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de Eduardo Escobar, Nadaísta, Colombia
Hubo un tiempo en que los hombres tenìan
el corazòn de hielo
Pero se morìan de frìo o se mataban
entre ellos
Entonces les fue dado el amor
Pero los hombres amaron vanidades
y las cosas màs que a sì mismos
Y pusieron reyes y jefes sobre ellos
y fantasmas en litigio en su corazòn
Por lo que - su corazòn
se convirtiò en una
horrible hamburguesa
que impele a correr Coca-Cola helada
por las heladas venas
El rey de este mundo se llama mìster Money
Cuando hay una cantina por cada 300 habitantes
el pùlpito predica continencia
Y cuando hay una escuela por cada 4000 habitantes
se habla de salvar la Cultura (con mayùscula)
Y cuando hay un mèdico por cada 12000 enfermos
el Ministro de Salud es condecorado
Y cuando de 6 que buscan trabajo uno lo encuentra nunca
se habla de la patria
Y cuando por cada turista tenemos 10 putas venerològicas
el Congreso de Mujeres
debate el divorcio
el presidente grita en el balcòn VIVA COLOMBIA
(como si estuviera loco)
Peor serìa aceptar nuestra justicia
en los cojines del gato
lleno de dudosas dulzuras el pecho
mientras afuera y dentro -no sè dònde
ni quièn-
alguien deja su sangre sobre la yerba y sigue
Està bien la paz
y los besos tranquilos de la noche
Pero tambièn los guerreros son de siempre
y sus motivos
Sòlo cambian sus nombres
Y despuès son un sueño
Su fuerza es la fuerza de la tierra
extrayendo del caos
purificaciòn repetida
Nada es verdad si no la batalla
Nadie atestigua de sì mismo sino con su muerte
La poesìa es inùtil
si estas cenizas no encubren
un fuego renovable
Viento Meramente
empujamos las calles con motores
de hueso destructible
y materia de muecas contundentes
Hacemos la luz del amanecer
envueltos en la tela de las perturbaciones
Con un ojal en la oreja del particular
nombre de pila
y marchamos - arrodillados
a lamer las pùstulas de oro de los ìdolos
Si la lu z nos acepta
la paz es duro oficio
No es la paz de los polìticos
cuya paz es nocturna
(Bordea nuestros sueños perturba nuestra vigilia)
La paz es el trapo blanco
donde se esconde el cuchillo
Donde se habla
de paz siempre hay uno
ganando
y otro
que pierde
para ganar despuès
si gira el mundo
En cada corazòn
hay una multitud horrorizada
El olvido nos inventa
Algunos lo saben ya -y me lo contaron
que a la Estatua de la Libertad
en las noches de niebla le sale cola
Sus pies baten mares podridos
Sus ojos reflejan toda la brutalidad
de un mundo en grietas
Sus mandìbulas trituran lunas bajas
Los diarios flotan en las noticias
malsanas que vienen desde los teletipos
de su vientre
Y rugen los aviones de guerra
Y tiemblan los poetas en sus covachas
buscando las palabras en los idiomas
La flecha inmóvil
Desde estas alturas de la vida, Rumbo a la sexta década, con terror explicable Cargado de sombras, briznas de recuerdos queridos, imágenes de amigos muertos, memorias de días de llanto y de ruidos de gloria y de sables y ecos de canciones que poco a poco se me han ido olvidando y conservan la memoria en harapos
A veces me parece escuchar detrás de mí los ruidos del camino que debí seguir, sus ocios y sus oficios y sus fiestas Podría ver, delante de mí, si me volviera, lejos y extraño aquel que rehusé ser hace tiempos de quien me apartaron los azares o la desconfianza si volviera el rostro de ahora Tal vez si me volviera vería la otra senda La vía de otros sueños y de otros propósitos Pero no puedo demorarme Ni siquiera para contemplar su luz el fulgor apagado de aquellas cosas a las que renuncié por necesidad o por capricho Por desdén o por imprevisión Es demasiado tarde Queda poco tiempo para la nostalgia Para esos vanos ejercicios del corazón En estos ventarrones de ahora por donde me extravío hace tanto tiempo que terminé por acostumbrarme a andar a tientas Bajo estos cielos volubles relámpagos y silencios de incógnitas y equis vacías y burlas veleidosas En estas cumbres pedregosas Sin yerbas ni lagartos sedientos en las grietas lilas de las piedras Sin una estrella en el horizonte como una flor en un cielo en descomposición
Podría ver, si me volviera, allá, donde nunca iré, los interiores tranquilos, las penumbras amables, los jardines llenos de perfumes rutinarios y la monotonía tranquilizante de las fuentes. Hogares más o menos felices o en todo caso de felicidades digeribles Y seguras Ni demasiado atribulados ni demasiado satisfechos Oigo en mí el ladrido de sus perros guardianes Los graznidos de sus loros en las estacas Podría escuchar, si quisiera, las risas felices de las campanas de sus adoratorios Y el murmullo de sus tabernas Y el trepidar de sus industrias Los hijos robustos que no tuve o me fueron dejando solo o que abandoné por fastidio Si no son los sobrinos de mi imaginación
Detrás de mí, siento la presencia del camino que no tomé su plenitud biológica El ritmo tranquilizador de sus relojes El susurro acuático de sus normas Pero los arrepentimientos son pura pérdida de tiempo En el desorden frenético de esta forma del mundo que elegí No queda más remedio, querida sombra, que seguir andando Por esta senda incierta Por nuestros caminos de perdidos Detrás de la verdad oscura e improbable del mundo
Regresar sería la muerte para ambos Sin nada confiable más que las alegres tinieblas y este palpable no saber Insaboro y metálico que se ha convertido en nuestro único tesoro Olvidemos lo otro Los afectos renunciados Y lo demás Las certezas abolidas y las alegrías intocadas que jamás tuvieron apariencia para nosotros Y sigamos andando mientras anochece A lo mejor, al fin del extravío, alguien aún espera
En los pozos –donde la rosa del crepúsculo se da vuelta en un lecho de piedras- que deja la lluvia de la luna nueva en los cráteres del pavimento he visto a mi gemelo animalmente bocarriba beberse los reflejos del cielo: los azules hondos del abismo en el lecho de piedras y musgos Mi sombra es un residuo Un gemelo incoloro y superfluo Que se encoge y alarga La minucia vil del rescoldo que dejo Es un secreto pálido que exhibo a la fuerza por donde voy Y me rodea Y baila delante de mí Y trepa por los muros Llamando mi atención con sus señas de mona
A mi padre que me decía
ya que no logramos de ti nada serio
ni pudimos hacerte
un ciudadano respetable como tus primos
que saben acatar la tradición y nunca pierden la cabeza
ni pretenden cambiar el mundo
al menos vas a prometerme
que nunca escribirás aquel poema rococó
que puedan leer mis colegas los anticuarios –déjalos dormir sin temblar-
donde niegues la eternidad del bronce
o te burles de la nobleza del oro
- esa sangre del dios que nos protege de los abusos de los avaros
Mi padre – exanticuario excontradictor
del desgreño barbudo de mis amigos poetas rotos vagos vagabundos
millonarios de estrellas pastores de sus péridas
nunca escriban me dijo
sin cortarse las uñas o sin ponerse la corbata
ese poema incorregible que dice al revés
lo mismo que cuando se lee de muy lejos
que pretenda proféticas a la luz de las explosiones
o ponga en duda el orden sacrosanto de los sargentos
envasadores de espejismos No hagan de sus ocios
fecundos desengaños Vuestras obras inactivas
no las celebrará
la balanza con una danza
COMBATIENTE
Yo hice mi guerra.
Yo hice mi guerra contra el volcán
mi guerra contra el mar
contra el invierno
contra la necesidad
contra el utensilio.
Yo hice mi guerra huyendo
mi guerra enfrentando
desesperando
mi guerra en el Ártico
en el Antártico
en la China.
Yo hice mi guerra en la Sierra Maestra
en la Sierra Nevada
en la Sierra Madre
en la explanada
hice mi guerra de cien años
de mil días
mi guerra relámpago
mi guerra de un millón de muertos
de dos millones de muertos
de tres millones.
Yo hice mi guerra con mis zapatos
con mis garras
con mis escobas
hice mi guerra de verdad
mi guerra con odio
hice mi guerra en España
mi guerra contra el zar
mi guerra azarosa
ahumada
descarnada
mi genocidio.
Yo hice mi guerra con mi bigote
con mi caballo
con amor
con ametralladora
al amanecer
contra los judíos
hice mi guerra contra los infieles
contra los invasores
contra los brujos
contra los negros
contra los indios.
Yo hice mi guerra en mi ventana
en el automóvil
en la cantina
en el campo
mañana
por la mañana
hice mi guerra en el Bajo Cauca
y en el río Cauca
y en Arauca
hice mi guerra como fusilero
como panadero
como estafeta y
marino
Yo hice mi guerra en los establos
contra las moscas
contra los comunistas
contra los imperialistas
contra los cristianos
hice mi guerra por desconfianza
por amargura
por pobreza
por terror
la hice porque no tenía
más que hacer
porque no me daban trabajo
porque me pagaban mal mi trabajo
porque pasaba hambre
la hice porque no comía
hasta indigestarme
la hice por despistarme
por herirme
por eliminarme
porque sí y no
por defenderme
la hice porque no me la dejaban
hacer.
yo hice mi guerra
hice mi guerra
mi guerra
guerra
pero no todas eran inútiles
y no todas las había de perder.
Yo hice mil guerras.
EL FIN DEL MUNDO
Hoy soy feliz:
el sol se está apagando sobre el mundo.
Todo va a terminar.
La muerte es amarilla sobre el río.
El universo será un puñado de sal para el mar.
La luz se transformará en jabón para la cara.
Los automóviles dormirán en las esquinas
y esperarán convertirse en garzas.
Yo,
esperaré la invasión de las garzas
que vendrán a fabricar sus nidos
en el corazón de los semáforos.
La ciudad de cemento será una caja de cartón,
Sola y empolvada
inmóvil
terminando en todas las calles.
Adquiriendo la hediondez que se acumula en mis
Bolsillos.
Pero yo soy feliz
irremediablemente,
mientras la luz es vieja.
1961
“Invención de la uva” (1966)
NOCHE SECRETA
Busqué a Dios con sinceridad y paciencia en el directorio telefónico y en aguas mansas y en aguas turbias y en las precipitaciones de agua Lo busqué en la ausencia de los que amamos y en los desperfectos de nuestras mansedumbres Me fui tras El por pequeñas ciudades y busqué su fotografía cada mañana en el periódico Amé en la risa de la muchacha Su risa y en la mirada de mi prójimo Pero encontré la muerte en todas partes (buscar es lo que importa)
El tango de los hampones
Muchas veces quise ser bueno pero siempre me convencieron de la movida de la bolsa o la vida que es la moda del siglo que corre Por eso no me preocupo de tener mi billetera gorda y del bien sacrosanto de mi panza desoigo los consejos de los pobres y buenos
hay que trampear para poder sobrevivir tretas y artimañas convienen y es ventajoso mantener alguna carta oculta los discursos morales conducen a la ruina hay que ir armado también por el buen camino
el mundo se pone cada vez mas difícil preguntale a mi pistola
Entre el justo y el pecador la diferencia esta en el muerto y aunque no hay muerto malo es preferible estar vivo El vencedor impone la moral las víctimas no cuentan y se olvidan
Muchas veces quise ser bueno pero quien alimentaria a mi familia es mejor prevenir que tener que lamentar y menos peligroso golpear primero por hacer bien sin mirar a quien muchos que ya olvide tuvieron un mal fin es bueno y loable intentar ser honrado pero resulta un sinsentido en este mundo corrompido
la virtud es hermosa no cabeduda pero las virtudes del rico son evidentes y estan bien respaldadas por los bancos el que cuenta sus morlacos dispone bien las partes del antiguo problema de lo bueno y lo malo hay que alejarse de la horrible pobreza
Hay que ser duros antes que demasiado puros golpea fuerte y no lamentes tu suerte si no existiera el bien y el mal la vida seria como pan con pan Unete a mi banda no te irá mal.. si eres leal -y sobretodo-te cuidaremos de la policia es una porqueria
Eduardo Escobar nació en Envigado, Colombia, en 1943. Ha publicado los libros de poemas Invención de la uva (1966), Monólogo de Noé (1967), Segunda Persona (1969), Del embrión a la embriaguez (1969), Cuac (1970), Buenos días, noche (1973), Confesión mínima -selección de sus poemas- (1975), Cantar sin motivo (1976), Antología poética (1978), y Escribano del agua (1986). Recopiló la correspondencia de los nadaístas.
Seleccion enviada por Sofía, Redacciom-Colombia, poesiasalvaje.org
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