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05 Jul 2008
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Avenida 15
De: Ricardo Landa, Sáfrika, Ángel Padilla, iobash, pablo salmerón, jose almeida afonso




va este poema dedicado a Dexter y a Winton y sus salvajes alientos
Las almas hermanas mueren de jazz
 Al saxo de Dexter Gordon
y a la trompeta de Winton Marsalis
Un beso se encamina
¿Al abismo, al corte de venas,
a la estimulación más tardía de la sangre?
Un beso va lento al futuro
extendiéndose por el aire.

O no, ¿es un beso húmedo
a la tierra que busca sus veneros
que muerde los huesos del mundo de los muertos?
Un beso que surca, que hoza
que se hunde en la tierra, su alimento.

¿Un beso, quizás que deslumbra,
que florece, que musita?
Un beso encaprichado
que repica la campana de los tiempos
y en un vals de locura impredecible
festeja el carnaval de las almas hermanas,
de los no hay olvidos, de los no hay perdones.

Un beso torcido, torturado
que navega al puerto de la soledad.
Un beso al cigarro, ala tasa negra del café.
Un beso al polvo de los rencores.
Un beso que escurre fango,
dolor de ingles, latidos de riñones.

Un beso reencarnado, devuelto
al mar desde los senos, a la miel desde su cáliz.
Un beso cíclico que quiere entender todas las lenguas y paladares.
Un beso de tambores y de cuerdas,
de trompetas, de saxos y clarines
en la marcha de la muerte del jazz.
Un beso con sordina, sin lamentos.

Ricardo Landa,
México en el fin del año del poder popular desde abajo y desde ahora.





Cómase usted a su marido.
Provoque el colapso en su propio hogar abrillantado.
Desahogue la rabia de siglos que ha ido guardando
contra su padre contra la santa madre iglesia
contra la frialdad de los ojos de un enfermo poderoso, altivo.
Arrincone a su enemigo,
tráguese a sus hijos
protéjalos de tan horrible burla, esta que hace el mundo
esta que no se atreve usted a cotejar
por miedo a mirarla a la cara.
Porque la verdad es un hueso duro de roer
una avalancha de acero sobre el propio cuerpo
que lacera la carne y vuelve invierno la sangre
que uno quisiera correr y arrancarse del mundo
y creer que nunca ha venido, que siempre estuvo en otra parte
o eso o
enfrentarse.
Tragar. Comer. Deshacer. Colapsar.
O enfrentarse.
Hágalo.

safrika





Trazos trozos mezclas infinitas posiciones para el amor
consiste en atisbar el mundo desde el cristal, ventana propicia
mandibula oxidada, ininteligibles frases, mezcladas con
pabellones auditivos que rechazan voces y fresnos y tardes
despacio en bicicleta como si uno caminara sobre hielo y quisiera
morderse el antebrazo con la furia que caracteriza a los
de espiritu torturado y tortuoso.
Hubo una vez, en un barco, con miedo a las medusas
pero de todos modos salté al mar, oscuro y tuve miedo porque
nunca resistí no ver el fondo de las cosas.
De todos modos salté y allí, durante minuto y medio estuve
tentando a la suerte como en el túnel tan largo
y en aquel atasco cuando no veía el azul del cielo y una angustia poderosa
se resumió en ansiedad y aciertos
(porque a veces lo que uno piensa en ese estado parece tener mucho más
sentido que cualquier otra cosa sobre la tierra que cualquier otra idea o pensamiento)
No importa, a veces es como si todo formara parte de un gran teatro y yo
fuese la protagonista venida a menos
una antigua actriz de bollywood pero pelirroja de bote y con
cientos y miles de entradas en la agenda de teléfonos
y con las manos rotas y con amigos suicidas y con
ese "intrinsecamente positiva"
y con los barcos y el azul del cielo
y la cara dormida y los ojos mirando a cualquier otro lugar
que no sea el centro mismo de la miseria humana. Del atroz teatro
cansado y voraz
que acaba por comernos por decirnos
ven ven ven
y uno quisiera saltar y fumar un cigarrillo en soledad
justo en la esquina del bar
donde nadie mira
donde nadie parece darse cuenta de que un alma
un alma
un alma
se muere y se retuerce de amor
incluso por aquello que parece odiar.

safrika





La Canción del Mayoral

En tus pasos la muerte, tus piernas son de la muerte,
tu mirada de la muerte, en tu lengua la muerte.
Sangre, tristeza, lluvia, duele hablar de ti,
la hoz.

Mayoral, la hoz,
tu sonrisa la hoz,
en tu heno la cruz, los clavos verdes, come, toro,
y muere la pradera.

Viene tu te quiero de nieve a cubrir de hielo
las cumbres, los labios, mayoral,
invierno.

Mayoral, invierno, luz, lágrima,
manos verdes, manos blancas, el vino,
la muerte.

Tu cara verde un árbol más, los pájaros,
y caminas por dentro del toro, su mujer callada,
le creces cielos falsos en la espalda y pájaros,
caminas las astas con piernas de estrellas, azul,
pero lluvia, y tu morada en la noche,
la tristeza y la sangre, mayoral,
tu verde reino, la llama de tu lengua, tu heno rojo,
la hoz,
en tus dedos de margarita la hoz, y la sangre, el viento,
su funeral en tus dedos celestes, la sangre, tristeza,
la hoz.

Ángel Padilla






recuerdas
la paranoia
del
trapichear
en la calle
con
enemigos
y constantemente
la vigilia
alterada,
sospechando
que esos
cabrones
que
te la iban
a jugar
en cualquier
momento,
meterte
corriendo
en el coche
porque
la policia
habia aparecido
en la zona

convencido
de que aquel
malnacido
te había
vendido
y en
verdad
estaban
allí porque
habían
parado
a un camión
en la
avenida.

iobash





el terrovista

para los que no están aquí

tengo los ojos rojos dando vueltas dentro del bote de Comex entre los dedos
aquel me mordió la pierna dejando rastros de venas espurulantes sobre el piso de tierra
cómo si no iba a dejar la huella de cuatro dedos arrastrada al menos treinta centímetros
y los barrotes
explayados en la toalla mojada
rígidos como la muerte de la que cayó entre sus piernas
hicieron callar mi nombre

hay un mar en este lugar al que llego dos veces entre espasmos
agua contaminada caliente y dura gotea araña y la saliva
de este perro desdentado que se muerde los puños rotos
terrovista
para masticar la electricidad de tus huevos y echarlos al agua hirviendo

hay paz donde sepultas
hay verbo

palabra mereces

arma
cargada de presente y circunstancia y más que eso
capaz
de que espaldas ya no sangren

pies borran sus pies
ni digital rastro en el horizonte ecríptico
diasincrónico
ni historia que repetirse llena de guerra y Estados
de buenaesperanza están las hojas de los periódicos zozobrantes
y su comercio inmundo con falsos árboles
enteros en medios delirantes creadores de esta pútrida conciencia del nosotros los terrovistas pegadores de sillón engordantes de diabetes

camino con la lengua y veo las cosas y sus gentes boca abajo
irracionados sin tinta ni insistencia
poder geriatrizado idolatrado en el banco de la injuria terrovista
cara de cerdo con barras seis incrustadas en el cielo
de ti todo se come
hasta colgarte de las uñas desde el palo más profundo
hasta que vivo en pena de muerte te aplicas y aplicas a cada instante
dicen los noticieros de mayor ausencia
¡es justo! Este no
subliminal y no tanto el consumo sin tabaco

estoy muerto de sed
dentro de cada oasis bulle algo
unos lo beben otros lo encallan más asesinados con una bala
error divino redentor vestido de Gala
y príncipe y princesas con sedas tejidas con la bilis de la miseria
sonrisa terrovista de humor patriarca rehistórico sin futuro

tengo puño y puño en cada muñón y grabo con la boca
ah
la venia ahogarme
entre patíbulo y pira observarme y minarme

pablo salmerón
enerodosmilsiete





APUNTES PARA UNA POÉTICA DE LA ATROCIDAD

La poesía, todavía hoy, en el siglo XXI, sigue siendo una de las artes, una de las formas de expresión de las personas que más nos sugiere o insinúa, que más nos susurra o nos habla de nuestras más hermosas o terribles interioridades, pero también de la vida colectiva, de sus frustraciones y contradicciones, de sus injusticias y miedos, de la rabia contenida, de la ira el odio y la impotencia del sufrimiento, del dolor, de la más infinita tristeza, de la insondable verdad, de certezas y visiones, de sueños truncados y de esperanzas vivas...

La poesía, la poesía que nos mueve y conmueve es esa que desnuda y nos desnuda ante uno y ante la vida. esa poesía que es cruel, terrible, despreciable, o tierna, querible, adorable, infinitamente encantadora, brutalmente aborrecible y despiadada.Y uno no puede más que rebelarse con todas las armas que tiene a su alcance y desvelar la verdad que se esconde tras la aparente normalidad de lo cotidiano, debajo de las máscaras de los energúmenos ilustrados, al lado de las sonrisas aparentemente felices e idiotas de los cortesanos de turno, de los esbirros encorbatados con olor a "debe y haber", de las negras sotanas de los oscuros sueños, de los sables envenenados con uranio enriquecido y fosfato blanco. Entonces verás ya claro y nada podrá ser igual. Entonces nada podría ser igual. Nada.

Pero sí que podrás ver que la poesía también nos habla de su querencia solidaria, de nuestra más infinita inquietud, fijas las pupilas -y esa otra mirada- en las estrelladas luces de los rompientes Atlánticos, en el cielo circular que abarca todos los firmes anhelos, en la costa desierta de todas las derrotas, todo un mundo interior de querencias y olvidos que nos convoca de nuevo, sorprendidos, desenfadados, alegres, al siempre truncado sueño libertario, al siempre vencido anhelo solidario, al siempre ultrajado afán dignificador.

[jose almeida afonso]
Artevirgo. La Aldea. Canarias. Abril de 2006






Islamabad

Siento que aunque estés lejos,
tu dolor es mi dolor,
tu miseria, la mía,
tu rabia contenida,
tu desbordada impotencia,
la de muchos que conozco bien.

Sí. ya lo sé. me podrás decir entonces,
palabras, sólo palabras para, tal vez,
tranquilizar tu ya podrida conciencia,
tus ya asqueados y putrefactos pensamientos,
tus agotados ya e inútiles argumentos
tu vergonzante e incomprensible inacción,
tu más que imperdonable parálisis permanente.

No. No tienes nada que ofrecerme. ¿Sólo palabras?
No, gracias. Ahórrate el tiempo si piensas, si sientes
que mi dolor es tu dolor.
Que mi miseria, la tuya.
Que mi rabia y mi impotencia la de muchos que dices conocer.

Y aunque yo vivo y muero en Islamabad, no olvides,
no olvides nunca que no sólo de palabras podemos sobrevivir en Islamabad.


[jose almeida afonso]
Artevirgo, a martes 18 de octubre de 2005



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