El caldero
Los rios
Primavera del once +Qué veloces son las noticias.
Recuerdo este breve, columna final
bajo unos mapas con soles:
"Últimos e irregulares datos del solsticio,
señalan anomalía climática:
una estación que se repite,
otra que no llega.
Afinadas mediciones de los expertos
arrojan una pauta numérica
varias cifras en serie desesperada,
portada en todos los diarios;
prácticamente incomprensible".
La leí en voz alta,
tú la escuchaste de mis propios labios.
Y quién podía dormir.
Dicen que tras una primavera no puede sucederse otra.
Sin embargo, no obstante,
pese a la dosis hablada y leída,
la secuencia de temperaturas se mantuvo estable
permaneció el índice de pluviosidad moral:
había tantas almas en las plazas,
tantos culos en los suelos,
tan poco miedo.
Ahora parece que todo podría existir:
que no amaneciera,
que de pronto no anocheciera,
o que en varias semanas tediosas
me dejaras leerte al oído
-otra vez premeditada:
Crónicas de una lejana destrucción,
un cruento reportaje,
otro poema,
la llegada de un verano,
la puesta en marcha de un reloj
parado en la primavera del once.
Soneto griego
Por qué cuadran sus cuentas en mi espalda?
¿Por qué tengo que hacer lo que no quiero?
¿Por qué debo querer lo que no puedo?
¿Por qué vuelvo a la plaza de Syntagma?
Primero: una respuesta que no creo,
Segundo: ni lo sueñes, camarada,
Tercero: No, si el tiempo es barricada
plantada en este Cuarto: ¡porque quiero!
Y mira que me han dado ya de palos...
pues nada, que resisto, que no entiendo,
que sigo con mi empeño en verlo claro.
Acabo así este breve pensamiento:
perplejo,airado, terco y comprobando
que el sol asoma: sigue amaneciendo.
Manuel Uviedo
manueluviedo(0)gmail.com
