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05 Jul 2008
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No digas que tienes sed... DcG
de David contra Goliat













‘No digas que tienes sed
porque te darán un vaso
con tu sangre’


En Ellos son poderosos
Poema de William Ospina.











                                                            ¿La fecha? Inútil fijar fechas cuando el tiempo esta por fuera, a los lados, arriba o abajo pero no en el justo medio de esta confrontación con los demonios, alimañas, vampiros y demás espectros que amparados en un supuesto poder atestiguan con mayor contundencia que son esclavos de su ambición, la cual es siempre aguijoneada por la más solemne y atrevida ignorancia: ellos aún no saben que el poder mengua a los que no lo tienen y en ese sentido desconocen que no es tanto la técnica que da el poder sino el estilo de vida que se adopta. Es ese estilo la impronta que expresa el grado de dignidad y de valor para seguir apostando en esta tierra.

A estas alturas no existiendo ya el tiempo, somos devorados por la niebla…
No existiendo, el alma adviene pliegue sobre la escritura y el cuerpo en estado febril devela sus intensidades auspiciado por el insomnio. El desmembramiento del cuerpo a causa de las agitaciones que se suceden, acusa y sentencia su condición para parir estas cortas letras que, a diferencia de otras, tienen esta vez, destinataria… ella sabe!!!



Aquel hombre recuerda
como en su tiempo también le ofrecieron venderse
recuerdo que termina a la entrada del edificio
recuerda aquella sensación de la cicuta
recuerdo que luego aquel hombre que era otro
recuerda que también ya estaba sobre aviso
recuerdo que pudo haber ‘conciliado’
recuerda que pudo proponerse burlar la emboscada
recuerdo que dijo que jamás lo haría:

Esta dentro del edificio
termina su discurso
acomoda el fusil
se escucha el eco del disparo

¡Retumba dentro de nuestras habitaciones!

Aún no todos habíamos  de nuevo nacido
aún no todos nos habíamos
nuevamente encontrado
nos miramos en medio de ese silencio
aquel silencio ensordecedor
se nos inscribió
con fuego en la memoria

recuerda que lo mirábamos
recuerdo aquel hombre como nos miraba
aquel hombre recuerda el 11 de septiembre
de 1973 en Santiago de Chile.

Han pasado casi tres décadas
siguen manchados con sangre,
más no pudieron profanar su alma.

Pero, no hablemos de décadas
hablemos de siglos
hablemos de sus intenciones
Preguntémosles

¿Acaso no saben el aforismo
la carta de presentación de Mefisto?

¡Ustedes sus discípulos!






A la pregunta de Fausto contesta Mefisto `yo soy aquel que siempre queriendo hacer el mal termino haciendo el bien’. También sucede, en nombre de las benditas buenas intenciones (que son eficaz y sensatamente ‘castigadas’), que queriendo hacer el bien se termine haciendo el mal… en nombre de la castidad, las monjitas –esos demonios de habito inmaculado y olor a esas pepitas blancas que atiborran su closet y sus bolsillos-, ¿cuántos estragos han provocado en el deseo siempre lascivo de las otrora y de las actuales estudiantes? Como este dato un montón, no obstante, ese es suficiente para ejercer el imprescindible derecho a abandonar toda moral pues su emboscada siempre se devela mortal. El fardo de su lógica no permite ir livianos en campo abierto y más cuando este tipo particular de mundo –más no el mundo y menos la vida- tira para abajo: directo a los gusanos.

 ‘No luchábamos contra el enemigo
luchábamos contra nosotros mismos
y el enemigo estaba adentro’


Frase final en film Platoon de Oliver Stone,
(Escenario Vietnam).

Entonces se trataba en esa guerra -que es siempre la misma- de la exteriorización de nuestros ámbitos internos no reconocidos y que pretendían su autonomía en el aniquilamiento de la voluntad del guerrero. Nuestras propias fuerzas no reconocidas reclamando su lugar en forma despiadada, esto es, en contra de nosotros para que nos sacudiéramos la inercia y los letargos o, por fin pereciéramos pero que de una vez por todas dejáramos de dar ese espectáculo lastimero y/o grandilocuente de ir arrastrando, con el ruido infame que ello acarrea, los grilletes que creemos propios…


Vaya escenario macabro
vaya detalle sutil, mordaz, espeluznante
vaya ingenuidad la del sujeto
y vaya estrategia la de narciso
en su pretensión de tomar control del timón:
  colocar en antagonismo y
 violenta agitación a toda la tripulación.


Ahora, cuando Nietzsche nos recuerda la posibilidad sagrada de devenir médicos filósofos o William Wallace convoca la presencia de los guerreros poetas para la liberación de Escocia en la Alta edad Media, nosotros no podemos más que invocar la presencia del Maestro: Cristo, energía crística bajo ciframiento Órfico / apócrifo… no en vano Jesús les decía a sus discípulos que no lo llamaran Maestro, que  el único Maestro era el Cristo. Es esta fuerza, esta presencia numinosa la que afirma:

‘Dejad que los muertos
entierren a sus muertos.’






Sentencia que abre el escenario y nos deja clara la invitación:

¿A que bando queremos o somos capaces de pertenecer?

Existe un bando que entiende al otro y a lo Otro como lo insoportable, maldito e infernal; y, seguramente porque no sabe de la reflexión especular, del juego proyectivo que instala y despliega la escena, de los matices de luz y sombra que en danza agitada, agazapada y aparentemente solapada instauran y despliegan la producción de acontecimientos. Allí donde cada cual para el otro y para sí mismo es prójimo / próximo; aprendiz, ejecutor y maestro; acompañante y amante. Ese bando no sabe de la articulación entre la Materia (escenario del mundo con sus cuerpos e instrumentos técnicos) y el Espíritu (el ser y sus máscaras) y, por tanto desconoce el despliegue de la fuerza pasional que invita constantemente al cambio e incita a la creación: autoengendramiento psíquico y de sangre. Es narciso quien se resiste al movimiento vital y en consecuencia a la posibilidad, siempre latente, de entrar en conexión con el mundo sensible que precisamente no es ese de la emocionalidad y el sentimentalismo cuyo punto cúspide era la telenovela hasta que entró a competirle el reality. Así, quienes se regocijan en esos ‘ecosistemas’ no pueden más que comunicarse desde lugares comunes con su consiguiente asfixia; en donde por supuesto, la lógica más acorde es la de establecer relaciones de anudamiento alrededor del cuello y, llegado el momento, comenzar a maldecir pues su ingenuidad no les permite entender porque sus pies les cuelgan ya del piso: bando o instancia psíquica que llamaremos, en honor a sus ‘andanzas’ coro de ahorcados.

El otro ‘bando’, en verdad y en realidad no puede ser un bando ya que no escoge sino que acoge con temple, valor, humor, amorosidad y sin morosidad, la dimensión de la Otredad en tanto que campo de todas las posibilidades. En la Otredad se ejercita una propuesta concerniente al acto est-ético de la inmolación; acción no de suicidio, de inmolación: metamorfosis del ser a través de la encarnación y paralelo exorcismo de sus máscaras: Ejercicio teatral que compete al ámbito del misterio y del secreto: Movimiento intensivo desde el cual se ingresa en las sombras y se acoge la muerte. Atención, no para entregarnos a su abrazo sino para oficiar el ejercicio de transmutación /  transvaloración alquimica que es la travesía experimental de despedida, en donde lo que queda atrás es el despedazamiento vital de lo que ya dejamos de ser… mientras paralelamente narciso padece la hiel del miedo y cuyo sudor frío lo quema, lo consume y lo mengua: instancia psíquica Dionisiaca, Crística.


Final del principio e ingreso
a campo abierto para entablar
ya sin miramientos ni titubeos
confrontación con los demonios…

Que la luz os guíe
la fuerza os acompañe
y los espíritus os asistan.














‘El poder no es tenerlo todo
el poder es unirse con el mundo invisible
el ser uno con los espíritus
y nosotros uno con él
el corazón es el corazón de ellos y nosotros,
desnudo ante el río de la vida.
Quiero unirme a los que nunca se fueron
a los que están entre nosotros pero aún no vemos’


Variaciones fragmento
 canción Jaguares, México.











Sueño,
se acerca el sueño y
es posible que nos crucemos
en sus pasillos,
de hecho:
lo deseo.


A Vos,
un Beso.
Despertad al Sueño
Y bendecid la Realidad.









Ya no digas que tienes sed
(ya no digamos que tenemos sed).


Tan sólo coge el puñal,
realiza un pequeñísimo corte
en una de tus muñecas;
Bebe de ti,
Potencia tu sangre,
Entrad en comunidad
Con aquellos espíritus
Afines a tus búsquedas…


Y recordad, ante los actos de
provocamiento directo:


‘Dejad
              Dejad
                                      que los muertos
                                                                    entierren a sus muertos’…
          
                               Más sus sucesivas muertes
                                Mientras se enteran
                                                algún día de que existe
                          otro tipo de vida
                           diferente a la muerte en vida.



Y frente a las estrategias
a partir de las cuales
Pretenden inducirnos
a ser el eje central
de sus
Cortejos fúnebres

Estad atentad
(Estemos atentos)
                                                                             Amén.                                                 P/    



David c G.
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