21.11.08

UNA JORNADA PARTICULAR

Dice un bando del alcalde de mi pueblo que "con motivo de la celebración del XXV aniversario del Estatuto de Autonomía" se celebrará en Mérida "una convivencia cívica" el día 30 de noviembre. Para aquellos que quieran acudir habrá "autobuses gratuitos". Sin más. ¿A cuánto me sale a mí, el billete en esos autobuses? ¿A cuánto el uso político que se hará de las cabecitas? Porque, en el mismo pueblo, de la financiación autonómica y la revisión del Estatuto no se ha dicho ni mú. Ni una mala mesa redonda, como cuando hay que vacunar a los perros, por ejemplo. Se prepara así, con cargo al erario público, una jornada particular más, al estilo de la democracia participativa. Señor, ¿no se cansarán nunca de ser tan, tan burdos, en el acarreo?

20.11.08

PRISAS

"La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte"



















Immanuel Kant

19.11.08

EL DIABLO, PROBABLEMENTE

Hay experiencias cinematográficas -como espectador- que nunca decepcionan. La principal, probablemente, es una película de Bresson. Compartirla con otros acumula sobre las emociones del relato impresiones inolvidables: la severidad de Bresson en su puesta en escena (la acumulación de las puertas como elemento totémico del relato, la dirección de actores y su fijación en una mecánica de inexpresividad, las referencias pictóricas en el empleo del color, los encuadres con fuera de campo, el montaje dirigista, los diálogos sentenciosos sin bálsamo musical...) exige un ejercicio de expectación para el que no se nos prepara, pero que, quiera uno o no, resulta perturbador. Como visitar un sepulcro, vamos. 

En Bresson, como diría Fonollosa en la voz de Robe Iniesta, el envite es al no ser. A lo seguro. No perseguir la realidad, sino fingirla, pero mientras la usa y la recompone. No contar mediante imágenes, sino con palabras, pero por medio de representaciones visuales (pictóricas) y sonidos que las envuelvan. No hacer actuar a los intérpretes: vaciarlos para contar sus sentimientos. La contradicción como estilo acaba siendo la definición de coherencia. "El diablo, probablemente" es su penúltima película, un filme generacional que avisaba sobre los riesgos que el infantilismo y la frivolidad de aquellos jóvenes del 77 (hoy, nuestros gobernantes) engendrarían a la larga. Profecía cumplida. El diablo estaba ya al volante, y últimamente ha acelerado. Bresson ya lo intuyó.

Por lo demás, encontré un excelente comentario del chileno Eduardo Nabal A. en la revista, chilena,  "La fuga".  Una reseña insuperable que transcribo para solaz de mis compañeros de proyección en "Villa Espléndida", todos ellos, ejem, tan conmovidos como yo por la película. 

Robert Bresson es un autor difícil, de extraordinario prestigio entre un sector de la crítica especializada y cada vez mayor reconocimiento como un nombre clave del cine francés, europeo y universal; pero su obra sigue conservando el mismo hermetismo que causaba y causa estupefacción o incluso aburrimiento en un amplio sector del público en general.


La radicalidad narrativa de Bresson, hoy quizás ya no tan nueva en su planteamiento inicial, lo lleva a iniciar este misterioso y fascinante filme con el plano fijo de una noticia de prensa: el suicidio-asesinato del protagonista de la cinta. Pero, una vez más en Bresson, lo importante no es lo que se cuenta sino el modo en que, a través de su inconfundible manera de contar, todo adquiere nuevas resonancias que van desde lo psicológico a lo político pasando por lo metafísico y si se quiere, de un modo poco ortodoxo, lo religioso-filosófico. El autor de “El proceso de Juana de Arco” y “Un condenado a muerte se ha escapado” se centra en el deambular de Charles (Antoine Monnier) un joven ¿rebelde? ¿desorientado? obsesionado con la idea de su propio suicidio. Sin embargo, y si no fuera por determinados gestos y relaciones con objetos como la posesión de un tubo de cianuro, un cuaderno de anotaciones y un revólver o pequeños hurtos, su conducta no es muy diferente de la de los jóvenes tristes y desencantados que lo rodean, incluyendo a un adicto a la heroína al que trata de ayudar inútilmente. “La revolución ya no es posible. Es demasiado tarde” dice Alberte (Tina Irissari) una de las dos parejas femeninas del protagonista, integrante de un grupo que se reúne tanto para proclamar, sin mucho convencimiento, la “autodestrucción” como para estudiar las catástrofes ecológicas, el potencial devastador de la energía nuclear y el resultado que las políticas de explotación del medio ambiente tienen sobre el medio natural y los seres vivos.

Ellos mismos parecen víctimas de esta situación de deterioro social, ambiental y existencial. El amor ya no es posible, o al menos no ya del mismo modo, y el silencio expresa esta ausencia. Algo banal puede volverse trascendente cuando el director así lo quiere y acciones terribles o catástrofes humanas pueden tornarse de igual modo momentos banales en la cinta.

Estamos ante el retrato coral de un estado de ánimo generacional. Pero Bresson no pretende tanto el retrato de unos jóvenes post-sesentayochistas ni siquiera un filme sociológico sobre un sector de la juventud -aunque algo de esto queda como telón de fondo- como una particular tesis sobre el fin del mundo a través del camino hacia la autodestrucción de un joven diferente y a la vez del montón. Un filme fatalista y al mismo tiempo inclasificable ¿Es el autor de “Pickcpocket” un pesimista? Si, pero no al modo bergmaniano sino más bien al modo en que lo son otros autores franceses fascinantes, personalísimos e infravalorados como Franju, Becker o Melville. Prefieren plantear interrogantes, penetrar en las heridas, pero sin dar soluciones (como hoy tampoco lo hace el austriaco Michael Haneke). Bresson es en algunos momentos moralista, pero siempre nos quita la certidumbre de cualquier lección ética definitiva. Y de ahí la importancia de su estilo, desnudo, hecho de fueras de campo, desmintiendo a través de la planificación cinemática cualquier posible teatralidad mediante el uso de primeros planos de objetos o de cuerpos humanos, sonidos en off y diálogos melancólicos que, en este caso, pueden sonar hasta ridículamente sentenciosos.

“El diablo probablemente” es argumentalmente una tragedia nihilista, pero no está filmada como tal sino como una odisea personal triste pero a la vez dotada de una extraordinaria vida, la misma vitalidad que desprendían los meticulosos esfuerzos por escapar del protagonista de “Un condenado a muerte se ha escapado”. El realizador no teme irritarnos, pero sus intenciones son siempre precisas como ocurre en esa discursiva sesión de Charles frente a un pedante psicoanalista que, lejos de ayudarle, le proporciona la idea con la que poner fin a su existencia. Bresson, que comenzó siendo un pintor y nunca dejo de serlo admitió temer el uso del color. Aquí lo emplea de modo harto creativo, con una mezcla de belleza y oscuridad. En esta ocasión se vale de un operador de excepción, exportado del mejor cine italiano de los setenta: Pasquale de Santis que se adapta plenamente a la algo funeraria pero a la vez humanísima gama cromática bressoniana, renunciando al preciosismo pero sin caer tampoco en la suciedad, a pesar de lo sórdido de algunos de los personajes que pueblan la trama y de lo incomprensible de muchas de sus acciones, que incluyen el robo de los cepillos de una Iglesia donde van a dormir o continuas separaciones y reencuentros del cuarteto protagonista, Charles, Alberte, Edwige y Michel, el mejor amigo del protagonista y el que con un extraño estoicismo trata de ayudarlo pero no cesa de juzgarlo por su relación con las dos jóvenes.

“El diablo probablemente”, a pesar de su ubicación histórica y geográfica, es, como casi todo el cine del maestro francés, una obra autárquica, fuera del tiempo, casi testamentaria (después realizaría “El dinero”, otra película inmensa), la obra de un autor que, como Visconti, Bergman, Fellini, Mankiewicz, Buñuel o Kurosawa en registros bien diferentes pero en la misma época de crisis y renovación de la industria del cine, ha decidido seguir por su propio sendero fílmico, adoptando algunos aspectos del nuevo cine y del nuevo mundo que retrata, pero sin abandonar su propia indagación ética y particularmente estética y, en cierto sentido, como los buenos pintores, “pintando siempre la misma flor”.



"Le diable, probablement", escrita y dirigida por Robert Bresson, Francia, 1977

LA POLLA MECÁNICA

Es una obviedad que el automóvil es el símbolo fálico por excelencia de esta nuestra sociedad. Por necesidad o por cualquier otra razón (económica) la mujer también ha sido invitada a participar en la competencia de rabos. Así pues, de coches entiende todo el mundo, y sabe todo el mundo lo que significa. Y lo que viene a costar, centímetro arriba o abajo, cada modelo. Por eso, cuando la "oposición" política quiere ganarse la confianza de sus gentes y hacerle un favor al cacique, de paso, denuncia el derroche en coches. Todo el mundo sabe lo que cuesta un coche. Todo el mundo lo sabe, es el camino sembrado para la demagogia. Entonces, es más fácil hacer llegar los mensajes (de justificación, de humildad, de perdón, de rectificación...). Todo el mundo puede arrascarse la entrepierna, satisfecha en su alienación, porque la tiene aparcada a la puerta de casa. Y entiende, sabe de eso. Y se indigna. Porque su indignación es requerida.

De otras cosas, la mayoría, hombre y mujer, ciudadanos, no sabemos. Sabemos de lo nuestro. Y poco más. Lo básico. Como ejercer de ciudadanos: votar. Pim, pam,pim,pam. Calculamos que debe haber derroche, percibimos sensaciones, pero no sabemos a qué atenernos, porque no todo es tan sencillo como calcular cuánto cuesta un coche en comparación con "lo" nuestro, hasta dónde podemos comparar el tamaño de nuestro sexo mecánico con el del vecino.

Por eso, se repone hasta marzo la campaña "Somos Extremadura" (1.500.000 de euros más, y suman entonces siete millones y medio de euros hasta la fecha, 1.247 millones de pesetas en burda propaganda, servida por una multinacional de la comunicación). Y no pasa nada.

Por eso la misma Vicepresidencia Segunda y Consejería de Economía, Comercio e Innovación a la que se critica la adquisición de uno más de los cientos de vehículos de lujo de la Junta extremeña y el resto de las administraciones, puede publicar  la adjudicación de “Apoyo (sic) a la redacción del Plan Estratégico de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información en Extremadura" y hacerlo en beneficio de Idom, Servicios Integrales de Ingeniería, S.L (con clientes como ACS, BBVA, Santander, Fadesa,Llanera, Ministerio de Medio Ambiente, el gobierno turco, Fundación Guggenheim, Endesa, Gamesa, todos los gobiernos autonómicos...) por 143.492,00 €. Por el "apoyo". Y no pasa nada.

O los “Trabajos de organización para la realización del Primer Congreso Ibérico de Desarrollo Rural Sostenible” (en Extremadura, el colmo del cinismo: después del de "nuevo periodismo" solo nos falta un congreso sobre "los riesgos del enorme crecimiento demográfico en el entorno rural" para completar la trilogía de ciencia-ficción). En este caso a cargo de la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural y en beneficio de los de siempre, E-Cultura Net, S.A., la empresa de la imaginación y la subcontrata en precario, la aliada de Banesto. Por 185.999,99 euros, que sumar a los millones de euros que llevan adjudicados desde su fundación,  al calor no del despilfarro en coches institucionales, sino del despilfarro institucional en sí. Y nunca pasa nada.

Elemental, doctor Watson: el presidente lanza su globo sonda de austeridad en tiempos de crisis. A la semana se le presenta un caso (qué ágiles, los de la "oposición") y lo resuelve con premura, en beneficio de su imagen de "héroe cartujo sensato". Luz y taquígrafos. Para esto, claro. De coches todos entienden: todo el mundo tiene uno. Y todos salen bien parados, incluso la consejera que procede de Adenex y le preocupan "las emisiones de dióxido de carbono". ¡Oh!

 Sr. Vara, ya que usted es asiduo seguidor de este diario personal -por personas interpuestas, claro, como sus respuestas-, y aunque nos haya retirado, también, la palabra: no se lo tome como un insulto, pero no es demasiado inteligente tratar a sí a su público. Si le da igual, si el triunfo lo tiene asegurado, ¿porque no espera a hacernos la autopsia para demostrar sus habilidades?

LA MONTONERA

Son las doce y cuarto y entro por la puerta de la librería a descambiar un ejemplar de "La República". Elijo lo que busco y miro alrededor porque me sobran euros. Allí está la montonera, bien visible (pobres árboles). Me dirijo a toda prisa a la siempre amable dependienta y le digo que mientras no se agote el montón no vuelvo a pisar allí. Ni una librería puede caer tan bajo ni este señor puede llegar tan alto. Me dice, mirando hacia el anaquel: "¡Ah!, Ibarra..." Y continúa, mientras me precipito fuera: ¿"Y por qué?", pregunta. Si no lo sabe ella, que vende libros...Me doy un paseo por la ciudad y la misma cara apitufada, monárquica e impostora me devuelve la mirada desde los escaparates, uno tras otro. Al fin, en Pintores, encuentro lo que sobrevive de la Librería Vicente. Allí ni está en el escaparate, ni está. Ni tampoco César Vidal, ni Moa, ni Urbano ni Adalid, ni otros impostores. Volveré, pues.

17.11.08

DESPROPÓSITO

Los "periodistas" de la ciudad culta (y otros que se adhieren) se quejan mediante un comunicado...de sus lectores, a quienes acusan directamente de "delincuentes". Casposos, y desoficiados, desde luego que son algunos, pero de ahí a pedir que "se extreme la vigilancia" y de que esté en riesgo "la dignidad de los trabajadores (de la prensa"), amenazando con "el Juzgado de Guardia", suena más bien a sainete... En fin, parece ser que sí: se puede caer aún más bajo que ser un inútil plumilla en una pequeña jaula. Y que la misma jaula puede ser un universo muy, pero que muy privado, tanto que se reduce a los notables despropósitos de estos individuos. Ya lo decía aquel: el periodismo es una carrera muy poco formativa. Y tanto.



“El único amo del periodista es el lector. Cuando lo tienes en tu bando, no hay poder que pueda amordazarte.” Indro Montanelli











En la lápida:

Estúpidos lacayos:
vuestro orden está construido sobre arena
mañana la revolución
se alzará de nuevo
y proclamará para vuestro horror
entre un coro de trompetas
Fui, soy y siempre seré...

Rosa Luxemburgo.

EL EXTRAÑO CASO

“...mientras que hay profesiones que aspiran a guardar la información para garantizarse el éxito, otras aspiran a compartir su conocimiento y enseñar lo que saben para beneficio de los demás”.

Palabras del sr. Fernández Vara. Político y forense. Por orden de aparición.

14.11.08

LA ENORMIDAD

Muy pronto se cumplirán once años, el próximo día 13 de diciembre, desde que Antonio Vega tocara, con su banda, en la ciudad culta. Ayer volvía para ofrecer un recital en solitario, con el acompañamiento de su guitarra eléctrica y junto a Basilio Martí al teclado, con quien también gira junto al Yuri Gagarin Trío. De camino recordábamos aquel concierto,en el que presentaba "Anatomía de una ola". Para esta ocasión, la sala era la discoteca del hotel propiedad de un promotor inmobiliario: como nos temíamos, el local no reúne la más mínima condición para acoger un concierto. Ni la más mínima. Es una larga barra a la que se asoma un escenario, sin accesos para los músicos, sin respiración, sin acústica y dónde, tras un cuarto de hora de cortesía, Antonio abrió con "Me quedo contigo", la canción de Los Chunguitos que su fallecida compañera, Marga del Río, le instó a versionar. Su voz volvía a ser aquella de terciopelo, de cuando grabó el "Romance de Curro el Palmo", o antes incluso, su "Esperando nada". A continuación tocaron "A medio camino" y después, "Tuve que correr", escrita junto a Nacho Béjar. La elección de los principios es siempre importante, y este hombre no parece tener otros que los mejores. A esas alturas, entre el estruendo de las conversaciones, ya habíamos ahuecado el ala hacia las espaldas de la escena, dónde Rubén, el "road manager" ("¡qué bien está mi niño!", nos decía, todo cordialidad) desempeñaba con enorme profesionalidad las tareas sucesivas de observador, compañero, guardaespaldas y acomodador, amén de negarse a ejercer de camarero ante más de una grosera. No tardó en desesperarse, aunque fingía muy bien."¡Qué falta de respeto!", musitaba, aturdido por el comportamiento de una parte demasiado importante de la concurrencia. Y mientras el músico, un orfebre con una valentía demoledora, desgranaba alturas como "Se dejaba llevar por ti", "El sitio de mi recreo" o la eterna "Lucha de gigantes", el público se regodeaba charlando. Congeniando con el estrépito de la barra y los zumbidos de las innecesarias luces giratorias para convertir la poesía en un vulgar parlamento. Difícil consuelo, pero el músico, que se limitó a dar las gracias y a dedicar a dos mujeres dos de sus temas, emergía con toda dignidad bajo aquella tormenta, como el Clint Eastwood de "Los puentes de Madison". Olvidó su olvidable último albúm, como su sombrero en el taburete, y se asomó a la colección privada de sus intimidades: "La última montaña", "Hablando de ellos", "Una décima de segundo", una delicada versión, prologada por "Valle misterio", de "Ángel caído"...Una voz le espetó "poeta" justo cuando cantaba "A trabajos forzados", escrita por Antonio Gala. Para nuestra pequeña fiesta privada a sus espaldas había aparecido también "Elixir de juventud" ("quién nos llamó, qué pudo ser...").
Después de un hora larga, se despidió y llevado en volandas por Rubén y Basilio, desapareció. Muchos no hubieran vuelto, pero este hombre conmovedor ha de ser buena gente. Poco después regresaron los dos músicos para ofrecer el triste espectáculo de elevar un espejo ante su público, en el que vieran reflejado su patetismo, su infumable provincianismo, su mala educación.Les debían, al parecer, el precio de la entrada. Sonó "Chica de ayer" y entonces parecieron disfrutar, aunque el silencio había llegado "demasiado tarde", como apostilló el cantante, repitiendo su estribillo allí dónde no debía de estar: su única concesión al rencor.
Ahora todos somos pequeños delincuentes permanentemente atentos a nuestras espaldas. Es así: se ha perdido el respeto porque nadie parece confiar en merecerlo, no ya en su trabajo, quizás ni en su propio hogar, ni en aulas ni en las calles, dónde se alimentan la cultura y la clase. Y eso es algo que muy pocos tienen. Así, el mago ha de ofrecer el truco de las palomas, la chica ha de enseñar sus carnes, el cómico ha de tener siempre a mano su viejo chascarrillo. Aquello que pueda asumirse como propio, como merecedor de nuestra atención porque forma parte, de alguna agradable, triste o accidental manera, de la propia biografía sentimental, o económica, o educacional. El resto es basura, desecho. Lo que menos importa es que a alguien le importe, ni siquiera al artista, mero telón de un fondo decadente. Aquello, en su mayoría, parecía una reunión de antiguos alumnos, haciendo ostentación de haberse ganado la vida: estaban allí porque había que estar. Como siempre. Al fin de la actuación sonó la versión enlatada de la misma canción, y todo daba lo mismo.
Rubén acompañó al artista genial a fumarse un cigarro y beber un agüita a un pasillo, justo en la salida de emergencia. Amablemente, nos despidió y allí quedaron, cultivando ese miedo a la enormidad, dónde nadie oye su voz.

12.11.08

ROMPIENDO CRISTALES

"...Álamos, y cuántos álamos
se suicidan por tu culpa,
rompiendo cristales verdes
de tu verde, verde urna."


















De Gerardo Diego, "Romance del Júcar"
Foto, Alexandro Hernández

10.11.08

ERRORES

Me despierto alegremente, y acudo bajo un hermoso sol matinal al arroyuelo, dónde entre los perros y yo mismo damos el susto diario a los galápagos leprosos, que aún comenzaban a tomar  posiciones sobre las piedras. El trompeteo de las grullas se escucha cercano. Una pareja de buitres leonados sobrevuela a quince metros nuestras cabezas, y también la del quinteto de sanísimos corderos, que no se dan por aludidos.De regreso, trinco la bolsa de tela y, hala, al mercadillo, a por frutas y verduras. Pim, pam, pim, pam...Calabaza, repollo, berenjenas, los kiwi de Nueva Zelanda no los quiero. Da gusto, hay casi cincuenta personas y yo, que nací un par de años después de que mataran a Kennedy, soy el más nuevo. Vuelvo a casita  y me preparo otro cafelito. A ver el tiempo en Canal Meteo, que esta semana tenemos rodaje. Hombre, la gata me conduce de un palmetazo al canal público extremeño. No sé si represaliarla o morderle el cuello para que goce. Veo que hay un "magazine" mañanero a imitación (¡otra..!) del "magazine" mañanero de todos los demás canales que vemos las amas y los amos de casa. Periódicos desparramados en una mesa, pareja de  presentadores, tertulianos de ambos sexos, peluquería "pret à porter", calamitoso decorado gris quintana con monitores de plasma. No sabía de su existencia, pero hablan de Monago, el nuevo sacrificio de la "oposición". El hombre de los mil cargos. Que si esto, que si lo otro, que si contradicciones (aparece incluso la expresión "proyecto de refinería", mientras los contertulios asienten, lo que me mantiene ante el aparato). El mismo señor enchaquetado, sin rótulo que lo identifique, afirma que, desde luego, lo tienen difícil en el PP, porque el entorno rural le es hostil "a la derecha" (je,je...) y tendría que esperar a que "la izquierda" (je,je), osea, el actual gobierno, "cometa algún error". Literal esto último. Cometa algún error, dice. Joder, será a ver si nos enteramos de los errores que comete...Me quemo con el café y alegóricamente también. Acto seguido apuro el líquido pastoso mientras telefónicamente ellos mismos, los presentadores, apuran a un abogado, Sr. Corbacho, indignado por el freno de la Audiencia a la apertura de fosas en la comarca de la Vera. No le faltan argumentos, pero no tiene tiempo de exponerlos. Por si acaso, él mete la cuña publicitaria, en favor del "programa" de la Junta extremeña para la "recuperación" de la memoria histórica, que colabora con las diversas asociaciones al cargo de los trabajos. ¡Ah!, siempre igual: la sociedad civil hipotecada por la pesada carga de las instituciones. Por lo demás, el ministro de Cultura nos visita, dicen a continuación. Salen unas imágenes de archivo en las que el ministro parece lo que es, un poeta rodando una película de Ozores.

El señor enchaquetado había dicho poco antes que los electores extremeños no dependían ya ni de estímulos anímicos, de tan acostumbrados que están a su gobierno. Bien sabemos todos que clase de estímulo tienen los votantes extremeños, principalmente el "virgencita, que me quede como estoy". Porque la Junta no comete errores. De ningún tipo. Y menos de comunicación. Todo está atado, y bien atado, oiga. A menos que les de por prender fuego a las ciudades y los campos, y a continuación subir a las colinas a contemplar el fruto de su esfuerzo, y vete a ver si ello sería considerado un error. Porque es exactamente lo que están haciendo, y mira tú, yo aquí mirando grullas, tan fresco.

8.11.08

¿Y?

Seis años ya, este mes. No ha habido medidas de prevención, el juicio se retrasa de continuo, no se han exigido responsabilidades políticas ni profesionales. La corporación que certificó la navegabilidad del petrolero ni siquiera será imputada. La marea humana se secó al ponerse la luna. Las respuestas científicas están sujetas a los principios del mercado. No existen nuevas infraestructuras de acción y previsión, y los planes públicos no contemplan a la sociedad civil. La contaminación persiste en las costas. Sin novedad en el frente. Esto es España. Cualquier día de estos, el tiburón negro volverá. Antonio Muñoz, la persona con la que grabamos en su día "Prevenir o curar" en Campo de Gibraltar, recuerda que “sigue existiendo una altísima siniestralidad marítima. Sólo en los últimos meses han naufragado cerca de las costas peninsulares cinco buques. El tráfico de buques no para de incrementarse, lo que hace todavía más necesario mejorar la seguridad marítima. Además puertos como el de Gibraltar mantienen “monocascos”, asimilables a doble casco, como gasolineras flotantes”. 

El farero de nuestro soliloquio sigue hablando solo. 

LUZ SILENCIOSA

A veces -en mi caso casi siempre, lamentablemente- ves una película y estás contemplando su maquinaria, las decisiones que la impulsan, la tramoya no sólo intelectual, sino económica y artística. Así, puede uno concluir que es sorprendentemente sencillo hacer una película que triunfe en Cannes: es el caso de "Stellet licht", un, por otra parte, espléndido filme de Carlos Reygadas, un abogado y cineasta mexicano capaz de rodar su tercera obra, ésta, en idioma holandés y gracias una co-producción con Francia, Alemania, México y la propia Holanda. "Luz silenciosa", su título castellano, es una manierista revisitación del "cine existencialista" nórdico de primera división (Dreyer, Sjoström, Bergman...), a la que se han agregado posturas visuales más recientes en el tiempo, y provenientes de cineastas consagrados como Von Trier, Erice, Egoyam, Kubrick o Techiné, hasta dar con un artefacto tan estimulante en su mirada sobre el mundo (el real y el cinematográfico) como cautivo de sus referentes.

Un argumento cualquier cosa menos insólito -el hijo de un pastor menonita, padre de familia de una extensa chavalería, se enamora de otra mujer y sufre un drama emocional a causa de la angustia y el remordimiento- se adapta para el cine con una puesta en escena que, a falta de una símbología original, se nutre de recursos estilísticos heredados, incluido un prodigioso magnetismo. Así, la duración de los planos está a la altura de la cronometría del "Solaris" de Tarkvoski, intentando (en vano) superarla; la composición de los pictóricos encuadres remite a Vilhelm Hammershoi, lo que es lo mismo que remitirse a Carl Dreyer; el uso de objetivos muy cortos (incluso en interiores) abunda en la fascinación de los paisajes llanos y de colores (que recuerdan firmemente al Calerizo cacereño, para mi pasmo); la agresividad de la cámara en mano, en algunas escenas, queda compensada por su inclusión prácticamente sin cortes, evitando así el posible desconcierto que pudiera provocar en una planificación tan hermética; los movimientos de cámara son tan ingeniosos como precisos, y su función desnuda las intenciones preciosistas del relato, poniendo continuamente en un brete al operador -a destacar un travelling sin cortes que atraviesa un llano luminoso hasta introducirse en la oscuridad de la zanja de un garaje: casi nadie al aparato, oiga-; el sonido hiperrealista acentúa la identificación con el ascético y a la vez mecanizado mundo rural de los personajes. Y para qué hablar del uso (muy Kubrick) del color blanco en los fondos, como si fuera el más barroco negro absoluto. Mientras la veíamos, no podía dejar de pensar en la humedad que provocaría en los calzones de cualquier comité de selección de un festival, no digamos ya del jurado del de Cannes. Llegar a poder producir "Stellet licht" debe ser una aventura, sin duda. Contrastar sus contenidos es un caramelo para un cinéfilo. Que se convierta en un triunfo, depende exclusivamente de que Thierry Frémaux, director del festival de Cannes, y otros santones, apuesten por descubrirla como si fuera el tesoro que, probablemente, sea.


"Luz silenciosa",( "Stellet licht", 2007), escrita y dirigida por Carlos Reygadas.

6.11.08

¡CHISSS!

¡Chissss! Yo no lo he visto, pero me lo han contado. Ayer apareció en la televisión pública autonómica, en un programa de "debate", un representante de la Plataforma Ciudadana Refinería No, el señor Pedro V. Sánchez, asimismo concejal electo de Villafranca de los Barros por la agrupación ciudadana de la localidad. La primera vez desde que se inauguró el medio público, después de que se censuraran abiertamente los episodios acerca de "la bicha" en "El lince con botas"; de que se transmitiera la orden de no exponer a la luz una sola camiseta, palabra, acción o actividad de Refinería No; de que se plegaran velas (por "consejo jurídico") antes de celebrar un debate sobre el particular previo a las elecciones; de que los informativos prescindieran por sistema de la opinión del mayor movimiento social independiente en la Extremadura "demócrata"; de que los "informadores" afines copen los mejores puestos en el canal público; de que se mantenga, por poner el ejemplo, un veto a Libre Producciones -a cualquier cosa de Libre Producciones- durante ya 23 meses consecutivos por un "delito" de "pontificado" a través de este diario ¡personal! y de algunos guiones para televisión, obviamente inéditos en ese medio. Al parecer, y contra lo que apuntan "los de arriba", el señor Sánchez carece de luciferescos cuernos y rabo, y aquellos que le acompañan no expelen un rumor errante a azufre, ni insultan a diestro y siniestro, arrasando los diálogos. A mi, naturalmente, me constaba. Tienen argumentos y son educados, sensatos, serios, con tesón. Invencibles.
Pues bien, esta mañana, nadie habla de ello, ha pasado desapercibido, es algo normal. De hecho a buen seguro muy pocos lo han visto. Debería de ser normal: así está escrito en la ley. Debería de haberlo sido. Sucede ahora, cuando el aspirante al partido en la "oposición" asume su rostro y santifica las teorías de Fuentes Gallardo (la última elección fue un referéndum, al parecer, pese a que se secuestró la información, se manipuló bajo control y se reprimió a los "disidentes"). Sucede justo cuando el medio público amplía por concurso público su plantilla de asesores jurídicos, en previsión de lo que se avecina. Sucede que rodarán cabezas desobedientes, si no al tiempo. Sucede que ahora el argumento es el empleo contra la crisis, y el maquillaje de bengalas va a carecer de sentido: el espejo se ha roto y no va a haber culpables. Va a haber víctimas, y en ellas confían para sus sacrilegios. Sucede ahora, de madrugada. Renuncio a exponer mi teoría acerca de esta estupenda noticia, de milagrosa marea crepuscular: la refinería no se pondrá, porque son invencibles, ellos y el sentido común. Pero el daño, señores, ya está hecho: la codicia y la agresividad asquean tanto porque dejan en los olivos un perfume amargo, del que cuesta desprenderse.

EGO

Del foro de Energy Control
"Documentales sobre drogas".

"Jardines de Dios", todo un clásico en los documentales de este tipo en España. Por no decir, la excepción que confirma la norma. Otra excepción es "Cielo e Infierno". Probablemente el mejor documental sobre drogas hecho en España.

Estos son los bocadillos de prestigio a los que me refiero. Realmente, no hay mucha competencia en el género, pero a mí también me lo parece. Como mínimo, el guión. Y la postpo, claro. Menudos lujazos.

AS FERAS E OS VELLOS

Aínda soaban na mente do dianteiro Shankar, Garbarek, Hussain e Gurtu, porque a noite anterior fora unha velada de jazz e boa compaña. Soñaba con que nesa mañá houbera outra song for everyone, un momento de gloria para cada un. Xa se sabe que o paraíso rematou por culpa dunha mazá, así que cando, como ignorando a tradición das maldicións bíblicas, botou man dunha destas froitas para un almorzo frugal, estaba condenado como ocorrera dende os tempos do Paraíso Perdido, a padecer os efectos nocivos. Ao saír da casa cara ao estadio os cantos de serea íanse converter en ardores de estómago.

Si, eran as feras, as mesmas do ano anterior, pero agora medraran, as súas pernas pasaran de ser un límite cando n tende a 0 a un límite cando n tende a infinito; os seus troncos e cabezas sobrepasaban amplamente as dos seus diminuídos rivais e a súa emoción estaba esporeada pola memoria pública da afronta do pasado 9-3. Non saberán estar calados os cronistas?

Os antigos gatiños eran hoxe tigres de bengala, e coma bengalís vingativos saíron a rachar e pronto acadaron o 1-0. Os antigos marxistas, grouchistas ou carlistas, non esquecen as sutilezas das sínteses superadoras. Para os amantes do fútbol queda da última final de Glasgow a astucia de Raúl nun saque de banda e a volea de Zinade a un mal pase de Roberto Carlos. Desta volta o dianteiro sacou mal de banda, e Javi tivo que zidanizarse para enviar acrobaticamente o balón ao mesmo lado que Raúl. Quen dixo que a dialéctica morrera?

Sexa porque os matemáticos están empeñados en romper as regras da física ou porque a licuación do sangue de San Xenaro non é a única milagre contemporánea; a primeira parte foi a demostración de que a forza non é igual á masa por aceleración, a forza é vento máis aceleración, e Quique converteuse en bala, percorría un espazo nun tempo que tendía a 0. Quen dixo que Quique fallaba? Quique non erra, disimula. De novo Quique, Quique, Quique, só diante do porteiro, non me faledes de feiras, Quique é un prestidixitador. Hai quen di, acaso sexa outro delirium cunqueirano, que un poste lle dicía ao outro por que non se dedica a bicar a rede e deixa de meterse connosco.

Antes do descanso os leóns adiantáronse 2-1; mentres, Tilves e David seguían a recordar o fallo do dianteiro, pero controla home, que estás só. Non vedes que se controlo chegan eles máis rápido, pensaba o ariete como se os monólogos interiores foran tan públicos como os do Ulises de Joyce.

Descanso, queixas, protestas, mira que fallamos, non damos unha, veña, vamos, ánimo, adiante.

Non lonxe de alí, nos espazos áulicos, as admiradoras de Quique falaban do vento que o arrasaba todo e das maldicións das mazás de brancasneves -sería unha alusión ás canas de alguén?- e dun dianteiro melancólico marrando goles diante do porteiro.

4-1 as feras parecen ter abatidos aos vellos, sen poción máxica, nin elixires da eterna mocidade, pero de repente, Quique, nun tempo que todos viran ao centro, reinventouse como extremo, recuperou as galopadas de Gento, de Garrincha, de Overmars e doutros descarriados, porque xa dixemos que Quique non erra, disimula, así inventou un pase xusto no tempo en que o dianteiro cambiaba de Joyce a Bécquer e: “ Del rincón en ángulo oscuro”, gol! Gol, pola escuadra!

Pero é David, si, David, O Gran Capitán, estaba farto de oír mandar a Tilves, que non é o mandamáis pero é o que máis manda na defensa, cunha colocación baresiana, é o dono da xeometría euclídea. Pois David decidiu que ese era o seu momento e amagou como se pasase para disparar a gol coa potencia de Tigana. 4-3

Ai! As feras, os tigres, os leóns, mesmo as hienas sen piedade, se tiveran un pouco de romanticismo diríamos, sen perdón, pero eles prefiren a Harri, o sucio. 5-3.

O dianteiro, co mazá, sen Eva, sen gol e case sen esperanza estaba desta volta no banco e case, sen case, como un comentario sádico, a que fai correr a todos, espétalle: “Que! Tamén agora querías xogar a principio de curso?”. Era o tempo en que home gol preferiría recuperar o seu espírito siciliano mais non na memoria de Gioachino Greco senón de Vito Corleone. O tempo corría moito, faltaban cinco minutos e o curso dos acontecementos non podía ser peor, agora Javi, a estrela, o motor, como se todos os chumbos se fundisen, e todas as esperanzas se acabaran coas súas forzas pediu o cambio.

Xa se sabe que, dende a expulsión do xardín do Edén, hai que gañar a gloria co suor da fronte. De repente, David, lanza o pase da morte e, mortecino, o balón impulsado polo dianteiro, nesa altura, “unha pantasma melancólica”, zas!, entra pegado ao pau dereito que non sempre a escuadra esquerda é o lugar axeitado do esférico. 5-4

Tilves, o gran restador, xuro que tamén suma, multiplica, mesmo é capaz de facerse dono dun balón dividido. Roubou o balón, pasa a Carlos e este ao dianteiro, só ante o perigo, pero el non era Gari Cooper, e Hugo estaba alí. Que facer? Pola dereita, pola esquerda? Mais Hugo abre as pernas e alí por debaixo estaba a resurrección dos mortos e a vida do mundo futuro. Gol 5-5

O último instante foi un tránsito dos gramáticos, o gran teatro do mundo. Carlos, incerto como o señor don Hamlet, “ser ou non ser”, sabe que “o fútbol non é cuestión de vida ou de morte, senón de algo máis importante”. Así que tivo unha actuación teatral, unha espléndida caída, provocada polo impulso rabioso dun felino, creou un final made in Hollywood.

Agora si, outro gramático transita, sae escopeteado, como facía anos que non podía, cara ao banco, cara a Javi.

O heroe, farto xa das disputas raulistas, ía dicir como se tira un penalti, e non esas trapalladas diante de Barthez. Colle a pelota, sen demasiados agarimos, colócaa, dálle un golpe seco, case unha couce e voilà 6-5. O retorno do Jedi e o imperio non pode contraatacar.

E Cristina, onde andaba Cristina? Claro fixo gala, ela di que era para dar exemplo, das súas dotes de velocista e desapareceu como por ensalmo, mentres os vellos rockeiros, que si deben namorarse, volvían a mostrar o poder e máis a gloria que non será por sempre, Señor.






""As feras e os vellos" es un relato de Salvador Castro. Lo tenía guardado para una ocasión como ésta. Se puede disfrutar del fútbol incluso tras las sonrisas de Del Piero. Unha aperta, Salva.

3.11.08

LA TILDE

El problema de Extremadura ( y no sólo...) no son unos u otros: son facciones de un semejante. El problema ni siquiera es que la mentira continúa. Es la mentira continua.














http://www.kaosenlared.net/noticia/pp-extremadura-muestra-verdadera-cara-apoyando-proyecto-refineria

QUINTO ANIVERSARIO

Hoy, o mañana, hace la friolera de cinco años que acudi(mos) por última vez a una sala de cine a ver una película ("Dogville", Lars Von Trier, 2003), si hacemos excepción de una surrealista proyección de "Carl Gustav Jung" (Salomon Shang, 2007) en el "Pequeño Cine Estudio" de Madrid. La sola cifra ya me impresiona. Aquella última vez que fuimos al cine lo hicimos acompañados de una hermosa actriz con la que charlamos largo y tendido del filme, señal evidente de que no deberíamos volver, poniendo en riesgo tal recuerdo. Se da la circunstancia, manifiestamente enfermiza, de que entre 1983 y 1998 acudí unas 2.100 veces a un sala de cine, cifra que encuentro al poner en órbita aquel PC Mac, que se queda tan fresco obsequiándome con el dato, fatigosa y hurañamente metido uno a uno en su barriguita. Y la verdad es que no echo en absoluto de menos la ceremonia, hasta el punto de que me sonroja escuchar el tan manido argumento de que se "vive" mejor en una ciudad porque "hay" cine. Los últimos tiempos, si no salí a hostias fue de milagro: a un tipo que no cesó de hablar durante la proyección le di al terminar mi tarjeta -por entonces usaba- para que me llamara cuando tuviera decidido acudir ir al cine, para no coincidir y tener que solucionarlo a machetazos; otros dos eran nuestros únicos acompañantes a ver una película de Guediguian, y aún así casi nos la joden con su juerga privada: les habían regalado la entrada por poner el cartel de la película en su tienda. Acabáramos. Sin contar ni con la programación, ni con lo diminuto de las salas, ni con los desenfoques a tutiplén ni con la manía de encender la luz sobre los créditos. La última vez, el día de Jung, el "proyeccionista" estaba ventilándose un bocadillo en la calle mientras el filme en cuestión -un DVD- se detenía de continuo. Resultaba una estampa tan entrañable que ni nos molestamos en protestar. Así que ahora no sé ni lo que cuesta una entrada, ni falta que hace. Por fortuna, y parafraseando a Battiato en "Bandera blanca", mi racismo no me deja ver lo que programan en la filmoteca, los contaminadores de la belleza. Me sale demasiado cara. Además, también me dice el ordenador que en casa tenemos 3.671 películas, lo cual me deja aún más cariacontecido, a la par que incómodo: habrá que ver alguna.

1.11.08

VIVA

Pero, así, sobre fondo blanco, sin mácula, sin que aparezca ni uno solo de los políticos profesionales, tan respetuosos con sus privilegios, sus leyes a medida, los desfiles, los conciertos, las procesiones y todo el resto de sus resplandores oscuros. Y también, con la tílde sobre la "u".










P.d Gracias a Pedro y Justo por surtirme de leyendas.

AQUELLOS

Un día tan tranquilo como la propia niebla
en el camino del cementerio.
Éste, blanco también, nos ilumina
como si el sol amortajado se hubiera entrado allí
para guiarnos. Y la paz de la muerte
nos consuela, tan pálida y brillante
tan segura, sabia y cierta,
como ellos, que ya no tienen aquí.
A los que ahora, con dolor y amor, recordamos.
Se han fundido sus cuerpos con la tierra
y su humedad está en el aire, y en la niebla.
Respiramos lo que fue agua
pisamos lo que fue, de otros, soporte y esqueleto.
Es su calor el que tibiamente, como un abrigo, nos envuelve.

-¿Se juntan, o no, los muertos cuando mueren?














1 de noviembre de 2008
Ana Baliñas

31.10.08

CONGO

Lamentablemente, la realidad supera a la ficción. Ni siquiera hay que convertirse en un exigente, un erudito o rebuscar cual ratón de biblioteca en internet. Además del sentido común, basta con la lectura de una excelente novela de John Le Carré, escrita hace un par de años, para preveer, conocer y sentir muy cercano (intelectualmente hablando, por supuesto) el brutal drama del neocolonialismo conjunto de Estados y corporaciones, y en particular en el Congo del coltán. Y aún nos permitimos hablar de crisis, cuando arropamos en su mullidas poltronas a los mayores criminales que pisan, encorbatados, el planeta. Dichosos nosotros.


¿A quien beneficia la nueva guerra en el Congo?

"Dos años después de celebradas unas elecciones libres, democráticas y trasparentes en la República Democrática del Congo (RDC), el pueblo congoleño de las provincias del este del país, Kivu-Norte y Kivu-Sur, sigue viviendo una pesadilla de violencia, inseguridad y violación permanente de los Derechos Humanos. Los asesinatos, violaciones, saqueos, batallas, huída de la población, resurgen de nuevo y se multiplican, alejándose así toda esperanza de restauración de la paz, condición necesaria para comenzar a mejorar las condiciones de vida de una población sumida por décadas en la pobreza y la inseguridad.

El artífice de tanto sufrimiento es Laurent Nkunda, tutsi congoleño, dirigente de la guerrilla que asola esta zona de la RDC. Nkunda y sus hombres están apoyados claramente por el gobierno de Ruanda que, a su vez sirve los intereses de grandes potencias del Norte (Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, Holanda).

Pero ¿por qué se interesan estas grandes potencias por el este de la RDC? La respuesta es evidente: En esa zona existen importantes minas de coltán, casiterita, diamantes, wolframita…, minerales que salen del país en camiones y helicópteros, vía Ruanda, y terminan en las manos de las multinacionales de occidente.

En estos últimos días la situación se ha agravado. Dos batallones ruandeses han penetrado en territorio congoleño. El lunes, 26 de octubre, un numeroso contingente del ejército ruandés atacó la base congoleña de Rumangabo quedando a las puertas de Goma, capital del Kivu-Norte; se teme una gran ofensiva bélica ruandesa, con devastadoras consecuencias para la población. La preparación de esta acción de Ruanda fue denunciada la semana anterior en la ONU por el presidente congoleño, Joseph Kabila, quien se reunió también con la Asociación de países del Cono Sur africano (SADC). Estos le prometieron ayuda en caso de una invasión de Ruanda.

Lo que hasta hace poco era sólo una sospecha o parecían hechos aislados, ha ido tomando cuerpo gracias a las numerosas denuncias de la sociedad civil: la MONUC, (Misión de la Organización de Naciones Unidas), con 17.000 cascos azules en la región, no está cumpliendo con los objetivos de su misión de paz y de protección a la población. Fuentes fidedignas sobre el terreno acusan a estas “fuerzas de paz” de trasladar soldados ruandeses en sus helicópteros, entregarles uniformes de la MONUC, permitir el paso de la frontera a militares ruandeses y trasladarlos a los lugares donde están las guerrillas de Nkunda; les acusan, de permanecer inactivos cuando atacan las guerrillas, de no dar su apoyo al ejército gubernamental cuando éste más lo necesita… Ante todo esto se comprende que la población se haya manifestado estos últimos días contra las fuerzas de la MONUC acusándolas de apoyar al enemigo y pidiéndoles que se marchen de la RDC. La misma Colette Braeckman, en un artículo aparecido el martes, 28 en “le soir.be”, escribe: “¿Para qué sirve esta misión que absorbe mil millones de dólares al año? Dos batallones suplementarios ¿mejorarían las cosas? ¿No habría que ir pensando, urgentemente, en un relevo de la MONUC por una fuerza europea de disuasión o, por lo menos, una fuerza policial compuesta por observadores neutrales y creíbles?...”

Esta situación no ha sido ajena a la reciente dimisión del Jefe de la MONUC, Gral. Vicente Díaz de Villegas y Herrerías, después de apenas dos meses en su cargo. Si bien el Gral. Villegas alegó motivos personales parecen cada vez más verosímiles las sospechas que relacionan esta dimisión con la incapacidad o falta de voluntad política de la MONUC para cumplir su mandato originario en el Kivu.

Deberíamos preguntarnos cómo es posible que esta Misión de Naciones Unidas, que pagamos entre todos, esté actuando siguiendo las directrices del todavía presidente de los EEUU. ¿No tendremos que arrepentirnos –demasiado tarde- de haber permitido esta nueva guerra de agresión y saqueo? Sin embargo, la prensa occidental se limita a informar de la crisis humanitaria silenciando el nombre y los motivos de los verdaderos agresores. Los políticos y la ONU expresan su “gran preocupación por el aumento de la violencia en el Este de la RDC” y luego miran hacia otro lado… seguramente hacia los tablones de la Bolsa o los Bancos en apuros. Lo que les ocurra al más de un millón de refugiados que ya se agolpan sin medios para sobrevivir les parece “lamentable”, pero siguen apoyando o no ponen obstáculos a Ruanda en su afán por anexionarse esa riquísima zona del Congo.

¿Qué le está pasando a la Comunidad Internacional? ¿Cuántos muertos más serán necesarios para que actúe?"

Federación de Comités de Solidaridad con África Negra
29 de octubre 2008

EL PERIODISMO QUE IGNORA

Que se lleve a cabo en Cáceres (o en Extremadura, vamos) un "congreso" sobre "nuevo periodismo" viene a ser como si se hiciera lo propio en Kenya sobre la industria farmacéutica. En ambos casos se sufren las consecuencias, aquí las de la industria de la comunicación y allí, mucho más letales, las de las corporaciones químicas, además de todas las demás. Me temo, en cualquier caso, que ni habrá debate en la ciudad culta  sobre lo uno, ni a nadie en su sano juicio se le ocurriría irse a África con la que está cayendo. Aquí, sin embargo, no existe el juicio sano. De ahí que Marca Extremadura afloje nuestros bolsillos para que sendas empresas de comunicación y relaciones públicas, vinculadas a los sectores financieros y monárquicos (en fin), hayan atraído hacia la periferia a unos cuantos creadores de opinión, vividores todos a la sombra del sistema, para que den buena cuenta de nuestra ejemplar modernidad. 
La familiar bicefalia de nuestro gobierno autonómico (impuesta así, a estilo compadre), lleva a cosas tan sugerentes y surreales como que el conductor del autobús, caudillo al fin, prologue los contenidos perpetrando otra conferencia, así como la imagen pública de bonachón constitucionalista del segundo de a bordo (mientras no se demuestre lo contrario) propicia que otro miembro más de la corona española cargue con el pesado lastre de la medalla de Extremadura, que tienen que tener ya la pared del retrete colapsada de obsequios. Estos son desperdicios de la actualidad, desde luego. Ver a Ibarra hablar de periodismo viene a ser como si fuera el enemigo  el que telefoneara a Miguel Gila. 

Lo que no tiene desperdicio son los comentarios de algunos de los inscritos y presentes, hasta el día de difuntos, en nuestra geografía "lejos de la civilización" (no lo digo yo, el campo tiene las puertas abiertas y es lo que pasa, se llena de ignorantes): Adjunto el revelador comentario de Rosa Jiménez (y no es el único) en su diario de las jornadas, titulado gráficamente "¡Me quiero ir de aquí!:". Las negritas son mías.


"En primer lugar, quiero pedir perdón a todos los que de alguna manera han decidido venir a Cáceres al ver lo mucho y bien que hablaba de este Congreso desde que sé de su existencia. Lo lamento. Siento profundamente haberme ilusionado y compartirlo con tanto entusiasmo.
Lo siento porque somos muchos los que hemos venido, nos hemos ilusionado, empleamos parte de nuestro tiempo y se falla en lo básico.
Nos llevan lejos de la civilización -pero luego se nos invita a pasear por las bonitas calles de Cáceres cuando no queda ni tiempo ni ganas- a cambio de una prometida conexión que no existe.
Durante un tiempo la excusa eran los barridos. Después de comer siguió casi igual.
Este Congreso no merece cobertura alguna. Dice ser de Nuevo Periodismo y no se puede comunicar ni con “Tam Tam”.
Si no juego con el tiempo de los demás, que no lo hagan con el mío. Si no juego con el trabajo de los otros, que tampoco lo hagan con el mío. Sinceramente, tengo cosas mejores que hacer. Venía a aprender y compartir experiencias, no para desesperarme de manera colectiva.
Me duele decir todo esto, pero es lo que en conciencia me pide el cuerpo. Me he involucrado en esto y he creído en ello. Se ha fallado en lo fundamental.
Era curioso escuchar el discurso de Ibarra hablando de lo obsoletos que están los medios, lo mal que lo hace todo el mundo cuando en su propia casa vamos de culo. Cuando no hay manera de crear debate o interacción. Sólo se pueden hacer discursos unidireccionales desde un atril. Seguimos en el mundo del pasado.

Pd.: Lo que más gracia me hace es que se hacen excepciones para “medios”. ¿No se trataba de que cualquiera era emisor? ¿No había democratización de la tecnología?"



Es de ignorantes poner ilusión en algo sin informarse primero del contexto, especialmente cuando uno se pretende informador. Sorprenderse sobre la marcha, no tiene calificación posible. En cualquier caso, la "civilización" a la que alude esta mujer  obviamente no me interesa. Su presencia, como la de todos ellos (evidentemente, la mayoría no se queja), solo puede ser tan perniciosa como la ración diaria de mensajes que, entre todos, nos vomitan encima. Y encima, se ilusionan. Quedaos en casa y de paso, llevaros a esta tropa. Haced el favor. 

29.10.08

EL DORADO

Mañana de asueto. Viajo con ella. Y mientras ella trabaja, yo vigilo que el pueblo en el que trabaja no se desprenda de la tierra y empiece a levitar. Tomo un café con leche en el bar donde acostumbro, el del camarero amable, que al dar los buenos días ya canta mi consumición. En el bar solo hay un lector y una jovencita que hace sudokus. El lector pasa las páginas del periódico y se arranca con un nombre: "Dolores Pallero", dice, y me resulta imposible entender qué significa su tono de voz. A continuación emprendo el paseo. El pueblo es, a simple vista, una carencia. Ahora bien, se aferra a todo aquello que le puede sentar mal. Me llama la atención, como siempre, la disposición de su caserío, inarmónico, descompensado: ninguna de sus calles conserva un mismo nivel, la altura de las viviendas y los edificios es un contínuo más y menos que martiriza la vista. El aluminio insulta a los dinteles de granito, y eso en aquellas casas que no están vacías, con las ventanas desnudas mostrando las bóvedas abandonadas. Los comercios parecen portarretratos sobre un taquillón. El centro de salud se asemeja a un enorme molde para hacer cubitos de hielo, ensombreciendo las casas bajas con su pinta de anacronismo envalentonado. La inmobiliaria se llama El Dorado.

Me voy hacia las huertas, que miran a San Pedro, y saludo a ancianos que aprovechan la mañana alrededor de las coles, transitando al sol. Me miran, con mi librito y mi gorra, y sospecho lo que piensan de semejante desoficiado. No les culpo. Los granados compiten en belleza con enormes limoneros y espléndidas higueras. Los muros de piedra, cuando se derrumban, son apuntalados a casetón limpio. Llego al castillo por veredas embarradas, que se arrastran hacia la historia del pueblo soportando el bochorno de las cocheras que, por todas partes, parecen la única necesidad de la localidad. El castillo sufre abandono. Al parecer, pudo ser almohade. Al fondo de la calle, un cartel equivocado me desvía del Convento franciscano ("no, es por allí atrás, es que lo ha movido el aire", se compadece una señora). Me giro y llego al convento rehabilitado, según atestigua el metacrilato. A su alrededor se improvisa un vertedero de cascotes y en la marchita pista de juegos cercana, todo roto, no hay nadie. Está cerrado. Pregunto a una señora, que me confunde con el lector de contadores de luz. El convento abre los martes y los jueves, me aclara. Hoy es miércoles. Al final de la calle Igualdad (también hay Calle Democracia) se desploma la cal blanca de una hermosa casa, dejando al descubierto el añil de los lupanares. Un gato me escapa por las callejas, mientras suena el martillo de la obra de una casa nueva en medio del antiguo olivar. Las mujeres se quejan del frío y el cartero huye en motocicleta del lugar de su último crimen.

Entonces vuelvo a por otro café, en otro bar. Y me fundo el Marca en un abrir y cerrar de ojos. La parejita de al lado hace lo propio con unas cañas y se burla del periódico regional, del grupo Z. Intuyo su oficio: para mí son transparentes. De repente, aparece el alcalde, que se reúne con ellos y, cuando se apercibe de mi presencia, me saluda amablemente. Un viejo conocido. Se alegra de verme. Le explico qué pinto allí. Me pregunta que qué tal, se refiere al trabajo, y le contesto que ya estará al tanto. "Por lo de la refinería", dice. Pues entre otras cosas, le respondo. Rememora que estuvo en la entrega de premios en la Asamblea, pero entonces no nos saludó. La pareja de al lado es gente de una productora, me dice, viene a hacer un reportaje del teatro-cine municipal. Ya he visto la cartelera: echan "Los girasoles ciegos", por supuesto. Y la semana pasada, "Ché". Tampoco faltan ninguna semana las infantiles norteamericanas, pienso para mí. Munición pesada. El alcalde me invita a ver cómo ha quedado la rehabilitación del local, y le digo que no se preocupe, que ya lo he visto. Me invita asimismo al café, que es carísimo (un euro y diez céntimos). Se lo agradezco. Antes de irme, comentan que un equipo del programa "La tarde", de la televisión pública, vendrá al pueblo a hacer un reportaje porque hay un bar allí que se llama "Obama". Les digo que ya lo sé. De hecho, que lo sé todo. Nada me sorprende.

Trinco mi libro y me acerco a la orilla del Pontones, al otro lado de la carretera, mirando a la joven dehesa. El lugar es precioso. Las lagartijas corren perdiendo la cola por entre las tablas del embarcadero. Una garza se espanta, pero aterriza a unos metros. Hay decenas de gaviotas, una pareja de avefrías, muchas garcetas y aquello parece un cormorán. Hasta la hora de volver, leo apaciblemente con los pies fríos. La novela es espléndida y, mira por dónde, me trae a la imaginación una idea para un cortometraje, que vete a ver si se hará. Al cruzar la calle, coincido con las vendedoras de la mueblería, que terminan su turno y vuelven a casa. Una de ellas no irá mañana a trabajar: tiene cita con el médico. El conductor de un todoterreno agrede con su claxon a un joven en bicicleta. El bar "Obama" se prepara para la cita con sus cinco minutos de gloria. La mujer no parece enferma, parece sana y normal.

OMBLIGO

Resumen del anecdotario de la disidencia durante la celebración del festival perpetrado en la ciudad culta, durante cuatro fines de semana consecutivos, contado por los propios disidentes, de cuyos bolsillos, ejercicios, trabajos, ocios y aspiraciones también salieron los fondos para semejante verbena intoxicadora. Uno, que les conoce y admira -y aprecia- sabe muy bien de lo que hablan: censura, represión, miedo, quintacolumnismo, cerrazón, ignorancia, maldición, conspiración. Su voluntad forma parte del paisaje y me permite respirar. El cansado reino al que se oponen es el nuestro, el de todos. Si lo que cuentan no provoca vergüenza, considérese un cadáver. Y mi propio ombligo apesta.









"El sábado me escupió uno que teníamos que dejar la política; un profesor chiflado a grito pelado decía que teníamos que informar en nuestra mesa también del Sí a la refinería; un cámara nos contó que aunque grabase nuestra pancarta después, en producción, le iban a hacer cortar ese plano..."

"El viernes aprendí que existe secreta local. Nos hizo una visita a la mesa y nos prohibió vender camisetas. La verdad es que voy a terminar creyéndome que somos peligrosos."

"También tuvimos algún problemilla con la policía, ya que el penúltimo día del festival nos apareció la policia secreta para decirnos que retirásemos las camisetas de la mesa (camisetas que se venden para poder pagar la multa impuesta a miembros de la PCRN, por el simple echo de manifestar legalmente sus ideas)."

"...tuve que ser menos inocente y responderle al policía, que llevaba una placa y la mostró como en las películas, que las camisetas no eran para vender"

"...Logramos que muchos de los artistas mostrasen su rechazo hacia (el proyecto de) la Refinería Balboa, algunos de ellos fueron llamados a la atención por la organización, que en lugar de defender la libertad de expresión que aparece en nuestras leyes, prohibieron salir a varios grupos con cualquier cosa que diese a entender que estaban en contra de la Refinería, aunque hubo quien subió con uno de nuestros papeles y lo mostró claramente a toda la plaza",

"...Hubo quien desplegó alguna de nuestras pancartas o quienes, en algún momento del concierto, dijeron a toda la plaza “Refinería NO” (Incluso un grupo que hablaba en inglés, dijo señalando la pancarta “NOT TO REFINERY”), se nos pusieron los pelos de punta de la emoción".

"...Nos gustaría agradecer a todo el público su apoyo, muchos nos dejaron pasar hacia delante para que se viesen las pancartas en toda la plaza, incluso hubo gente que, pese a no estar de acuerdo con nuestra opinión, nos cedió sitio para que pudiésemos defender nuestro derecho a expresar las ideas, para ellos sí que sí, mi más grato reconocimiento y agradecimiento."


28.10.08

HASTA LLEGAR

Tirarle piedras al horizonte
piedras que rebotan.

Dicen
que nadie puede salirse de sus límites
que es cada agonía
otra pasión inútil

dicen que ya se sabe todo
y que toda sabiduría se reduce a palabras
iguales
sin poder y sin magia.

Por eso
porque éstas no son verdades para vivir
por ellas
hay que seguir lanzando
-pelotaris estúpidos en pos del infinito-
lo que se tenga a mano
-palabras piedras conjuros salivazos...-