La memoria y la justicia es lo que salva a los pueblos a pesar de sus gobernantes. Palabras como "Estado de sitio", "corralito", "saqueos", "cacerolazos", "represión" y muerte, no se olvidan. El primero de diciembre (un sábado) decretan el corralito. Una medida tomada por el ministro de economía Domingo Cavallo, como una forma de proteger al capital financiero. Se caía la gran mentira en la que vastos sectores medios vivían: un peso igual a un dólar.
El neo-liberalismo conservador de los ’90 representado en Menem, Duhalde, Cavallo, Ruckauft, De la Rúa, fue preparando esos trágicos días de diciembre.
El mismo Estado cubría al verdadero poder imperial bancario internacional. El dinero de los ahorristas, no se podía retirar. Algo semejante – en el mecanismo financiero- fue sucediendo en España que termina concluyendo en "los indignados".
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Sobre la responsabilidad de los medios de comunicación masivos
Carlos Liendro. ¿Por qué apareció esta operación contra el Juez Zaffaroni y el oportunismo electoral?, ¿Qué no conviene de la justicia para determinados 'poderes' que se deben manipular datos y ligarlos a la vida privada? El 25 de julio el diario amarillista 'Libre' de la corporación Fontevecchia (Perfil), tituló en la tapa a letras grandes: “El puticlub del juez”, relacionando departamentos de la propiedad del juez con lugares donde se ejercía la prostitución. La Alameda (Asociación civil), había presentado ante la Procuraduría General un listado de 613 inmuebles donde había una red de trata de personas y prostitución. Hasta allí no se sabía quienes eran los dueños de esos departamentos. Luego se supo, que cinco eran de propiedad del juez y Perfil se encargó de dedicarles más tapas y datos a nivel digital. Ese fin de semana tomó la posta el otro monopolio más poderoso del país y el tema se extendió hasta llegar a la opinión de los políticos. El tema se instaló como un escándalo de carácter político. Alfonsín dijo que renuncie para no hacerle daño a la justicia. Carrió pidió juicio político. Un colega de la Corte Suprema expresó: “acá no hay ningún cuestionamiento a la conducta de Zaffaroni ni a su función”.
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