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27 Jul 2008
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Avenida 9
De: Virginia  Macías Torres, Beatriz Martinelli, llovizna, brus, lun@s, aldo novelli, Xtela, Atanet





Recurrir de nuevo a la prosa para enviar mensajes de socorro. La vida me resulta indomable, supe que era así desde un principio, pero cuesta verme impotente ante el dolor de quién mas quiero. Así me diluyo con la tristeza de saberme torpe, insignificante, de saber que daría todo por hacerte feliz, y solo puedo escucharte.
Recibo tus balazos con resignación, intento acolchar mis sentimientos en un delicado formol y hacerme frío, inerte, muerto. Cada llamada es un suicidio buscado, un profesional revés que me expulsa de su mundo y me deposita en el rincón de mi vida, de donde ni el arpa sabiamente manejada pudiera despertarme.
Intento aguantar la tormenta, suelto el ancla, intento no salir de tu vida, no quiero que me hagas naufragar.
Pero vuelve el pasado, ¿quién dijo que se quedaba atrás?
Vuelven los miedos, las palabras disparadas, vuelve el agobio a tu vida, y me culpas, no sé si tienes razón, pero solo puedo ser así, no tengo mas rostro que uno, solo tengo una vida por vivir.

Atanet





lleno de lagrimakas los párpados al recibir noticias STOP
espero encontrar KasEr escrito con neones en las caras de cientos de hijos ilegítimos a lo largo de ciudades que veré mañana STOP
montes de venus habrá que nos hablen de mundos por venir STOP
see ya like lagarterana, BYE!

Xtela





Poesía

El espejo proyecta su sombra
contra el papel,
y el sol reflejado amanece
en la hoja vacía,
despertando a los gallos rojos
que gritan al viento
el dolor latente
de los hombres mudos.

aldo novelli
patagonia - latinoamerica





LAS DUDAS NO SE LLEVARON LOS RECUERDOS

Capitulo I,  el rompeolas
Era una noche de verano, si no recuerdo mal con luna llena. Una atracción magnética, un nudo en el estomago, una sonrisa y el sabor a felicidad.

La incertidumbre y el impulso de llevar a cabo un sueño. La comodidad de estar con alguien, que aunque que conocía hacia menos de una semana, me desbordaba. Me sentía como en una canoa por unos rápidos, y a pesar de la velocidad no sentía vértigo, flotaba a la luz de la luna sintiendo una paz interior desconocida... un amor saliendo a borbotones nos unia con desconcierto. Como podía estar ocurriendo aquello?

Al día siguiente me desperté radiante una aureola hacia que fuera dejando huella por donde pasaba, huellas color púrpura que resplandecían en la noche. Mis amigas me sonreían con complicidad, y se sentían orgullosas de verme tan feliz, como si ellas hubieran contribuido en algo, como si aquello no solo me estuviera ocurriendo a mi.

Volvía a vivir y a sentir....
 
Capitulo II,  Un espejo rompió el hechizo
La noche fluía con rapidez, hasta que de pronto.... sonaron las campanadas de medianoche y ellas dos se encontraron frente a un espejo y el hechizo se desvaneció. Cayo sobre mi el peso de la dura realidad aprisionandome . No podía respirar, mientras el aire entraba por la ventanilla apagando el calor de la noche y mi cabeza intentaba encontrar argumentos para retenerla. Mi cenicienta quería volar, salió llorando pero sin evitar desplegar las alas... y dejarme a mi atrás con mi soledad. Yo me quede pegada a la tierra, por mucho que quisiera seguir volado el gran peso de mi cuerpo y de mis años me lo impedían.
La fuerza de la esperanza y mi resistencia a resignarme me permitieron volar más tarde hasta ella. La encontré en una nube y sus algodones acunaron de nuevo nuestro calor.
En alfombra mágica nos deslizamos entre las nubes sobre el mar, hasta posarnos en los acantilados. El horizonte fue testigo de la grandeza de la ternura y, perdidas en la inmensidad de los mares, nuestros corazones se reencontraron.
 
Capitulo III,  Sus sombras se besaron
El ensordecedor estruendo de las olas al golpear las rocas despertó sus pasiones.

Paseaban plácidamente a la luz de la luna como unos enamorados cualquiera, buscando la complicidad entre las rocas.  Recorriendo ante la muralla que separaba la bravura del mar  del susurro de un amor incomprendido. Sus cuerpos se reflejaron en la roca, y la sombra de sus labios se unieron con disimulo, brindando a la noche dejar huella en su recuerdo de aquel momento.

Lun@s





su piel espuma en las olas tibias

eso no ser sentado en la cara eso al fin

contar todo mis ojos de sol
morir

a despedirnos de la abuela
oímos música popular y jazz
el ansia me anuda
me afina

vamos a despedirnos de la abuela
las curvas
el valle se estira y bulle
el valle

el dolor sus pétalos elevan brazos de yo
una dura y semilla ácida en el pecho
la vacía
que late

como una fuente late

el camino un ave grande y babosas

mi piel
la nube más ligera se ha desprendido
de mi boca mi garganta
el latido

llovizna





Ella y el mundo


Allí estaba ella.
Sentada.
Sollozante.
Apenas tendría cuatro otoños
y ya sabía que el dolor va pegado a la piel
y que las miradas matan.
y que las decisiones están envasadas al vacío.

Seguro que tenía hambre.
Frío.
Tristeza.
Con la ropa sucia.
Los ojos bien abiertos.
La conciencia tranquila.

Entre tanta barbarie.
Tanto mirar para otro lado.
Y tanta apariencia falsa.
La niña lloraba.
Impotencia por vivir entre humanos.

brus





Re: sinpalabras

está clavado en un cuadro el paisaje, todo
la mujer contra un árbol y las letras
mordidas en el cielo como heridas:
p o e s í a


todo lleno de palabras
árbol gravado en el árbol del que ella respira con sus labios
tierra arada en la tierra
río dibujan espumas las letras sobre el río
nave escrito en el aire
ciudad chillan los pájaros excitados sobre la ciudad
muralla, camino, montaña, gruta,
cada cosa con sus letras, las nubes, el estruendo, las grietas del lienzo
los brotes de los arbustos
el fuego del ocaso
el borde de las líneas, los puntos


y en el mismo cuadro, maldiciendo el transcurso,
mujer con sombrerito, mientras pasea entre flores
mujer atravesada, como un santo en el martirio
mujer tomando té, sonriendo por la tarde
mujer en éxtasis, y sus ojos blancos,
¡pobre diabla, pobre diabla! (aquí hay un error: no se sabe
de quién es esa voz) donde ella se abraza las rodillas
y esconde la cara

el conjunto es pasmoso desorbitado sobrecogedor
y el cielo con sus letras claras, tajantes, llagadas,
sin lugar a metáfora:
p o e s i a

llovizna





                                          El cielo protector
 
para  Jorge Luis Villanueva Bustios.
 
Amárrame los zapatos     ordenó el último emperador  
quien fuera su siervo      reveló  su ira        tembló la celda   penumbra
un  rayo   un trueno    asonada       trompeta   en melodía furiosa
afuera   los eunucos   corrían  mirando el cielo
las mujeres   lanzaban sus velos      los niños    soñaban   volar
atravesando   el siglo de las luces        alboradas     almas matinales
ni emperador ni jefe      solazados reyes     nada     gobernantes  al revés en sus  hoyos
cuánta   maleza     en  el bosque      el mundo  es un bosque   quemado
rítmico periplo  de  la desolación      un Kamizake      salta    con su    flor
bailarina    bailarín     llamando  al profeta  del silencio      allá el cielo  protector
el gran desierto    los astros     virtualidad   circular    eterno retorno
correr hacia el mar    registro  de belleza      olas  olas   comunión   coral
una canasta  de  hierbas  aromáticas     en lo alto    y  ellos con sus  venenos
te regalo   mi cerebro    es la consigna     peinarse   con brío     el cuerpo  gime
marchan   ovejitas    disfrazadas de gente      qué lindas    
duna   duna    el paisaje-pensamiento    coro  de  ángeles   desfallecientes
y van  los desesperados    con lágrimas   en sus  pies     
te regalo  una fotografía de  un recien nacido     ofrenda   cielo protector
intocada    cabecita      bulliendo     sobre ti solo el cielo    el cielo    o    el sueño 
una   quimera     un   minotauro     un planeta   lila     el cielo  protector.
 
Virginia  Macías Torres.





VIENES

vienes a mí como  ventisca
hielas  por momentos el torrente
eres celaje
            aquietando los sonidos y los tintes

celebras como arroyo
trayendo gorjeos
arrullas como el nido
                    de ave exótica

desparejas el camino
               donde los pies se atreven
e infaliblemente
recorres los senderos
                   que persisten olvidados

aclaras las mañanas
                  de cada invierno
prendes las luciérnagas
                      en la noche

aceleras el galope
              de este potro embravecido
y montas
la espuma blancuzca
                  en la carrera

sujetas las riendas
aprietas los estribos
manejas el látigo del dolor
y con sutil sabiduría
                 le llevas al establo

desatas la cincha
retiras los arneses
escondes la montura
desnudo y libre
hundes entre  paja amarilla y perfumada
este amor desbocado
        que no sabe de rodeos ni palenques

Beatriz Martinelli

"Se puede tener,  en lo más profundo del alma,
un corazón cálido, y, sin embargo,
puede que nadie acuda jamás a acogerse a él"
                         Vincent Van Gogh
http://unpatioalasombro.iespana.es
http://cuentosentuespacio.iespana.es
http://www.5artes.com/bmartinelli/
http://www.ciudadjardinonline.com/arte/pintura/marbella/index.html







Esta avenida tiene escritos que faltaron de poner el día de antes


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