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05 Jul 2008
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La magia del corazón violeta
de rick taylor






 
Él era su propio problema. Él y sus escritos. Él y las mujeres que había perdido. Él y su locura y su angustia y su soledad.
Decidió acabar con todo esto. Simplemente, ya no podía soportarlo. Había perdido el incentivo. Antes se interesaba en sus escritos, era excéntrico y salvaje; enfrentaba la soledad cogiendo a todas las mujeres que estaban a su alcance. Bebía, peleaba. Era fuerte y loco. Reventaba bares.
Armaba escándalos en público...
Tenía una pandilla de artistas imbéciles que le seguían ciegamente.
Ahora estaba solo y acabado. Y todavía era joven, esa era la peor parte. No había pasado los 25 y estaba inmerso en un profundo pozo de inutilidad
¿Qué sería a los 60? ¿Lograría pasar los 30?
Le importaba un carajo; es decir... nunca se interesó en formar una familia, no pretendía ser un buen profesional ni un ciudadano productivo. Lo suyo siempre fue buscar la forma de escapar, de escapar y de esconderse.
Vivía en un permanente estado de dejaívu espiritual. Y no es que todos sus días fueran iguales, sino que todas las cosas eran iguales para él.
Salir del apartamento. Saludar a la misma gente.
Mirar los mismos culos, los mismos rostros, su misma mirada perdida en el mismo espejo quebrado.
Comer, bañarse, buscar una mujer...
Su vida se consumía segundo a segundo con cada movimiento que daba. Y si permanecía inmóvil o dormido, igual se consumía.
Tenía que escapar de la necesidad de escapar.
Difícil desafío para un hombre sin dinero, trabajo ni profesión. Escribir no era rentable. No lo que él escribía. Ser un genio atormentado no ayudaba a subsistir. De todas formas, él ya no escribía. Y era tan genial, como el mendigo que le pedía limosna en la misma calle todos los días a la misma hora.
No buscaba reintegrarse a la sociedad, esperaba un cambio de verdad, violento y definitivo. Ir a perderse en algún monte desconocido. Liderar una tribu de caníbales. Tatuarse el cuerpo con su propia sangre, llenarse de cicatrices. Hacerse monje. Partir en busca de un tesoro y asesinar al capitán,  luego arrojarse al mar y desaparecer.
Convertirse en un fantasma, una leyenda más grande que el monstruo del lago Ness. Cualquier cosa no era ninguna cosa. Ninguna cosa era cualquier cosa.
 
 

En uno de sus tantos recorridos por las calles, caminaba cabizbajo para no ver mas rostros humanos. Rostros, en verdad inhumanos, mecanizados. Máscaras consumiendo y produciendo mierda que él no necesitaba.
El ruido de la ciudad cercenábale el cerebro a cada paso.
Alguien le entregó un anuncio. Uno de esos papeles con malditas promociones. Tomó coraje, y lo leyó unas cuadras más adelante.

DRA. SARA STONE - TERAPIA DE RENACIMIENTO-
MEDITACION DEL CORAZÓN VIOLETA- HIPNOSIS REGRESIVA-
PSICOANALISIS. PRIMERA CONSULTA SIN RECARGO.
PEDIR TURNO AL 661-406.

Arrugó el papel. Pero sonrió y decidió quedárselo.
Tal vez podría divertirse fingiendo estar completamente loco, o afirmar ser la reencarnación de Atila durante la sección de hipnosis. Era gratis. Era una doctora. Nada que perder.
Volvió al apartamento y se tumbó en el suelo. Lió algo de yerba que le había regalado un joven músico... dio una pequeña calada. Era una mierda. Le quemó hasta el culo de la garganta.
Tosió y se quemó un dedo. Papel malo. Yerba mala. Irónicamente, ese joven músico le había propuesto un proyecto: fusionar su extraña música con la mejor poesía de sus inicios.  ¿Qué mierda pretendía ese hijo de perra, si no podía regalar mierda decente a su futuro compañero de trabajo?
Hacer buen arte con un compañero nunca resultaba. Debía hacerce solo. Era una cuestión de cojones.
Arrojó el Toque al suelo, maldiciendo 4 veces.
Permaneció tumbado unos minutos, dormitando.
Finalmente, decidió consultar con la Dra. del Corazón violeta.
Rescató el papel de sus desgastados jeans y llamó:
-Hola.... Sí.. ¿La doctora Stone? ... quiero pedir un
turno para consultar.
Una mujer con voz de hippy experta en yoga respondió:
-¿Alguien lo ha recomendado?
-Evidentemente, trataba con una amateur-
-Nadie. Me entregaron un papel en la calle.
-¿Cuál es su nombre?
-Rick Taylor.
-¿Qué hora le queda bien, Mr.Taylor?
-Cualquiera. Que sea a las 5.
-OK. Hasta las cinco entonces.
-Adiós.
Una de sus últimas llamadas... la había desperdiciado con una sicóloga alternativa. En 3 días le cortarían el teléfono. Debía estar volviéndose realmente loco.
Llegó al consultorio, la puerta estaba abierta; entró y se sentó a esperar en un extraño sillón. La sala de espera parecía un templo oriental. Había pequeñas pirámides. Retratos de maestros orientales que resplandecían paz y sabiduría.
Imágenes religiosas. Pergaminos con mantras, revistas de medicina alternativa. Olía a incienso y tranquilidad por todos lados. Un ambiente relajado.
Esperó 5 minutos. La doctora no aparecía, pensó en marcharse.
Una pelirroja de unos 30 años entró en escena.
Vestía un amplio vestido colorido y sandalias orientales. El cabello largo, suelto y ondulado. Los ojos de un verde indefinido. Un talismán colgándole del cuello.
Se acercó a él con una sonrisa de haber sido raptada por extraterrestres...
-Soy la Dra. Stone. Usted debe ser... Mr.Taylor.
-No soy casado. Simplemente, Rick.
-Muy bien, Rick, sígame hacia el consultorio.Rick se incorporó con pesadez y la siguió. No había sentido ninguna química  entre ellos, eso estaba bien. No tendría intenciones de violarla.
Sería un obscuro viaje psíquico. Vagaría por las zonas mas secretas de su mente para evadir lo ridículo de la situación. Ella no podría leer sus malos pensamientos con sus dotes telepáticos.
El consultorio era un pequeño jardín lleno de flores exóticas, pajarillos y tranquilidad. Un banco de madera rústica reemplazaba al clásico diván. Había almohadones por si uno prefería sentarse en el suelo.
-Bastante innovador -dijo Rick, mirando a su alrededor-
Se sentaron frente a frente en bancos diferentes.
-El sitio ideal para abrirse es al aire libre -dijo ella-
Cuénteme algo sobre usted. ¿Qué lo trae por aquí?
-Una disección  rápida -dijo Rick, mirando al cielo-
Era escritor, pero lo abandoné, no conseguía publicar mis cosas, decían que era indecente y mediocre. -Esto es un atentado a la buena literatura-   me había dicho un editor. No pude soportarlo y lo dejé. Nunca tuve buenas relaciones estables con las mujeres, me refiero al plano afectivo. Todo era sexo, sexo y peleas, y sexo y peleas y mentiras.
Trabajé en pequeñas cosas para sobrevivir, incluso llegué a escribir para una revista cultural. Pero perdí el empleo al negarme a entrevistar a un supuesto genio de la pintura, para mí era solo un maldito homosexual, comprende. También hice algo de boxeo, ¿ve? -Rick le enseñó una cicatriz que le partía media ceja-
-Está bien -dijo la Dra.- Comprendo su situación.
Usted no lucha contra el mundo, sino contra sí mismo. Tiene un poderoso mecanismo de autodestrucción... se siente perdido.Vive sumido en la soledad a causa de no hallarle sentido a nada. Es común en los escritores, el clásico caso del artista torturado es en verdad muy simple de curar. Debería intentar sentir la energía del corazón. Es maravilloso. La respiración del corazón violeta.
-Suena bien. Porque las malditas terapias no van conmigo; quiero decir, me conozco demasiado bien. Simplemente no puedo salir de la mierda. Eso es lo que hace un escritor... Es una gran esponja absorbente. Absorbe toda la mierda de los demás y la escupe sobre el papel con elegancia. A los lectores les encanta leer sobre la mierda sin tener que pasar por el jodido proceso de absorberla, comprende.
-Entiendo perfectamente... veo que tiene una gran capacidad autocrítica. Eso lo ayudará cuando aprenda a canalizarlo.
-Hábleme del corazón violeta.
-El corazón violeta es el cuerpo astral del corazón. Del plexo cardíaco.
Es el alimento sagrado que nutre al alma y la purifica constantemente, una vez que uno a aprendido a meditar sostenidamente sobre él.
 

(Echemos un vistazo a la mente de Rick , veamos que ocurre por allí:)

Se ve a sí mismo tumbado en su apartamento, con la cama hundida y sin colchón. Simplemente tumbado con un calor de 37º, esperando la reconexión de la electricidad.

Ve perros sarnosos que le siguen en sus caminatas nocturnas. Monjas conduciendo camionetas a toda velocidad, salpicándolo con el sucio charco de una lluvia que duraría 15 días. Ve al mendigo pidiéndole limosna. Viejas obesas saliendo de la peluquería...
 

(Rick cierra su mente tratando de no pensar, así evita ser  descubierto por nosotros. Ahora, continúa escuchando atentamente a la Dra.)

-Espere un momento. ¿Cuánto tiempo resta de la consulta? -Preguntó Rick-
-Unos 40 min. Recién estamos empezando.
Además, usted es mi único paciente de hoy. Me tomaré el resto del día libre. Es el cumpleaños de una amiga muy especial. No se preocupe por el tiempo.
 -¿Puedo proponer una sección alternativa? -dijo Rick, levantándose del banco-
-¿A qué se refiere?
-Es que tengo unas dudas respecto a esto del lugar.... Mire, podemos hacer la meditación aquí... tal vez funcione y vuelva a encariñarme con el mundo ¿Pero qué ocurrirá allá afuera?, En el mundo real, cuando tenga que enfrentar mi soledad y mis cucarachas. Los mendigos, malditas viudas obesas   paseando sus chihuahuas en las verdes plazas para gente con  muchos billetes verdes en la cartera...

-No funciona de ese modo. Usted estará en paz consigo mismo, irradiará amor a su alrededor.
Verá el mundo con otros ojos. Volverá a ver la luz en todas las cosas.
-¿También en las cucarachas? -dijo Rick, esbozando una sonrisa-
Le propongo lo sgte. Dejamos este lugar.
Hacemos un pequeño recorrido por las calles, charlamos, me cuenta sobre ese talismán que lleva puesto. Luego vamos a mi apartamento, así conocerá las condiciones en que vivo. Le enseñaré mis escritos, puede quedarse con ellos para analizarlos...
Rick se agita cada vez más, empieza a perder el control.
-Es que no tengo nada que hacer, no soportaría volver solo a esa cueva con mis cucarachas.... me suicidaría... Por favor... ¿Podría acompañarme por el resto de la consulta? Le pagaré el transporte y lo que sea. ¡No me deje solo! ¡Por favor! ¡Por favor!
Ella se levantó para abrazarlo.
-No se preocupe. Iré con usted. Yo también conozco la soledad.
Además, usted no parece un asesino en serie.
Creo que es un gran artista, tengo mucho interés en leer su obra.
Rick la abrazó con fuerza, susurrándole al oído.
-No sabe cómo se lo agradezco.
 

Allí iba Rick con su Dra. alternativa, caminando hacia su  maldito vecindario. Miseria. O excesivo lujo. Caos. O demasiado orden. Nada parecía racional. Él no era un hombre racional.
Llegaron a la zona baja. El mismo mendigo de todos los días se acercó a pedirle limosna.
-¡Vamos, hermano! Suelta algo...  muéstrale a tu chica que clase de hombre eres...
Rick hizo un gesto de impotencia con ambas manos, meneando la cabeza y suspirando. Miró a la Dra. para hacerla comprender y contestó al mendigo.
-No es mi chica. Es mi Dra... Va a curarme.
La Dra. sacó unas monedas y se las entregó al mendigo. Este se retiró en silencio.
Siguieron el trayecto hasta su apartamento. Rick fue señalándole las cosas a su alrededor, poniendo énfasis en lo que tenía que soportar todos los días. La Dra. parecía comprenderlo de verdad y lo calmaba con sus dulces reflexiones sobre la vida.Llegaron y entraron.
-Esta es mi cueva -dijo Rick-
Y estas son mis novias muertas. -Cucarachas muertas patas para arriba-
La doctora sonrió.
-Esto puede cambiar más rápido de lo que piensas, depende únicamente de ti.
-Ya lo creo. Puede sentarse donde desee, creo que este es el sitio más cómodo -dijo Rick, palmoteando un sillón negro-
La Dra. se sentó. Silencio. Inquietud e inseguridad en Rick.
-¿Quiere que le enseñe mis escritos, o comenzaremos con el asunto de la meditación?
-¿Qué prefieres Rick? -los ojos de la Dra. cambiaron, había mas luz en ella, como un aura sanadora a su alrededor.
-Estuve todo el tiempo esperando a que me llamaras Rick. Ahora ya podré llamarte....
-Sara.
-Eso es. Te queda perfecto.
Ella sonreía, el resplandor crecía a su alrededor.
Rick comenzó a sentir química entre ellos. No, esto no era química... Eran vibraciones de amor... Amor real, auténtico. Rick no se había sentido tan bien durante años. Un renacimiento espiritual..
Como un niño que acaba de ser acariciado por su ángel de la guarda. Era la paz del antiguo hogar. Sara lo hacía sentirse en casa. Y apenas habían intercambiado algunas palabras de paciente y Dra.
-¿Puedes sentirlo? -dijo Sara- estamos conectados, nuestros corazones se nutren mutuamente... Tienes un aura muy hermosa cuando estás tranquilo. Antes era gris, escarlata por momentos... muy obscura y densa cuando sentías ira... Pero ahora... Es realmente brillante y pura.
Rick se estaba enamorando de un ángel... ni siquiera la había besado ¿Era ella la mujer que finalmente lo ayudaría a salir del pozo?
Se miraron en silencio unos momentos, parecían hipnotizarse mutuamente. Rick se levantó, fue hacia ella lentamente..
Ella desvió la mirada con nerviosismo.
-Oh... Tengo que ir al baño ñdijo, levantándose en cámara lenta-
-Es por allí, lo mantengo limpio... No te preocupes por las cucarachas...
Sara entró y se miró al espejo. El viejo espejo sucio y resquebrajado.
Arregló su cabello, estaba sonrojada, con las pupilas dilatadas... Se sentía atrapada dentro de un cuento... era una doncella... y acababa de encontrar a su caballero de oro. Comenzó a tener fuertes palpitaciones. Tomó aliento y salió. Rick la esperó de pie, dando vueltas y vueltas. Ella no podía creer lo que ocurría...  se dejó llevar completamente por la magia. Cambió su rol de Dra. por el de la doncella de plata inmaculada.
Acercándose a un mismo ritmo, se besaron como en las películas. A Rick no se le empalmó. Buena señal, primera vez que besaba a una mujer sin querer tirársela ahí mismo... Estaba conociendo el verdadero amor espiritual.
Las palpitaciones de Sara se volvieron mas violentas; Rick pudo sentir la violencia de su corazón contra su pecho. Ella lo apartó de un empujón, sintió una puñalada en el corazón...
Cayó sobre el sofá negro, quedándose sin aliento.Rick todavía estaba en el paraíso... no comprendía nada de esto.
Ella se tomaba del corazón. La muerte le brillaba en los ojos.
 -Mis pastillas... -dijo, ahogándose en sus propias
palabras-
Alcánzamelas...
-¿Qué te ocurre, Sara? Llamaré a un médico...
-No... es mi corazón... solo alcánzame mis pastillas...
-¿Dónde las tienes?
-En mi bolso....
Rick no pudo encontrar el bolso. Ella estaba muriéndose en frente de él, no había nada que pudiera hacer...
En el baño, dio con el bolso. Sara lo había olvidado cuando era la princesa enamorada...Lo vacío de prisa, el frasco apareció. Salió corriendo del baño... Y la halló... Tiesa... sin aura, sin vida, sin corazón violeta...Dejó caer las pastillas, desmoronándose en el suelo... Estuvo tumbado unos minutos. Llorando y observando el cuerpo inerte de su ángel.
La magia no duraba en el mundo real. Él tenía razón y lo sabía, solo quiso creerse el cuento del corazón violeta para escapar un instante del infierno.
El precio había sido demasiado alto.
 
 

 

de rick taylor

a 1 marzo 01


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Malala  - ...   |2008-05-06 01:00:18
Me encantó esa historia, aunque me gustó mucho ese momento de química que
tuvieron, presentí que iba a terminar medio así.
Arriba che!

3.20 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
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