vínculos en la socialidad y por ende lo contracultural es defensa de la cultura en su raigambre afectivo simbólica pero que, continuara siendo el signo contrario si el enunciado lo leen o lo escuchan aquellos que tienen ojos más no ven y, oídos pero sordos son.


Escenario contemporáneo que favorecido, no por la identidad / normalización, sino por la diferencia y lo múltiple, acentúa un mestizaje de todas las étnias y una hibridación de todos los saberes y afectos que ya no tiene retorno posible, así otros insistan en levantar nuevos y antiguos muros y fragüen / intenten teñir la expresión de las diferencias de indiferencia y la multiplicidad en variados guetos. Éstos, son un atavismo moderno y un signo de lo que es dar patadas de ahogado, una de cuyas variantes es el denodado empeño de homogenizar a los civiles como lo hacen con la leche; y eso puede que funcione para la leche pero a nosotros que nos dejen en paz. Y como ya se sabe que la frase anterior es frase de cajón porque esa paz no existe, nos queda abrazar nuestra legitima rareza e ingresar de lleno en el ámbito de la Otredad, lo cual quiere decir, descentrar la tiranía de lo objetivo porque en su nombre pretenden domesticar el azar esos que colocan los muros. Se propone en consecuencia, y, ello ya se realiza en acciones tangibles, sustentar y sostener nuestra singularidad y/o diferencia irreductible con ‘rigor’ y estética para no caer en esas endebles arbitrariedades y zonas de comodidad narcisista que todos conocemos de sobra puesto que nos cavan la fosa más rápido que los verdugos. 


Ésta perspectiva de contexto permite continuar situando nuestro tema: si el rock surge, en gran medida, como respuesta a una depresión macabra que fue la posguerra de mediados del siglo XX; si en nuestro ámbito local, se ha padecido el desplazamiento y el exilio y se han manifestado diferentes maneras para no sólo resistir sino por lo demás poder vivir con dignidad; si se constata que ahora el mundo es un queso agujereado por donde nos podemos encontrar en el recodo menos pensado y desde tales citas del azar fraguar pactos y lealtades; si ya sabemos que el rock viaja por el éter como fantasma que desafía la vigilancia de las garitas y su invitación es la autonomía soberana; si gracias a la tecnología, la comunicación se gesta en tiempo real descentrando lo que entendíamos por espacio; si desde el inicio es el amor el motivo por el cual se emprende el viaje. Si todo lo anterior, se puede sostener con fuerza que ese archipiélago que es el rock conformado por diferentes islas que serian sus géneros y/o variantes creativas, cuenta a su vez, con igual (o mayor) número de tribus en esas islas y, que por tanto, para poder viajar con los que se saben aliados hace falta más que contratos, pactos; más que uniformes e hipócritas mordazas cuerpos voluptuosos y generosos; más que roles asignados, roles posibles a partir de reglas y acuerdos propios; más que circular en extenuantes carreras de relevos gestar encuentros que creen estaciones con variados climas y paisajes; más que ordenes la gestación de sugerencias que expresen las diferencias de las múltiples voces con que cuenta la adolescencia (y sus bifurcaciones / actualizaciones); más que un largo luto por la extirpación de la clase campesina en cuanto tal, la aceleración amorosa de su precipitada metamorfosis para que puedan salir del otro lado.


Si estas verificaciones respecto a lo narrado encuentran resonancia, con mucha mayor razón lo que a continuación se plantea. En una guerra se presentan dos bajas inmediatas: caen los puentes y la verdad  ya que al ser el engaño el arte de la guerra (y por eso el adversario no va a estar dando la cara) en consecuencia la verdad ‘tiene que morir’ y por ende, la posibilidad de comunicación y de desplazamiento expresada en la figura del puente también, para así intentar inmovilizar tanto a los civiles como a las tropas que, a partir de ese momento son más susceptibles a la paranoia y por consiguiente a la capitulación mediante las labores de inteligencia que tienen como eje la desinformación. Así, un secreto puede convertirse en un abismo que separe a dos personas en el mejor de los casos, porque en el peor las encuentra con cuchillo en mano. En este sentido, si una de las funciones básicas de la música es restituir y transmitir alternativas de respuesta a ciertos temas y/o proposiciones de verdad a través de sus letras y sus ritmos al mayor número posible, se hace evidente que la música construye y/o fortalece puentes, a la vez que defiende la(s) verdad(es) de los civiles.


En otras palabras, puede decirse sin temor a equivocarnos que la creación musical y su disposición a ser escuchada resuena en uno de los instrumentos mejor dotados para no ser engañados: el cuerpo humano. En él, las partituras de la música funcionan a la manera de feromonas que lo despiertan y lo abren tanto a una amplificación de su conciencia como a las cadencias envolventes de la danza. Creación de sonidos y disposición a los mismos como una de las mayores posibilidades no sólo de resistencia civil sino de disfrute erótico que, en no pocas ocasiones alcanza el clímax orgásmico / orgiástico. Esta receptividad del cuerpo encuentra una insuperable disposición y resonancia en la música que nos compete, tanto por su condición de posibilidad libertaria como por sus ritmos siempre palpitantes. Lo que nos lleva además a comprender, qué si el rock se configura en archipiélago iridiscente conformado por tribus de variado tipo, éstas hacen de sus cuerpos, espacios de experimentación y performance con los cuales se confeccionan toda una dramaturgía carnavalesca y teatral, desde y con la cual, las prendas y los vestidos más que servir para cubrir los cuerpos de los actores les dan vida al alma de los personajes: ámbito de irreductible soberanía.


Si las anteriores pesquisas se pueden utilizar a nuestro antojo, pues entonces hagámosle un guiño a Carlos Iván Ruiz, y contestémosle de manera retórica, desde los argumentos arriba mencionados,  a su pertinente pregunta: “¿de dónde proviene la decisión de ser músico de Rock? ¿A qué se debe que una actividad que a todas luces y según las circunstancias arroja consecuencias más intangibles que materiales –léase no lucrativa en nuestro medio- pueda cautivar de la forma que lo hace, la dedicación, el esfuerzo y la pasión de tantas personas durante tanto tiempo de manera continua e ininterrumpida? ¿Qué tipo especial de valoración confiere el Rock a la existencia de los músicos que lo practican; a los que lo escuchan o lo siguen?”18 Y además, extendamos el juego y además las congratulaciones a los pequeños gestos y primeros pasos que desde hace ya un buen tiempo se está tomando esta administración local. Ello es no sólo una pequeña pero significativa muestra de decencia a nuestro irreductible derecho de contar con espacios que hagan tangible una democracia participativa sino también a que se constate retribución por el pago de impuestos. Es en estos términos que se puede preguntar con un buen tono: ¿De dónde proviene la decisión de esta alcaldía por medio de la secretaria de cultura ciudadana para abrir algunos espacios a los músicos de Rock del valle de Aburra? ¿A qué se debe que una actividad que a todas luces y según las circunstancias arroja consecuencias más intangibles que materiales –léase muy poco lucrativa en nuestro medio- pueda ser motivo de cierto esfuerzo y quizá pasión por parte de funcionarios públicos? ¿Qué tipo especial de valoración le confieren al Rock estos funcionarios que están contribuyendo a la propagación de esta cantinela, dígase, en la posibilidad de que tantas personas disfruten durante tres días y de manera casi ininterrumpida de algunas de las bandas de Rock paridas aquí y en otras latitudes? ¿Ellos escuchan esta cantinela y si lo hacen, que les transmiten las cancioncillas? 


La pesquisa nos lleva a revisar la página Web de la secretaria de cultura ciudadana de la alcaldía de Medellín y a corroborar que les quedo bien decantado en el volante de Altavoz su posición: brindar espacios para expresar los talentos con que cuenta esta provincia sabiendo que acogiendo la pluralidad de alternativas en el arte -que existen en el valle de Aburra- se contribuye a encauzar dicha energía en acciones concretas que cimientan la cultura y la amplían incluso más allá del sólo  beneficio de los implicados. Altavoz, es pues propuesta en el ámbito de la música pero también se extiende a otras artes. Si Altavoz es tu voz que importante que ese megáfono se adentrará más al interior de este archipiélago que cuenta no sólo con descargas eléctricas y manos palpitantes sobre el cuero del tambor. Quizá un punto de articulación en tal sentido, sea la labor que realiza El Ateneo, Porfirio Barba Jacob. Claro que ya se cuenta allí con algunos recursos de la Alcaldía pero no sólo es de dinero el asunto, se trata de  hacer crujir los cerebros entre actores interesados y entidades dispuestas para potenciar sinergias y ahorrar, en el buen sentido, esfuerzos extras. En este mes de noviembre en dicha ‘institución’ se han realizado actividades con las bandas Masacre, Frankie ha Muerto e IRA (con R al revés); dos conciertos de Rock y una jornada académica en conexión con otro importante festival de Rock, Undergrano. Pero bueno, este es sólo uno de los espacios posibles entre otros que también mueven sus fichas. Tema de ejercicio para que en lo eventual se pudiese expresar, en tono minoritario19, con la voz de más aliados:







IV
…Ni mayor lealtad posible


“Se puede simular y obviar; no obstante, escuchar con disposición y acoger
al otro como quien, en efecto, lo abraza; entre otras muchas ‘cosas’,
                                                                                                                             también da plata, no sólo plata.”
                                                                                                                                                      Carlito

La boleta para el tercer festival internacional de Rock, Altavoz consistió en la ‘donación de un libro’ para estar del otro lado de los ladrillos, las rejas y las vallas ¿Cómo hacer para que en el imaginario (sociocultural) esos libros no queden como simple valor de cambio? ¿Cómo los van a utilizar en tanto que valor de uso y qué significación adquieren al haber pasado por las manos de esta cofradía de guerreros contemporáneos? ¿Será posible que les pongan un sello que especifique que ese libro tal, fue donado, por ejemplo, por un metalero para un posible lector de entre 3 y 115 años? Y, así como estos juegos otros para otorgarle un mayor sentido de pertenencia y de responsabilidad a esta propuesta con el Rock. También dígase, que las bandas I.R.A (con R al revés), Nepentes y los Sorners hicieron de veedores del estado de los libros el día 23 de noviembre del año en curso en las horas de la mañana. Se constato que ningún libro era pirata, se tomaron fotos con algunos de los libros que leyeron en la época de colegio y, no faltaron las risas y las lágrimas (de tanta risa) al considerar que si estos libros los hubiera leído ‘la clase política’ en su tierna infancia (que montón de libros viejos los que ‘donaron’) quizá no estuviéramos repitiendo el pasado en presente.


En consonancia con lo inmediatamente anterior, se ha encontrado en una humilde biblioteca la siguiente frase que data del siglo XV en Maguncia, Alemania: ‘la imprenta va a fracasar porque como la gente no sabe leer’. Se tratará es de estar en el presente para exorcizar el pasado y en ello, hace falta leer la realidad, mas que libros. No obstante, en ésta labor, los libros suelen aportar su cuota. Este librito (híbrido entre ensayo, cuadros de contexto y algunas pinceladas de los trazos observados en este Altavoz) deja constancia del asombro que representa atestiguar y preguntarse ¿cómo hacen para aparecer siempre los mismos desconocidos en las mismas partes y, entre desconocidos acogerse como viejos conocidos? Vaya maneras obstinadas la de esta comunidad imposible de los que no tienen comunidad: comunidad de amantes por afinidades estéticas y complicidades políticas. Sin embargo, este escrito no alcanza pretensiones de erudición o totalizantes; ni siquiera alcanza a llegar al punto en que el periodista que deviene buitre y está al acecho de la sangre derramada en el ejercicio, de lo que él mismo llama su profesión, nos informa con minucia –y sin astucia- como el robo fue efectuado, esta vez, con la mano izquierda y pasa diligente ha realizar la estadística de los robos con la mano izquierda de y en la última década. Se confiesa que se carece de esas cualidades. Nuestro olfato de sabuesos recién desempacados, nos orienta en otras direcciones. Pasaremos a algunas de ellas.  


¿Qué fue lo que motivo al INDER a finales de la década de los 80’ para auspiciar dos años de conciertos casi ininterrumpidos en el teatro Carlos Vieco del cerro Nutibara aquí en la bella villa? Que interesante, más allá de las disposiciones físicas del escenario, qué fuese en el Nutibara, montaña sagrada que fue habitada por tribus indias y que hoy ha encontrado un  relevo generacional en otras. Que loable labor la del INDER en esos tiempos tan duros (en que alguien podía salir volando por la ventana acompañado por un aire de fuego) y que cantidad de buenos encuentros en esas escalas de teatro romano. Que interesante propuesta la de Altavoz a pesar de lo, hasta la fecha, todavía no suficiente para consolidar una estructura firme dado el movimiento Rock en el Área metropolitana y el oriente y occidente y norte y sur cercano: más de un bus de pueblo con sus pintas de preferencia metal en el último día y, uno que otro, los otros dos días precedentes.


Ahora, cada día tiene su propio afán y cada funcionario público tiene un margen de maniobra mucho menor del que cualquiera imaginaria más, una experiencia que no siempre alcanza ya que esos cargos casi siempre están hechos para reventarnos. Nosotros en épocas de funcionario no siempre alcanzamos la altura que requerían las circunstancias históricas y ello tanto por ética de no montarnos en eso que llaman ‘el tren de la historia’ como por la cuota de ignorancia amarrada a la reivindicación del digno sueño que a cada uno nos corresponde y que es importante reivindicar por derecho propio. Lo otro, es que siempre con la comunidad los vínculos sean y sigan siendo vigentes. Si esto queda, queda la dignidad no mancillada y se descentra el estribillo lo que el viento se llevo: la banda bogotana Odio a Botero (O. a B.)  liderada por René venía a Altavoz, en medio de la semana el asunto ‘se cayó’. No sabemos si fue por el nombre de la banda o por motivos de otra índole; no es esto en todo caso lo fundamental, lo que interesa es que las partes retomaron el dialogo y cuando O. a B. se presentó el domingo 5 de noviembre se sucedieron varias anécdotas:


René, inicia la presentación de su banda con el siguiente canto a la vida: “Por Guy Fawkes que hoy exactamente hace cuatro centurias, más un año, estaba…”  digamos, llevando a cabo una gran idea cuando lo interrumpieron y, luego, otros y otras tomarían su relevo, entre ellas Natalie Portman quien ya había acompañado a  Jean Reno  en esa hermosa película de Luc Besson (el profesional) y, que ésta es como una única y magnifica progresión no sólo de esa sino del cine de Besson, quien ya ha hecho, entre otras, el Quinto elemento y Juana de Arco.


En mitad del concierto, el secretario de cultura (Jorge Melguizo) interviene para, a grosso modo contarle al público lo ya expuesto (que venía que ya no venía y que aquí está), expresar que es un gran acierto tenerlos acá, que están en su casa y, seguidamente regalarle un abrazo a René. Esto es lo que suele quedar tras el telón según el criterio clásico de organización ‘interna’ y forma políticamente correcta; pero no es más que un falso orgullo y resulta que sucede todo lo contrario: es bien recibido, si se expresa así, con tranquilidad, en un tono amable pero por sobre todo, si es mediante un acto de humildad que tiene como propósito un reconocimiento, como es el caso, al desborde de talento con el aditamento de un gran humor que, en el terreno Punk, descentra (eje central del proyecto Altavoz) el nihilismo de el no futuro.


Dicha actitud vital hace actos las palabras del filósofo fránces (Paul Michel Foucault): no se trata de enfrentar al adversario más alto sino al más próximo y éste está detrás de nuestras narices en medio del juego de cuerda floja que es la cotidianidad. O. a B. hace devolución del inusual detalle, en la antepenúltima canción (porque le dijeron además que podía tocar otra) con un gesto amoroso para con todos los presentes: anuncia que su banda desea cantar una canción que aprecia mucho de una de las antiguas de aquí de Medellín: ¡Dinero! … más de uno estaba en primaria cuando comenzó a escucharla y, creo, casi todos la cantamos a rabiar con un brillo en la mirada que no era nostalgia sino absoluto júbilo. Estas vainas no se olvidan y no dejan odios; máxime, si es esa esplendida fémina de presencia etérea y ojos fuego quien logra calcar ese grito gutural y en fuga que es el coro, mientras el viento le acaricia sus cabellos… ahí es cuando se cierran los ojos, por fugaces instantes y por voluntad propia de los ojos pues éstos recuerdan a Rilke cuando dice: todo ángel es terrible y lo terrible no es más que aquello que aún podemos soportar…
                                            

…abiertos de nuevo los ojos, con sus pupilas dilatadas, a causa de esta  terrible visión cuyos pulmones infinitos van en la cresta del coro y cuyo cabello no deja de jugar con el viento ni de salir por esos labios carmesí en pleno vibrato, también nosotros tomamos aire para jugar a la mimesis de cuando se compartía el bombombum…   …sigo viendo sus labios y luego, que vaina luego: veo es ahora escrito labios y ya no sus labios con lo cual no queda más que forcejear entre ambos espacios hasta concederme la licencia de quedarme en esa escena ya primitiva, intentando alucinarla sin júbilo, con tremenda nostalgia. Todo esto a pesar de no tener ni idea de quien es en realidad esta encantadora fémina y, es que hay cosas esenciales que uno debiese saber para no ir a tratarla de cualquier manera ¿Qué variedad de helados le gusta? ¿Lleva calcetines o no al momento de  soñar? ¿Qué la incita a desear que al día siguiente, ese o esa continúen todavía en su cama? ¿Crispetas para el cine? ¿Repetimos la película de Guy Fawkes?


Vale, en esta tierra, toda licencia, no sólo licenciosa, se paga al contado así que para permanecer en el juego, páguese de una vez permaneciendo un poco más en el año 1986, año de aparición de la canción (20 años, todo un giro en la espiral):


¿En qué contexto surge Dinero? : El Rock llega a Medellín, más allá de mediados del siglo pasado, como souvenir de las clases altas. La situación fue otra para el ciudadano del común y el campesino en especifico ya que para ellos fue asimilar, si es que eso se asimila, la opresión de la violencia más algunas repercusiones del  movimiento Nadaista, que es a su vez, efecto en gran parte del mayo del 68’ mundial y a esto agréguese ciertas apuestas de calle propias a todo samaritano que aspira a ganarse una buena fiesterita. Estos eventos permiten la filtración de las corrientes del Rock ya no sólo desde arriba sino a la misma altura, en estas latitudes, hasta llegar el momento en que se invierten los términos puesto que de las entrañas de estos sucesos históricos y cotidianos, de las I.R.As por las MASACRES, de ciertos juegos serios con el lenguaje se comienza a parir otra cosa que no es el twist, el Go-Go, El Ye-Ye, etc., que aunque abren la partitura, corren el telón no son esa sangre viscosa de las entrañas de la tierra pariendo el mundo para otros menesteres. En medio de esta efervescencia se realiza el festival de Rock Ancón, en las afueras de la ciudad (municipio de Caldas) con cierre el 20 de junio del año 1971. Sus ecos contribuyen a la turbulencia creativa de los años 70’, la cual, también estuvo acompañada por derrotas, incomprensiones y revisión de presupuestos de los movimientos ‘contraculturales’. En medio de este contexto, dicha generación y la que va naciendo en los 80’, sin necesidad de leer el Fausto de Goethe, comprende que son los laberintos y círculos del inframundo (recuérdese el caso Lennon), comprende que es el limbo y la nada en carne propia, experimenta que la nada es el infierno contemporáneo y desde ese ámbito, vaya curiosidad de curiosidades, el Rock sigue sosteniendo muchas almas, oxigenando muchos espacios, promoviendo encuentros que cada vez serán más, más y más para continuar agrietando la oscuridad.


Corren los años 1983-84 y las bandas Parabellum y Mierda, entre otras, de los sectores más dolidos del Valle de Aburra, hacen fuerte presencia; como del otro lado del río (en otra banda) y hacia el sur, que representan la contraparte del contexto sociopolítico, se perfila la banda Kraken. Parabellum sacude y estremece tanto al metal como al Punk y realiza progresiones de sonido y letras en ambos movimientos. En este suelo fértil la banda I.R.A (con R al revés) adopta su definitivo nombre en el año 1986 y abandona el de S.I.D.A. Fueron en sus inicios muchachos que se reunían en el parque del poblado (sur de la ciudad) con otros muchachos y estos muchachos, a su vez, conocían a otros muchachos. Las siglas de esta banda de Punk que permite ver la imagen de un puño cerrado, rostro pálido y ojos amarillos bilis; expresa en simultáneo, una gran ternura que para nada es inconsistente con el nombre, por el contrario, potencia su fuerza: Ideas Revolucionarias Adolescentes. Ahora, en estos tiempos, esas siglas pasaran a nombrar otro derrotero, ya tendremos noticia de él. Por ahora, volvamos un momento más al tiempo pretérito: en 1988 I.R.A. (con R al revés)  y MASACRE desde el metal abren nuevas vetas (de índole distinta a las abiertas, por esos días, por los carros bomba dada la lucha entre Pablo Escobar con el Estado) y son, a la manera de ciertos patriarcas los que cierran la jornada en esta última versión de Altavoz, el domingo junto con Total Chaos (EE.UU.) los primeros y el lunes, día de fiesta, los segundos.


Otra conexión con 1986 se da al poder sentir y atestiguar como son las raíces, lo telúrico, el llamado infernal del terruño donde se nace y, que por eso mismo es que duele tanto si no lo quitan y nos mandan a la  mierda… volviendo a lo que son las raíces que no sólo son raíces del terruño sino de lo ancestral: “Todos lo sabemos, en Colombia cualquier cosa inimaginable puede ocurrir y efectivamente sucedió. Un sueño postergado por casi una década, como tantos otros, se hace realidad. Esta vez gracias a COMFENALCO Antioquia, Medellín tiene por primera vez un pedazo de la memoria musical de Portugal: Madredeus; una de las insignias musicales relevantes de Lisboa en el mundo, trae a nuestra ciudad su tour mundial Um Amor Infinito (…) / Madredeus fue fundado en 1986 (helo ahí)  por Pedro Ayres Magalhaes, un  roquero que entendió  la belleza de la música autóctona de su país para crear un sonido propio, (…) / podríamos decir que Madredeus es un laboratorio de música de cámara  inspirado por la riqueza folklórica de Portugal, por sus vidas cotidianas y por los horrores de un mundo desigual”20. Ese conmovedor concierto tuvo lugar en el Teatro Metropolitano el día 5 de octubre. Los tres días de Altavoz, tuvieron lugar un mes después, entre el 4 y el 6 de noviembre y en el siguiente fin de semana, sería el evento de Rock Undergrano en la feria de ganado, también con apoyo de varias entidades y la secretaria de cultura ciudadana.


Luego de esta breve retrospectiva, tómese nota que en el corto periodo de un mes y fracción se produce la feliz convergencia de varios conciertos, no sólo estos, con el sello de esa matriz que es el Archipiélago del movimiento Rock. En este sentido, es plausible nombrar la importancia de persistir en la gestación de eventos cuya plasmación permite destituir fronteras para aunar resonancias estéticas y compromisos políticos: Madre deus ama ese pedacito de tierra que es Portugal en el marco, entre otras, de las presiones de la Unión Europea y sin obligarnos, nos incita a amarla. Altavoz a su vez, integra variadas bandas de la cultura Hip-Hop21, Punk y Metal a semejanza de Undergrano en el ámbito de la escena local y, mientras en el primero la entrada se trueca con libros en el segundo el trueque va con comida (para los ciudadanos en este momento desplazados). Esto nos recuerda la alternativa de los japoneses después de Hiroshima y Nagasaki en 1945: contaban con arroz y japoneses, vislumbraron que era posible ‘educar’ en otro sentido a los japoneses y en el proceso de esta empresa se iban sosteniendo a punta de arrocito: resurgieron de manera literal como el ave fénix. Así, esta alegoría de libros y comida, en dos conciertos, con intervalo de una semana, nos recuerda tanto la anécdota del país del Sol Naciente en plena posguerra como también la apuesta del músico Bob Geldof cuando realiza varios conciertos (1985, Live Aid y 2005 Live 8) acompañado de un sin número de músicos que se unen a la causa de recaudar fondos, crear conciencia en el orbe y presionar al G8 la cancelación de la deuda externa para África.


Movimiento del Rock en el valle de Aburra que cobija a varias generaciones, que tiene demasiados matices, demasiados ángulos de apreciación, demasiados personajes con sus historias y las historias de sus bandas, demasiadas afectos y factores y, lo que se ha propuesto a través de estas líneas  procura sobrevolar la matriz de dicho archipiélago de manera panorámica (mito crítica y hermenéutica) en el campo de despliegue de lo social, de manera tal que incentive seguir participando de sus sagradas partículas, partituras y partidas en el sentido de parir y partir hacia nuevos horizontes en el ritornelo de esta cantinela. Son variados los temas, piénsese solamente en una pesquisa de las letras de las bandas del Área Metropolitana para sopesar sus implicaciones en el imaginario de la bella villa. Se ha procurado no patinar demasiado en la anécdota, se le ha incluso rehuido porque suele ser hojarasca que pisotean los transeúntes y que el viento se la lleva. Restan sin embargo unas cuantas imágenes:


Por  momentos la tarima semejaba un espacio en llamas, toda una caldera dado el sonido que expelía y la pasión de muchas de las bandas. Así, a falta de canecas para echar la basura –al no estar presupuestadas por los organizadores- el escenario llego a ser una caneca en brasas al mejor estilo de los suburbios del Bronx o de las parrillas donde estaban los chuzos y las mazorcas en la zona de comidas.


Una muchacha que deambulaba en medio de la zona del concierto (cancha cincuentenario, vecina por dos rejas de la universidad de Antioquia), le dice a su caballero: ‘¿dónde queda el miaderito?’ Y este en el tono solemne de quien tiene absoluto conocimiento de causa le responde: ‘allá princesa, en esas cajitas azules’. Estos son algunos pinitos de cómo va calando eso de una cultura ciudadana o una ciudad educada pero en este preciso detalle resta decir que hacen falta más que esas cajitas,   más lucidez, creatividad y el compromiso necesario para no tener que necesitarlas en lo que respecta a los habitantes de la calle porque si para este momento todavía la sensibilidad y conciencia crítica de la cultura favorece que algunos hagan de la calle su hogar, entonces por lo menos que los llamados desechables hagan sus necesidades en otra cosa diferente a unas cajitas desechables… ¿desvarío? excúsese el desvarío ya se retoma…


Cuando Blanco de Musinet, creo que todos conocen al personaje22, sólo le falta narrar los partidos del rentado colombiano y los de la NBA; ya desde el colegio era inagotable y las risas no faltaban por cuenta de él ora en las clases, ora en el descanso, ora a la salida. En fin, cómo se decía, cuando Blanco anuncio a todo pulmón que se cerraba con Masacre nadie salió corriendo; absolutamente nadie. Extraño fenómeno que se puede adobar con el siguiente comentario escuchado un rato después: ‘¿a qué horas es que es el infierno?’ lo decía sin angustia, con entusiasmo y no era en charla, preguntaba con intriga, comprometido con la causa. Ese encantador goliardo, juglar de la urbe, parcero de esquina y de cafetín de mala muerte (que nos sostiene en vida) no estaba dando bala y el sonido de su voz, aunque como de lata atravesada en la garganta,  no era ofensivo, fue toda una invitación al dialogo.


Y, continuando con aquello que es poder crear campos de experimentación para el amor ¿este sería el contrabajo continuo que acompaña a las tribus para que puedan serlo? (Y que es tan mal visto por muchos, incluyendo a todos aquellos nihilistas de línea dura que para creer desafiar ‘al sistema’ renuncian a toda sensibilidad pues así creen no dar muestras de debilidad) digamos que este movimiento del Rock and Roll que hemos dado en llamar Archipiélago conserva su poder de insubordinación a lo ancho del globo mediante complicidades secretas que resisten y gestan autonomías, heteronimias y caleidoscopios para expandir / propagar un erotismo que es danza con la vida. Lo que es claro, es que siempre se podrán parir sus creaciones si entra en pactos con lo dionisiaco y menos con lo demoníaco ya que la magia negra de los mercaderes y de los dioses oscuros, siempre exige el intercambio donde se ejerce la mayor desigualdad en la relación de fuerzas: entregar el alma a cambio de alcanzar el estrellato. El enunciado es claro: ¡estrellarse! Traicionar la estrella con la que cada cual nace con sus consiguientes pruebas sublimes y macabras. Acoger dichas pruebas es tener el ímpetu pasional y la persistencia para abrazar lo dionisiaco y acogerse a un aire que propagándose ascendente inserta en la próxima ola: Ya no la identidad sino la inclusión de la diferencia en la alteridad radical contemporánea bajo un proyecto común: una multitud que siente indignación, hambre, hastió, sed de vida y ya no de sobrevivencia… las infinitas y variadas maneras en que ya vamos siendo cómplices, creativos y de suyo cercanos entre vosotros y nosotros puesto que el asfalto, la noche, las callejuelas y las lentejuelas, los gestos, la música y las palabras que se fraguan en el campo de inmanencia de lo social son neblina, bruma e indisernibilidad: pisadas de gatos, ratas, cucarachas y demás especimenes, que saben (sabemos) que no hay mayor amor que el tiempo feliz en la miseria ni mayor lealtad posible de ser cosechada para continuar haciendo de las palabras de Felíx, acciones concretas: ¡hay que reinventar todo, hacer florecer el Sahara!

                                                                                                              …Para comenzar ha devolverle el favor a la realidad que nos ha parido; una de cuyas maneras es el sentido testimonio de la banda Bajo Cuerda a través de una de sus canciones. En ésta, le cantan a la posibilidad del perdón: la  historia narra como un grupo de muchachos ofrece perdón por sus acciones del pasado. No se trata de un cliché, sino de una emotiva canción que por la fuerza de su interpretación apunta con rocas y piedras hacia nosotros mismos para sanar o ¿le seguiremos endosando las deudas a la prostituta de ojos verdes? Bajo Cuerda, banda perteneciente al ámbito y a la cultura Hip-Hop puede participar en Altavoz a partir de esta versión ya que es un espacio que se abre para ellos, y el primer día de concierto fue su espacio y de manera tal que sé ha cumplido la profecía:











los últimos fueron los primeros.
Se tuvo la decencia
para que ingresaran
por la puerta del frente:
bienvenidos todos y todas,
pues son otra tribu
que se conecta a Altavoz,
interesante  megáfono
por estos días.

‘Nos veremos pronto amiguitos’
O. a B.








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Nuestra labor consiste en visualizar / visibilizar los posibles sentidos, implicaciones y consecuencias que contiene un evento de carácter público (o, en precipitarlo) con componentes creativos y, para ello, se rastrean los signos y los símbolos, las sensaciones y pulsaciones tanto explícitas como latentes, en lo que acontece. Con éste material se puede como fue el caso, realizar una memoria fotográfica acompañada de una crónica que de cuenta de lo que se pone en juego en ese evento específico, en éste. Se agrega además, un día/gnóstico en el cual se recapitula el evento, se evalúa y se arroja una prospección de posibles acciones que se derivan. Así, se acecha tanto el nivel de afectación sensible sobre los participantes como en términos de gestión se tientan los dados para potenciar la próxima jugada y/o evento.   


Julia Cifuentes  
Mejor conocida como Palmera… ‘Se me ha perdido una garrafa en tú pelo’ (comentario de un transeúnte, en Brasil, 2006). Carlito


David c G.  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
 “Avizorar horizontes factibles desde los encuentros por azar objetivo y tensión variable a que incitan las variadas complicidades: juego alegre y no obstante de risa cruel para agujerear mutuamente los gestos fáciles: ¿Dónde nació, hace cuanto? ¿Qué profesión lo convierte en ciudadano de bien? ¿Qué currículo lo respalda, le cubre la espalda o cuenta con guardaespaldas? Esto sólo le importa realmente a los que recaudan los impuestos y tendrá un grado de importancia para precisar la negociación en los contratos… a la pregunta ¿cuánto pagas de arriendo? Se responde con diligencia ¿con cuanto -desinteresadamente- estas dispuesto a colaborar?”.  Carlito.            

 Juliana Arcángel 
Quisiera que no se cayera la hoja de un árbol sin haberle encontrado un adecuado sitio al tocar el suelo, ello en nombre de la estética… es casi perfecto lo que de allí se gesta…   Carlito.






Correspondencia epistolar

1 Pardo, José Luis, p.67,68  “y cantan en llano” pp. 67-76. En: revista Archipiélago cuadernos de crítica de  la cultura, N. 17 , ‘Gilles Deleuze: pensar, crear, resistir’, 1994, editorial Archipiélago, Barcelona, pp. 145.

2 The cavern o la caberna era el nombre del bar en que los Beatles empezaron a tocar.

3 Fragmentos del poema la niñez en el asfalto. Recuerda a Eugueni  Eutushenco (poeta ruso):
 Patria / no te olvides de tus hijos, / su jardín de infancia / Fue la guerra.

4 Banda Radiosónica, Fragmento canción: De Delirios

5 Banda: Burkina, Fragmento canción: Luchadora

6 Banda Radiosónica, Fragmento canción: De Delirios

7 Banda De Bruces a Mí,  Fragmento canción: Real Love

8 Fragmentos canción ‘Lágrimas de oro’ de Manu Chao en Clandestino.

9 Banda I.R.A. (con R al revés),  Fragmentos canción: el viaje

10 Y también guiño a la revista española de crítica de la cultura Archipiélago, saludes a Fernando Álvarez Uría.

11 Pardo, 1994: 68-69.

12 Fragmentos canción Esperando la última ola de Manu Chao en Clandestino, Abril de 1998.

13 Suplemento “Imaginario”, periódico el mundo (Colombia), sábado nov. 21 de 1998,  p 4.

14 “‘de la parte alta’ Heli Ramírez, un poeta en la ciudad” por Rubén Darío Lotero y Víctor Gaviria. (“quienes lo entrevistan”) Suplemento el imaginario, periódico el mundo, noviembre 27 de 1999.  p.6.

15 Claro, en todo caso, están Machuca y Bojaya como iconos. El primero fue un atentado, de un ‘grupo guerrillero’, al oleoducto, que dado el mal calculo calcino a todo un caserío ¿apología a Pómpeya? El segundo fue o aún es, una cicatriz de dolor en pleno Occidente Colombiano: otro ‘grupo guerrillero’ bombardeo la iglesia donde se refugiaba la población civil en medio de un enfrentamiento con ‘los paramilitares’. Y, a éstos últimos, les gusta más la modalidad masacre que ese tipo de ‘errores / horrores políticos’.

16 Militancia onanista que encuentra justificación no en la necesidad de sobrevivencia sino tanto en la venganza de todos aquellos que impiden ‘mi vivencia’ como en una vivencia que, favoreciendo los guettos temporales, rinden tributo a la paranoia (Kill Bill y Hostal de Tarantino, Mach Point de Allen y sobre todo, Los Infiltrados de Scorsese son algunas polaroid que siendo modelos mediáticos intentan precisar como ya se vive juntos. Pinceladas del séptimo arte que son mero relejo inercial y acomodaticio de ciertas realidades y no su dislocamiento; no en vano, en los infiltrados se cierra, ya no con un sentido homenaje al señor de las moscas, sino al señor de las ratas que será ratificado con jolgorio en la reciente entrega de los Oscares 2007). 

17 En el mito de Medea se aprecia esta compulsión de manera elocuente.

18 Ruiz, Carlos Iván, p. 162  Medellín en vivo, la historia del Rock, una aproximación histórica y visual a la escena Rock de la ciudad desde los años 60’ s hasta nuestro días. Patricia Valencia y Gilberto Medina coordinadores de producción,  Editor Urám, Omar (IPC).  Medellín 1997, pp. 238. 

19 “Una minoría puede ser más numerosa que una mayoría.  Lo que define a la mayoría es un modelo al que hay que conformarse (...). Las minorías carecen de modelo, son un devenir, un proceso.  Podría decirse que nadie es mayoría.  Todos, de un modo u otro, estamos atrapados en algún devenir minoritario que nos arrastraría hacia vías desconocidas si nos decidiéramos a seguirlo.” (Deleuze, 1996:271. conversaciones).

20 Agudelo, Juan Antonio, p. 2  MADREDEUS, la voz de Portugal por primera vez en Colombia, Medellín, Confenalco Antioquia, gira Mundial MADREDEUS Um Amor Infinito, folleto, 2006.

21 Este no será propiamente el Rock pero si es el resultado de un radical y cadencioso cuestionamiento social.

22 Gustavo Andrés Blanco Jaramillo presenta desde hace algún tiempo Musinet, programa de música en uno de los canales locales.








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