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27 Jul 2008
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Un martes de cada lunes, Héctor J. Cediel.
de Héctor J. Cediel.


SOMOS…   A los desplazados

El miedo nos oculta
tras el blindaje de los espejos.
Cada día pisamos más suave
respiramos más leve
besamos de reojo
y amamos con los ojos abiertos.
Siempre nos camuflamos
para enfrentarnos a la calle.
No hay indios ni soldados enemigos.
Tampoco hay minas quiebra patas
pero andamos en posición de guerra.
Todos pensamos. Ninguno se expresa.
Hasta el papel y los micrófonos
se acobardaron antes de ser noticia.
La vida pasa de largo
Sin mirar hacia el pasado.
Cada día somos menos
¡a ninguno nos interesa la razón!.
Vistos como diabólicas alimañas
a todos nos pisotean y fumigan.
¡Sobrevivimos!  Embuchando maleza
y bebiendo la savia de las piedras.







La metáfora del Sahara.

Cuando el aliento de la noche me besa
y el aroma enamorado de tu cuerpo me despierta
la fantasía de tu lengua deslíe
al rojo amoroso y almíbar del orgasmo.
Ignorando las coordenadas
 ensueño el vuelo suicida
al despertar azotando las calles en la aurora.
Frases se fugan de sus cepos.
Versos liberados al azar,
mimos y miradas de indiferencia contemplativa
despiden poco a poco los pasos del tiempo
con la agonía del cirio que encandiló nuestra cordura.
Permíteme sentir la posesión egoísta de tus sombras
la ansiedad del arañar y los chasquidos del sexo
que gota a gota deshoja la última sensación
de la cálida humedad de las lágrimas del éxtasis.
Revive las sensaciones domingueras del Tiovivo,
hasta caer lapidada como el último día del verano
y desaparecer entre la penumbra del despertar
como las fantasmales sombras que refractan las hojas.
Los rostros lucen los versos de la orgiástica agonía.
Una botella vacía, cabellos y sabanas confundidos.
Un caos dentro de la lógica demencial del desorden
y una radio que confirma:
Que el día y la noche son una
Que el tiempo no pasa, que simplemente se repite,
cual canciones inolvidables de amor.
El tedio nos toma de la mano
para que regresemos a repetir los pasos de siempre
con la rutinaria monotonía de los robots
o de quienes sobreviven después de perder el alma.







El descenso del poeta

Despierta a su realidad
desde el ambiente orgiástico de la taberna
la camisa engrasada de negro mugre
pantalones y saco, grandes, abiertos
dan testimonio del mundillo que habita.
Algunos tildan de excéntrico su fracaso
o si son de un desviado, la música de sus versos
Como un naufrago imbécil, vacía el culo de las botellas,
cita algunas sombras de los fantasmas que lo acosan,
es triste contemplar en su agonía, el ocaso de sus versos.
Día a día se sumerge en lo mas profundo de su averno.
Traspasó la línea y los anillos del bien y del mal
Todos sus pensamientos son una argamasa de desvaríos.
Ya perdió el amor por sí mismo y por los otros
como un loco o un perro vagabundo, azota las calles,
subsiste como un indigno chacal, acechando mendrugos.
Se aferra a la vida, arañando la piel de los versos;
cada acierto es un profundo orgasmo de ilusiones
mientras el viento lo barre cual bazofia de la vida.
Allí, en el pozo negro, vierte sobre un papel sus sueños,
su pocilga se convierte en una asombrosa caja de Pandora
y nace lo imposible:  ¡ Rosas de la mierda !







Erótica                       Al sentir de los arpegios.

Lacramos los ojos para navegar embriagados de rojo
Linderos del éxtasis, trajina la irreligiosa idolatría,
abrazados al dolor del mar de ensueños
Hambriento de placer. Alucino sin congojas hasta mojarte,
eruditos eructos hinchan y recargan la memoria del sexo
abriendo las paganas piernas del costal de pecados.
El pezón de hielo erguido, sacia la calurosa sed
sobre la apetente sombra del reptil que cambia de piel
Lascivia sin el fingir de las manos de los sentidos  .
nos cestea embriagada de infortunio su selvático apetito
Bebemos fantasmagóricos deseos amargos
gozamos hasta los dientes carialegres ilusiones.
Impúdicas fantasías con angelicales pieles de ninfas
en el fondo ardido del diabólico caldero
nos sepultarán bajo un alud orgásmico
mientras vivimos inimaginables videos al masturbarnos.
¿ Habrá hembras para engendrar nuestros hijos,
otras para divertirnos, bajo la piel del volcán que acecha?
La naturaleza habita nuestros sexos
 y un mundo de yoes la garganta del fuego.
Íntimos arpegios estimulan con besos, altas temperaturas,
palabras soeces profiere el umbral del éxtasis.


Una cerilla de amor, enciende la pasión
hace realidad tabúes inconcebibles.
Arde de invierno el lazarillo
de tus deseos secretos en el oscurantismo
Suena milagroso compartir la punta de una estrella
y los apetitos locos de las embriagadas caricias
encontrarán abierta la puerta, si son de corazón joven.











Al corazón del mar

Navega la mirada
frente a la quilla
que rasga al mar

Me adentro desnudo
a sus misterios y silencios
a los secretos que ocultan
sus temblorosas y gélidas aguas

He cantado y escrito versos
frente al remanso del piélago
oasis de oración del alma

El miedo ha horadado e implorado
humillado a las manos de la fé
cuando el alma del monstruo resuella
y se crispa erizada su piel.

Es hermoso imaginar sus profundidades
Ninfas y mitos gozando de un paraíso
corales, anémonas, peces luminosos;
delfines, ballenas, tiburones, merlines
algas, corales, esponjas, caracoles y conchas
ese es el mundo de Neptuno que hechiza.

Allí late la vida, el amor
Cuatro simples letras que significan:
Pasión, idolatría, querido, afectuoso
tierno, sensible, caluroso, galán
perverso, infame, criminal, malo
desgraciador, diabólico, infausto, maligno
Fragante, con aroma a vida, a mujer
nos permite olvidar o rescatar recuerdos
enterrar nombres o recordar en sus arenas.
Un ocaso es borrón y cuenta nueva
gracias al embate rompiente del reflujo  
y a los besos sobre la piel de las palmeras.
Él zurce las heridas y repara las armas
de los amorosos guerreros.
Siempre los marineros regresan
a rememorar desde el borde de un muelle.
Las aguas del mar sanan, curan, salvan
o nos desamparan, para privarnos de la vida.
El corazón del mar es inmenso, profundo,
sabio como lo es todo en la naturaleza
se olvida de cronometrar su tiempo
gota a gota como una inmensa clepsidra
borra las huellas de los recuerdos suicidas.
El corazón del mar escucha
como el alma de los caracoles
su resplandor remero nos adentra
a bogar en leyendas, mitos o cuentos
a imaginar galeones, piratas o corsarios
trasatlánticos, submarinos o buzos.
A veces de noche lo veo negligente, flojo
flácido, indolente, lerdo, roncero
quizás después de uno de esos orgasmos
¡inmensos, profundos! como los de las ballenas.
Amo la piel de su amante: la mar
compañera de siempre, calida, tropical
Las islas brotan cual pezones erguidos
violar sus aguas es descubrir sensaciones
como las sensaciones púbicas de las palmeras.
El corazón del mar late por nuestras venas
susurra palabras y versos de amor…
cerremos los ojos y naveguemos a la deriva…
aferrados sobre sus alas a su crin
gracias a sus aletas y al viento de sus olas…









 A los sobrevivientes.
¿ Que edad es buena
para el suicidio ? – me preguntó un niño-
Toda edad engendra su momento
el cuerpo y la mente presienten
cuando va a cerrarse un capitulo
o vives para escribir otra historia
o cierras para siempre tu libro.
Hay suicidios deliciosos
como aquellos que cierran los ojos
para inmortalizar al ultimo verso.
Hay suicidios trágicos
agonías absurdas
por una dosis pobre
por un temblor en el miedo,
por saltar demasiado bajo
o atropellar un carro liviano.
Hay suicidas que se enmiendan
y aprenden a amar la vida
después de uno o más fracasos.
¡ Para algunos morir
es mas difícil que sobrevivir !
Algunos se resignan a vivir
como los supervivientes de las tragedias.
Yo pertenezco a esos malditos.
Héctor ¨ El Perro Vagabundo ¨Cediel   Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Azotacalles
Hijos del amor y el viento
jóvenes guerreros de corazón desnudo
empuñan sueños e ilusiones
para contraatacar al infortunio.
Fantasmas y sombras al acecho
la mirada de los espejos. Gritos del silencio.
Manos despiadadas deshojan calendarios
envejecieron sin dejar rastro
devorados por las fauces
que desaparecieron a los niños.
La edad de oro de las sonrisas
se suicidó en su propia noche.
La gelidez de una inmensa soledad
les invade por las rendijas del alma.
Salones fantasmas. Jardines fantasmas.
Parques fantasmas. Cinemas fantasmas
A todos se los devora su propia maraña.
La historia se embarca en un buque fantasma
fondeada como un corsario envejecido
evade los labios de una parca desdentada.
Ellos, los que nacieron estrellados, sin estrella,
conocieron la muerte desde antes de haber nacido.
Fueron demonios que crearon su propio infierno,
fueron niños abortados sin caricias al viento.
Hector”El Perro Vagabundo”Cediel  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Cuando se apague la fuente de los sueños…
Se apago la bujía de la luz diurna
la ciudad fué cerrando una a una
las compuertas de las celdas.
El miedo a la oscuridad bloquea mis manos
y no encuentro un whisky para espantarlo
ni las alas que me permitan volar de cuando en vez.
Voy a dormir acompañado
de la soledad y el frío.
No voy a ir donde las putas
porque fué tú último consejo.
Sin ti, mis sentidos no vibran
solo escucho los latidos del marcapasos
contando el tiempo que me regala la vida
mientras engendro un cáncer para escaparme
y como un haz de luz, gozarme mis deseos
¡sucios y prohibidos, como todo lo delicioso!.
Aguardo a que la noche engendre
a sus ángeles y a sus demonios
A que abra las fauces de su fétida catedral
y adormezca a los mas débiles
con la fetidez de su aliento.
Sé que vas a llamar
¡mi adorada ramera!
¡mi putica de cabecera!
¡médula de mi vida!¡fanal de la hambruna!
¡de mi piel y de mis sueños!
¡mojón de mis ausencias!
¡atalaya de mis demencias!.
Sé que vas a llamar y te aguardo
para sorprenderme sin pisar al ruido
Te desnudaras para que abrace tu carne
y llene con ilusiones tu vientre
Te cabalgaré cual apocalíptica bestia
saltando estrellas y nuevos planetas
¡granizados por la demencial alegría y
viendo germinar esperanzas de los capullos!.
Engendremos con galáctico polvo nuestros sueños
que sean fruto de un útero preñado por estrellas.
Desde antes de nacer:¡El éxito será de ellos!
generación de un nuevo milenio
obras de la demencial creación
divina de las manos de los últimos hombres
y del sonido electrónico de la artificial naturaleza
Luz del caos y de la abracadabrante tierra
permíteme conocer los frutos
del vientre de nuestra sangre
antes de ser el primer sacrificado
sobre la pira del holocausto
antes de entregarle el cuerpo a los buitres






Noche de fuego
Aún escucho los mimosos gemidos
las bocanadas de suspiros
las aspiraciones profundas
y el amoroso vals del jadeo
cuando la pasión amalgama
a los labios y a los cuerpos
Ensoñamientos  imposibles
brotan de la intimidad de la fuente
Versos más soeces
caricias irreverentes
arrumacos ensalvajados
hasta que tocamos con los dedos:
¡el éxtasis de un orgasmo desbocado!.
Luego de la borrasca
¡la placidez del ensueño!
el letargo de los sonidos…
el primaveral despertar
entre la basura de lo sucio
y de lo prohibido.
Poco a poco regresamos a la vida
como dos náufragos cuando despiertan
con el gusto de los recuerdos
pegados por el sudor seco
a la desnudez de los claro oscuros.

Se despierta y se levanta
un nuevo día
punteando las notas
los primeros rayos de la vida-sol.
No hay preguntas ni respuestas,
ni razones, ni censuras…
Fué el amor
el amor es letal y es virus
No existe voluntad
ni fortaleza inexpugnable.
Basta una mirada
una caricia indiscreta
unas palabras dulces
o una rosa.
Hay voces que nos desnudan
hay canciones celestinas
hay noches mágicas.
Hay días en que somos más débiles
y nos alucinamos hasta perdernos
si alguien se cruza en nuestro destino
o nos invita a compartir un helado.
Hay días en que nos ardemos
en medio del peor invierno
hay instantes en que la piel grita
y anoche  fué una de ellas.







Canción de cabellos largos

Poema al desencanto, frente a las expectativas
de la generación humanista del amor y las flores….

Aventureros como el gato con botas
emprendieron la gran conquista
Una generación ¡legión de jóvenes!
con una guitarra, cabellos largos
con sandalias, una mochila y sus sueños
partieron a descubrir la realidad
de esa vida por la que morían
entre arrozales y selvas
sus hermanos y sus amigos.

El Napalm iluminaba la selva
la muerte acechaba más que fieras
Un sicodélico aroma marihuano
se robaba las conciencias y los ideales
de estos jóvenes protesta
idealizaban una oportunidad para el mundo
y hoy, que son los dueños del poder
no saben que hacer con él:
Los niños de los 60´s.

Héctor ¨El Perro Vagabundo¨ Cediel
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A un hijo          
A ese a quién tú egoísmo le impidió nacer
y quién hoy sería la luz y el carnaval
de esa vida que vivo resignadamente

Donde estás que el bosque esta vacío,
la quebrada no suena ni el viento suspira.
La vida calla, esta triste
todo esta solo
porque yo soy ese todo
y mi alma gime al borde del vacío
Todo lo perdió al perderte
sabiendo que jamás te tuvo
Fuiste fugaz como un cometa,
como el sueño y el suspiro.
Te fuiste
como cuando se alcanzan las estrellas
en los suspiros de un orgasmo.

Esta noche, no es otra cualquiera
Posee la magia de una noche de navidad.
Hoy recuerdo a mi hijo… ese que nunca nació,
ni conoció las estrellas, ni la vida, ni tus ojos
y  menos, el amor
A él lo enterramos
para que brotaran flores
las más hermosas, las más bellas.
Si ves una flor perdida en la floresta  
o en una pradera
¡Jamás las pises!
porque los niños cuando mueren
¡reviven convertidos en flores!.

Te invito a cerrar los ojos,
a ensoñar una rosa primavera
porque él, me prometió:
¡que iba a embellecer la vida!.

Vivimos creando y asesinando
sueños, estrellas, luceros o primaveras.
Estos versos son el canto a la
tristeza, a la nostalgia de un recuerdo.
Estos versos pueden ser paráfrasis
de una historia de amor…
o de ilusiones que no alcanzaron
a embriagarse de vida.




MARCHAN LOS CORAZONES

La patria llama a que se alisten sus mejores hombres.
Aquellos que no temen enfrentar con la mirada la muerte
ni con el frescor de su sangre, saciar la sed de su tierra.
La patria, llama a los mejores: A usted y a usted.
A usted también. Hijos y nietos de algunos. Unos acudirán volando, otros resucitarán de entre los muertos y otros de entre el miedo y el silencio. Tenemos que empuñar armas invisibles, si queremos ganar la guerra. Tenemos que desenmascarar vende patrias y traidores. Nosotros conocemos o podemos tener acceso a ellos. No más silencio. No más permisividad con quienes asesinan los sueños de nuestros hijos. No más injusticias, para que no se siembre más odio ni minas en los corazones. No esperemos a que tengamos que sembrar con nuestros muñones, semillas de paz, de amor, de sueños frescos. Levantemos sin miedo la mirada, que estamos en medio de la guerra. Ya no nos llueve mierda. Es metralla y sombras de muerte. Despertemos nuestros sentidos, para que podamos prevenir a nuestros hijos a tiempo, del acecho de la parca. Para que no nos asesinen por la espalda, ni nos mate la cobardía ni el miedo. Desempolvemos la inteligencia que es la mejor arma. Acorralemos a los asesinos, que siempre se acobardan. Aplastémosle la cabeza a las víboras, para que los niños puedan regresar a los parques. Regalémosle la vida a la vida, gritando; ¡presente!, al llamado de la patria. Un guerrero,  ¡jamás abandona la nobleza del sable! Solo con mano dura, levanta buenos hijos la madre patria. Hay guaridas y cuevas urbanas. Alimañas sociales. Monstruos carroñeros. No soy Dios,  para tildar quien es bueno o malo. No vamos a decidir con el pulgar la suerte de nadie. Tenemos que regresar al campo de la vida y de la muerte, donde los guerreros escriben los mejores versos y se edifica con amor una nueva patria....
¡ presente !, ¡ presente !, ¡ presente !,  ¡ presente !
Marchan corazones a ganar la batalla.



Héctor J. Cediel.
”El Perro Vagabundo”
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