el sitio de poesiasalvaje.org - Otra boda, Llovizna
 


  

05 Jul 2008
Inicio , ListaSalvaje , Publica , Foro , Comunicación , Enlaces , Postal , Buscar , Ayuda , English , Contacta
Inicio
El caldero
El foro
Contacta
El caldero
Avenidas de nada
Los ríos sonorosos
Barkazas de atunes
Línea o modulación

Otra boda, Llovizna
Otra boda, Llovizna
 

 
 

Últimamente las bodas por aquí parecen recepciones de gala. Una ocasión para disfrazarse. Yo me disfracé de una especie de geisha con mantón de Manila. Todo prestado, como siempre. Llevaba un vestido negro y largo ajustado, de corte oriental. Medias de red. Un collar de perlas. Malo que tuviera los zapatos sucios. En una ocasión, al lado del gaitero, me preguntó una que de dónde era.
- de aquí ˆ respondí.
- ah, es que eres muy ex... ˆya creí que iba a decir exuberante y se me congelaba la sonrisa en los labios, mis sospechas confirmadas. Pero dijo, trabándosele un poco la lengua -  ótica.
- Vaya. Eso sí que no me lo habían dicho nunca. ¿Exótica yo?
No sé quién era. Yo beso a todo el mundo y hago que ya los conozco. A mí me conocen, pero yo no los recuerdo. Entre el despiste para las caras, para los nombres, para los lazos familiares y las borracheras infames de las otras bodas, no recuerdo más que a los novios. Y gracias. Creo que beso más de una vez a algunas personas, pero bueno: el que se pone a tiro, besos.

En la mesa, un matrimonio perfecto. Encantadores, con cuatro hijas encantadoras de las que no dejaron de hablar en toda la noche. Cuatro hijas perfectas. De esas que viven en otros países y hacen másters.
- pues mi hija conoció a su novio holandés en una recepción en una torre gemela. Qué enamorada está, la pobrecilla. Va tres veces al mes a Holanda.

Al otro lado, Anina, con la nariz un poco menos roja. Y su novio, sargento retirado a los 40 y pocos, „por tonto‰. No gustaba a los mandos, aunque a los soldados sí. El hijo de Anina está sentado en otra mesa. Ya tiene 12 años, y su padre, en los bares, con los ojos llorosos y enrojecidos y las manos temblorosas, sin vocalizar, le mete guerra con su madre. El niño, últimamente, la odia. También la propia familia de ella la critica frente al niño. Ella es ingeniera de algo, y se las arregla para hacer bien su trabajo. Pero bueno, sí que llama la atención.

Mi suegro dice que no quiere que tengamos más hijos. No podría repartir su cariño. Se pasa la noche bailando con mi hijo, que hace un corro alrededor de sonrisas encantadas. Mi suegro no come, no bebe casi hoy porque está el niño, no habla: se pone a gatas y bizquea frente a la sonrisa del crío.

- Anina, bájate la falda, anda. ˆ Anina lleva un vestido corto y como está un tanto redondita, se le sube. ˆ No, yo no soy moro. No le pido a ella que no haga más que lo que yo no hago. Igualdad, simplemente. Es que está muy guapa con ese vestido y... ˆ yo la miro y pienso que el amor es encantador. ¿De verdad cree que ella despertará malos pensamientos en otros hombres?
- Talibán de los cojones ˆ dice ella.

Pero el niño lo ha oído. Y viene a decir a su madre que se baje la falda. Ella se pone muy seria:
- Alguna otra observación? ¿Algún problema con la falda de tu madre?
- Puta
El padre de Anina está en el hospital, muriendo. Básicamente, por beber. La madre, que se ha maltratado más con alcohol y tabaco, está como una rosa. Anina dice:
- Los hombres no valéis pa nada. No aguantáis nada. Bueno, así se pasan las mujeres unos años descansadas al final, cobrando.
Pero al cabo de un rato sale a llorar. El hijo sale y ella le dice que la deje en paz, que quiere estar sola. El hijo cree que llora por culpa de él y se enfada. Se pasa la noche afuera, en el bordillo de una acera, sin querer hablar, y la gente se turna para ir a convencerlo de que entre y vaya a hablar con su madre.
- No. La odio.
Ella dice „que le den. Estoy harta de él.‰

Esto ha acabado con la conversación. El sargento dice:
- yo odio a los americanos. Son unos egoístas. A mí me gustan los alemanes.

Bueno. A bailar. Yo, bailo sola y me meten en un corro que da vueltas alrededor de los novios mientras una chica embutida en un vestidito rosa canta decentemente un bolero de caja de ritmos. Lo que baila la gente es la Danza Prima, pero qué más dá. Luego empiezan a mover los puños en círculo frente a la cintura. Oigo la letra y dice algo de la mayonesa. Oh, entiendo. Revuelven mayonesa. Y yo revuelvo mayonesa. Es muy divertido. A veces se llevan las manos a la cabeza, y yo me llevo las manos a la cabeza, siempre a destiempo.

Salgo a ver cómo va el hijo de Anina, que está bailando muy pegada al sargento. Relevo a mi marido. El niño me dice que le deje en paz.
- Tu madre tiene cosas muy buenas. Tienes que ver lo bueno, en esta vida, es la única forma de sobrellevarla, Luisín.
- Déjame en paz.
Y me voy, triste. Querría abrazarlo pero no me atrevo.
Me siento en unas escaleras a fumar, en silencio.  Esta boda es diferente: está mi niño. No me emborracho. Cuando no me emborracho soy un alienígena. No me siento mal, sólo triste por Luisín y Anina.
Mayonesa. Eso me recuerda a Marruecos. Estaba de moda decir a las chicas que eran chicas mayonesa, y yo no sabía qué querían decir los moros con eso, aunque malo no era. Me sonrío, recordando.
Nos tenemos que ir ya. La noche está avanzada.

(Hoy tengo funeral. El padre de Anina. Espero que ella y su hijo estén juntos.)
 
 
 
 
 
 
 
 
 de llovizna

a 6 de Octubre 01 , del tiempo de atrás de poesiasalvaje
Comentarios
Añadir nuevo
+/-
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.20 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
< Anterior   Siguiente >

Ver más recientes...
Ultimos comentarios


ir arriba


Advertisement