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27 Jul 2008
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La fuerza vital no tiene centro
Cartas arrojadas sobre la mesa por David c G. La magia no existe para quienes adoran becerros. Un becerro es todo sujeto que utiliza el poder en su acepción de dominio bajo la coartada de Narciso y en nombre de algún ideal. Esta lógica cree, en su ingenuidad, que es posible capturar la vida y sus expresiones.  Pretende capturar la vida para que ésta sea la misma siempre, lo cual asegura, la Identidad o perpetuación del yo. La vida desde esta dimensión de mismidad equivale al escenario en y desde el cual, el yo en tanto que función social constituido por la suma de los prejuicios culturales asegura tanto la docilidad política como la operatividad funcional.

Desde este estado de cosas, el poder y el deseo sólo pueden ser entendidos en la vertiente del exceso/abuso o defecto/carencia. Vida, que en clave Nietzscheana es una vida reactiva al estar alimentada por el resentimiento y la envidia propia a la mezquindad entre yoes funcionales que se reclaman el predominio de su identidad como prístina; pero lo cual nunca se resuelve sino que se exacerba gracias a que los imaginarios propios al sentido común están hechos para dividir y menguar. La vida en esta vertiente, queda reducida de pleno derecho, para ese yo social que se cree único, a la lógica de la guerra, aquella donde el amo (el exceso) y el esclavo (la carencia) penden de la misma soga atada al cuello: la de la muerte. Mientras esta pareja de siameses se ocupa de su sobrevivencia en la  intercambiabilidad del valor de uso y el valor de cambio, ocupando con ello el lugar de objeto mercancía o el estatuto de mercenarios; la vida por su parte, en su dimensión de fuerza activa, se despliega en otros registros de la realidad… no de otra realidad sino de la realidad con toda su riqueza sensible y simbólica. Es ésta única y verdadera riqueza la que escapa a quienes están embelesados adorando becerros. La fábula que se establece para estos sujetos es aquella en donde no sólo, no viven sus propias vidas sino que mueren por los ideales de otros. Para estos, la magia simplemente no existe; corresponde a otro embaucamiento fraguado por ociosos y por ende descartada en tanto que no rentable.

Ahora, desde una vida activa, una vida afirmativa de la potencia vital de la vida, Nietzsche plantea el interrogante sobre el cómo de una transvaloración de la cultura. Así, se descentra el deseo en tanto que carencia y se le otorga su real dimensión: fuerza capaz de gestar construcciones de variado tipo: poder que oblitera el marco de percepción convencional.  Proposición que libera la vida allí donde yace aprisionada y por ende, amplía el espectro de percepción sensible para acceder a toda la riqueza simbólica que trae aparejada la Otredad…

Inscripción en un devenir experimental permanente: juego o danza entre lo factible y lo real. Que lo que allí pase se le llame magia, quizá sea irrelevante, pues lo que pasa es la transfiguración de la vida a través de estos cuerpos de carbono. Así, si evocar es precipitar una comprensión por la vía de los afectos, los siguientes bloques de afecciones presentan variados grados de apertura sensible al ser testimoniales de la potencia de la vida encarnada en seres que experimentando su estadía en esta tierra desde el asombro y la muerte (en tanto que oportunidad de renovación alquimica) permiten que advenga lo intempestivo en el espacio de lo cotidiano.
    






Zensualidad


“La imagen de las cosas no es la de la retina, sino la que
acoge y conforma nuestra alma partiendo de ella”
                        Maria Zambrano
.

I

La retina capta el espacio de los fenómenos, los cuales en su conjunto constituyen lo que se nombra como Maya: Ilusión. La ilusión no es la mentira, la ilusión es el mundo de los fantasmas, y éste es vivenciado como velo, bruma, neblina, espejismo. Fantasmagoría que contribuye a fundar el equivoco y promover el enigma en lo humano.

De allí que la experiencia del sujeto humano en su basto deambular este poblado por incertidumbres, encrucijadas, paradojas y que por tal motivo, los símbolos del espejo, el laberinto y el doble sean icónicos a su vivencia, como a su vez, tríptico de una experiencia susceptible de devenir fronteriza, liminar. El sujeto susceptible de acceder a este devenir se instituye e instaura en una experiencia que desborda sus referentes fijos, llevándolo más allá del simple fenómeno confeccionado por los hechos fácticos: lógica del acontecimiento ¡AION!  En donde la figura del espejo hace de umbral para acceder al Laberinto y allí trabar relación con el Daimon o genio propio: el doble. Genio o fuerza deseante / fecundante en tanto experiencia de afirmación y ya no de ‘carencia’. Esta ultima perspectiva expresa la ecuación de quien esta escindido de lo que experimenta no obstante estar allí, tal como el espectador se encuentra separado de la vivencia y a distancia semejante del hombre de las noches pagadas.



II

La vida como rito de paso y cuya ordalía o prueba iniciativa se efectúa en el orden de exorcizar los velos de maya para acceder a la inocencia, aquella que es factible tras haber descentrado ese himen que es la ingenuidad y la ignorancia sostenida en las manos de narciso.

La inocencia es acceder a ese arte que ya no es coartada, captura o emboscada para esquivar las expresiones de la vida y bajo tal estrategia, evitar el dolor y el perfume de la muerte que acompaña a cada acontecimiento.

La muerte desligada de ese lugar viciado que la nombra como parte maldita, se presenta más bien como reverso y anverso de lo sublime. Así, la muerte y lo sublime configuran al Doble. Así, se concibe la inocencia como relación inmanente entre la muerte y lo sublime para inaugurar una soledad que ya no es aislamiento ni incomunicación. Soledad amorosa, inocencia que se deja penetrar y fecundar  por aquel Arte que nunca es un fin (que nunca se cosifica en los objetos) sino solo y tan sólo es un instrumento para trazar líneas de vida.

Arte que se vivencia como ontología experimental del presente. Arte cifrado por una lógica del sentido asumida como comprensión paradojal y obertura de futuros posibles. Arte que convoca lo liminal y fronterizo respecto a la dimensión subjetiva para trabar relación con la verdad, entendiendo por ésta un decir-verdad a propósito de lo que acontece.

Entrar en contacto con las coordenadas fluctuantes de esta verdad, que surge de una posición móvil en el mundo permite dar cuenta de unas condiciones de posibilidad que a su vez hacen viable la emergencia de la  verdad en variación y devenir, expresando tanto una manera de hacer en lo que ese sujeto dice como una manera de decirse en lo que hace: configuración de un estilo.

Dimensión de la verdad que lleva a comprender bajo otra mirada los actos y las acciones en el espacio de lo Real pues aquí la actuación -en tiempo presente- se materializa como actualización de un ejercicio de estilo que expresa la vida a través de tal sujeto particular y ya no con ningún yo especifico. Construcción de la verdad no desde la certidumbre sino desde el azar y lo intempestivo para gestar nuevas disposiciones respecto a la vida en este mundo y con ello ingreso en la Otredad que se espejea en la relación con el cuerpo propio y el cuerpo del entorno, la alteridad en el encuentro con el otro y en la utilización del lenguaje. Esta disposición frente a la verdad, entraña entender el tiempo en que se esta inscrito como tiempo no lineal sino sincrónico y espacio no geográfico o tridimensional sino holográfico: espacio-tiempo mítico que deviene pliegue, sobre las islas desiertas, para el único hacer: el propio haserse.



 




 Viento y Alas     



I

Juego de un deleite mordaz,
ceremonial que es inherente a lo incompresible-incognoscible;
despliegue oracular en el escenario de la vida
de este acontecimiento y sus potencias.

Juego cuya connotación invoca lo sublime y lo macabro;
y a su vez, expresa de manera velada o como irrupción en los momentos extáticos,
los sortilegios y cadencias propias de la magia y lo siniestro.

Juego a través del cual emerge la tensión propicia y propiciatoria
para la actualización de las fuerzas,
desde la transmutación en el Amor Fati y el Furor Divino y,
en tanto que afirmación de la diferencia en el eterno retorno.



II

Si somos dignos de tal juego –sobre su umbral y devenir-
se hace menester nombrar que es consecuente estar:
ora en aquella danza que se realiza en medio de los abismos;
ora en el frente de Waterloo o Austerlitz;
ora en la demencia solemne de Siva que se hace una con el ojo de la tormenta...

Vivencia que es la condición de posibilidad
para una entrega sin reservas en la perseveración de vivificar la vida
y de manera tal que como resultado, los demonios y sus enviados
tengan cada vez menos fuerza, pese a la intensificación de sus acciones.




III

Sí, rutina del saltimbanqui, atemperación guerrera y cautela felina
para vivir en paralelismo y simultaneidad a todo el espectro de nuestras inclinaciones,
acogiendo a su vez, el fardo o materia oscura –Nigredo- que se decanta y se hace visible
en las confrontaciones con la opacidad de los cuerpos que arrojan sombra.

Posición iniciatica en donde si bien los ojos están vendados,
Ariadna es hilo conductor en el laberinto y
las sibilas conexión con los espíritus
animales acordes a nuestras fuerzas.



IV

Juego límite, vivencia nómada y posición bajo estrategia del que era neófito y,
es ahora iniciado sobre la pura exterioridad a la inmanencia de UNA VIDA
para hacerse FALSARIO y no vincularse más a la obscenidad de quien afirma:
“está, mi vida”... ¡¿mi vida?! Expresión mezquina de quienes son precisamente
aquellos cuya zona anal en repetidas ocasiones es sodomizada  o en su defecto
–bajo un solo acto-, empalada por los amos y señores de Averno.



V

Ahora, y para de una vez  terminar con el final del principio
se hace consecuente afirmar  que lo que se expresa en esta vivencia,
que se da en un juego que obliga a crear estrategias
es la lógica de un acontecimiento tal,
que su configuración conspira y conlleva los signos o marcas Daimoniacas
que abren o generan las condiciones de posibilidad
para sostener y sustentar el cambio de estado
de la prima materia en sus derivaciones y octavas
y acogerse a las vías mistericas propias al OPUS.






La Potencia del Tercero Instruido (3333)

A la memoria de Giordano Bruno, Juana de Arco y
 Pentesilea (reina de las amazonas).



I

Danzamos intensamente
sintiendo nuestra sangre...
tan sólo, somos leales
a la vida
y  transcurrimos con ella.


¿Vírgenes o pecadores?
Inmaculados


¿Mortales o inmortales?
Inmanentes


¿Terrestres o extraterrestres?
Nómadas.


II

¡Libertad! ¿Libres? No, no somos libres... exactamente.
Fluimos transformándonos, hacia otras dimensiones
energéticas y habitando estados
en espirales de transfiguración.


¡Igualdad! ¿Iguales? No, no somos iguales
atravesamos campos y umbrales semejantes
pero somos diferencialmente únicos.


¡Fraternidad! ¿Fraternos? No, no nos acogemos a
idealismos revolucionarios auspiciados por
falsas cofradías que pretenden redimirnos;
más bien, encarnamos el espíritu de las amazonas
y devenimos saltimbanquis en campo abierto.


III

¿Perfectos y triunfadores? Ni triunfadores ni perfectos.
No, no somos estáticos.  Nos conectamos
a frecuencias acordes con nuestros estados sensibles
que implican, pliegues, destilaciones y curvaturas.


Quizá, tal vez: fantasmas, ángeles y demonios
pero además, además nada de esto.
No tomamos partido por ningún bando...
habitamos espacios, confeccionamos atmósferas,
 más no permanecemos en ellas.


¿Cuántos somos? Esa realmente no es la pregunta,
más bien: ¿Qué fuerzas encarnamos? Y tan simple,
como la no existencia de ninguna respuesta;
ya que la fuerza vital no tiene centro
y su desdoblamiento se ejerce en todas direcciones.







Hora 25

Presente de la multiplicidad: extremo en que el Yo ya no tiene importancia alguna.
Ser cualquiera. Ser nadie y clavarle a Polifemo el árbol puntiagudo
 en el ojo único y unívoco de la lógica binaria y, entonces,
en cada encrucijada un nuevo encuentro,
 una nueva conexión: cada uno un nosotros en continua mutación
 como un jardín de senderos que se bifurcan.
Rizoma: trama y urdimbre que  puede continuar en ti o en mí
(entre tanto, Nietzsche):
 
Amo a aquél cuya alma no pide gratitud y no devuelve;
pues siempre da –se da entero.
Amo a aquél cuya alma es,
 aún en la herida y,
 cruza de buen agrado el puente.








Buenas Noches
(Hora 25)


No nos conocemos

ni nos  hemos visto,

o tal vez si.



Ustedes y nosotros

somos aquellos

que estaremos en contacto,

laborando juntos

intercambiando experiencias

 y creando nuevos

y variados vínculos en esta tierra y en otras.



¿Dónde estamos ahora?

No lo sabemos:

no saben donde estamos y

nosotros no sabemos donde están...

Y ni ustedes ni nosotros

sabemos que parte del proyecto 222 y 3333

encarnamos.



¿El proyecto 222 y 3333?

Por ahora, tenemos dos tres pistas...  

 No, obstante

el encuentro es inevitable

ya que estamos movilizando fuerzas

que convocan y propagan un mismo

campo de inmanencia.


 ¿Si nos conoceremos...

Físicamente?

Solo sabemos

que nos vemos

cuando nos veamos.


Por ahora,

en este mismo

instante:

os saludamos,

 les damos gracias y

les ofrendamos la mejor  (a)ventura

porque nos están ayudando

nos estamos ayudando

¿en qué sentido(s)?

No lo sabemos

¡ o tal vez sí.




por David c G
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