pintadaps
LunesMayo21 ,2012
Font Size

El sur de Corea, el país de la calma matinal

El Viejo Topo. Para Quintín Cabrera
En Seúl, una enorme aglomeración de diez millones de habitantes en constante movimiento, el bullicio de la ciudad embota los sentidos, aunque, a veces, la sorpresa asalta al visitante. Entre grandes edificios del centro, el templo de Jogye-sa, construido en 1395, es un extraño remanso de paz. Ese templo es el principal lugar de culto del budismo seon coreano, el equivalente del zen japonés. Allí, tres Budas gigantes de oro muestran al curioso una relamida serenidad. Uno, está con la mano derecha alzada; el del medio tiene las manos en el regazo, y, el de la derecha del espectador, tiene la manzana en la mano. Ante ellos, centenares de mujeres, que permanecen en silencio, leen, se postran, piensan, sentadas todas en cojines dispuestos sobre el suelo de madera. Mientras, fuera, el movimiento de las muchedumbres da cuenta de las prisas del siglo, aquí parece no existir el tiempo. Las grandes columnas, también de madera, rojas, aguantan los ventiladores que dan frescor a las mañanas estivales, como si el absorbente trabajo, los interminables horarios de los trabajadores surcoreanos, no existieran. Casi todos los fieles son mujeres: algunas, incluso telefonean desde el interior del templo, pero su gesto no rompe el sosiego. A un lado de la gran estancia, se ven cajas de frutas, tal vez ofrendas, de las que darán cuenta después los monjes. En la transparente atmósfera de una religiosidad de cristal, serena y sonriente, algunos pájaros de la calle penetran en el templo: está abierto, mostrando sus grandes puertas a lo largo de toda la sala. Parece la expresión de un mundo sereno, confiado, y, sin embargo, los signos de un siniestro pasado están en las calles de Seúl, y en las bucólicas zonas rurales que esconden las fosas comunes de los comunistas asesinados por la dictadura; signos que empecinados y valerosos grupos de ciudadanos quieren descifrar, revelar, para poder seguir hacia delante. Continúa

Escribir un comentario

Este sistema facilita la interactividad y suma de pensamiento colectivo. los mensajes cuyo sentido es destruir este principio, son eliminados


Código de seguridad
Refescar