Gustavo Marcelo GALLIANO
ALGUIEN OBSERVANDO Por Gustavo Marcelo GALLIANO
Te he observado espiar tras las cortinas, con la mirada perdida en algún horizonte, devorando a otras gentes tan indiferentes que machacan veredas sólo por costumbre. He notado la inquietud de tus pupilas, con manos crispadas por tanta impotencia, y un suspiro profundo empaño los cristales, sin poder destruirlos como hubieras deseado. Te he visto observar desde tu fortaleza, con frente sudorosa y aspecto cansino, bebiendo la brisa que obsequia la noche, sin penas ni glorias, solo por destino. He descifrado de pronto tus dudas y temores, náufrago del llanto que abraza la impaciencia, soñando una isla sin tesoros ni puertos, y miles de gaviotas de incesante vuelo. Te he visto observar hacia mi ventana, papel y lápiz en mano, escribiéndome algo, y dudé entonces si en verdad existías o un gigantesco espejo pendía del cielo.-
REINA GRIS EN CIUDAD CREPÚSCULO Por Gustavo Marcelo GALLIANO
Reina Gris gobierna, Ciudad Crepúsculo observa, la miel, la mies, la piel, todo ofrendado a ella. Baila Reina Gris, baila decadencia, que hoy tu infiel estirpe al fin ya no procrea. Ríe Reina Gris, sin bufones ni Corte, la suciedad de tu reino sentenciando te absorbe. Ríe Reina Gris, ríe y alecciona, que en tu reír bastardo, la urbe no da loas. Jadea Reina Gris, revuélcate en tu odio, que el carrusel del olvido no gravará tu historia. Estalla Reina Gris, propagadora del mal , en tu paso pestilente, de catadora seminal. Solloza Reina Gris, nosotros lo imploramos, esclavos de tu lujuria, esclavos por debilidad. Resígnate Reina Gris, sin súbditos ni huestes, nosotros, tus burlados, reiremos de tu suerte.-
Publicado en la Antología “Poetas y Narradores Contemporáneos 2007”, organizado por De Los Cuatro Vientos Ediciones, Junio de 2007. Buenos Aires, Argentina.
CARTA DE UN CYRANO A LA MÁS DULCE DAMA
..."Amor invencible en la batalla, Amor que dominas a las bestias y reposas en las suaves mejillas de una joven; tú frecuentas el ponto y los rústicos refugios. Ninguno de los dioses ni de los hombres, que viven un día, se ve libre de tí, y el que te lleva consigo enloquece."... "Antígona", de SOFOCLES.-
Permita Usted que me atreva, de cometer en un acto dos pecados tan terribles, que duelen de explicitar. El uno, lastimar por siempre la pureza de ésta página, con la tinta de una pluma que cual daga he de guiar. En la odisea que muten pensamientos en palabras, que mis labios hoy resecos no se atreven a pronunciar; El otro, aún más grave, el pretender me dedique un instante de su tiempo y su más clara atención. Concédame Usted la gracia que me presente de pronto pues tan solo soy Cyrano, de algún mundo... algún lugar. ¡Clama el pétreo destino reservado a los Cyranos! que de presencias efímeras nadie ha intentado salvar. Pero deje que le explique, aquí, en breves momentos, la razón de mis pesares y el porqué de mi obrar. Le conocí a Usted hace tiempo, en aquella sala pagana, y entre mutuas timideces, ni atinamos conversar. Era Usted aún muy joven, pero ello no fue muralla, para que el esplendor de su rostro me llegara a cautivar. Pero... era yo un Cyrano... de los que ha nadie interesa, sin tener huella ni rastro, sin siquiera molestar. Y luego... seguí sus pasos, vi a la niña transformarse y convertirse en la Venus que Afrodita ha de envidiar. Y aún traté de ir más cerca, de compartir aprehenderes, en sabiduría de aquellos que tratamos de alcanzar. Y compartí sus momentos, en silencio y a la escucha, aunque Usted muy bien sabe: le contemplé... y le adoré. Es que resulta imposible abstraerse de su esencia y es por ello que mis sentidos le siguieron por doquier. Ruego a Usted me perdone si incomodan mis relatos, pero permita que siga, sin mofarse de mi ser. Tan solo soy un Cyrano, de los que a nadie interesa, a los que nadie ha de amarlos, ni a nadie importa perder. Ya han pasado algunos años, su amistad me ha distinguido, pero estimo imperioso me permita continuar. Este ha sido un cruel verano, y el no verla mi condena, y le juro sin falacias que solo pensé en Usted. En su voz como caricia, en su rostro y su nombre, en sus ojos y su risa, en su cabello y su andar. En el vuelo de sus manos, su cadencia... su fragancia... en cómo cambia la noche cuando le veo parpadear. He venerado esos instantes, de pequeñas actitudes, el verla ruborizarse... y por momentos dudar. En su tímida sonrisa, en su piel, manto de seda, y ese hablar en bajo tono, destilando complicidad. Del fulgor y el torbellino, de omnipresencia, de clase, y ese tenue desparpajo al construir la verdad. Pero a pesar de su brillo, radiante, cual pulcra estrella, brota en su alma gran pena... que intenta siempre ocultar. Sepa que usted me ha honrado al entregarme su tiempo para leer estas notas que sé no le cautivarán; Pero es que soy un Cyrano, castigado por destino, y al pretender no ser necio... olvidé la felicidad. Por eso deme otro lapso y terminar mi relato, pues ya es demasiado tarde para tratar de callar. Sé muy bien, mi dulce dama, que por todo lo expresado mi conclusión es sin dudas: Usted me invadió de Amor. Pero que nada le altere ni entristezca, ni obnubile, pues tan solo soy Cyrano... imposible de amar. Que luego de todo lo dicho no querría morir en sueños, pero tampoco en la aurora maldecir el despertar. Por ello es que agradezco al Dios que habita los Cielos por haberla conocido, a Usted, mi dama sin par; Pues bien, tan solo resta me despida con recato y reiterar mis disculpas por mi impropio proceder. Ruego a Dios siempre la guíe, y en la vida le proteja, y sepa bien.. siempre, siempre... éste simple Cyrano le amará. Posdata: Nada ha de ser tan valioso, ni oro, diamante o plata, como el roce de sus labios, o la expresión de sus ojos... al finalizar ésta carta.-
Un Cyrano Algún Marzo Superado el Año 2000
|
felicitaciones - que hermoso trabajo,...
Bela Poesia - Poesia caudalosa, densa...
Varas de medir - Veo que te subleva l...
ay! - que experimento raro que es el ...
gracies - muchas gracias Diego, eso i...