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Jueves Septiembre 09 , 2010
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Poemas de Pedro Sevilla

Avenidas de nada

Éramos violentos

Éramos violentos y algo tristes.
El paraíso entonces
era besar tus labios,
ir contigo a los muros donde en tiempos de paz
se abrazan las parejas
como si cachearan al amor.

Era el setenta y siete.
Tenías veinte años y un temblor en el pecho
de palomas miedosas que acostumbraron pronto
a probar la ternura de mis manos.

Éramos violentos: agentes de uniforme
saqueaban las aulas en busca de octavillas,
de libros prohibidos;
no comprendieron nunca que en los parques de octubre,
besándonos los labios,
fuimos más inquietantes, mucho más peligrosos
que gritando en las calles mientras nos perseguían.

Tenías veinte años:
Recuerdo que en un muro,
bajo la sangre quieta de unas siglas,
hicimos el amor en pie de guerra.

+ Mlrs
 

La Tierra Arde

Avenidas de nada

El tiempo se mueve
en mis brazos
son las varillas
de un reloj
que ya no hace
Tic-tac.

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O imperio do tacto, Sara Ares Cambeiro

Los rios

Gratitude
Grazas de novo garzas
Pola mansedume do serán en que espero en fisión
A túa presenza augusta e imposible
A túa serenísima presenza
O, sole mio

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Miguel Hernández, cuando cañoneaban Madrid

Luminaria

Quisieron amordazar la voz del poeta, pero no pudieron. Sus versos resuenan hoy con tanta o más fuerza que antaño. Quieren ahora silenciar sus principios, sus ideales. Tiempo perdido, porque los devuelve una y otra vez el viento. Su viento.
Descarga artículo ilustrado de Higinio en .pdf
   

«Senderos», nuevo poemario de Antonio Martínez i Ferrer

Avenidas de nada

El pensamiento sin ideas
llena la calle.

Desmovilizado huye el futuro.

Que solos estamos.

Rebelión.

En la asamblea de las soledades
no te conocen.

+ Mlrs
   

El último brindis, Manuel Uviedo

Avenidas de nada

Hasta el fin,

hasta que no podamos más,
hasta que seamos cuidadosamente expulsados,
mientras no se derrita todo hielo ni sea desvelada toda imagen,
hasta que las rutas dibujadas oculten el mapa, y hasta que ese mapa sea el último mapa;
hasta que todo llegue y el poema final sea recitado,
hasta entonces y sólo entonces,
hasta que ese día se presente, por la mañana muy temprano,
con su pequeña noche de cada minuto y su recipiente vacío,
y el peso de las horas en tu hombro
y el dolor de tus manos en el mío,
con estas palabras vagando en todos los andenes de todas las estaciones, y puertos, y portales desiertos de calles sin nombre.

Leer más: El último brindis, Manuel Uviedo

   

Montes de María

Avenidas de nada

Marieta Manso. Consume hasta Morir
Sueñan que están subidos a los árboles.
Sueñan que se bañan en el río.
Sueñan que sus padres vuelven a cultivar la tierra.
Sueñan que pueden tener agua sin pagar por ella.
Sueñan con que ya no hay paramilitares que les obligan a vivir desplazados.
Sueñan los niños y las niñas que vivían en los Montes de María, en Colombia, que pueden volver a sus tierras.
Sueñan con un futuro que no tienen.

Leer más: Montes de María

   

Décimas: A los 33 mineros atrapados en la mina San José

Los rios

Que nadie se preste a engaño

Que nadie se preste a engaño
por la tan feliz noticia,
porque ha sido la codicia
la que “laboreó” el daño.

Leer más: Décimas: A los 33 mineros atrapados en la mina San José

   

Nit (noche)

Barkazas de atunes

¡Quién iba a decir a nuestra gata Nit, que su artículo, “Cuando un gato llora”, ha sido leído por más de diez mil personas! Este dato lo baso en las lecturas que registra Kaosenlared, aunque este escrito ha sido difundido por más publicaciones amigas. Por lo que me siento en deuda con todos los lectores y creo que Nit bien se merece que les narre cómo le ha ido desde entonces.

+ Barrio del Carmen
   

Alimento para ratones, José Luis Carretero Miramar

Los rios

Refulgimos en el límite,
iluminando las planicies.
¿Qué más da
si nos abrieron la cabeza?

Leer más: Alimento para ratones, José Luis Carretero Miramar

   

Blanco, de Augusto Enrrique

Los rios

Hoy todo es blanco y se parece a la nada
Mi habitación ha perdido los colores
y me volví invisible

Leer más: Blanco, de Augusto Enrrique

   

Sofía, de Eterno

Barkazas de atunes

Sofía ha encendido ya su segundo cigarrillo, camina por la misma calle una y otra vez, al mismo tiempo que con una de sus huesudas y temblorosas manos lleva el cigarrillo a la boca. Con la mano libre se quita el flequillo de su sudorosa frente.  Lleva un vestido negro, más bien corto, con un cinturón dorado rodeando su cintura. Parece una puta madura que no consigue ni un puto cliente,  con sus ojos inyectados en sangre, parpadeando y con el iris en alguna parte, en alguna parte del mundo, de su mundo.  

Leer más: Sofía, de Eterno

   

Entre las diferencias (o la provocación de los indultos)

Avenidas de nada

Entre las diferencias de las figuras colgando
en la pieza abandonada pude, finalmente,
dilucidar esas verdades escondidas en la
proyección de sus sombras.

Leer más: Entre las diferencias (o la provocación de los indultos)

   

Avenida 129

Avenidas de nada

De. Eterno, Adrian Gaido,  Ricardo Landa, Nicolás Borda, Fernando Adrián Zapata
Sus ojos se pierden a lo lejos porque ya no invierte tiempo en caminar.
Ahora es su mirada, la que recorre con paciencia  las entrañas de la sabiduría.
La misma, que al sentir el atardecer perdona a esa gran estrella de fuego, cuando emprende su retiro
.

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El humor: azotando al progreso hasta que gima, María Santana Fernández

Luminaria

Ya Freud había insistido con frecuencia en que la risa tenía inestimables propiedades a la hora de conseguir el equilibrio homeostático de nuestra caótica psique. La obsesión utilitaria freudiana, según la cual cada una de las conductas del ser humano cumple un papel específico en el entramado psíquico sin dejar un hueco a la arbitrariedad de la naturaleza, insiste en que el humor es un mecanismo de liberación de miedos y tensiones. De tal modo que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de emplear la purificadora risa a modo de sucedáneo erótico que nos descargue de la angustia. Esta risa, según la teoría freudiana, es sana y recomendable, a pesar de andar surgiendo de conexiones viciadas y oscuras del subconsciente, de crueldades y perversiones inconfesadas las cuales están dirigidas paradójicamente a nuestros seres más cercanos y queridos.
La risa, entendida como subterfugio para ocultar las desgracias de la vida con buen humor, se ha querido convertir hoy en día en la mejor y más milagrosa de las terapias. De ahí que constantemente se espete a los enfermos para que se alegren y rían como único modo de acercarse a la plena recuperación de su salud. Y ¡qué somos nosotros sino unos enfermos crónicos de la cultura moderna y el estrés! Por eso tenemos la obligación de animarnos. Y la solución más higiénica, segura y gratificante es realizar un mero ejercicio de concentración de la voluntad y optimizar nuestro modo de ver las cosas. De esta forma hemos llegado a la situación en la que cualquier renuncia a ejercitar nuestro buen humor puede ser interpretada como desidia, pero incluso como desagravio a la sociedad que trata de inculcarnos un amor por la vida sana y feliz. La risa, asombrosamente, es capaz de relajar, de aumentar la felicidad, el bienestar y combatir el dolor, puede desarrollar nuestra interiorización, llevarnos al descubrimiento de nosotros mismos para ser más seguros y querernos más.

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Poemas de Elena Popescu

Los rios

¿Qué tienes que perder
si la búsqueda es
la única realidad posible?

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Enemas nacionales, Eterno

Los rios

No tengo ningún verso
que regalar hoy
ni demasiados
excesos de información
tengo algún hemorroide
que otro
rozaduras en las nalgas
y un ojete henchido
por una crisis
que ya no engaña a nadie.

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Pienso en tu cara y en las bolsas, de Sol

Los rios

Hola que tal estoy buscando la rosca
Estoy sin llaves y mi cabeza arde
Estoy sin nada de nuevo
Camino por la ruta
Pero ahora pienso que estás pensando en mi
Y lo recuerdo con dulzura
Y algunas cosas pasaron rápido.

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Escultura de Soledad, el Seis

Los rios

Una dama bella salió de la nada. Mientras el universo se carcajeaba como un demente consumado. Allá a lo lejos se escuchaba una vieja melodía de jazz negro; mientras el ejecutante lloraba sus desdichas eternas. Un pájaro de pecho azul se deslizó suavemente sobre la rama de un árbol enfermo, y dejó caer su cuerpo liviano… La hermosa fémina tenía el rostro lívido, y las lágrimas caían al suelo, como, monedas de plata. ¡Maldita vida!, exclamó la hembra dotada de una especial beldad. Se escuchó el pecho ahí donde habita el corazón; y en lugar de los latidos, era el réquiem de Mozart, quién la mantenía “viva”… Buscaba un lugar donde dejar descansar sus huesos débiles; y hundirse en sí misma. Nada.

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Poemas de Niels Hav

Avenidas de nada

Epigrama
Te puedes pasar la vida entera
acompañado de palabras
sin encontrar
la justa.
Igual que un pobre pez
envuelto en un periódico húngaro:
Primero, esta muerto,
segundo, no entiende
húngaro!
Andar21
   

Ha sido visto, manuel uviedo

Avenidas de nada

A primera hora de la tarde ha sido visto
según informan las agencias,
según se escucha en las reuniones
de padres,
en el cruce de la entrada del mercado
y en la calle de las tiendas.

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Hiroshige, cincuenta y tres estaciones de posta

Luminaria

Para Mutsumi Fukushima
Pocos meses después del estallido de la Comuna en París, llegó a los ambientes artísticos franceses una nueva moda: el gusto por lo japonés, por las expresiones de un país hermético a quien el comodoro Matthew Perry, al frente de una flota de guerra norteamericana, había obligado a abrir sus puertos al mundo. Esa moda se bautizó como japonismo (nombre que, al parecer, debemos a un olvidado novelista y miembro de la Academia Francesa, Jules Claretie, aunque hay estudiosos que sostienen que el término se debe a Baudelaire, o a Zola), y se interesaba por el peculiar arte japonés pero también por la vida y las costumbres de aquel lejano país, aunque, de hecho, desde inicios de la década de los sesenta habían empezado ya a circular por París algunas reproducciones y estampas de grabadores japoneses. La novedad alcanzó también a Londres, aunque sabemos que, ya en el siglo XVIII, habían llegado estampas japonesas a Europa. Cuando prende la nueva moda, había transcurrido poco más de tres lustros desde la imposición por Perry del Tratado de Kanagawa al Japón, en 1854, que acabó con el aislamiento nipón, o sakoku, que había durado dos siglos. A partir de ese momento, se inicia la recepción y el descubrimiento en Europa de una sofisticada y sutil tradición artística que iba a influir de manera determinante en el arte europeo, como había ocurrido con las chinoiseries, cuya aparición en Europa se remontaba al siglo XVII.

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Esperándonos

Avenidas de nada

En todo esto he pensado
ya ves;
ahora vendrá tu turno, el vuestro,
y una tarde
estaremos esperándonos a la vez

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Palestina y otros poemas, homenaje, Jorge Palma

Los rios

PALESTINA
Si la patria de los Palestinos
es Hebrón, Galilea, Jerusalén
¿porqué no están mis hermanos
viviendo en Hebrón, en Galilea,
en Jerusalén?
Dios, dime: ¿dónde están
mis hermanos
que los he venido a visitar?
Dios: no estás en Hebrón,
en Galilea, en Jerusalén.
¿Dónde estás, Señor?

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Iniciando el vuelo

Avenidas de nada

Salí taciturno; me encontraba angustiado, y parecía que algún pensamiento me devoraba el lóbulo izquierdo de mi cerebro. Mi cuerpo era una hoja de latón; que el viento no podía levantar. Me sentía morir; pero todavía un sentimiento de sublime egolatría se apoderaba de mis huesos. Me toqué la cara, me encontraba gélido, era hielo… Creo que estaba a punto de volar, hasta pensé (o eso creí), que era posible hacerlo, saqué mis alas de hachís, y traté de emprender el vuelo anhelado. La muchedumbre me observaba detenidamente, pues… creo que era todo un espectáculo. Mi lacerado cuerpo era un recipiente fino, bello, donde se almacenaba un espíritu explosivo, rebelde, pura dinamita. No sentía mi ensortijado cabello, y en realidad, ese sí era un gran problema; pues, me encanta tocármelo continuamente. En lugar de bucles, sentía a rape mi testa; y el aire, furioso, golpeaba mi “máquina de pensar”. Recordé que en mi mano derecha traía un vodka doble, con jugo de naranja, pedazos de hielo, y algunas gotas de limón. Llevé el vaso a mis labios morados, y lo bebí con un inmenso placer. Pensé: Es el combustible que necesita la “Nave-Ser”, para iniciar su vuelo perpetuo. Nada. No podía, me era imposible tomar vuelo y surcar el cuerpo del universo. Me encontraba en una calle céntrica, donde deambulan los robots citadinos, y uno que otro cretino. El vulgo fiel a sus escasos conocimientos de los problemas existenciales del hombre, sólo pensaba que se trataba de un ebrio, drogadicto, o un loco. No, no entendían que el “sonido”, todo, del cosmos, me aplastaba, y deseaba aniquilarme. Estaba librando una férrea lucha a muerte; donde mi mente era el campo de batalla.

EL SEIS
, Turquía, ©2010.
   

La caída de la casa Morales. Eugenio Castro, Noé Ortega, Claudia

Barkazas de atunes

El 23 de agosto de 1940 Leonora Carrington, escritora y pintora surrealista fue ingresada en la Clínica Psiquiátrica del Dr. Luis Morales, en Santander. Varias circunstancias conducen a este encierro. La invasión nazi de Francia, que tiene a Max Ernst entre los millones de víctimas. Max Ernst y Leonora Carrington mantenían una relación amorosa. Por segunda vez él fue apresado y encarcelado en un campo de concentración, en  mayo de 1940. A partir de ese instante ella entra en un estado de alteración mental agudo que le conduje hasta Madrid y, considerado como loca, a Santander.
Grupo surrealista de madrid
  
   

Poemas de Alvarado Tenorio

Los rios

Muchos años después

habría de recordar

aquella tarde

cuando el mundo

lacró su engaño.

Leer más: Poemas de Alvarado Tenorio

   

Pechados, Miguel Ángel Alonso Diz

Avenidas de nada

Pechados

enclaustrados nas sombras
incrustados nas rochas

baleirados do zume bendito

De este xeito penamos
os nosos delitos…

Vencidos inimigos
caídos, luídos

sostidos polos soños perdidos

cheos de esquecemento
e por suposto esquecidos…

condenados a vagar
cun papel durmido…

De este xeito pagamos
a nosa falta de compromiso.

Castrados, comprados,
ananas sombras
baixo un vento calmo,

orfas cunchas
linguas de trapo,

xeración de covardes
ideais de farrapo,

De este xeito mostramos
o noso rostro máis acedo.

Mentireiros de saldo
mestres da desculpa
e dos amenceres amargos

Magos da nada
e do tempo asasinado

Herdeiros dos degoiros
que outros desexaron

creadores de fume
fornicadores de barro

engaiolados nun circulo
á mercé do amo

De este xeito ficamos
absoluta e definitivamente….

O FORXADOR DE VERSOS, Novo blog de Miguel a Alonso Diz
  
   

Jogo, Luis Garcia

Los rios

JOGO
Não faz sentido
jogar ases.
Vale mais guardar
o melhor jogo
e trocá-lo por prazer.

Leer más: Jogo, Luis Garcia

   

Behiquealto

Avenidas de nada

El  rito es la puesta en escena de un inevitable callejón sin salida, "que este atolladero también pueda ser designado como el lugar-del-secreto, o el secreto mismo, importa poco. Lo que más bien importa es la idea de que el camino se acaba, nos impide que vayamos más lejos. Para volver al presente, el callejón sin salida lleva un nombre: "arte"".
Remo Guidieri.
Continúa
   
   

Reset, José Suٌñé López

Los rios

1
Estoy la cabeza rota,
la pelea fue excitante.
Las momias me rodean
mientras las matronas
se desaguan en sangre
cuando paseo abandonado
en la calle San Pablo
mientras amanece.
Arrancare mis ojos
y

Leer más: Reset, José Suٌñé López

   

Avenida 122

Avenidas de nada

De: El Seis, Ricardo Landa, Sandra Petrovich, Flavia Revagliatti, raas

Un palíndromo:
si rama da amor, roma a damaris

El Seis. (Un palíndromo (del griego palin dromein, volver a ir hacia atrás) es una palabra, número o frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás)

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Poesía Revolucionaria, Fernando Buen Abad Domínguez

Luminaria

La mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado ” Arthur RIMBAUD
El estado actual del espíritu en plena guerra simbólica.
Advertencia beligerante: hay que tomar el cielo por asalto. La realidad no es cosa del otro mundo.

Hoy se hace pasar por “poesía” (y nos la imponen) la basura decorativa de “artistas” alquilados para disfrazar  estéticamente  la miseria que fabrica el capitalismo. Mueven la cola y hacen  gracejetas  al patrón que compra obra. Unos hacen monerías para ganarse becas o presupuestos y otros las hacen porque no les queda más remedio, algunos viven amargados por la humillación. Se hace pasar por “poesía” el idealismo solipsista y la obscenidad nihilista más impunemente disfrazada de “arte”. Se hace pasar por  poéticas  las payasadas de los comerciantes  mass mediáticos . La burguesía no produce su “poesía” inocentemente. La poesía burguesa es parte de un arsenal de guerra ideológica, puesto a fabricar  jabones  para lavar la sangre derramada por una civilización que no encuentra dónde esconder todos esos muertos que produce minuto a minuto. Todos los instructivos ideológicos burgueses que se esmeran en embellecer la propiedad privada, la familia, las instituciones militares y el devenir de gobiernos ávidos de violencia rentable, se suponen dueños de las conciencias donde depositan sus deyecciones  poéticas … su proyecto esclavista.

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Dos poemas de Malcom Lowry

Avenidas de nada

EL CABALLO MUERTO
Media noche. Sobre las piedras
De la calzada hay un caballo muerto.
Aún faltan cinco horas
Para que venga el carro de "La Única"
Y se lo lleve. Ese caballo viejo,
hedoroso de sangre coagulada,
ese pobre vencido, fue un obrero.

Un hermano del pájaro, un hermano del perro.
Fue el hermano caballo que anduvo bajo el sol,
que anduvo bajo el agua, que anduvo entre los vientos
tirando de los carros
con los ojos cubiertos.
Fue el hermano caballo. Ninguno irá a su entierro..

MLRS
   

Tres poemas de Salvatore Quasimodo

Avenidas de nada

Durmem selvas
Matriz seca de amor e de nados,
gemo ao teu carom
de longos anos, deshabitado.

Durmem selvas
de verde serenas, de vento,
chairas onde o enxofre
era o estio dos mitos
imóvel

Nom tinhas entrado a me viver,
presságio de durável pena.
A terra morria sobre as augas
antigas maos nos rios
recolhiam papiros

Nom sei odiar-te: tam leve
É o meu coraçom de furacám

Andar21
   

El señor senador, de José Luis Carretero Miramar

Barkazas de atunes

No tengo demasiados problemas ahora mismo. Tan sólo es que ya no me fían  en el Club de la playa. La visa oro ya no es utilizable, pero en el Palace todavía no me han dicho nada cuando voy a desayunar.
El otro día estuve hablando con el presidente del Partido. Por supuesto, lo grabé todo, no quiero que luego niegue hasta que me conoce. Voy abandonar el escaño, pero que ni sueñen estos que voy a devolver el carnet. Les he hecho de oro, ¿no? Pues que apechuguen.
La verdad es que era divertido. De aquí para allá con las maletas y las bolsas de basura. De casa de Pedro a casa de Pablo. Del Ayuntamiento a la constructora, por ejemplo.
Todo el mundo debería tener su oportunidad. Aunque conservador, soy lo bastante abierto para reconocer que la malhadada suerte no nos trata a todos por igual. A mí ahora, por ejemplo, me está jodiendo. Pero lo cierto es que estos últimos años me ha tratado de lujo
Acaricio a mi perro, que me lame la mano con mansedumbre. Acaricio a mi Ferrari rojo, que responde con un leve destello que sólo yo percibo. Acaricio a mi mujer, que aparta suavemente la mano. Acaricio a las chicas del Club, aunque ahora menos, porque ya no me admiten la tarjeta ni soy cliente VIP al que invitar.
Tengo una foto con el Rey. Y miles de horas grabadas de conversaciones con alcaldes, diputados, gerentes…hasta conserjes. Las tengo guardadas en una caja fuerte en un banco extranjero, adonde voy vestido de alegre funcionario de clase media, pues allí nadie me reconoce.
Soy un hombre feliz pese a todo. Pese a que la televisión se esté metiendo conmigo. Pese a los insultos de la gente del otro Partido (el otro día cené con ellos). Pese a que sospecho que mi mujer ha intentado envenenarme alguna vez (realmente no lo haría, soy demasiado productivo para ella).
Tengo un tigre en el jardín (dentro de una jaula, por supuesto), una cabeza de jirafa disecada en el salón, un equipo entero de colaboradores con mirada perruna y fidelidad acrisolada.
Y, sin embargo…

Leer más: El señor senador, de José Luis Carretero Miramar

   

Memorias da Cidade Escura, de Miguel Ángel Alonso Diz

Los rios

Ignorancia
terrible arma,
co teu ser ameazas
á cidade arelada.

Es fogar de sombras,
insensatez, na penumbra
da estupidez.

Onde é mellor crer
que saber.

Ignorancia
son os teus libros
páxinas espidas,
as túas horas
palabras perdidas.

Ignorancia
es ermo campo durmido
onde o sentido cae sumido
nun eterno soño rendido.

Onde é mellor crer
que saber.

Ignorancia
canto máis te vexo,
máis recoñezo o desexo
de cravarte un verso afiado.

Porque, que somos no silencio
máis que nenos malcriados.

Porque, que somos na inconsciencia
máis que monifates abandonados.

Ignorancia!
comeza a batalla
das plumas erguidas.
Ignorancia!
comeza a loita
das almas ata agora durmidas.

Ignorancia!
non o dubides!
serás vencida!

Leer más: Memorias da Cidade Escura, de Miguel Ángel Alonso Diz

   

La doctrina del pánico (1 y 2)

Luminaria

Niño Criminal. Ayer una serie de rumores infundados sobre la solvencia de España derrumbo la bolsa, provocando una pérdida de cerca de 20 000 millones de euros. Las agencias de calificación y las grandes financieras bajaron el rating bursátil, comparando a España con Grecia, y difundiendo un falso rescate sobre la economía española.  Con estos rumores el pánico, una vez más, se hizo dueño de esta economía del miedo, tan irracional que necesita un tratamiento psiquiátrico Ya. Y los inversores los verdaderos dueños y valederos de nuestro destino vendieron sus acciones, sus bonos provocando un derrumbe en las bolsas.
La pregunta es adonde ha ido a parar ese dinero, ¿Dónde está ese dinero?. Y más allá de la pregunta hay un análisis muy simple y primitivo sobre el funcionamiento de la economía capitalista. Algo tan senil, demente, y parece ser que en continuo jaque por parte las financieras, principales saboteadores. Que al no existir especulación, y beneficios productivos con los que jugar, se lanzan a una carrera de obstáculos que antes de evitarlos son colocados previamente por los mismos que los evitan. Habrá divagaciones, incorrecciones en mi análisis pero hay una verdad subyacente en él que no deja de sorprenderme, y es lo que Naomi Klein denomina “la doctrina del shock”, y el capitalismo ha llegado al culmen, que no denota su fracaso si no sus innumerables victorias. Las economías son dominadas por un estado de perpetuo pánico que provoca el descenso y el ascenso de sus pérdidas y sus ganancias. Pero tanto en sus pérdidas y ganancias hay grandes beneficiados y un sinfín de víctimas que se empiezan a contarse por millones en la sociedad civil.

Leer más: La doctrina del pánico (1 y 2)

   

Principio de insolación (las plazas duras)

Luminaria

Eugenio Castro. Revista al Margen. Grupo Surrealista de Madrid.
Proliferan las llamadas “plazas duras”. Se las reconoce porque el suelo que las conforma está constituido por losas que, valga la redundancia, enlosan la tierra. Es una superficie cuyo material, supongo que hecho a base de aleaciones indistintamente naturales y artificiales (aunque esto poco importa) endurece hasta la propia vista. En ellas, apenas unos cuadrados o rectángulos se abren aquí y allí (y eso cuando así ocurre) siguiendo el criterio de los diseñadores, urbanistas, etc. En ellos se han plantado árboles que cumplen una función meramente decorativa, siguiendo, de nuevo, el modelo del diseñador. Especies que no alcanzarán ni la altura ni el volumen como para poder cobijar al ciudadano de la inclemencia estacional. Risibles pinceladas verdes para disimular la desolación que produce esa extensión de material armado. A juego con el suelo, el mobiliario que las viste, en concreto los bancos, definen con la crudeza de su incomodidad, el sentido arisco e inhóspito que suelen tener esas plazas.
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Al Margen del Poder

Luminaria

-Cuando yo uso una palabra ( ) quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.
-La cuestión - insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quien es el que manda..., eso es todo.
Lewis Carroll – Alice in wonderland

Algunos de los espacios centrales de reflexión en la historia del pensamiento humano en general y muy especialmente en la historia del pensamiento de inspiración libertaria, los han ocupado sin duda los planteamientos acerca  del poder y la autoridad. Pues bien, más allá de complejas y relativas definiciones conceptuales y nominalismos estériles que no llevan a ninguna parte, intentaremos rescatar algunas evidencias.
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En el río, Jose Luis Carrretero

Barkazas de atunes

Vivía entre basura. Latas, cartones, una manta vieja, Bricks vacíos de vino peleón. Dormía bajo un puente atravesado por el río Manzanares. Solo, sucio, con los nervios doloridos por el frío de la primavera que aún no se había resuelto en verano.

Les vio venir enseguida. Cuatro tipos de traje, aunque con zapatos baratos. Andando dificultosamente por el terreno escarpado y lleno de desechos. Les observó desde una distancia discreta, mientras iban interrogando a todos los seres humanos que había por allí: un pescador, otro mendigo, una toxicómana harapienta que dormía al otro lado del cauce.
Eran tres hombres y una mujer. Tres hombres jóvenes con traje y corbata. Uno llevaba un maletín de cuero marrón y otro uno negro. Pero no llevaban gomina ni relojes caros. La ropa no era de marca y era evidente que buscaban algo. Absorbían con ojos muy abiertos y gesto inquieto lo que les contaba la chica drogadicta, sin varios dientes, pero con una cierta belleza animal, que les señaló su dirección.

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