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Mi mundo, NO es el mundo. Mis valores, NO son los valores del mundo Mis sueños... se los ha tragado el mundo.
Vendo sonrisas de perro, tres a veinte duros.
femefatal
Soy esfervescente, no intentes hablar de silencio en presencia del agua; soy fluorescente, no intentes apagando la luz, mitigar mi brillo; estoy incandescente, no intentes sin guantes ignífugos, huir de ampollas.
Soy un preso sin cadenas, una máquina del tiempo estropeada, soy un año esperando a que florezcas, soy un rótulo en la puerta trasera de aquel pub de alterne; soy un indicio de muerte prematura, un ábaco con bolas de mercurio, un estuche de veneno sin etiquetar, en el mar solidificada, una lágrima de fuego, soy la muerte del deseo ciego y el nacimiento de las alas vírgenes al viento, soy un cuento sin princesa y una princesa sin cuento.
20/09/03
Ya tengo otra mañana que me espera el miedo tras la esquina y llega el viento, hablando de pintura, de caricias vertidas en un cuenco. No voy a hablar de lo que por tí siento, no quiero, por ahora más palabras que a ningún pensamiento encadenen mi alma . Es un acto de fé, no lo neguemos el atarnos a con mechas ardiendo las muñecas, y sin decirme nada hiciste en un momento que olvidase que toda mi fé ya estaba rota. Perdona, soy pequeña, no sabía que rasgando tu piel, dejaría mordeduras en tu alma; ni alcancé a comprender hasta que fué evidente que rompiendo tus esquemas caerías en los míos. No importa, estoy dispuesta a arroparte entre espinas si me dejas, sumas y restas eternas se me antojan productos negativos, adiciones externas y entre las piernas una gota de vino que resbala y tú bebes sin prever que no eres precabido, y yo no soy eterna. No importan espacios ni formas definidas solo atañe lo que tengo y lo que falta en esta oscura cómoda de cajones roidos donde guardo los hilos que mueven mi existencia, las mechas que nos atan los pies y las muñecas y nos dejan mirarnos sin escuchar conciencias. No sé ni lo que digo, te pido una disculpa por estrechar mi mano frente a un espejo roto que amenaza con cortarme y dejar fluir una vez más, mi esencia.
06/10/03
He recogido las estrellas que se cayeron del cielo y frías, ya medio muertas, lloraban piedras que fueron chispas.
Están metidas en una cesta de recio mimbre, donde las dejo que recuperen, unas con otras, aquella llama que brillantes las hacía.
No estoy pidiendo que me las cuiden, ni estoy pidiendo a nadie que me traiga pinturas de colores para reparar daño. No estoy buscando ninguna manta hecha de retales, que, mal cosida deje pasar la escarcha por las rendijas.
Solo te pido que no derrames la luz de estrellas que estoy guardando alimentandolas, poco a poco, con finos hilos de fantasía; solo te pido que mientras miras con ojos fríos no desparrames por las esquinas el tiempo y el amor con que cuidadosamente las unjo de vida.
¿Hasta qué punto le importa al sol cuando duerme yacer bajo mi lecho ? Dime, ¿cuánto le preocupa arder en lo más profundo de mi pecho? ¿Acaso tú sabes si en cada caricia se destiñe el día? ¿o si en mi mirada tiene, suave y protectora, su guarida? ¿Eres tú quien dice si llora de noche, secando sus rayos? ¿o si escucha tras la puerta cómo nos miramos? Cuando el día se vaya, ¿vas a contestarme? ¿o me he de quemar intentando saciarme?
Hola, clon de la alegría ¿puedes venir a buscarme? ¿Sabes? Maldigo los dias que te esperé y no llegaste. Pero te agradezco tanto esos en los que mirarte me quitaba de ver todo lo que amaba y te llevaste... Dime, clon del buen consuelo, ¿eres tú el que ha de salvarme? ¿o siempre seré consciente de que eres solo el gaznate de quien succiona mis sueños y me lleva a disparates?
Benévolas campanas que componen el suelo en que me muevo indiferente, urdiendo elementales mecanismos dotados de incontables desniveles.
Trescientos gigantescos y elegantes señores ofreciéndote cordeles para que amarres los tiempos que te queden y planifiques las miradas pasionales encaminándolas por sustanciales rieles.
Insistentes filamentos asentados en cámaras del panal de tus miedos, sujetos por el peso de los años resurgen de un sistema indivisible que se deduce quebrantable a veces en ilusorios capitulos violados por los presuntuosos movimientos de quien sobradamente y de antemano saborea, sabrosa, tu derrota.
Un sistema sinuoso y despiadado que sustenta a la reina del obsceno avispero donde el recelo habita y alimenta a sus hijos con sueños que algún día con esmero robó de tu sombrero.
26/10/03
Escaleras de colores descompuestas entre los barrotes de oscuros tesoros que me cantan vientos arenosos, cálidos, y arrastran lascivas cartas asesinas.
Los párpados huelen a viajes, a tiempo que empieza y termina y no espera por nada; la cabeza cambia viñetas por cuadros, y las manos guardan recuerdos tallados.
Escuecen los dedos del frío que estalla entre las virutas de ausencia incrustada. La sal no me ayuda a mirar hacia arriba, y el margen me impide sustituir el aire.
Dime, ¿me concedes este baile?
29/10/03
Los ojos abiertos frente a aquel cristal de la melancolía donde tus miedos revoloteaban y te susurraban "ven, ten confianza".
Los ojos cerrados frente a espejo viejo en el que te veías cuando, aún inocente, virgen del caótico destierro, creías en hadas y no reparabas más que en las palabras de quien tú pensabas digno de tus mañas.
Los ojos abajo cuando paseabas junto al parque aquél que un par de veces cruzaste llorando por chiquillerías que a nadie importaban más que a tí y tu ego (quizá a algun poeta que en tí se inspiraba).
Los ojos girados y puestos en blanco cuando ya tu cuerpo, extasiado y casi roto, suplicaba el fin de toda la agonía que le estabas dando mientras le vendías frutos secos que serían pasaporte al cielo, (jamás le avisaste que granizarían cagadas de mosca).
Los ojos tapados por un fino velo que distorsionaba lo que frente a tí se posaba dispuesto a disparar venganza o a rasgar con tiento los restos de sal que dañaban tu frente intentando sanarla, y tú tan dispuesto pues no te importaba cómo era la herida tan solo forjar pegatinas de heno en el que revolcarte como aquellos dias.
Los ojos sacados y mandados en conserva con paquete urgente al piloto a marte que queria golosinas para el largo, largo camino.
04/11/03
Una cosa, dos cosas, tres cosas... no hablo de sentimientos, ni de emociones. Hablo de amigas que se dejan pantalones, hablo de chaquetones, hablo de risas detrás de los colchones. Hablo de ganas de sonreir a oscuras, de amarguras difusas en las manos, de las cabalgaduras.
Hablo de niños ciegos, de perros perdidos en la noche, entre cien mil lamentos. Hablo de tiempo muerto que a nadie le interesa, de mantener la presa que sujeta la mesa del suelo en el que bebes, y de los cascabeles que suenan en tu pelo. Hablo del caramelo que robaste a su boca la otra noche, hablo de aquel reproche que te callaste por no asustar al gato; hablo de un reprimido asesinato y de un sueño tirado en la cocina. Hablo de la piscina a la que te tiras cuando nadie te mira.
Hablo de despropósitos dispuestos por las líneas del cuaderno que compraste ayer nuevo, hablo de música saliendo corriendo por balcones y de migas llevadas por el viento.
Hablo de una botella de Fontvella rellena con cacique, hablo de alguna noche cortada con cuchillo en mil pedazos, hablo de cañonazos al inmenso vacío, hablo de un río bobo que discurre hacia atrás en vez de hacia delante, hablo de amor los días de levante, hablo de travesías y de odio corrompiendo la ternura.
Hablo de hablar a veces, y del resto bordarlo con silencios.
08/11/03
Siempre los mismos estúpidos lunares sobre la pálida piel rayando el cuerpo, evaporándose van las tentaciones y caen las guias brillantes de un porrazo.
No calla el viento si pasa levemente, ni te subsana los latidos aquél vaso donde el hirlo va cambiando de sentido.
Láminas te presentan a ese niño que nunca aprende a decir cielo sin estrellas, y los pilares de vibrantes espejismos se cuelan líquidos entre la tierra seca.
La superficie de tus dedos sueña ideas llenas de tiento pero faltas de señales que diligentes te acerquen presto al camino.
Si son más rápidos no captan la salida más luminosa y que calla a las vecinas.
El caso es que sus caras vibraban como antorchas, y cuando fibrilaba, nadie visitaba a su mal amada madre. Sólo los cortesanos se preguntaban si ella, siempre tan dispuesta, violaba a veces el estado oportuno. Y lo cierto era que sí, pero todo estaba siempre tan bien disfrazado de rosa y malva, que las gentes no eran capaces de hacerse conscientes de ello, dejaban transcurrir los días entre maíz y fresas que jamás llegarían a comer. El sol brillaba más fuerte ése dia. Nadie comprendía qué estaba ocurriendo, solo la vieron correr en camisón, gritando como una loca calle abajo y derramando lágrimas de plata. Iban rodando por su rostro hasta llegar al suelo, entonces se convertían en bolitas de plata pura que los más atrevidos recogían sin alcanzar a entender de dónde venían. Un niño, de unos 4 años, tomó una, y con la inocencia infantil de quien no ha llevado en sus hombros la carga de un ataud, la introdujo en su boca creyéndola un dulce. Su primera reacción ante tan amargo sabor fue escupirla, ante los ojos de la madre que, horrorizada, veía salir espuma amarilla entre las babas del pequeño. Al momento, dejó de llorar. Sus ojos brillaban y una risilla infantil resbaladiza se dibujó en su rostro y, cantando, fue a buscar sus papeles para hacer un dibujo. Ella seguía corriendo calle abajo, con el sol sobre sus hombros y los bajos del vestido lleno de rastrojos que se le iban pegando por el camino. Los pies llenos de tierra golpeaban el firme como si fueran a quedarse allí estancados, y entonces, en una milésima de segundo, se despegaban para dar paso al otro. Pasadas las casas del poblado, la vegetación se iba haciendo más frondosa, y las piedrecillas más abundantes, aunque eso no parecía importunarla. Solo corría y lloraba gotitas de plata, mientras en su pelo se iban formando nudos entre los que caían hojas de los árboles. Cuando llegó al árbol que durante su infancia tantas veces le había acunado, se acurrucó en el hueco y allí dejó caer el peso de todos los cuentos que había creído. A la mañana siguiente la luz que se filtraba entre las cortinas la despertó. Estaba en su cama, la habían duchado y aseado y su piel volvía a desprender ese aroma que tanto agradaba a su padre. Antes de ir a clases del idioma del pueblo vecino, garabateó en un papel que más tarde dejaría sobre la mesa del comedor:
„Encogí la nariz como cuando tenía 5 años y sonreía. Muchas canciones, y polvo. ¡Achís! No recuerdo cuando empecé a sentir esta especie de nudo en el pecho, como si se me encogiera el alma en el punto de equilibrio del que mi cuerpo pendiera, y a partir del cual caminar solo fuera el resultado de ir flotando mientras mis piernas se movieran por inercia. No es cuestión de darle un sentido concreto o un papel principal en esta obra al asunto, pero en dias como aquel todas las canciones parecían tener más significado, más profundidad, ser más intensas, tener más sentimiento, más .... Lo cierto es que llamar a las cosas por su nombre era divertido mientras todo el mundo fuera capaz de comprenderlo. Ahora, arriba... abajo... arriba... abajo.... mirarlo todo como si nunca lo hubieras visto y mancharte los dedos de regaliz, eso era otra historia, más divertida, sí, pero más peligrosa. No deberiamos subestimar el poder de los sueños, cuando dicen que la fé mueve montañas, nadie ha inventado nada, os lo aseguro. Solo es que a veces... una se cansa. No importa de qué ni porqué, sólo se cansa y necesita gritar y sentirse completamente libre. Siento no gozar de oportunidades para descargar el depósito de los sueños rotos, es cierto que nada importa pero la ilusión es un motivo para seguir adelante que en mi vida no existe. Sé que debo hacerlo y lo haré, pero no os asusteis si a veces veis gotitas plateadas en el camino, quizá podais venderlas o haceros un collar, a mí me pesan aquí dentro. „
Cuando salió a su paseo de las seis, todo el mundo por la calle actuaba como si nada hubiera pasado. Al paso, una niña, sonriendo, le mostró a lo lejos su colgante: una lágrima de plata traspasada por un hilito negro. Ella se acercó, le acarició el pelo y la besó en la frente.
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