El caldero
Los rios
Poemas de Alvarado Tenorio Muchos años después
habría de recordar
aquella tarde
cuando el mundo
lacró su engaño.
Ni la hacienda,
ni el imperio,
ni la honra
hicieron la tarea
de los días
que uno tras otro
son la vida.
Solo las palabras,
urdidas y ordenadas
con silencio
en una perenne soledad
resuenan
que fuimos una vez.
Repítelas.
Entonces volveremos.
Loma castellana
Amarilla y seca
como los desiertos
fue nuestra vida.
Árida será, también,
nuestra muerte.
Ni huesos ni polvo de huesos
quedará de nuestra soberbia,
vuestra vanidad,
nuestro apetito,
vuestra ruindad,
nuestro rencor
vuestra indecente codicia
de ser peor que los otros
es decir, nosotros.
Agradezcamos,
al arte de imaginar
la posible existencia de otros mundos.
Quizás sólo allí
haya color, luz, agua y descanso.
Sólo se muere una vez.
Nosotros,
hemos muerto dos veces.
Carpe diem
Extensas llanuras
del fulgor de Lorica
donde el mal
rompió cuerpos
negros de piel,
desheredados, en comarcas
de concupiscencia.
Gabarra, Chengue, Salado,
Macayepo, Pichilín o Rochela
alojan los cuerpos
rotos por la codicia.
Descuartizados y desollados vivos.
Sierras, martillo y machetes.
Imposible amar
cuando la muerte danza
y los blancos cachorros
lucen entre las playas
de Tolú y Coveñas.
Pero nos deseamos.
Como los hermosos
Brahman, Nelore y Guzera,
vivimos un Carpe diem.
La tumba de Xiao Xue
Cuando enfermé, aquel otoño,
Xiao Xue, mi rubia perrita
venida del oriente
llegó hasta aquí conmigo,
cruzando mares y valles,
campos de caña y maíz.
Quienes cuidaron de mí
culpándote de las llagas del cuerpo,
y la holgura del vientre,
resolvieron darte muerte
pero no sepultura.
Nunca encontré tu cuerpo
pequeña Xue.
En parte alguna supe dónde
te arrojó la crueldad.
Si no hubo tierra para ti,
halla en estos versos
término para tu descanso
y yo pueda,
agradecer tu compañía
en las hondas soledades
del Rio de la Maldad,
donde está el sepulcro de aquel,
que también tanto te quiso.
¡Oh, tú, Xiao Xue!
Bella y rubia
como el alba.
Rostro y voces en Manga
Fuiste y volver
no fue memorable.
Menos,
el rostro de un muchacho,
amaneciendo en Manga.
No hubo maravillas
ni sabiduría ni soberbia
ni codicia ni desdicha ni engaño.
Sólo ese rostro,
bello como la misma juventud,
helado, como los tiempos que corren,
incluso en Manga,
donde la luz es más bella
y todo parece dispuesto para que seas feliz
si, la vida, te lo hubiese advertido.
La vida, quiero decir la muerte,
que incansable
te esperaba detrás de la puerta,
repitiendo, como idiota:
Si todo vale nada,
el resto vale menos.
Repugnancia y vejez
El asco que depara declinar
se distrae con metálico.
La altanería cobra las palabras,
los gestos, los genitales,
la lluvia con oro del orín,
los orgasmos y el cristal del semen.
Luego, odia e insulta.
Una caja de banco,
desdentada,
es la vejez,
donde parné extrae
-con asalto y engaño-
belleza y juventud.
Sucumbir,
entonces,
es el único entreacto
de estar vivos.
Café Havana
Taconea la noche
un resplandor de genitales
que celebra
la belleza de un mundo
de sobras y agravios.
Ellos beben.
Ellas también.
En Café Havana
atesoramos horas que no tuvimos
y amores que tampoco llegaron.
Tarde acudimos a un banquete
donde todo,
descartada la vejez,
es mejor que la muerte.
Manuela Sáenz lee a Herman Melville
la carta de la fortuna
En Paita,
la vieja conocedora de hombres
leyó la carta de la fortuna
a un joven de rubias crenchas.
Vio las antiguas palabras cifradas y las dijo:
Que la ira de los desposeídos te guíe.
Para acabar con el mal y el dolor,
para no contaminarse,
a las almas sensibles
Sólo queda la pobreza y la miseria.
Huye del mundo y sus leyes,
Huye, incluso, de la misma vida.
Cuando llegue
Cuando llegue
con sus alas y sus armas
cuida de cerrar mis ojos
y que mi boca no sea
violada por las moscas.
Ponme en el suelo
mirando hacia la tierra.
Lávame bien
peina mis cabellos
corta mis uñas
y hónrame
con aromáticos ungüentos.
Proverbios
No hables.
Mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren.
Confía sólo en los niños y los animales y de los ancianos aprende el miedo de haber vivido demasiado.
A tus contemporáneos pregunta sólo cosas prácticas
y comparte con ellos tus fracasos, tus enfermedades,
tus angustias, pero nunca tus éxitos.
De tus hermanos ama el que está lejos
y teme al que vive cerca.
A tus padres nunca preguntes por su pasado
ni trates de aclarar con ellos tu niñez y juventud.
Con tu patrón no hables, escríbele y nunca le cuentes
tus planes futuros y miéntele respecto a tu pasado.
Ama a tu mujer hasta donde ella lo permita
y si llegas a tener hijos, piensa que,
como en los juegos de azar,
podrás ganar o perder.
El destino no existe.
Eres tú tu destino.
Y si llegas a la vejez
da gracias al cielo por haber vivido largo tiempo,
pero implora con resignación por tu pronta muerte.
Los que no tenemos dinero ni poder
valemos menos que un caballo,
un perro,
un pájaro o una luna llena.
Los que no tenemos dinero ni poder
siempre hemos callado para poder vivir largos años.
Los que no tenemos dinero ni poder
llegados a los cuarenta
debemos vivir en silencio
en absoluta soledad.
Así lo entendieron los antiguos,
así lo certifica el presente.
Quien no pudo cambiar su país
antes de cumplir la cuarta década,
está condenado a pagar su cobardía por el resto
de sus días.
Los héroes siempre murieron jóvenes.
No te cuentes, entre ellos,
y termina tus días
haciendo el cínico papel de un hombre sabio.
Harold Alvarado Tenorio [Guadalajara de la Victoria de Buga, 1945], recibió Título de Doctor en Letras por la Universidad Complutense de Madrid con una de las primeras tesis que se hicieron en España sobre la obra de Jorge Luis Borges con el patrocinio de Alonso Zamora Vicente. Profesor Titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y creador de la Carrera de Letras de la Universidad Nacional de Colombia, fue, durante un lustro, director del Departamento de Español de Marymount Manhattan College de New York, donde condujo The Latin American & Spanish Series. A comienzos de los años noventa trabajó para la Editorial China Hoy de Beijing, donde tradujo más de cien poemas eróticos de todos los tiempos, reunidos en Poemas Chinos de Amor [1992/2004]. Hace una década dirige la revista de poesía Arquitrave, [http://www.arquitrave.com] en honor y memoria de Jaime Gil de Biedma, luego del cierre de La Prensa, de Bogotá, de cuya Página 8 Cultura, fue su editor estrella. Autor de variados libros de poesía, ensayo, crónicas, entrevistas y diatribas, algunos de ellos son 25 (2010), Ultrajes (2007), Summa del cuerpo (2002), Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995), Ensayos (1994), La poesía de T.S. Eliot (1988), Espejo de máscaras (1987), Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985), Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita y ha sido traducido al alemán, árabe, chino, francés, griego, inglés, italiano, portugués y rumano.
DESCARGA EN FORMATO PDF EL FORMATO COMPLETO RECIBIDO
Harold Alvarado Tenorio
http://www.arquitrave.com
http://lacomunidad.elpais.com/la-lengua-viperina/posts
http://www.haroldalvaradotenorio.com
http://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com
Apdo Postal 2-1-21241
Cartagena de Indias 130001
habría de recordar
aquella tarde
cuando el mundo
lacró su engaño.
Ni la hacienda,
ni el imperio,
ni la honra
hicieron la tarea
de los días
que uno tras otro
son la vida.
Solo las palabras,
urdidas y ordenadas
con silencio
en una perenne soledad
resuenan
que fuimos una vez.
Repítelas.
Entonces volveremos.
Loma castellana
Amarilla y seca
como los desiertos
fue nuestra vida.
Árida será, también,
nuestra muerte.
Ni huesos ni polvo de huesos
quedará de nuestra soberbia,
vuestra vanidad,
nuestro apetito,
vuestra ruindad,
nuestro rencor
vuestra indecente codicia
de ser peor que los otros
es decir, nosotros.
Agradezcamos,
al arte de imaginar
la posible existencia de otros mundos.
Quizás sólo allí
haya color, luz, agua y descanso.
Sólo se muere una vez.
Nosotros,
hemos muerto dos veces.
Carpe diem
Extensas llanuras
del fulgor de Lorica
donde el mal
rompió cuerpos
negros de piel,
desheredados, en comarcas
de concupiscencia.
Gabarra, Chengue, Salado,
Macayepo, Pichilín o Rochela
alojan los cuerpos
rotos por la codicia.
Descuartizados y desollados vivos.
Sierras, martillo y machetes.
Imposible amar
cuando la muerte danza
y los blancos cachorros
lucen entre las playas
de Tolú y Coveñas.
Pero nos deseamos.
Como los hermosos
Brahman, Nelore y Guzera,
vivimos un Carpe diem.
La tumba de Xiao Xue
Cuando enfermé, aquel otoño,
Xiao Xue, mi rubia perrita
venida del oriente
llegó hasta aquí conmigo,
cruzando mares y valles,
campos de caña y maíz.
Quienes cuidaron de mí
culpándote de las llagas del cuerpo,
y la holgura del vientre,
resolvieron darte muerte
pero no sepultura.
Nunca encontré tu cuerpo
pequeña Xue.
En parte alguna supe dónde
te arrojó la crueldad.
Si no hubo tierra para ti,
halla en estos versos
término para tu descanso
y yo pueda,
agradecer tu compañía
en las hondas soledades
del Rio de la Maldad,
donde está el sepulcro de aquel,
que también tanto te quiso.
¡Oh, tú, Xiao Xue!
Bella y rubia
como el alba.
Rostro y voces en Manga
Fuiste y volver
no fue memorable.
Menos,
el rostro de un muchacho,
amaneciendo en Manga.
No hubo maravillas
ni sabiduría ni soberbia
ni codicia ni desdicha ni engaño.
Sólo ese rostro,
bello como la misma juventud,
helado, como los tiempos que corren,
incluso en Manga,
donde la luz es más bella
y todo parece dispuesto para que seas feliz
si, la vida, te lo hubiese advertido.
La vida, quiero decir la muerte,
que incansable
te esperaba detrás de la puerta,
repitiendo, como idiota:
Si todo vale nada,
el resto vale menos.
Repugnancia y vejez
El asco que depara declinar
se distrae con metálico.
La altanería cobra las palabras,
los gestos, los genitales,
la lluvia con oro del orín,
los orgasmos y el cristal del semen.
Luego, odia e insulta.
Una caja de banco,
desdentada,
es la vejez,
donde parné extrae
-con asalto y engaño-
belleza y juventud.
Sucumbir,
entonces,
es el único entreacto
de estar vivos.
Café Havana
Taconea la noche
un resplandor de genitales
que celebra
la belleza de un mundo
de sobras y agravios.
Ellos beben.
Ellas también.
En Café Havana
atesoramos horas que no tuvimos
y amores que tampoco llegaron.
Tarde acudimos a un banquete
donde todo,
descartada la vejez,
es mejor que la muerte.
Manuela Sáenz lee a Herman Melville
la carta de la fortuna
En Paita,
la vieja conocedora de hombres
leyó la carta de la fortuna
a un joven de rubias crenchas.
Vio las antiguas palabras cifradas y las dijo:
Que la ira de los desposeídos te guíe.
Para acabar con el mal y el dolor,
para no contaminarse,
a las almas sensibles
Sólo queda la pobreza y la miseria.
Huye del mundo y sus leyes,
Huye, incluso, de la misma vida.
Cuando llegue
Cuando llegue
con sus alas y sus armas
cuida de cerrar mis ojos
y que mi boca no sea
violada por las moscas.
Ponme en el suelo
mirando hacia la tierra.
Lávame bien
peina mis cabellos
corta mis uñas
y hónrame
con aromáticos ungüentos.
Proverbios
No hables.
Mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren.
Confía sólo en los niños y los animales y de los ancianos aprende el miedo de haber vivido demasiado.
A tus contemporáneos pregunta sólo cosas prácticas
y comparte con ellos tus fracasos, tus enfermedades,
tus angustias, pero nunca tus éxitos.
De tus hermanos ama el que está lejos
y teme al que vive cerca.
A tus padres nunca preguntes por su pasado
ni trates de aclarar con ellos tu niñez y juventud.
Con tu patrón no hables, escríbele y nunca le cuentes
tus planes futuros y miéntele respecto a tu pasado.
Ama a tu mujer hasta donde ella lo permita
y si llegas a tener hijos, piensa que,
como en los juegos de azar,
podrás ganar o perder.
El destino no existe.
Eres tú tu destino.
Y si llegas a la vejez
da gracias al cielo por haber vivido largo tiempo,
pero implora con resignación por tu pronta muerte.
Los que no tenemos dinero ni poder
valemos menos que un caballo,
un perro,
un pájaro o una luna llena.
Los que no tenemos dinero ni poder
siempre hemos callado para poder vivir largos años.
Los que no tenemos dinero ni poder
llegados a los cuarenta
debemos vivir en silencio
en absoluta soledad.
Así lo entendieron los antiguos,
así lo certifica el presente.
Quien no pudo cambiar su país
antes de cumplir la cuarta década,
está condenado a pagar su cobardía por el resto
de sus días.
Los héroes siempre murieron jóvenes.
No te cuentes, entre ellos,
y termina tus días
haciendo el cínico papel de un hombre sabio.
Harold Alvarado Tenorio [Guadalajara de la Victoria de Buga, 1945], recibió Título de Doctor en Letras por la Universidad Complutense de Madrid con una de las primeras tesis que se hicieron en España sobre la obra de Jorge Luis Borges con el patrocinio de Alonso Zamora Vicente. Profesor Titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y creador de la Carrera de Letras de la Universidad Nacional de Colombia, fue, durante un lustro, director del Departamento de Español de Marymount Manhattan College de New York, donde condujo The Latin American & Spanish Series. A comienzos de los años noventa trabajó para la Editorial China Hoy de Beijing, donde tradujo más de cien poemas eróticos de todos los tiempos, reunidos en Poemas Chinos de Amor [1992/2004]. Hace una década dirige la revista de poesía Arquitrave, [http://www.arquitrave.com] en honor y memoria de Jaime Gil de Biedma, luego del cierre de La Prensa, de Bogotá, de cuya Página 8 Cultura, fue su editor estrella. Autor de variados libros de poesía, ensayo, crónicas, entrevistas y diatribas, algunos de ellos son 25 (2010), Ultrajes (2007), Summa del cuerpo (2002), Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995), Ensayos (1994), La poesía de T.S. Eliot (1988), Espejo de máscaras (1987), Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985), Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita y ha sido traducido al alemán, árabe, chino, francés, griego, inglés, italiano, portugués y rumano.
DESCARGA EN FORMATO PDF EL FORMATO COMPLETO RECIBIDO
Harold Alvarado Tenorio
http://www.arquitrave.com
http://lacomunidad.elpais.com/la-lengua-viperina/posts
http://www.haroldalvaradotenorio.com
http://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com
Apdo Postal 2-1-21241
Cartagena de Indias 130001
