El caldero
Luminaria
Futurismo (o Desarrollo de una botella en el espacio), Higinio Polo El Manifesto del Futurismo, que fue publicado el 20 de febrero de 1909, dio la señal de salida de uno de los movimientos de la vanguardia artística más controvertidos del siglo XX, y esa circunstancia ha sido la excusa para organizar la muestra que celebra el centenario y analiza el movimiento futurista con diversas publicaciones y con una gran exposición que recorrerá, durante todo el año 2009, París, Roma y Londres.
El manifiesto futurista apareció en la portada del diario parisino Le Figaro, y su provocador lenguaje forzó una nota de la redacción del periódico, donde atribuía en exclusiva a Filippo Tommaso Marinetti las ideas que se reflejaban en él, como si ello fuera necesario. La difusión del texto fue un calculado acto de provocación: hoy diríamos que una treta publicitaria para llamar la atención, para hacerse notar, para promocionarse y buscar la fama. No era casualidad que se hiciese en París, centro de la cultura europea y lugar donde habían aparecido, aunque en condiciones distintas, el fauvismo y el cubismo, apenas cuatro y dos años antes, respectivamente. De hecho, los futuristas, especialmente el poeta Marinetti, como harían después los dadaístas, utilizaron con habilidad el escándalo, la provocación hecha a medida de las pusilánimes mentes burguesas que temblaban ante cualquier burla de la juventud contestataria.
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El manifiesto futurista apareció en la portada del diario parisino Le Figaro, y su provocador lenguaje forzó una nota de la redacción del periódico, donde atribuía en exclusiva a Filippo Tommaso Marinetti las ideas que se reflejaban en él, como si ello fuera necesario. La difusión del texto fue un calculado acto de provocación: hoy diríamos que una treta publicitaria para llamar la atención, para hacerse notar, para promocionarse y buscar la fama. No era casualidad que se hiciese en París, centro de la cultura europea y lugar donde habían aparecido, aunque en condiciones distintas, el fauvismo y el cubismo, apenas cuatro y dos años antes, respectivamente. De hecho, los futuristas, especialmente el poeta Marinetti, como harían después los dadaístas, utilizaron con habilidad el escándalo, la provocación hecha a medida de las pusilánimes mentes burguesas que temblaban ante cualquier burla de la juventud contestataria.
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