Grupo surrealista de madrid
El caldero
BarkazasBarkazas de Atunes
¡Quién iba a decir a nuestra gata Nit, que su artículo, “Cuando un gato llora”, ha sido leído por más de diez mil personas! Este dato lo baso en las lecturas que registra Kaosenlared, aunque este escrito ha sido difundido por más publicaciones amigas. Por lo que me siento en deuda con todos los lectores y creo que Nit bien se merece que les narre cómo le ha ido desde entonces.
+ Barrio del Carmen
+ Barrio del Carmen
Sofía ha encendido ya su segundo cigarrillo, camina por la misma calle una y otra vez, al mismo tiempo que con una de sus huesudas y temblorosas manos lleva el cigarrillo a la boca. Con la mano libre se quita el flequillo de su sudorosa frente. Lleva un vestido negro, más bien corto, con un cinturón dorado rodeando su cintura. Parece una puta madura que no consigue ni un puto cliente, con sus ojos inyectados en sangre, parpadeando y con el iris en alguna parte, en alguna parte del mundo, de su mundo.
El 23 de agosto de 1940 Leonora Carrington, escritora y pintora surrealista fue ingresada en la Clínica Psiquiátrica del Dr. Luis Morales, en Santander. Varias circunstancias conducen a este encierro. La invasión nazi de Francia, que tiene a Max Ernst entre los millones de víctimas. Max Ernst y Leonora Carrington mantenían una relación amorosa. Por segunda vez él fue apresado y encarcelado en un campo de concentración, en mayo de 1940. A partir de ese instante ella entra en un estado de alteración mental agudo que le conduje hasta Madrid y, considerado como loca, a Santander.
Grupo surrealista de madrid
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No tengo demasiados problemas ahora mismo. Tan sólo es que ya no me fían en el Club de la playa. La visa oro ya no es utilizable, pero en el Palace todavía no me han dicho nada cuando voy a desayunar.
El otro día estuve hablando con el presidente del Partido. Por supuesto, lo grabé todo, no quiero que luego niegue hasta que me conoce. Voy abandonar el escaño, pero que ni sueñen estos que voy a devolver el carnet. Les he hecho de oro, ¿no? Pues que apechuguen.
La verdad es que era divertido. De aquí para allá con las maletas y las bolsas de basura. De casa de Pedro a casa de Pablo. Del Ayuntamiento a la constructora, por ejemplo.
Todo el mundo debería tener su oportunidad. Aunque conservador, soy lo bastante abierto para reconocer que la malhadada suerte no nos trata a todos por igual. A mí ahora, por ejemplo, me está jodiendo. Pero lo cierto es que estos últimos años me ha tratado de lujo
Acaricio a mi perro, que me lame la mano con mansedumbre. Acaricio a mi Ferrari rojo, que responde con un leve destello que sólo yo percibo. Acaricio a mi mujer, que aparta suavemente la mano. Acaricio a las chicas del Club, aunque ahora menos, porque ya no me admiten la tarjeta ni soy cliente VIP al que invitar.
Tengo una foto con el Rey. Y miles de horas grabadas de conversaciones con alcaldes, diputados, gerentes…hasta conserjes. Las tengo guardadas en una caja fuerte en un banco extranjero, adonde voy vestido de alegre funcionario de clase media, pues allí nadie me reconoce.
Soy un hombre feliz pese a todo. Pese a que la televisión se esté metiendo conmigo. Pese a los insultos de la gente del otro Partido (el otro día cené con ellos). Pese a que sospecho que mi mujer ha intentado envenenarme alguna vez (realmente no lo haría, soy demasiado productivo para ella).
Tengo un tigre en el jardín (dentro de una jaula, por supuesto), una cabeza de jirafa disecada en el salón, un equipo entero de colaboradores con mirada perruna y fidelidad acrisolada.
Y, sin embargo…
El otro día estuve hablando con el presidente del Partido. Por supuesto, lo grabé todo, no quiero que luego niegue hasta que me conoce. Voy abandonar el escaño, pero que ni sueñen estos que voy a devolver el carnet. Les he hecho de oro, ¿no? Pues que apechuguen.
La verdad es que era divertido. De aquí para allá con las maletas y las bolsas de basura. De casa de Pedro a casa de Pablo. Del Ayuntamiento a la constructora, por ejemplo.
Todo el mundo debería tener su oportunidad. Aunque conservador, soy lo bastante abierto para reconocer que la malhadada suerte no nos trata a todos por igual. A mí ahora, por ejemplo, me está jodiendo. Pero lo cierto es que estos últimos años me ha tratado de lujo
Acaricio a mi perro, que me lame la mano con mansedumbre. Acaricio a mi Ferrari rojo, que responde con un leve destello que sólo yo percibo. Acaricio a mi mujer, que aparta suavemente la mano. Acaricio a las chicas del Club, aunque ahora menos, porque ya no me admiten la tarjeta ni soy cliente VIP al que invitar.
Tengo una foto con el Rey. Y miles de horas grabadas de conversaciones con alcaldes, diputados, gerentes…hasta conserjes. Las tengo guardadas en una caja fuerte en un banco extranjero, adonde voy vestido de alegre funcionario de clase media, pues allí nadie me reconoce.
Soy un hombre feliz pese a todo. Pese a que la televisión se esté metiendo conmigo. Pese a los insultos de la gente del otro Partido (el otro día cené con ellos). Pese a que sospecho que mi mujer ha intentado envenenarme alguna vez (realmente no lo haría, soy demasiado productivo para ella).
Tengo un tigre en el jardín (dentro de una jaula, por supuesto), una cabeza de jirafa disecada en el salón, un equipo entero de colaboradores con mirada perruna y fidelidad acrisolada.
Y, sin embargo…
Vivía entre basura. Latas, cartones, una manta vieja, Bricks vacíos de vino peleón. Dormía bajo un puente atravesado por el río Manzanares. Solo, sucio, con los nervios doloridos por el frío de la primavera que aún no se había resuelto en verano.
Les vio venir enseguida. Cuatro tipos de traje, aunque con zapatos baratos. Andando dificultosamente por el terreno escarpado y lleno de desechos. Les observó desde una distancia discreta, mientras iban interrogando a todos los seres humanos que había por allí: un pescador, otro mendigo, una toxicómana harapienta que dormía al otro lado del cauce.
Eran tres hombres y una mujer. Tres hombres jóvenes con traje y corbata. Uno llevaba un maletín de cuero marrón y otro uno negro. Pero no llevaban gomina ni relojes caros. La ropa no era de marca y era evidente que buscaban algo. Absorbían con ojos muy abiertos y gesto inquieto lo que les contaba la chica drogadicta, sin varios dientes, pero con una cierta belleza animal, que les señaló su dirección.
Les vio venir enseguida. Cuatro tipos de traje, aunque con zapatos baratos. Andando dificultosamente por el terreno escarpado y lleno de desechos. Les observó desde una distancia discreta, mientras iban interrogando a todos los seres humanos que había por allí: un pescador, otro mendigo, una toxicómana harapienta que dormía al otro lado del cauce.
Eran tres hombres y una mujer. Tres hombres jóvenes con traje y corbata. Uno llevaba un maletín de cuero marrón y otro uno negro. Pero no llevaban gomina ni relojes caros. La ropa no era de marca y era evidente que buscaban algo. Absorbían con ojos muy abiertos y gesto inquieto lo que les contaba la chica drogadicta, sin varios dientes, pero con una cierta belleza animal, que les señaló su dirección.
Recuerdo que en mi ciudad, Pontevedra, hubo un Alcalde, el profesor don José Filgueira Valverde, que pasará a la historia por haber permitido y autorizado que una papelera, una fábrica de papel, se instalara en la boca de la ría. La argumentación utilizada fue la misma que se emplea ahora, por parte de algunos regidores municipales españoles, para defender la construcción de un cementerio de residuos nucleares en su demarcación territorial: la creación de puestos de trabajo, revitalizació n de la comarca, etc.
En esta atalaya editorial en la que vivo, a menudo me pregunta la gente qué es la poesía para mí. Y la verdad es que me resulta difícil elaborar una respuesta. ¿Qué será? ¿Lo sabe alguien? Pienso que, para la mayoría de los poetas, disconformes con la realidad material, es, principalmente, una válvula de escape, una manera de trascenderse a sí mismos y sobrepasar los límites de la realidad del ser.
Durante muchos años traté de ajustarme a los patrones de la existencia que la mayor parte de las personas que me rodeaban consideraban adecuados. Así ocupé cargos pomposos en numerosas administraciones, seguí los dictados que los oficios funcionarales me imponían como una disciplina laboral de ocho de la mañana a tres de la tarde, comulgué con las ruedas de molino con que la sociedad crucifica a los seres casados y con obligaciones familiares, pero no fui feliz. Ni los hoteles de lujo ni el desenfreno de un presupuesto disparatado para los compromisos protocolarios consiguieron que mi espíritu se sintiera sosegado.
Durante muchos años traté de ajustarme a los patrones de la existencia que la mayor parte de las personas que me rodeaban consideraban adecuados. Así ocupé cargos pomposos en numerosas administraciones, seguí los dictados que los oficios funcionarales me imponían como una disciplina laboral de ocho de la mañana a tres de la tarde, comulgué con las ruedas de molino con que la sociedad crucifica a los seres casados y con obligaciones familiares, pero no fui feliz. Ni los hoteles de lujo ni el desenfreno de un presupuesto disparatado para los compromisos protocolarios consiguieron que mi espíritu se sintiera sosegado.
Comentarios (2)
Había pensado pasar el fin de año en Sardegna, en compañía de mis amigos Gabriel Impaglione y Giovanna Mulas, pero las cosas casi nunca salen como uno espera o planifica y circunstancias ajenas a mi voluntad me obligaron a cancelar el desplazamiento previsto. Tal vez por eso, abandonada la opción italiana, acepté sin rechistar la oferta que me hacía la poeta gallega, residente en Valencia, Mila Pérez Villanueva, para viajar a la capital del Turia, o del exTuria, ya que dicho río ha sido desviado de su cauce y ahora ya no cruza la ciudad, y hacerle una visita. Y tengo que decir que no me arrepiento de que las cosas hayan discurrido así, porque los cuatro días pasados allí han sido tremendamente enriquecedores, como casi todo lo que me sucede últimamente. Realmente me siento un ser privilegiado y considero que todo lo vivido hasta ahora supera ya con creces lo que esperaba de la vida.
Leer más: Dos rompetechos en apuros, Fernando Luis Pérez Poza
¡No, todas las cosas extrañas, inquietadoras y escalofriantes del barrio Chino barcelonés, como los del Chinatown londinense o los del barrio neoyorkino su tocayo, no existen sino en la leyenda!... No; estas cosas para poder ser han de poseer clandestinidad. Os aseguro que para poder acabar con él no hay mejor sistema que tolerarlo y... vigilarlo. Un barrio sospechoso donde todo el mundo haga lo que quiera, pero donde al primer delito (...) esté la policía allí, dejará de ser pecaminoso y será inocente como un baile benéfico de damas catequistas.
Puesto que Lavapiés es un barrio poblado por mahometanos, beduinos, cabileños, cafres, zulúes, pigmeos, patagones, mayas, mohicanos, esquimales, coolíes, mongoles, tasmanios y canacos, por no hablar de algunos indígenas residuales que muchas veces son los peores, la autoridad competente ha decidido decorar sus calles con adornos, tecnológicos por supuesto, pero que por su apariencia sin duda recordarán a estos salvajes su terruño natal. Por eso se han levantado unos airosos soportes de metal sobre los que descansan cual ídolos pánicos unas utilísimas cámaras de vigilancia, a la manera de un tótem del siglo XXI que deberá ser adorado y temido como los tótems del pasado...
Antonio de Hoyos y Vinent, 1930
Puesto que Lavapiés es un barrio poblado por mahometanos, beduinos, cabileños, cafres, zulúes, pigmeos, patagones, mayas, mohicanos, esquimales, coolíes, mongoles, tasmanios y canacos, por no hablar de algunos indígenas residuales que muchas veces son los peores, la autoridad competente ha decidido decorar sus calles con adornos, tecnológicos por supuesto, pero que por su apariencia sin duda recordarán a estos salvajes su terruño natal. Por eso se han levantado unos airosos soportes de metal sobre los que descansan cual ídolos pánicos unas utilísimas cámaras de vigilancia, a la manera de un tótem del siglo XXI que deberá ser adorado y temido como los tótems del pasado...
Leer más: El barón Hausmann sube a los cielos, Grupo Surrealista de Madrid
PIRA FUNERARIA
Capítulo I
Cuando él estaba muriendo dijo: Deseo ver a Marta. La dama llegó con ese cuerpo de diosa hindú, moviéndose, contoneándose, dejando en cada paso, algo así como: un suspiro de amor. Ella era dueña de un cuerpo diseñado por algún “artista cósmico”, donde dejó plasmado todo su talento: era una obra de arte. Lo que siempre llamaba la atención del divino cuerpo, era sus piernas largas, perfectamente formadas, y ese olor de mujer apasionada, que brotaba al cruzar sus extremidades inferiores. Tenía unos labios tatuados en su rostro, de color rojo carmesí, que cuando hablaba cualquier frase, parecía que salían nubes ebrias de su preciosa boca. La bonita (así le decían algunos) sólo tenía un amor, no le interesaba nadie en este planeta, que no fuera su siempre amado, su “hombre loco”... Semejante hembra (hecha de flores grises y exóticas) deambulaba, por el cuerpo del globo terráqueo, era hasta natural, que levantara las más vivas
pasiones de los hombres, que al verla, quedaban sometidos, hechizados, ante tanta belleza. De singular y exclusiva forma de relacionarse con sus “iguales”, era la dificultad misma (gritaba el coro mundano) ya que en realidad no le interesaba para nada, tener amigos, y mucho menos intimar demasiado. Y cualquier diosa muerta, (desde su tumba inexistente) se sentía inferior, ante la prodigiosa beldad.
Capítulo I
Cuando él estaba muriendo dijo: Deseo ver a Marta. La dama llegó con ese cuerpo de diosa hindú, moviéndose, contoneándose, dejando en cada paso, algo así como: un suspiro de amor. Ella era dueña de un cuerpo diseñado por algún “artista cósmico”, donde dejó plasmado todo su talento: era una obra de arte. Lo que siempre llamaba la atención del divino cuerpo, era sus piernas largas, perfectamente formadas, y ese olor de mujer apasionada, que brotaba al cruzar sus extremidades inferiores. Tenía unos labios tatuados en su rostro, de color rojo carmesí, que cuando hablaba cualquier frase, parecía que salían nubes ebrias de su preciosa boca. La bonita (así le decían algunos) sólo tenía un amor, no le interesaba nadie en este planeta, que no fuera su siempre amado, su “hombre loco”... Semejante hembra (hecha de flores grises y exóticas) deambulaba, por el cuerpo del globo terráqueo, era hasta natural, que levantara las más vivas
pasiones de los hombres, que al verla, quedaban sometidos, hechizados, ante tanta belleza. De singular y exclusiva forma de relacionarse con sus “iguales”, era la dificultad misma (gritaba el coro mundano) ya que en realidad no le interesaba para nada, tener amigos, y mucho menos intimar demasiado. Y cualquier diosa muerta, (desde su tumba inexistente) se sentía inferior, ante la prodigiosa beldad.
>My querido Men-Brillo te envío esta carta con la urgencia del que observa como una amistad se deteriora con el paso del tiempo y lo que antes frivolizábamos como niños desprovistos de cualquier escrúpulo o prejuicio hoy enturbia nuestra relación y la cercena dejándola huérfana de recuerdos y nostalgias varias. Creo que eres de los que piensan que la nostalgia además de pasajera es convencional y estrechamente conservadora, de los que se empeñan en pasar hoja y nuncajamás piensan que cualquier pasado fue mejor. El presente no espera y el futuro esclavo del tiempo a penas nos deja margen de error. No recuerdo ahora el momento de nuestro reencuentro cuando la transición era un grito frustrado y los fascistas se revolvían a tiro limpio para luego volver a sus escondrijos.
Mi querido Pichón te escribo con la esperanza de qué respondas a alguna de mis cartas o llamadas. No es mi intención obligarte o forzarte a hacer algo contra tu voluntad. Han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos y creo importante mantener el vínculo que nos ha unido.
Recuerdas nuestros últimos días en París cuando el gobierno de Vichy tocaba a su fin y las tropas de los aliados anunciaban con su marcha la liberación de la Francia colaboracionista. Nosotros entre nerviosos y algo temerosos realizábamos los últimos preparativos del que sería el fin de la Resistencia y el comienzo de una nueva etapa llena de ilusiones pero también incertidumbres. No, no sería esta vez ni tampoco la siguiente, nosotros nunca triunfaremos simplemente ganamos pequeñas batallas que dan fin a la guerra y paso a lo que el pueblo decida libremente con la ayuda del siempre omnipresente estado.
Recuerdas nuestros últimos días en París cuando el gobierno de Vichy tocaba a su fin y las tropas de los aliados anunciaban con su marcha la liberación de la Francia colaboracionista. Nosotros entre nerviosos y algo temerosos realizábamos los últimos preparativos del que sería el fin de la Resistencia y el comienzo de una nueva etapa llena de ilusiones pero también incertidumbres. No, no sería esta vez ni tampoco la siguiente, nosotros nunca triunfaremos simplemente ganamos pequeñas batallas que dan fin a la guerra y paso a lo que el pueblo decida libremente con la ayuda del siempre omnipresente estado.
Dicen que la energía se genera con el movimiento y nunca mejor dicho.
Hoy caminé con “nuestras sandalias” como si fueran nuestras zapatillas
de andar por casa, pregunté más de una vez cual era la dirección
que debería tomar para tal o cual calle. Y recuerdo las calles pero no quiero
mencionarlas por eso de que me importa un comino en que escenario se
produce la crónica de hoy.
Me importan las gentes, sus cuerpos, sus voces, sus gestos, sus rostros...
Hoy caminé con “nuestras sandalias” como si fueran nuestras zapatillas
de andar por casa, pregunté más de una vez cual era la dirección
que debería tomar para tal o cual calle. Y recuerdo las calles pero no quiero
mencionarlas por eso de que me importa un comino en que escenario se
produce la crónica de hoy.
Me importan las gentes, sus cuerpos, sus voces, sus gestos, sus rostros...
El sabor salado entre sus muslos, el ligero contoneo de su cadera que va acelerándose suavemente, el gemido quedo y penetrante que orada mi cabeza como un derrame de leche caliente…
Al subir a la casa me crucé con la vecina: evidente mala cara, ¿qué haré yo por allí a estas horas? A lo mejor es que sube mucha gente, o a lo mejor es que nunca sube nadie. El chirrido seco de las escaleras de madera bajo mis pies, los desconchones de la pared encalada hace ya muchos años, y esa mirada fija que persigue tus talones cuando se despegan del suelo.
Al subir a la casa me crucé con la vecina: evidente mala cara, ¿qué haré yo por allí a estas horas? A lo mejor es que sube mucha gente, o a lo mejor es que nunca sube nadie. El chirrido seco de las escaleras de madera bajo mis pies, los desconchones de la pared encalada hace ya muchos años, y esa mirada fija que persigue tus talones cuando se despegan del suelo.
I. Gijón y los Mentaguays.
"Todo sigue igual, igual que siempre.
Los niños vestiditos de azul y las niñas redecoradas para la ocasión. Los niños sacan pecho mientras ellas sonríen y murmullan en la barra de un Pub.
Todo aderezado con la embriaguez o la ebriedad que nos proporciona las
drogas, inclúyase alcohol. El espectáculo va comenzar ya han elegido ustedes su rol social. Estamos todos esplendorosos y joviales...
"Todo sigue igual, igual que siempre.
Los niños vestiditos de azul y las niñas redecoradas para la ocasión. Los niños sacan pecho mientras ellas sonríen y murmullan en la barra de un Pub.
Todo aderezado con la embriaguez o la ebriedad que nos proporciona las
drogas, inclúyase alcohol. El espectáculo va comenzar ya han elegido ustedes su rol social. Estamos todos esplendorosos y joviales...
No me gustan las comisarías. Odio los oscuros pasillos con olor a lejía y paredes malamente encaladas que conducen a la sala de interrogatorios. Una mesa vieja y un par de sillas, a lo más un ordenador grisáceo y mate, un par de estanterías repletas de expedientes sumergidos en una caótica vorágine. Ese suele ser el atrezzo, pobre e inundado de un gris lechoso, que decora el inframundo policial. Al menos como yo lo he visto.
Leer más: Guardia del capital, de José Luis Carretero Miramar
De cop i volta fa calor, MOLTA calor. Ara mateix estic sense samarreta. m'estic traient els pèls de les aixelles ahhaha amb aquelles cremes depilatòries rares, que de cop ja no tens pèls. Avui portava una d'aquelles samarretes màniga curta, que són gairebé sense mànigues, però no arriba, i se'm veien els pèls rossets, ara ho estic remeiant. Sigue...
“... Fuerte, con ancho corpachón de campesino que recuerda la
robusta y poderosa humanidad de Durruti. Un semblante enérgico y
aderezado, ligeramente marcado por la viruela, los ojos vivos, la
frente despejada. Un aire un poco selvático y tímido. Un hombre simple,
modesto, aún hoy absolutamente inconsciente de que es un héroe.” Continúa
Sus dedos se rozaron un breve instante. Un contacto nítido en una
milésima de segundo. Una descarga eléctrica entre dos polos opuestos.
El se ruborizó. No sabía donde colocar las manos, apoyando la espalda contra la puerta. Miró a la nada, dejó la mano muerta colgar a su lado como un fardo pesado. Clavó los ojos en el techo metálico del vagón.
El se ruborizó. No sabía donde colocar las manos, apoyando la espalda contra la puerta. Miró a la nada, dejó la mano muerta colgar a su lado como un fardo pesado. Clavó los ojos en el techo metálico del vagón.
Abrió la puerta, ¿y qué encontró?… ¡nada!, era sólo su imaginación la
que le jugaba una mala pasada, pero ¿es la imaginación producto de una
verdad latente? ¿De algún deseo? Su vida siempre había sido lo bastante
aburrida como para pensar que cualquier día vendrían por él, pero aún
así lo sabía… inconscientemente lo sabía.
Descifrado el último mensaje del enemigo, interceptados por las
filtraciones espías en el mundo alano, se ha descubierto que vienen
días de descanso y que la amenaza de palabras inusuales puede
desequilibrar bandos.
Descifrado el último mensaje del enemigo, interceptados por las
filtraciones espías en el mundo alano, se ha descubierto que vienen
días de descanso y que la amenaza de palabras inusuales puede
desequilibrar bandos.
Para los auténticos
Los puros
Las juventudes hitlerianas
Para los WASP
Los que imponen a fuerza
de hostias su pretendida autoridad
Para el espanto lleve el uniforme
que lleve, sea del color que sea.
Antes de nada me gustaría hacer hincapié en la simpatía desbordante de
la clase política, empresarial y no sé como decirlo de la nobleza, o la
monarquía. Es así no, no es que me haya confundido de época ni mucho
menos. Seguimos refiriéndonos con este tipo de sustantivos que no sé
exactamente si pertenecen al vínculo profesional, nobiliario o social.
Bueno es que me impresiona esas sonrisas a medio pelo o a media hasta, esas carcajadas monárquicas de timbre nasal, esa algarabía que despierta mis más tiernos sentimientos hacia por poner un ejemplo, Esperanza Aguirre, o el rey Juan Carlos, o la alegre senectud de la Duquesa de Alba.
Bueno es que me impresiona esas sonrisas a medio pelo o a media hasta, esas carcajadas monárquicas de timbre nasal, esa algarabía que despierta mis más tiernos sentimientos hacia por poner un ejemplo, Esperanza Aguirre, o el rey Juan Carlos, o la alegre senectud de la Duquesa de Alba.
Recuerda que hay una mujer que te ama –me dijo mirándome a los ojos.
Fue lo primero que olvidé.
Y alguien que te amó, ahora llora. Alguien que te dijo vida mía, que te esperó con una taza de té un atardecer frío. Alguien al que escribir un verso de amor a cualquier hora. Alguien a quien amas todavía.
Suena “Toda una vida” en la voz de Isabel Adams.
Fue lo primero que olvidé.
Y alguien que te amó, ahora llora. Alguien que te dijo vida mía, que te esperó con una taza de té un atardecer frío. Alguien al que escribir un verso de amor a cualquier hora. Alguien a quien amas todavía.
Suena “Toda una vida” en la voz de Isabel Adams.
Leer más: No transcurre el Ganges ahí afuera, Rodolfo Carmona
Como siempre, desde que podía recordar hasta el presente, se levantó a las 6 AM, ni un minuto más ni un minuto menos, estaba segura de que a muchos les parecería una rutina tediosa, sin embargo para ella era algo reconfortante, después de todo era la única cosa que había logrado permanecer inalterada a su alrededor. Todo lo demás había cambiado demasiado en cuestión de solo unos años, para mal claro esta, solo para mal, tantas promesas para el futuro se convirtieron en gritos y lamentos de la noche a la mañana.
Leer más: La dama de la media noche, por Liliana Acevedo Callejas
El temblor de las manos del obispo Enzo Marioli llegaba hasta el punto de casi hacerle volcar el té de la taza que sostenían. Aguardaba impacientemente a su viejo y siempre recordado amigo, el obispo Fabrizio Ferro, con quien debían entrevistar al padre Anselmo Toscani, cura de una parroquia de la periferia de Roma, para escuchar su defensa ante una grave acusación y confeccionar luego un detallado informe para la superioridad.
Odio profundamente el calor: convierte mis ciento veinte kilos de peso en una informe masa de gelatina sudorosa de un metro con ochenta centímetros de alto, incapacitada para cualquier reacción. Pese a ello, y debido a mi condición de único trabajador argentino en el Museo de Antropología e Historia de Baja California resulté unánimemente seleccionado como voluntario para desempeñar una misión especial en la patagonia argentina, precisamente en Los Antiguos, una pequeña población cordillerana a orillas del Lago Buenos Aires, en la sureña provincia de Santa Cruz, y más precisamente aún, en pleno verano.
Yo soy la Ira de Dios, el Príncipe de la Libertad
y del reino de Tierra Firme y provincias de Chile...
y del reino de Tierra Firme y provincias de Chile...
Harry no podía dormir. Observaba el tráfico de la ciudad a través de su ventana.
Ingirió una buena dosis de zolpiden, no surtió ningún maldito efecto.
Era una noche calurosa y húmeda, con un fuerte viento salido del infierno. El cielo nublado. La lluvia que no aparecía. Solo su insomnio, la ciudad y el endemoniado viento.
Ingirió una buena dosis de zolpiden, no surtió ningún maldito efecto.
Era una noche calurosa y húmeda, con un fuerte viento salido del infierno. El cielo nublado. La lluvia que no aparecía. Solo su insomnio, la ciudad y el endemoniado viento.
Cuando él estaba muriendo dijo: Deseo ver a Marta. La dama llegó con ese cuerpo de diosa Hindú, moviéndose, contoneándose, dejando en cada paso, algo así como: un suspiro de amor. Ella era dueña de un cuerpo diseñado por algún “artista cósmico”, donde dejó plasmado todo su talento: era una obra de arte. Lo que siempre llamaba la atención del divino cuerpo, era sus piernas largas, perfectamente formadas, y ese olor de mujer apasionada, que brotaba al cruzar sus extremidades inferiores. Tenía unos labios tatuados en su rostro, de color rojo carmesí, que cuando hablaba cualquier frase, parecía que salían nubes ebrias de su preciosa boca. La bonita (así le decían algunos) sólo tenía un amor, no le interesaba nadie en este planeta, que no fuera su siempre amado, su “hombre loco”... Semejante hembra (hecha de flores grises y exóticas) deambulaba, por el cuerpo del globo terráqueo, era hasta natural, que levantara las más vivas pasiones de los hombres, que al verla, quedaban sometidos, hechizados, ante tanta belleza. De singular y exclusiva forma de relacionarse con sus “iguales”, era la dificultad misma (gritaba el coro mundano) ya que en realidad no le interesaba para nada, tener amigos, y mucho menos intimar demasiado. Y cualquier diosa muerta, (desde su tumba inexistente) se sentía inferior, ante la prodigiosa beldad.
Este es un resumen del relato que me compartió Miguel Martínez, querido amigo y compañero, con cuya autorización lo difundo. Luchador incansable, es con quien comenzamos hace poco la puesta en marcha de Encuentro por la Memoria en el Presente. Tiene una gran actividad cultural, programas radiales, y es referente en el ámbito de los DDHH.
Este es un resumen del relato que me compartió Miguel Martínez, querido amigo y compañero, con cuya autorización lo difundo. Luchador incansable, es con quien comenzamos hace poco la puesta en marcha de Encuentro por la Memoria en el Presente. Tiene una gran actividad cultural, programas radiales, y es referente en el ámbito de los DDHH.
Este es un resumen del relato que me compartió Miguel Martínez, querido amigo y compañero, con cuya autorización lo difundo. Luchador incansable, es con quien comenzamos hace poco la puesta en marcha de Encuentro por la Memoria en el Presente. Tiene una gran actividad cultural, programas radiales, y es referente en el ámbito de los DDHH.
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