El caldero
Luminaria
El día que mataron a José PellicerRevista Al Margen. Miguel Amorós.
El 8 de junio de 1942 fusilaron a los hermanos José y Pedro Pellicer Gandía. Ese día, aciago para sus familiares, amigos y compañeros, fue sin embargo un día cualquiera en los primeros años del régimen franquista, marcados por la aniquilación física como arma política y el terrorismo de Estado como método de gobierno. Podemos hablar con total propiedad de genocidio, puesto que lo que ocurrió no fueron simples ejecuciones de opositores, sino la eliminación por porcedimientos sumarios acompañados por toda clase de malos tratos y humillaciones, de una parte significativa de la población, a la que se consideraba desafecta e implicada en la causa republicana. Si reparamos en que la represión se cebó sobre todo con la clase obrera, y especialmente con los proletarios que encabezaron los hechos revolucionarios, el genocidio franquista no fue tan atávico como cierta literatura de posguerra y los propagandistas de la transición nos quisieron hacer creer.
Continúa en la columna de la Revista al Margen de barriodelcarmen.net
El 8 de junio de 1942 fusilaron a los hermanos José y Pedro Pellicer Gandía. Ese día, aciago para sus familiares, amigos y compañeros, fue sin embargo un día cualquiera en los primeros años del régimen franquista, marcados por la aniquilación física como arma política y el terrorismo de Estado como método de gobierno. Podemos hablar con total propiedad de genocidio, puesto que lo que ocurrió no fueron simples ejecuciones de opositores, sino la eliminación por porcedimientos sumarios acompañados por toda clase de malos tratos y humillaciones, de una parte significativa de la población, a la que se consideraba desafecta e implicada en la causa republicana. Si reparamos en que la represión se cebó sobre todo con la clase obrera, y especialmente con los proletarios que encabezaron los hechos revolucionarios, el genocidio franquista no fue tan atávico como cierta literatura de posguerra y los propagandistas de la transición nos quisieron hacer creer.
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