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Incisión en el tiempo, Ana Paciello |
Seis y media. La habitación está oscura, suena el despertador. La alfombra amortigua su caída.
En el cuarto la niebla se deshila, asedia la luz matinal. El reloj desde el suelo marca las ocho. Se escucha un frotar de sábanas que vuelan por el aire, se abre urgente la puerta del baño y un chorro de aguas penetra el silencio. Rugen los placares y cajones, como una sinfonía mal tocada.
La llave nerviosa, parece negarse a funcionar. Gira la puerta del departamento y los compases de la sinfonía se trasladan al palier, marcando un final ronco con la llegada del ascensor.
La puerta del edificio está abierta. Llueve. Apresuradas las botas, explotan los charcos. Resbalan.
Frenadas de vehículos y estrépitos de chapas, conmueven la mañana.
El bramar de la ambulancia, se aleja melancólico entre el pavimento y la llovizna.
ana paciello
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