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09 Jan 2009
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Marcha hacia el Sur, Hector |
Escuchamos juntos la marcha hacia el sur,
Una legión incendiaria,
Aun que no lo creas, aunque no los veas;
Están armados.
En la amapola de la vida
Desciendes con la marea, descalza, mi niña.
Arropada con la mas fina brisa de tu esencia.
Tu alma inescrutable, jovial se asoma;
Acariciando tu mirada, surcando tus pupilas.
Como un par de delicadas aves blancas me acarician tus labios,
Susurrándome al oído una melodía eterna, sincera.
Toda tu eres hermosa, mi niña;
Tu alma, resplandece verdadera.
Afortunados los hombres que puedan mirarte,
Dichosa tu sombra, hermoso estandarte.
Al cenit, te descubres radiante,
Tu sombra ruborizada, deslumbrada ante tu belleza,
Debajo de ti se esconde.
Guíame a través del camino, camina conmigo;
Lo lograremos si lo intentamos,
Estaremos juntos en la flor de la vida
La vida incorpórea, el deseo idílico;
Y si piensas que estamos soñando,
No me despiertes, prefiero dormir a tu lado.
Desperté
Despertar.....
.....Dormir.
Vaticinio en mis adentros.
....Dormir.
Musgo....cada paso;
Ciclotímicos cargadores, musicales ¡Pólvora!
El viento me llamó al atardecer,
Mi cama tembló.
Me ha pedido la muerte del quinto hombre,
Que a la noche ultrajó;
Un hombre valiente,
Un indio de alma legionaria.
Séptimo piel roja,
De la antigua tribu del altiplano.
¡Desperté!
Filosofía de otoño para las hojas de un árbol
Repta por ensueños,
Un blanco rotundo.
Alma alada, inmaculada;
En su lecho,
Se me antoja a encrucijada.
Un volcán de noble aroma,
Paloma de tocador.
¡A beber el vino del trotamundos confundido!
Sanguinarios son los justos,
Justiciera la sangre;
Con odio quirúrgico,
En sus siete hogueras arde.
Bajo estupros de virtud,
Ojos y mentes nunca asoman a la par.
Tu holganza es pecado,
¡Que se arrodillen los camellos!
Mi asueto es pecado,
¡Pecar es un juego!
¿Quién no lo ha jugado?
Marcha hacia el sur
La gente enloquece cuando sale el sol,
Los hogares liberan a sus huéspedes;
Las casas ardiendo,
Casi jaulas, casi infierno.
Tomate un coctail conmigo.
Atendamos a la primavera,
Callemos a la noche.
Es tiempo de escupirnos los secretos;
Mañana la ciudad estará ardiendo.
No tienes que torturarme,
Mañana estaremos al borde, y caeremos.
Escuchamos juntos la marcha hacia el sur,
Una legión incendiaria,
Aun que no lo creas, aunque no los veas;
Están armados.
Tan solo espero que no sea demasiado tarde
No me invitaron
A mi no me invitaron de aquel cáliz,
Solo recibí las sobras de licores indecentes;
Ni en mi senda las sirenas;
De historias enmarañadas,
De sueños de borrasca.
¡Primera campanada!
El universo ha vuelto su ojo.
¡Segunda campanada!
Tus hombres hierven en vaniloquios.
¡Rinde venenosas plegarias!
La cuerda ha cerrado los ojos.
Un millón de nubes
¿Puedes creer que conocimos el odio y el amor?
Resbalaste cuan nieve silenciosa,
Para evitar sofocar nuestro romance con tu aliento lacónico.
Aún así, caminar-ás.
Te escondiste en los desiertos,
Tuviste una esperanza de vuelo.
Un millón de nubes húmedas,
Te visitaron en fortuitos momentos;
Cerraste tus ojos cansinos,
Y solo les mostraste tu aversión.
Devoraste diez soles,
La trashumancia se hizo parte de tu vida,
Inherente a ti.
Vagaste por frías sendas y espesos laberintos,
Te refugiaste del color de la deshonra.
Visitaste mi yermo corazón,
Lo encontraste oscuro y oxidado,
Así que regresaste a tus desiertos.
El tiempo y la vida te abandonaron,
Pasaste momentos afables colgada de la luna,
Pero ella, se reía de ti.
Cuando estabas a punto de desistir,
Las nubes regresaron, ya solo eran dos.
Corriste a abrazar a una de ellas,
Pero aún así, regresaste disonante.....
¿Puedes creer que conocimos el dolor?
La palabra reencarnada
(Brahmán positivo)
Soy el mismo fuego,
En palabra de condena.
Soy la palabra engendrada,
Sobre el papiro envuelto en llamas.
Soy la ceniza del principio,
Soy finales de ceniza;
Disyuntivas de un abismo,
Abismo de cenizas,
De principios y finales;
Soy tan solo el viento, que produce una palabra.
Discursos de despedida
Ayúdame a enloquecer,
Miénteme, bésame;
Dame un poco de muerte,
Nunca es suficiente.
Error profundo,
Víctima sin saber,
Víctima del embelezo y del tahúr.
La noche se desliza tras caravanas de despedida.
¡Todos a sus jaulas!
El hombre de traje esmeralda, mi amor.
Ha matado a su esposa,
Cobrizos los ríos en su habitación, mi amor.
Un espejo costoso, violeta de mirar;
Escenas agudas, agujas lesbianas.
Mis ríos han fecundado;
Bebe una copa, mi amor.
Te desea el ojo de mi revolver.
¡Bebe ahora! Sucia desgraciada;
Las dos mujeres me reclaman;
Noche de Israel,
Ideas ciegas, vorágine de lamentos.
Día a día siembro inexistencia, querida;
¡Baja ahora! Dama fugitiva,
Ya he echado mis redes en tus mares;
¡Ayúdame a enloquecer!
¿Qué será de mí?
He sido mordido por mi vieja enemiga,
Entona tus himnos que encienden la enemistad;
¡Átenme a una columna para impedir que baile!
Hasta el más grande de los hombres, sigue apestando a humano.
Quisiera hacer sufrir a quienes ilumino,
Y robar a quien he llenado de regalos.
Viajaremos juntos
Será un largo viaje,
Llevemos las maletas.
Chocante e infinita,
Se dibuja la presteza.
Indiferente hacia la gente,
El destino: inexistente.
Será un largo viaje,
Empaquemos nuestros corazones.
Si a la vuelta de la esquina nos volvemos,
Maldito sea el momento,
Maldito viajero enfermo.
Nos olvidaremos en pueblos marchitos,
Nos acuciaran ancianas calles, nubladas,
Donde los árboles, lloriquean de soledad;
Todo vulgar e irrelevante.
Pensaré en ti, soñaras conmigo.
Encontraremos pobre la razón para despertarnos al día siguiente,
Para vivir nuevamente.
Tal vez estaremos lejos,
Pero viajaremos juntos.
El Jardín en blanco y negro
Acércate,
¿Por qué te turbas?
No temas al tránsito,
A la vereda inexorable;
Injuria más la vida.
Revélame,
¿Qué ha ocurrido?
No me mires así,
Extraño puede encontrársele a mi sitio
Reparo, si se ilumina el césped,
Verás que es un jardín, en blanco y negro.
Plomizo y aún más pintoresco,
Que el motor de una mariposa castaña
Algún día galantearemos entre sus fuentes,
¿Por qué no apresurarnos hacia allá?
La ciudad se oculta ya, nadie lo sabrá;
La noche es noble cómplice,
Si la sabes escuchar.
Jardín en blanco y negro,
Esperanza de macilentas orugas, y de hombres;
Que aún tenemos mucho de gusano.
Negociando tus principios más desvalidos.
Historia de una copa, y de sus sórdidos estragos.
Gracias a ti,
Gracias a tu pueblo.
Hoy puedo hallarme en tu saeta, cuando el crepúsculo,
Ave de los siete climas,
Ayúdame y dame vino.
Huye conmigo,
Inmolaremos reglas necias, obscenos evangelios;
Esta noche, seremos libres.
Partamos cuando sucumba el astro,
Demos un paseo por el jardín;
El jardín en blanco y negro.
HÉCTOR R. GONZÁLEZ RAMÍREZ, VIVO EN LA CD. DE MÉXICO
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