El caldero
Avenidas
Por qué la poesÃa no alcanza?          Por Juan Francisco y Javier Sicilia
se van muertos
ahogados
con los pulmones
repletos de sangre
con los ojos en la mano
con el cinto al cuello
con memoria de la casa
que se queda en una urna
más sola sin ellos
con el sepulcro abierto
de nueva e interminable cuenta
por las balas de la justicia
la que falsaria apoda
a los muertos delincuentes
la que juzga maloliente
la que escritura y sella
muerte muerte
la justicia que daña
colateralmente
además de sus cuerpos
agujereados
su alma quemada con infamias
se van muertos
ahogados
con los pulmones
repletos de sangre
con los ojos en la mano
con el cinto al cuello
con memoria de la casa
que se queda en una urna
más sola sin ellos
con el sepulcro abierto
de nueva e interminable cuenta
por las balas de la justicia
la que falsaria apoda
a los muertos delincuentes
la que juzga maloliente
la que escritura y sella
muerte muerte
la justicia que daña
colateralmente
además de sus cuerpos
agujereados
su alma quemada con infamias
se van jóvenes
niños muchachas
se van en y con sus sueños
con los versos que les regalaron
hacen una balsa que navega serena
digna entre la pila de cadáveres sin nombre
sobre la que acomodan y reacomodan
los ujieres los comunicanallas
la silla torcida del poder de los de encima
y no se van de su montÃculo los sordos
a los versos y a los gritos
a los acordes repetidos
de un chingen a su madre
cantadito o silbado
por los dolidos barrios de acá
los heridos de almas
encendidas
-mas no en cenizas
solo colmadamente airadas-
y tampoco se van los mudos
los tapiados
los acostumbrados
al quejumbre en susurros
al cómo dios quiera
aunque dios no quiera sino odie
porque dios se convulsa
y está que se lo lleva el diablo
porque los ay
porque los auxilios
porque los sáquenme de aquÃ
ni alcanzan oÃdos
ni hacen eco
ni hacen eco
son gritos muertos
muertos que pesan mucho
denuncias acalladas
por el canal de las estrellas
ahogados en el canal de los sin remedios
y entonces el poeta
el padre
el ciudadano que ha orado
por la paz con dignidad ante otras masacres
da un golpe en la mesa de sus versos
que es como dársela en la cara
y aplasta sus palabras
hincha la página
se amoratan las letras
y la poesÃa escurre
como rÃo del indignado
se esparce como el polvo
de los sus nuestros muertos
y el poeta además opina en su poema
…la poesÃa ya no existe en mÃ
y luego lo lee en público
y se queda la pregunta en el aire
por qué por y para los que se van
muertos asfixiados demudados
¿Por qué la poesÃa no alcanza?
Quizás porque está en tantos puños
como piedra
en tantas lágrimas como salivazo
en tanto silencios de condena
que acompañan la despedida del poeta
y urgen versos de otro tono
que tomen el ritmo nuevo del caminar del padre
del solidario nombre
que hoy tienen los que indignados nos llamamos
contra el poder ciego mudo sordo hueco pinche.
Ricardo Antonio Landa, 3 de abril de 2011
antonlanda(0)yahoo.com
