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29 Aug 2008
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La flecha inmovil
de Eduardo Escobar, Nadaísta, Colombia





Hubo un tiempo en que los hombres tenìan

el corazòn de hielo

Pero se morìan de frìo o se mataban

entre ellos

Entonces les fue dado el amor

Pero los hombres amaron vanidades

y las cosas màs que a sì mismos

Y pusieron reyes y jefes sobre ellos

y fantasmas en litigio en su corazòn

Por lo que - su corazòn

se convirtiò en una

horrible hamburguesa

que impele a correr Coca-Cola helada

por las heladas venas



El rey de este mundo se llama mìster Money



Cuando hay una cantina por cada 300 habitantes

el pùlpito predica continencia

Y cuando hay una escuela por cada 4000 habitantes

se habla de salvar la Cultura (con mayùscula)

Y cuando hay un mèdico por cada 12000 enfermos

el Ministro de Salud es condecorado

Y cuando de 6 que buscan trabajo uno lo encuentra nunca

se habla de la patria

Y cuando por cada turista tenemos 10 putas venerològicas

el Congreso de Mujeres

debate el divorcio

el presidente grita en el balcòn VIVA COLOMBIA

(como si estuviera loco)







Peor serìa aceptar nuestra justicia

en los cojines del gato

lleno de dudosas dulzuras el pecho

mientras afuera y dentro -no sè dònde

ni quièn-

alguien deja su sangre sobre la yerba y sigue

Està bien la paz

y los besos tranquilos de la noche

Pero tambièn los guerreros son de siempre

y sus motivos

Sòlo cambian sus nombres

Y despuès son un sueño

Su fuerza es la fuerza de la tierra

extrayendo del caos

purificaciòn repetida

Nada es verdad si no la batalla

Nadie atestigua de sì mismo sino con su muerte

La poesìa es inùtil

si estas cenizas no encubren

un fuego renovable



Viento Meramente

empujamos las calles con motores

de hueso destructible

y materia de muecas contundentes

Hacemos la luz del amanecer

envueltos en la tela de las perturbaciones

Con un ojal en la oreja del particular

nombre de pila

y marchamos - arrodillados

a lamer las pùstulas de oro de los ìdolos



Si la lu z nos acepta

la paz es duro oficio

No es la paz de los polìticos

cuya paz es nocturna

(Bordea nuestros sueños perturba nuestra vigilia)

La paz es el trapo blanco

donde se esconde el cuchillo

Donde se habla

de paz siempre hay uno

ganando

y otro

que pierde

para ganar despuès

si gira el mundo

En cada corazòn

hay una multitud horrorizada

El olvido nos inventa





Algunos lo saben ya -y me lo contaron

que a la Estatua de la Libertad

en las noches de niebla le sale cola

Sus pies baten mares podridos

Sus ojos reflejan toda la brutalidad

de un mundo en grietas

Sus mandìbulas trituran lunas bajas

Los diarios flotan en las noticias

malsanas que vienen desde los teletipos

de su vientre

Y rugen los aviones de guerra

Y tiemblan los poetas en sus covachas

buscando las palabras en los idiomas

 

 

 

La flecha inmóvil

Desde estas alturas de la vida,
Rumbo a la sexta década,
con terror explicable
Cargado de sombras, briznas de recuerdos queridos, imágenes de amigos
muertos, memorias de días de llanto y de ruidos de gloria y de sables y ecos de
canciones que poco a poco se me han ido olvidando y conservan la memoria en
harapos

A veces me parece escuchar detrás de mí los ruidos del camino que debí seguir,
sus ocios y sus oficios y sus fiestas
Podría ver, delante de mí, si me volviera, lejos y extraño aquel que rehusé
ser hace tiempos de quien me apartaron los azares o la desconfianza si
volviera el rostro de ahora Tal vez si me volviera vería la otra senda La vía
de otros sueños y de otros propósitos
Pero no puedo demorarme Ni siquiera para contemplar su luz el fulgor
apagado de aquellas cosas a las que renuncié por necesidad o por capricho
Por desdén o por imprevisión
Es demasiado tarde Queda poco tiempo para la nostalgia
Para esos vanos
ejercicios del corazón
En estos ventarrones de ahora por donde me extravío hace tanto tiempo que
terminé por acostumbrarme a andar a tientas
Bajo estos cielos volubles relámpagos y silencios de incógnitas y equis vacías y
burlas veleidosas
En estas cumbres pedregosas
Sin yerbas ni lagartos sedientos en las grietas lilas de las piedras
Sin una estrella en el horizonte como una flor en un cielo en descomposición

Podría ver, si me volviera, allá, donde nunca iré, los interiores tranquilos, las
penumbras amables, los jardines llenos de perfumes rutinarios y la monotonía
tranquilizante de las fuentes.
Hogares más o menos felices o en todo caso de felicidades digeribles Y
seguras Ni demasiado atribulados ni demasiado satisfechos
Oigo en mí el ladrido de sus perros guardianes Los graznidos de sus loros en las estacas
Podría escuchar, si quisiera, las risas felices de las campanas de sus adoratorios
Y el murmullo de sus tabernas Y el trepidar de sus industrias
Los hijos robustos que no tuve o me fueron dejando solo o que abandoné por
fastidio Si no son los sobrinos de mi imaginación

Detrás de mí, siento la presencia del camino que no tomé
su plenitud biológica
El ritmo tranquilizador de sus relojes
El susurro acuático de sus normas
Pero los arrepentimientos son pura pérdida de tiempo
En el desorden frenético de esta forma del mundo que elegí
No queda más remedio, querida sombra, que seguir andando
Por esta senda incierta Por nuestros caminos de perdidos
Detrás de la verdad oscura e improbable del mundo

Regresar sería la muerte para ambos
Sin nada confiable más que las alegres tinieblas
y este palpable no saber
Insaboro y metálico que se ha convertido en nuestro único tesoro
Olvidemos lo otro Los afectos renunciados Y lo demás Las certezas
abolidas y las alegrías intocadas que jamás tuvieron apariencia para nosotros Y
sigamos andando mientras anochece
A lo mejor, al fin del extravío, alguien aún espera





En los pozos –donde la rosa del crepúsculo se da vuelta en un lecho de
piedras-
que deja la lluvia de la luna nueva en los cráteres del pavimento
he visto a mi gemelo animalmente bocarriba
beberse los reflejos del cielo: los azules hondos del abismo en el lecho de
piedras y musgos
Mi sombra es un residuo
Un gemelo incoloro y superfluo
Que se encoge y alarga
La minucia vil del rescoldo que dejo
Es un secreto pálido que exhibo a la fuerza por donde voy
Y me rodea Y baila delante de mí
Y trepa por los muros
Llamando mi atención con sus señas de mona

 

 

 

 

 

A mi padre que me decía

ya que no logramos de ti nada serio

ni pudimos hacerte

un ciudadano respetable como tus primos

que saben acatar la tradición y nunca pierden la cabeza

ni pretenden cambiar el mundo

al menos vas a prometerme

que nunca escribirás aquel poema rococó

que puedan leer mis colegas los anticuarios –déjalos dormir sin temblar-

donde niegues la eternidad del bronce

o te burles de la nobleza del oro

- esa sangre del dios que nos protege de los abusos de los avaros

Mi padre – exanticuario excontradictor

del desgreño barbudo de mis amigos poetas rotos vagos vagabundos

millonarios de estrellas pastores de sus péridas

nunca escriban me dijo

sin cortarse las uñas o sin ponerse la corbata

ese poema incorregible que dice al revés

lo mismo que cuando se lee de muy lejos

que pretenda proféticas a la luz de las explosiones

o ponga en duda el orden sacrosanto de los sargentos

envasadores de espejismos No hagan de sus ocios

fecundos desengaños Vuestras obras inactivas

no las celebrará

la balanza con una danza








COMBATIENTE

Yo hice mi guerra.

Yo hice mi guerra contra el volcán

mi guerra contra el mar

contra el invierno

contra la necesidad

contra el utensilio.

Yo hice mi guerra huyendo

mi guerra enfrentando

desesperando

mi guerra en el Ártico

en el Antártico

en la China.

Yo hice mi guerra en la Sierra Maestra

en la Sierra Nevada

en la Sierra Madre

en la explanada

hice mi guerra de cien años

de mil días

mi guerra relámpago

mi guerra de un millón de muertos

de dos millones de muertos

de tres millones.

Yo hice mi guerra con mis zapatos

con mis garras

con mis escobas

hice mi guerra de verdad

mi guerra con odio

hice mi guerra en España

mi guerra contra el zar

mi guerra azarosa

ahumada

descarnada

mi genocidio.

Yo hice mi guerra con mi bigote

con mi caballo

con amor

con ametralladora

al amanecer

contra los judíos

hice mi guerra contra los infieles

contra los invasores

contra los brujos

contra los negros

contra los indios.

Yo hice mi guerra en mi ventana

en el automóvil

en la cantina

en el campo

mañana

por la mañana

hice mi guerra en el Bajo Cauca

y en el río Cauca

y en Arauca

hice mi guerra como fusilero

como panadero

como estafeta y

marino

Yo hice mi guerra en los establos

contra las moscas

contra los comunistas

contra los imperialistas

contra los cristianos

hice mi guerra por desconfianza

por amargura

por pobreza

por terror

la hice porque no tenía

más que hacer

porque no me daban trabajo

porque me pagaban mal mi trabajo

porque pasaba hambre

la hice porque no comía

hasta indigestarme

la hice por despistarme

por herirme

por eliminarme

porque sí y no

por defenderme

la hice porque no me la dejaban

hacer.

yo hice mi guerra

hice mi guerra

mi guerra

guerra

pero no todas eran inútiles

y no todas las había de perder.

Yo hice mil guerras.






EL FIN DEL MUNDO

Hoy soy feliz:

el sol se está apagando sobre el mundo.

Todo va a terminar.

La muerte es amarilla sobre el río.

El universo será un puñado de sal para el mar.

La luz se transformará en jabón para la cara.

Los automóviles dormirán en las esquinas

y esperarán convertirse en garzas.

Yo,

esperaré la invasión de las garzas

que vendrán a fabricar sus nidos

en el corazón de los semáforos.

La ciudad de cemento será una caja de cartón,

Sola y empolvada

inmóvil

terminando en todas las calles.

Adquiriendo la hediondez que se acumula en mis

Bolsillos.

Pero yo soy feliz

irremediablemente,

mientras la luz es vieja.

1961

“Invención de la uva” (1966)


NOCHE SECRETA

Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
en el directorio telefónico
y en aguas mansas
y en aguas turbias
y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestras mansedumbres
Me fui tras El por pequeñas ciudades
y busqué su fotografía cada mañana en el periódico
Amé en la risa de la muchacha Su risa
y en la mirada de mi prójimo
Pero encontré la muerte en todas partes
(buscar es lo que importa)






El tango de los hampones

Muchas veces quise ser bueno
pero siempre me convencieron de la movida
de la bolsa o la vida
que es la moda del siglo que corre
Por eso no me preocupo
de tener mi billetera gorda y del bien sacrosanto de mi panza
desoigo los consejos de los pobres y buenos

hay que trampear para poder sobrevivir
tretas y artimañas convienen
y es ventajoso mantener alguna carta oculta
los discursos morales conducen a la ruina
hay que ir armado también por el buen camino

el mundo se pone cada vez mas difícil
preguntale a mi pistola

Entre el justo y el pecador
la diferencia esta en el muerto
y aunque no hay muerto malo
es preferible estar vivo
El vencedor impone la moral
las víctimas no cuentan y se olvidan

Muchas veces quise ser bueno
pero quien alimentaria a mi familia
es mejor prevenir que tener que lamentar
y menos peligroso golpear primero
por hacer bien sin mirar a quien
muchos que ya olvide tuvieron un mal fin
es bueno y loable intentar ser honrado
pero resulta un sinsentido
en este mundo corrompido

la virtud es hermosa no cabeduda
pero las virtudes del rico son evidentes
y estan bien respaldadas por los bancos
el que cuenta sus morlacos
dispone bien las partes del antiguo problema
de lo bueno y lo malo
hay que alejarse de la horrible pobreza

Hay que ser duros antes que demasiado puros
golpea fuerte y no lamentes tu suerte
si no existiera el bien y el mal
la vida seria como pan con pan
Unete a mi banda no te irá mal.. si eres leal
-y sobretodo-te cuidaremos de la policia
es una porqueria






Eduardo Escobar nació en Envigado, Colombia, en 1943. Ha publicado los libros de poemas Invención de la uva (1966), Monólogo de Noé (1967), Segunda Persona (1969), Del embrión a la embriaguez (1969), Cuac (1970), Buenos días, noche (1973), Confesión mínima -selección de sus poemas- (1975), Cantar sin motivo (1976), Antología poética (1978), y Escribano del agua (1986). Recopiló la correspondencia de los nadaístas.

Seleccion enviada por Sofía, Redacciom-Colombia, poesiasalvaje.org

 
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