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LunesMayo21 ,2012
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Exaltados

Por la charla de sus ojos
Se han visto huérfanos de abrazos
Maquinarias deseantes
Con el cronómetro dislocado
Y el aceite lúbrico  Se gustan

Y se han prometido verse más
Quizás ir al fondo
O tal vez
Sólo restañar su desierto con la piel del otro
Para encontrar un camino
Quizás mañana verán la vereda
O intempestivamente al rato
Cuando terminen sus faenas
De mirar sin mirar más que a quien los exalta
De hablar sin oír más que la música de sus miradas

Hará un instante
Sus ojos dejaron de ver al cielo  Conversaron
Y se prometieron
Puede creerse en alguien                    Todavía.

Ricardo Landa, 9 de octubre de 2011





El universo de lo posible se expande



Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo lo posible. No renuncien a eso”.
Jean Paul Sartre  a Daniel Cohn Bendit,1968.



Trastornados de cuerpos y almas,

Los octubres no se han ido, ni los mayos comuneros,

Tampoco los marzos marxistas ni los septiembres libertarios.



Asombrados de tanto sol acampado en las plazas,

¿Te parece absurdo exigir la liberación del agua a las mineras?



El universo se expande y reniega de su materia más oscura.

Se emancipa.

Hoyos negros para los banqueros de todas las galaxias.

Esposas para los capitalistas y los patriarcas.



La sociedad se rasca las verijas porque los muchachos,

Los indígenas, las trabajadoras sexuales y las domésticas

Lo ocupan todo y están picantes.

También los trabajadores y migrantes ocupan su tiempo extra

En demoler el muro de oro envenenado de Wall Stret.



Y todo es tan natural como un acelerador de partículas,

Calambres a Newton.

Un infinito que se muerde la cola,

Una legión de leprosos en la recamara del rey,

Un dron que persigue los pecados del mundo

Entre las sábanas de la Casa Blanca.



¡Indígnense! dice un veterano desobediente.

No renuncien a esto, dicen que le dijo a Daniel, Jean Paul

Trepado en un escritorio de la Sorbona.

-De parte de Simone, le confesó al oído.

Daniel renunció, pero muchos nunca.



¿De quiénes son las calles? Nuestras son las calles.

Ya se mira el horizonte. Desde Abajo y desde ahora,

Sin tierra, sin trabajo y sin miedo,

Es la hora de los hornos: Hasta la victoria, ¡Siempre!



Ricardo Landa, 16 de octubre de 2011, un día después de nacer el siglo XXI, según algunos ocupas y rebeldes optimistas de la voluntad.

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