El caldero
Los rios
Glifosato, Gregorio Echeverría
El hombre de la cámara me apunta con ese ojo
pero es el otro el que hace las preguntas / claro
dejé la escuela porque el mate cocido
el tazoncito de caldo no alcanzaban para ellos
la mama con sus huesos retorcidos / los changos
con las bocas abiertas como pichones achuchados
puro berrido y el costillar hambriento / al hombre
del mosquito no le importa mi letra despatarrada
no se enoja porque no hice los deberes / nada más
que abra los ojos a pesar del picor y moverse
sin respirar hasta el próximo surco / cantaba aurora
pero no me hace falta / yo soy ahora esa bandera...
Cachacos turbulentos
Duro basalto de espalda enaltecida mellará
tu pico carroñero presto a rejonear los torsos
campesinos / guarda tu látigo buitre babeante
no han de ser tus colmillos los que inoculen
contra indio hermano su pérfido veneno / baja
la mirada y tiembla como tiembla la milpa
en la tormenta / como tiemblan al vendaval
los avechuchos y las hienas / tú tensarás inicuo
la soga justiciera el machete violento / no valen
a la hora de la sentencia los denarios del césar
ni las zalemas ni la ley ulcerada ni la púrpura
a la hora del juicio solo cuentan los crímenes
y el clamor de los muertos insepultos / tu hora
se aproxima a galope de una furia más alta
que tu estatura de lacayo / son los idus de marzo
de volcanes guajiros y de cachacos turbulentos. ◊
El Talar, marzo de 2008
Davos intemperata
Ah ruidosos demiurgos ebrios de vanidad / caprichosos
inquilinos de un olimpo expropiado a los antiguos dioses
íconos cavernarios eructando desnudez y gula / soeces
proxenetas hincando los colmillos en la carne primaria
ávidos de adrenalina y el ardor de los humores núbiles
ah sórdidos alquimistas deudores del misterio concelebrando
los pormenores del escándalo frente a la esfera magna / pobre
atanor sellado a sangre donde navega entre maldiciones y detritus
esta constelación de protozoos que con perverso gozo llamáis
vuestro rebaño amado vuestros hijos dilectos / dónde la salvación
dónde el árbol del Bien y las promesas a bordo de un caldero
de tentaciones y miembros mutilados / dónde la absolución
y el Valle cuando sellada la salida con espada y ángel rueda
flotando en el vacío la insensata comparsa de promesantes
y falsarios / vosotros disfrutando pegados al cristal golosos
del sabor obsceno del sufrimiento / cruzando las apuestas. ◊
El Talar, octubre 2007
Hedor de la miseria
Y se hincharon las aguas preñando el pedregal
con el descarne de la selva / crece la cárcova
mientras tañen a muerte las motosierras / ruge
el bulldozer anticipando la mordedura del hacha
que hiende y decapita a los guardianes ancestrales
sangre de yungas bajo esqueletos de quebracho
avanzando aguas abajo / repiqueteando la cantilena
que certifica sus dividendos / polvo somos y al polvo
tornaremos / no los escribas ni los sátrapas tenedores
de lotes en el valle de Josafat sino la carne de cañón
esas pieles oscuras que no concurren al banquete
que morirán a la intemperie sin extrema unción
y sin epístolas / entre tuberculosis y vinchuca
exhalando su hedor de hambre y la miseria inicua.
El Talar, febrero 2009
Arreando sus búfalos
A veces pienso cómo los poetas se equivocan (más bien
—humildemente— nos equivocamos) al quitar su identidad
la sustancia concreta y los patronímicos / quizás creyendo
que al destilar las fechas y los nombres se llega a alturas
reservadas al bronce y las esencias —eso que vagamente
las profesoras de lenguas enseñaban como sustantivos
abstractos— pero no / ayer el odio fue tan vivo que volaba
mi corazón en llamas tras la estela de los skyhawk
y los patriot entre nubes de arena bajo un cielo luctuoso
a contraluz del grito y pensaba no soy yo y asimismo
ignoro mis otras circunstancias / recuerdo otras arenas
y el aliento de otras fieras y en vidas anteriores una lanza
en mi flanco y el oprobio de unas espinas premonitorias
entonces ya no bastan unas promesas a futuro ni la visión
del valle y otra vez las heridas y esta sangre fluyendo
hacia el Tigris y el clamor en la noche y ya no importa
si estos escombros fueron los jardines de Semíramis
o el palacio de Harum porque han llegado unos vaqueros
arreando sus búfalos entre la pestilencia de los oleoductos. ◊
Tigre, 27 de marzo 2003
Coatlicue vuelve a parir
Como estaba escrito en la piedra / como aconteciera ayer
cuando al dolor de parto cayeron las paredes del templo
colgada la cabeza de Coyolxauhqui en los faldeos
de la montaña / su cuerpo desmembrado al pie de los noventa
y nueve escalones de granito / así brama el jaguar olisqueando
el tufo de los licores placentarios y el agua puerperal de la gran
madre acuclillada a punto de alumbrar un nuevo hijo del colibrí
predestinado a quebrantar los hierros y derretir al calor fundente
de su lengua la humillación y los candados / ay de los carceleros
y los fatídicos fecales / ay de los mentirosos tranquilizadores
de consciencia y los avaros cómitres / ay de los senescales
del cohecho y los descuartizadores de sueños y esperanzas
y los impíos menestrales / con espasmos de parto y estrépito
de cordilleras y volcanes van las manos campesinas tejiendo
la urdimbre silenciosa / entramando a pie firme la muralla. ◊
El Talar, 16 de noviembre 2006
Insurrección de los tlálocs
Unidad / paz y unidad pueblo de Oaxaca compañeros
brama la voz allá desde la mil cuarenta / frente a ese sol
terrible que no perdona ni a los cascos de la preventiva
allá van gentes humildes de esa tierra sufrida ofreciendo
su agua y un puñadito de frijoles a los defés / empuñando
sus canciones y sus flores contra las tanquetas y las balas
no lo queremos al Ulises / solo queremos nuestra paz
que no nos roben nuestros sueños nada más queremos
la petición se yergue como un Tláloc encrespado
ante la madriguera de los zorros / mantener las barricadas
sin provocar a los esbirros federales / afianzando la muralla
aguantando a pie firme con la dureza mansa de hacedores
de historia / bajo esos pies descalzos los costrones
y las venas tajeadas de la matriz oaxaqueña / sobre las cabezas
cincelada en resplandores de basalto la mirada de Juárez. ◊
El Talar, 29 de octubre 2006
Perfidia del profeta
Dice el velado hágase mi voluntad y los visires
baten palmas / señal acatada por sus lebreles
y buitres babeantes / alabado sea el profeta
su voluntad y sus palabras sean alabadas pues son
palabra y voluntad del más alto / todos a una
empuñan sus alfanjes afilados al pie de la cantera
otros corren a sacar de su encierro a los dragones
que se beben los vientos y devoran el corazón
de las doncellas / los hombres de a caballo cargan
fardos de iniquidad a lomo de sus bestias de tiro
amén de catapultas y mandrones portadores del fuego
griego / infantes y hoplitas por millares se hacinan
en la cubierta de sus embarcaciones y en el vientre
de carros voladores erizados de dientes y puñales
haced mi voluntad tigrillos míos y mañana os tendré
a mi costado sentados a la mesa de mi padre / esto dice
con visible emoción el profeta velado antes las cámaras
que difunden su voz desde el salón oval de un capitolio. ◊
El Talar, 8 de setiembre de 2007
Hoy puede ser un gran día
Las dos de la mañana cerca de los corrales y esa niebla carnívora
amasando las pepsinas y los tufos de la muerte
la de las vaquillonas resignadas y la otra huérfana de resignación
de los pequeños entes desparpajo en mano invalidez en mano
incluso en mano una sonrisa mansa que desalienta a las busconas
y a los chorros de la primera hora (o de la última)
quién puede arrebatarle algo al que no es porque no tiene
porque no pudo porque no sabe cómo
es la hora de los ínfimos cafishios los travesti perdedores
los pichi que recorren el espinel recogiendo la diaria
para el comisario para el concejal para el compañero secretario
la hora de los revendedores de tres minutos de cielo
llave en mano blanca de la buena podés probarla
una pizca nomás la punta del dedito esto es nieve no joda
vos no pibe rajá no es merca para piojosos tenés que conformarte
con oler chupetear cerca de los surtidores esa mezcla de orines
y nafta adulterada antes del aserrín y los lampazos de las cuatro
esperando el camioncito de las primeras ediciones matutinas
que por ahí te tira un mango para descargarle los atados
de mentiras y a las cinco anotarte de ladero
en el primer carrito cartonero que te haga vamos con el gesto
dale pibe mové las gambas que hoy puede ser tu día. ◊
El Talar, marzo 2004
Muerte y descomposición del perro
Mucho antes de morir ha muerto el perro / antes de los infartos
y otras parodias de una muerte que al fin le llega —le ha llegado—
rodeado de parientes y los colmillos de sus esbirros / unos óleos
que sus dispensadores negaron a los cadáveres que el perro
fue sembrando a puro plomo a pura muerte / cirios y sotanas
olvidados de la parábola del buen pastor ungidores de fusiles
hambrientos y cadalsos / tarde le llega la muerte al perro es cierto
sin arrepentimientos y sin pésames / nada más el exabrupto rencoroso
de la calaña que armó las espoletas y lustraba las cureñas / aquellos
que derramaron su champaña y el babear de sus hocicos afiebrados
sobre otras muertes que excedieron al bronce y aún temblequean
en el corazoncito de los chilotes y los rotos / los perros nada saben
de las venganzas de la historia / ladran y muerden y hasta de muertos
enrarecen el aire y envenenan las piedras y los campos / el perro muere
pero la bronca permanece / la de las balas irredentas y la de los sumarios
miserables a pulgar abajado como en aquellas arenas imperiales
lo que me aflige no son los perros muertos / son los lobos rabiosos. ◊
El Talar (Argentina), 13 de diciembre 2006
Sangre en el palomar
Hay plumajes nacidos para el vuelo / forjados para hendir
esos pórfidos empavonados / la minuciosa cordillera
donde anidan las ilusiones y los cóndores / coberteras
erguidas ante sus pizarrones y las tizas deletreando sumas
esos rompecabezas de palabras remezclando guardapolvo
con bandera y maestro con mañanas de cincelar senderos
abiertos a corazón entre la piedra / hay flores y arco iris
crecidos al calor de la esperanza compartida y el desayuno
incierto / hay un coraje que se abre camino entre las lágrimas
más allá de la sangre y las ausencias / un coraje entretejido
con hebras de arrayán y de memoria / creciendo hacia las nubes
lejos de pobletes amartillados y cónsules violentos. ◊
El Talar, 7 de abril 2007
David Venegas Cruz "el Alebrije”
Vuelve sobre sus huellas el coyote cebado de sudores
afilados los colmillos y el casco repudiado / ya salta
garrote en alto carabina en mano dentadura enarbolada
pringoso de charreteras y sangres coaguladas / costras
oblicuas de otras heridas y otras dignidades florecidas
al calor hermanal de la muralla / el ímprobo verdugo
el uniforme espurio el verraco bastardo paniaguado
de los alcaravanes y los cónsules / animal de corazas
inicuas y de apetitos vergozantes ahíto del crujido
de calcios y fosfatos ultrajados / borracho de homilías
y badajos apoyados en lanzagases y tanquetas hidrantes
suelta la presa ya compadre / despídete de la comparsa
vuelvan los mansos con los mansos / a los pueblos la paz
a la letrina los fecales / al fuego el mascarón y los cadalsos. ◊
El Talar 14 de abril 2007 Día de las Américas
Instalaciones
Esos urbanistas que arrasan con las normas de la Bauhaus
porque se encuentran a años luz del cemento San Martín
y el hierro estructural / ni sueñan con las sagradas leyes
de la divina proporción y con pesimismo aseveran
que no sienten el menor respeto por el rectángulo áureo
uno los escucha y quisiera dejar por un momento la mesa
del bistró ahí cerquita (aunque afuera) de la Recoleta
pero con este calor / mejor sigamos esta conversación
por cierto tan fascinante acerca de los preseleccionados
de la bienal / es increíble lo que hicieron Contreras y Buffone
con las cajitas de zapatos de Zabala todas alineadas tan prolijo
el criterio de la muestra / quién vive ahí mamá mi amor
son obras de los artistas que juegan con su imaginación
la gente vive en casas de verdad / las casitas de cartón
y los ranchos de goma son fábulas que unos chicos
inventan en los entretiempos de un partido de hockey
cuando se encuentran por casualidad en el happy-hour
o les toca contar historias de terror en un dormi. ◊
El Talar, enero 2004
Sin mapas y sin brújula
Hay palabras que revuelven el avispero por ejemplo
la palabra sórdido porque nos representa me parece
algo que no queremos imaginar como ser un mendigo
un HIV desahuciado o la intimidad de los loqueros
y los geriátricos o las cárceles / por suerte los tranquilizadores
de conciencia nos garantizan que las cosas no son sórdidas
en general sino en particular / porque las abstracciones
no son buenas ni son malas ni siquiera huelen
sencillamente son y nos permiten confeccionar
buenos pensamientos y esos textos tan bonitos
de la última página del diario y las tarjetas de Navidad
que casualmente llegan siempre desde y hacia
donde la miseria la intolerancia y las venéreas
hereditarias no le quitan a nadie el sueño
pero no debemos preocuparnos / porque a esa otra gente
tampoco le quitarán el hambre y en realidad
es muy probable que nada pueda ser quitado
a quienes ya lo han dado todo por perdido
y navegan desnudos sin velas y sin remos
en un océano de mierda que alguien les informó
que baña las costas generosas del mejor
de los mundos y la esperanza ni les permite
recordar que tampoco llevan mapas ni brújulas a bordo. ◊
El Talar, diciembre 2003
Dies iræ
La gota de agua horada la piedra eso piensan
unos sabios de la corte de Kublai-Khan pues soñaron
que la muralla de Shih-Huang-Ti descendía rota
hacia los valles / también en Babylonia un zikkurrat
desmoronado en el abismo de mil lenguas
y en otras tierras bárbaras la prevaricación de un capitolio
y la memoria triste de unas torres / todo en un instante
rememora Amador desde los altos del Golán a la vista
de los gemidos y los cráteres / presintiendo que el dedo
del irascible pantocrator acabará apuntando los filos
de su mirada contra el arca que atesora sus ojivas negras
y contra las ovejas que mellan sus pezuñas en el muro. ◊
El Talar, 28 de julio 2006
El inminente vuelo
Muy cerca de Isfahan —aquel jardín azul
donde el pequeño Ayub un viernes conociera las caricias
de Moraima— una piedra inocente bajo la sombra
de la qibbla espera / esos gorriones con su mijo
y esas abejas con sus azaleas en ignorancia gozan
las mañanitas frescas del otoño / unas cabras triscando
remolonas entre topadas y un chapuzón que el Tigris
les depara sin pedir credenciales / en fin esas sencillas
ceremonias —esa alegría impenitente— un desperezarse
casi irresponsable / al margen de la mirada penetrante
y el inminente vuelo atronador de los halcones. ◊
Tigre, 22 de diciembre 2002
Ya no ser el puñal
Las piedras el escorpión y cada gránulo de arena
en el impávido desierto son testigos de aquella marcha
arrancando desde el costado herido de un mar
que aún no era sangre y se partiera al golpe
de mi báculo frente a la adrenalina de los carros
fui daga lanza espada lastimando con fuego y hambre
las espaldas del Nilo antes de la promesa y la venganza
luego el ayuno y el maná y la fiebre de la desesperanza
besando los genitales de oro del becerro y el pantocrator
decretando la diáspora de los cuarenta siglos que al cabo
se han cumplido y el regreso a la arena infinita y el mismo
mar y los escorpiones y las piedras / postrados de rodillas
ante los genitales del becerro y la furia del dedo
en la montaña erosionada por los colmillos babeantes.
Yo que fui el ángel exterminador de esta tierra maldita
por mi apetito y mi egoísmo / descubro con espanto
al sonar las trompetas que no soy el puñal sino la herida. ◊
El Talar, 30 de julio 2006
Un gran abrazo solidario.
Gregorio Echeverría
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pero es el otro el que hace las preguntas / claro
dejé la escuela porque el mate cocido
el tazoncito de caldo no alcanzaban para ellos
la mama con sus huesos retorcidos / los changos
con las bocas abiertas como pichones achuchados
puro berrido y el costillar hambriento / al hombre
del mosquito no le importa mi letra despatarrada
no se enoja porque no hice los deberes / nada más
que abra los ojos a pesar del picor y moverse
sin respirar hasta el próximo surco / cantaba aurora
pero no me hace falta / yo soy ahora esa bandera...
Cachacos turbulentos
Y se abrirán las anchas alamedas…
Salvador Allende
Salvador Allende
Duro basalto de espalda enaltecida mellará
tu pico carroñero presto a rejonear los torsos
campesinos / guarda tu látigo buitre babeante
no han de ser tus colmillos los que inoculen
contra indio hermano su pérfido veneno / baja
la mirada y tiembla como tiembla la milpa
en la tormenta / como tiemblan al vendaval
los avechuchos y las hienas / tú tensarás inicuo
la soga justiciera el machete violento / no valen
a la hora de la sentencia los denarios del césar
ni las zalemas ni la ley ulcerada ni la púrpura
a la hora del juicio solo cuentan los crímenes
y el clamor de los muertos insepultos / tu hora
se aproxima a galope de una furia más alta
que tu estatura de lacayo / son los idus de marzo
de volcanes guajiros y de cachacos turbulentos. ◊
El Talar, marzo de 2008
Davos intemperata
Ah ruidosos demiurgos ebrios de vanidad / caprichosos
inquilinos de un olimpo expropiado a los antiguos dioses
íconos cavernarios eructando desnudez y gula / soeces
proxenetas hincando los colmillos en la carne primaria
ávidos de adrenalina y el ardor de los humores núbiles
ah sórdidos alquimistas deudores del misterio concelebrando
los pormenores del escándalo frente a la esfera magna / pobre
atanor sellado a sangre donde navega entre maldiciones y detritus
esta constelación de protozoos que con perverso gozo llamáis
vuestro rebaño amado vuestros hijos dilectos / dónde la salvación
dónde el árbol del Bien y las promesas a bordo de un caldero
de tentaciones y miembros mutilados / dónde la absolución
y el Valle cuando sellada la salida con espada y ángel rueda
flotando en el vacío la insensata comparsa de promesantes
y falsarios / vosotros disfrutando pegados al cristal golosos
del sabor obsceno del sufrimiento / cruzando las apuestas. ◊
El Talar, octubre 2007
Hedor de la miseria
Y se hincharon las aguas preñando el pedregal
con el descarne de la selva / crece la cárcova
mientras tañen a muerte las motosierras / ruge
el bulldozer anticipando la mordedura del hacha
que hiende y decapita a los guardianes ancestrales
sangre de yungas bajo esqueletos de quebracho
avanzando aguas abajo / repiqueteando la cantilena
que certifica sus dividendos / polvo somos y al polvo
tornaremos / no los escribas ni los sátrapas tenedores
de lotes en el valle de Josafat sino la carne de cañón
esas pieles oscuras que no concurren al banquete
que morirán a la intemperie sin extrema unción
y sin epístolas / entre tuberculosis y vinchuca
exhalando su hedor de hambre y la miseria inicua.
El Talar, febrero 2009
Arreando sus búfalos
A veces pienso cómo los poetas se equivocan (más bien
—humildemente— nos equivocamos) al quitar su identidad
la sustancia concreta y los patronímicos / quizás creyendo
que al destilar las fechas y los nombres se llega a alturas
reservadas al bronce y las esencias —eso que vagamente
las profesoras de lenguas enseñaban como sustantivos
abstractos— pero no / ayer el odio fue tan vivo que volaba
mi corazón en llamas tras la estela de los skyhawk
y los patriot entre nubes de arena bajo un cielo luctuoso
a contraluz del grito y pensaba no soy yo y asimismo
ignoro mis otras circunstancias / recuerdo otras arenas
y el aliento de otras fieras y en vidas anteriores una lanza
en mi flanco y el oprobio de unas espinas premonitorias
entonces ya no bastan unas promesas a futuro ni la visión
del valle y otra vez las heridas y esta sangre fluyendo
hacia el Tigris y el clamor en la noche y ya no importa
si estos escombros fueron los jardines de Semíramis
o el palacio de Harum porque han llegado unos vaqueros
arreando sus búfalos entre la pestilencia de los oleoductos. ◊
Tigre, 27 de marzo 2003
Coatlicue vuelve a parir
Como estaba escrito en la piedra / como aconteciera ayer
cuando al dolor de parto cayeron las paredes del templo
colgada la cabeza de Coyolxauhqui en los faldeos
de la montaña / su cuerpo desmembrado al pie de los noventa
y nueve escalones de granito / así brama el jaguar olisqueando
el tufo de los licores placentarios y el agua puerperal de la gran
madre acuclillada a punto de alumbrar un nuevo hijo del colibrí
predestinado a quebrantar los hierros y derretir al calor fundente
de su lengua la humillación y los candados / ay de los carceleros
y los fatídicos fecales / ay de los mentirosos tranquilizadores
de consciencia y los avaros cómitres / ay de los senescales
del cohecho y los descuartizadores de sueños y esperanzas
y los impíos menestrales / con espasmos de parto y estrépito
de cordilleras y volcanes van las manos campesinas tejiendo
la urdimbre silenciosa / entramando a pie firme la muralla. ◊
El Talar, 16 de noviembre 2006
Insurrección de los tlálocs
Unidad / paz y unidad pueblo de Oaxaca compañeros
brama la voz allá desde la mil cuarenta / frente a ese sol
terrible que no perdona ni a los cascos de la preventiva
allá van gentes humildes de esa tierra sufrida ofreciendo
su agua y un puñadito de frijoles a los defés / empuñando
sus canciones y sus flores contra las tanquetas y las balas
no lo queremos al Ulises / solo queremos nuestra paz
que no nos roben nuestros sueños nada más queremos
la petición se yergue como un Tláloc encrespado
ante la madriguera de los zorros / mantener las barricadas
sin provocar a los esbirros federales / afianzando la muralla
aguantando a pie firme con la dureza mansa de hacedores
de historia / bajo esos pies descalzos los costrones
y las venas tajeadas de la matriz oaxaqueña / sobre las cabezas
cincelada en resplandores de basalto la mirada de Juárez. ◊
El Talar, 29 de octubre 2006
Perfidia del profeta
Dice el velado hágase mi voluntad y los visires
baten palmas / señal acatada por sus lebreles
y buitres babeantes / alabado sea el profeta
su voluntad y sus palabras sean alabadas pues son
palabra y voluntad del más alto / todos a una
empuñan sus alfanjes afilados al pie de la cantera
otros corren a sacar de su encierro a los dragones
que se beben los vientos y devoran el corazón
de las doncellas / los hombres de a caballo cargan
fardos de iniquidad a lomo de sus bestias de tiro
amén de catapultas y mandrones portadores del fuego
griego / infantes y hoplitas por millares se hacinan
en la cubierta de sus embarcaciones y en el vientre
de carros voladores erizados de dientes y puñales
haced mi voluntad tigrillos míos y mañana os tendré
a mi costado sentados a la mesa de mi padre / esto dice
con visible emoción el profeta velado antes las cámaras
que difunden su voz desde el salón oval de un capitolio. ◊
El Talar, 8 de setiembre de 2007
Hoy puede ser un gran día
Las dos de la mañana cerca de los corrales y esa niebla carnívora
amasando las pepsinas y los tufos de la muerte
la de las vaquillonas resignadas y la otra huérfana de resignación
de los pequeños entes desparpajo en mano invalidez en mano
incluso en mano una sonrisa mansa que desalienta a las busconas
y a los chorros de la primera hora (o de la última)
quién puede arrebatarle algo al que no es porque no tiene
porque no pudo porque no sabe cómo
es la hora de los ínfimos cafishios los travesti perdedores
los pichi que recorren el espinel recogiendo la diaria
para el comisario para el concejal para el compañero secretario
la hora de los revendedores de tres minutos de cielo
llave en mano blanca de la buena podés probarla
una pizca nomás la punta del dedito esto es nieve no joda
vos no pibe rajá no es merca para piojosos tenés que conformarte
con oler chupetear cerca de los surtidores esa mezcla de orines
y nafta adulterada antes del aserrín y los lampazos de las cuatro
esperando el camioncito de las primeras ediciones matutinas
que por ahí te tira un mango para descargarle los atados
de mentiras y a las cinco anotarte de ladero
en el primer carrito cartonero que te haga vamos con el gesto
dale pibe mové las gambas que hoy puede ser tu día. ◊
El Talar, marzo 2004
Muerte y descomposición del perro
Mucho antes de morir ha muerto el perro / antes de los infartos
y otras parodias de una muerte que al fin le llega —le ha llegado—
rodeado de parientes y los colmillos de sus esbirros / unos óleos
que sus dispensadores negaron a los cadáveres que el perro
fue sembrando a puro plomo a pura muerte / cirios y sotanas
olvidados de la parábola del buen pastor ungidores de fusiles
hambrientos y cadalsos / tarde le llega la muerte al perro es cierto
sin arrepentimientos y sin pésames / nada más el exabrupto rencoroso
de la calaña que armó las espoletas y lustraba las cureñas / aquellos
que derramaron su champaña y el babear de sus hocicos afiebrados
sobre otras muertes que excedieron al bronce y aún temblequean
en el corazoncito de los chilotes y los rotos / los perros nada saben
de las venganzas de la historia / ladran y muerden y hasta de muertos
enrarecen el aire y envenenan las piedras y los campos / el perro muere
pero la bronca permanece / la de las balas irredentas y la de los sumarios
miserables a pulgar abajado como en aquellas arenas imperiales
lo que me aflige no son los perros muertos / son los lobos rabiosos. ◊
El Talar (Argentina), 13 de diciembre 2006
Sangre en el palomar
Carlos Fuentealba in memoriam
Hay plumajes nacidos para el vuelo / forjados para hendir
esos pórfidos empavonados / la minuciosa cordillera
donde anidan las ilusiones y los cóndores / coberteras
erguidas ante sus pizarrones y las tizas deletreando sumas
esos rompecabezas de palabras remezclando guardapolvo
con bandera y maestro con mañanas de cincelar senderos
abiertos a corazón entre la piedra / hay flores y arco iris
crecidos al calor de la esperanza compartida y el desayuno
incierto / hay un coraje que se abre camino entre las lágrimas
más allá de la sangre y las ausencias / un coraje entretejido
con hebras de arrayán y de memoria / creciendo hacia las nubes
lejos de pobletes amartillados y cónsules violentos. ◊
El Talar, 7 de abril 2007
David Venegas Cruz "el Alebrije”
Vuelve sobre sus huellas el coyote cebado de sudores
afilados los colmillos y el casco repudiado / ya salta
garrote en alto carabina en mano dentadura enarbolada
pringoso de charreteras y sangres coaguladas / costras
oblicuas de otras heridas y otras dignidades florecidas
al calor hermanal de la muralla / el ímprobo verdugo
el uniforme espurio el verraco bastardo paniaguado
de los alcaravanes y los cónsules / animal de corazas
inicuas y de apetitos vergozantes ahíto del crujido
de calcios y fosfatos ultrajados / borracho de homilías
y badajos apoyados en lanzagases y tanquetas hidrantes
suelta la presa ya compadre / despídete de la comparsa
vuelvan los mansos con los mansos / a los pueblos la paz
a la letrina los fecales / al fuego el mascarón y los cadalsos. ◊
El Talar 14 de abril 2007 Día de las Américas
Instalaciones
Esos urbanistas que arrasan con las normas de la Bauhaus
porque se encuentran a años luz del cemento San Martín
y el hierro estructural / ni sueñan con las sagradas leyes
de la divina proporción y con pesimismo aseveran
que no sienten el menor respeto por el rectángulo áureo
uno los escucha y quisiera dejar por un momento la mesa
del bistró ahí cerquita (aunque afuera) de la Recoleta
pero con este calor / mejor sigamos esta conversación
por cierto tan fascinante acerca de los preseleccionados
de la bienal / es increíble lo que hicieron Contreras y Buffone
con las cajitas de zapatos de Zabala todas alineadas tan prolijo
el criterio de la muestra / quién vive ahí mamá mi amor
son obras de los artistas que juegan con su imaginación
la gente vive en casas de verdad / las casitas de cartón
y los ranchos de goma son fábulas que unos chicos
inventan en los entretiempos de un partido de hockey
cuando se encuentran por casualidad en el happy-hour
o les toca contar historias de terror en un dormi. ◊
El Talar, enero 2004
Sin mapas y sin brújula
Hay palabras que revuelven el avispero por ejemplo
la palabra sórdido porque nos representa me parece
algo que no queremos imaginar como ser un mendigo
un HIV desahuciado o la intimidad de los loqueros
y los geriátricos o las cárceles / por suerte los tranquilizadores
de conciencia nos garantizan que las cosas no son sórdidas
en general sino en particular / porque las abstracciones
no son buenas ni son malas ni siquiera huelen
sencillamente son y nos permiten confeccionar
buenos pensamientos y esos textos tan bonitos
de la última página del diario y las tarjetas de Navidad
que casualmente llegan siempre desde y hacia
donde la miseria la intolerancia y las venéreas
hereditarias no le quitan a nadie el sueño
pero no debemos preocuparnos / porque a esa otra gente
tampoco le quitarán el hambre y en realidad
es muy probable que nada pueda ser quitado
a quienes ya lo han dado todo por perdido
y navegan desnudos sin velas y sin remos
en un océano de mierda que alguien les informó
que baña las costas generosas del mejor
de los mundos y la esperanza ni les permite
recordar que tampoco llevan mapas ni brújulas a bordo. ◊
El Talar, diciembre 2003
Dies iræ
La gota de agua horada la piedra eso piensan
unos sabios de la corte de Kublai-Khan pues soñaron
que la muralla de Shih-Huang-Ti descendía rota
hacia los valles / también en Babylonia un zikkurrat
desmoronado en el abismo de mil lenguas
y en otras tierras bárbaras la prevaricación de un capitolio
y la memoria triste de unas torres / todo en un instante
rememora Amador desde los altos del Golán a la vista
de los gemidos y los cráteres / presintiendo que el dedo
del irascible pantocrator acabará apuntando los filos
de su mirada contra el arca que atesora sus ojivas negras
y contra las ovejas que mellan sus pezuñas en el muro. ◊
El Talar, 28 de julio 2006
El inminente vuelo
Muy cerca de Isfahan —aquel jardín azul
donde el pequeño Ayub un viernes conociera las caricias
de Moraima— una piedra inocente bajo la sombra
de la qibbla espera / esos gorriones con su mijo
y esas abejas con sus azaleas en ignorancia gozan
las mañanitas frescas del otoño / unas cabras triscando
remolonas entre topadas y un chapuzón que el Tigris
les depara sin pedir credenciales / en fin esas sencillas
ceremonias —esa alegría impenitente— un desperezarse
casi irresponsable / al margen de la mirada penetrante
y el inminente vuelo atronador de los halcones. ◊
Tigre, 22 de diciembre 2002
Ya no ser el puñal
Las piedras el escorpión y cada gránulo de arena
en el impávido desierto son testigos de aquella marcha
arrancando desde el costado herido de un mar
que aún no era sangre y se partiera al golpe
de mi báculo frente a la adrenalina de los carros
fui daga lanza espada lastimando con fuego y hambre
las espaldas del Nilo antes de la promesa y la venganza
luego el ayuno y el maná y la fiebre de la desesperanza
besando los genitales de oro del becerro y el pantocrator
decretando la diáspora de los cuarenta siglos que al cabo
se han cumplido y el regreso a la arena infinita y el mismo
mar y los escorpiones y las piedras / postrados de rodillas
ante los genitales del becerro y la furia del dedo
en la montaña erosionada por los colmillos babeantes.
Yo que fui el ángel exterminador de esta tierra maldita
por mi apetito y mi egoísmo / descubro con espanto
al sonar las trompetas que no soy el puñal sino la herida. ◊
El Talar, 30 de julio 2006
Un gran abrazo solidario.
Gregorio Echeverría
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Comentarios
Un gusto leer tus textos, gracias por compartirlos.
Un saludo cordial
Analía
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