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LunesMayo21 ,2012
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De palabras comunes, Pedro Rodríguez Palomo

VARIACIÓN SOBRE TEMA DE ALAND BOLD
Les dijeron: el ford en el garaje
El alimento de su estómago de acero:
Cosas por las que hay que morir.
Las cifras, los grandes proyectos de la banca,
La industria nacional, nuestra grandeza,
El presupuesto público, el empleo,
Cosas por las que hay que morir.
Les pusieron fusiles en las manos
Y trajes especiales para el infierno,
Sobre un trozo de mapa desértico
Que nadie, salvo las petroleras
Y sus antiguos habitantes, necesita.
Sometido el enemigo
Y fortificadas sus fronteras
Regresan a su tierra:
A los campos abandonados,
A las fábricas descoyuntadas,
A los amigos muertos o amputados,
A María envejecida por la espera,
A los indiferentes ciudadanos:
Cosas por las que habrá que luchar.










PROMESA

Y a ti planeta
Te ofrendaré palabras
En canciones que no envejezcan,
Mi pulmón joven
Para amarte
Como se ama a una novicia
Con la delicadeza del neófito.
A ti planeta
Te prometo combatir el desencanto
Frente a los hombres que compran sin destino,
Frente a los cazadores de cristos tuyos,
Frente a los que destruyen, talan, prosperan.
A ti planeta
Te prometo luchar contra nosotros.









LA FURIA

Hablemos ahora de la furia
Ese desierto condensado de la sangre.
Ciertos olivos la connotan
Retorcidos y centenarios frente al cielo,
Como garras grises y crispadas.
A veces brilla en las pupilas
De estos titanes mancos,
Brilla, y metros de sangre aventada
Riega la fértil tierra de las alambradas.
Los secuaces de dientes afilados
Conviven con el sol puro y total,
Con la luz comestible
Y con la risa de los niños.
Convive la furia con la risa,
Y a eso le llaman Andalucía.








PAPEL CUCHÉ

“La princesa fue bautizada en una concha
desnuda, adulta, rica y hermosa,
sin embargo una perra”
Roy Fischer

Cuando delires, oh loba, recuerda
El salón de los estucos donde naciste
Dorada y sedosa, como los artesonados, ingenua,
Frente al jardín tallado con esmero
En que faunos de mármol fornicaban,
Y nenúfares abrían su esplendor
Por el mínimo mar del estanque.
Crece fulva, luce tus híspidas nalgas
La hirsuta estirpe de tu coño agraz,
Mientras defecas purísima coca
Sobre tu reinado de papel cuché.
¡Mas no me pidas compasión por ello!









SONETO DEL LUNES

El periódico del lunes lleno siempre
De lobos que nocturnos cazan todavía.
Sus crímenes leo con melancolía,
Y anegado en dolor mi hastío vuelve.

Justificar la sangre el tirano debe,
Y exhibirá sus armas a porfía.
El financiero avaro desafía
La torpe calma del pueblo inerme.

¡Cuánto soportas, papel ahíto
De dolor anónimo o durable crimen,
De mentira vana o de interés podrido,

Frente a ley de amor, la ley del garito
Planetario y revuelto con el numen
Falsario y mentiroso del político!








SONETO IMPERIAL

Su riqueza al mundo roba el yanqui.
Expolia y, venciendo deudas, disfruta.
Veneno deja en la fragante fruta.
Viste a la verdad como a maniquí.

Ni estelar Che, ni telúrico maqui
Su imperio sordo y estridente hoy disputan,
Poder que alza su dicha diminuta
Con soldados huecos de petos caqui.

Con brillos de tanques y monedas
Edifica su mundo el pobre rico.
Y en su ciudad de torres almonedas

Sobre el muñón de sus muertas alamedas
Gobierna, más bárbaro que Alarico,
El pelele que tú, el amo, le concedas.










LA SANGRE DE LA LUNA

Otros pueblos, otras culturas

Qué lejanos y umbríos yanomamis,
Tribus enjaulados por la selva
Con la libertad de su intemperie:
Tiempo derrocado en las acacias
De cuando sangraba la luna.
La avaricia os recluye cada día
Y os tienta con doncellas sigilosas.
Resistiendo, luchando, soñando,
Leyenda de sangre y arena,
Una embriaguez de resina
Con licor de yapohama.
Cuando claudiquéis,
La orfandad de la selva,
Tendrá el hueco de vuestra aldea.









GOYA

A la pintura

Una sirena ciega de blancos ojos
Y de turbia escama
Busca remotas ensenadas para morir.
Las mortajas, aves caniculares,
Vuelan buscando su esqueleto
Y las mujeres abren sus coños al avaro.
Sobre los árboles se secan los cadáveres
Y vestidos de tirano los fantoches
Miran con mandíbulas de can,
Con orejas de mastín se curan virgos.
Hay que mirar sin espanto lo que somos
La hueca y negra sonrisa de las tumbas
El verde sumidero del orgullo.
No hay flore, quedan crispadas raíces.
Un sordo mira el mundo
Y enronquecen los manantiales
Y crecen cadalsos por las plazas.
Hay perros que nadan sin retorno
Contra su muerte.
En centellas, con cuchillas
Nuestro orgullo baja hasta el gusano.
¡Esos ojos repletos
Del sórdido estruendo del mundo!



De palabras comunes, Pedro Rodríguez Palomo
pedrorodripal(0)hotmail.com





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