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27 Jul 2008
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Poesía Maya
Tu atabal de jades




NO ACABARÁN MIS FLORES

No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aún cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.

  Netzahualcoyotl





Alegraos

Alegraos con las flores que embriagan
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de la lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del dios.
sólo con nuestras flores
nos alegramos.
sólo con nuestros cantos
perece nuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto se disipa.
Las inventa el dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con esto vuestro disgusto se disipa

Netzahualcoyotl






CANTO

Flores de luz erguida abren sus corolas
donde se extiende el musgo acuático, aquí en México,
plácidamente están ensanchándose,
y en medio del musgo y de los matices
está extendida la ciudad de Tenochtitlán:
la extiende y la hace florecer el dios,
tiene sus ojos fijos en sitio como este,
los tiene fijos en medio del lago.
Columnas de turquesa se hicieron aquí,
en el inmenso lago se hicieron columnas.
Es el dios que sustenta la ciudad
y lleva en sus brazos a Anáhuac,
en la inmensa laguna.

Netzahualcoyotl.






BELLEZA DEL CANTO

Llovieron las esmeraldas;
ya nacieron las flores:
es tu canto.
Cuando tú lo eleves en México
el sol está alumbrando.

Moctezuma II






PROFECÍA

En un año como este (ce acatl),
se destruirá este templo que ahora se estrena,
¿quién se hallará presente?
¿Será mi hijo o mi nieto?
entonces irá a disminución la tierra
y se acabarán los señores
de suerte que el maguey pequeño y sin razón será talado
los árboles aún pequeños darán frutos
y la tierra defectuosa siempre irá de menos;
entonces la malicia y la sensualidad
estarán en su punto
y se darán ellos desde su tierna edad hombres y mujeres
y unos a otros se robarán las haciendas.
Sucederán cosas prodigiosas,
las aves hablarán
y en ese tiempo llegará el árbol de la luz
y de la salud y del sustento.

Anónimo.






CANTO TRISTE DE CUACUAUHTZIN (Cuacuauhtzin icnocuicatl)

Flores con ansia mi corazón desea.
Que estén en mis manos.
Con cantos me aflijo,
sólo ensayo cantos en la tierra.
Yo, Cuacuauhtzin,
con ansia deseo las flores,
que estén en mis manos,
yo soy desdichado.

¿Adónde en verdad iremos
que nunca tengamos que morir?
Aunque fuera yo piedra preciosa,
aunque fuera oro,
seré yo fundido,
allá en el crisol seré perforado.
Sólo tengo mi vida,
yo, Cuacuauhtzin, soy desdichado.

Tu atabal de jades,
tu caracol rojo y azul así los haces ya resonar,
tú, Yoyontzin.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Por poco tiempo alégrense,
vengan a presentarse aquí
los que tienen triste el corazón.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.

Deja abrir la corola a tu corazón,
deja que ande por las alturas.
Tú me aborreces,
tú me destinas a la muerte.

Ya me voy a su casa,
pereceré.
Acaso por mí tú tengas que llorar,
por mí tú tengas que afligirte,
tú, amigo mío,
pero yo ya me voy,
yo ya me voy a su casa.
Sólo esto dice mi corazón,
no volveré una vez más,
jamás volveré a salir sobre la tierra,
yo ya me voy, ya me voy a su casa.

Sólo trabajo en vano,
gocen, gocen, amigos nuestros.
¿No hemos de tener alegría,
no hemos de conocer placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.
Jamás lo hago en el tiempo del verdor,
sólo soy mendigo aquí,
sólo yo, Cuacuauhtzin.
¿No habremos de gozar,
no habremos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.

Cuacuauhtzin de Tepechpan.







Desde donde posan las águilas

Desde donde se posan las águilas,
desde donde se yerguen los jaguares,
el sol es invocado.

Como un escudo que baja,
ahí se va poniendo el sol.
En México está cayendo la noche,
la guerra merodea por todas partes,
¡oh Dador de la vida!,
se acerca la guerra.

Orgullosa de sí misma
se levanta la cuidad de México-Tenochtitlan.
Aquí nadie teme la muerte en la guerra.
Ésta es nuestra gloria.
Éste es tu mandato.

¡Oh Dador de la vida!
Ténganlo presente, oh príncipes,
no lo olviden.
¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlan?
¿Quién podrá conmover los cimientos del cielo...?

Con nuestras flechas,
Con nuestros escudos,
está existiendo la ciudad
¡México-Tenochtitlan subsiste!.

Cantares Mexicanos




http://www.geocities.com/royflores/indigena/


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