El caldero
Avenidas
Con la luna en el retén             Porque toda palabra exige una respuesta,
             es un grito de amor que clama en el abismo de las aguas.
             Jaime Labastida: Elogio de la oscuridad.
Nos ha detenido un retén,
de cientos de vehÃculos se bajan las ventanillas
y extienden sus papeles unas manos
deseosas de contar con suerte.
Atrás quedó la tormenta de granizo.
Adelante, el cielo amenaza con tronar.
(Ella ha escrito que esta noche bajará
de la montaña hacia la costa.)
La luna alumbra la carrocerÃa de las tortugas
que escurren sus temores, sin sacar la cabeza
mientras las escanean con instrumentos militares.
Después de media hora hallamos cuatro carros
chocados con camiones,
no se ven muertos ni lesionados,
sólo se percibe el hueco que dejaron.
Me encuentro solo entre miles esperando.
La luna llena cada vez más alta
nos sigue a vuelta de rueda,
su luz me carcome el cráneo
aunque en mi corazón opaco
se absorba y la goce por entero.
Cuando al fin cruzamos el retén
leo lo que escribió la luna en mi cerebro
con la luz de los luceros:
¡Buen camino!
Levanto la vista,
la busco y le respondo como un eco:
¡Buen camino!
Ricardo Landa, 15 de junio de 2011
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