El caldero
Luminaria
La doctrina del pánico (1 y 2)Niño Criminal. Ayer una serie de rumores infundados sobre la solvencia de España derrumbo la bolsa, provocando una pérdida de cerca de 20 000 millones de euros. Las agencias de calificación y las grandes financieras bajaron el rating bursátil, comparando a España con Grecia, y difundiendo un falso rescate sobre la economía española. Con estos rumores el pánico, una vez más, se hizo dueño de esta economía del miedo, tan irracional que necesita un tratamiento psiquiátrico Ya. Y los inversores los verdaderos dueños y valederos de nuestro destino vendieron sus acciones, sus bonos provocando un derrumbe en las bolsas.
La realidad es que la economía está gobernada por las agencias de calificación, por un lado, y los inversores por otro. Todos son jugadores y sus cartas las deciden o eligen según su riqueza o poder. Y todos, no nos olvidemos son beneficiados. Entramos hace unos cuantos años en una etapa de improductividad, se cargaron la construcción, se cargaron el consumo, y la productividad. Y ahora los beneficios son las pérdidas, los sabotajes financieros y la especulación de los beneficios, se multiplican, se reproducen pero nunca cambian de manos. Reitero los jugadores son los mismos, y apuntan con su rumores a los gobiernos más débiles, que demuestran que no son más que títeres que nunca han controlado la economía al servicio de la ciudadanía si no que la han dejado a expensas de estos jugadores y sus cuantiosas ganancias. Y es obvio que saben que siempre van a ganar, y es obvio que esta situación ni es desconocida, ni nunca la previeron, está más que pensada y articulada para que reitero el capital, el dinero vaya siempre a las mismas manos.
Para que se entienda más fácilmente, hace unos años cuando esta situación ya estaba en boca de muchos miembros y militantes de la izquierda ideé un plan para hundir empresas. Algo realmente demente por sus consecuencias pero con una lógica aplastante, el capitalismo es un juego, una eterna partida de póker en el que las cartas están marcadas previamente. Empecé a devorar las noticias sobre economía, a leer los periódicos financieros, a indagar en el papel de las “Agencias de calificación”, las financieras, los bancos, en conclusión los mismos jugadores con diferentes nombres. E ideé ese plan demente y se lo describí a unos cuantos amigos, solo uno me hizo caso, creo que el que más se acerca a mi demencia, ja… El plan consistía primero en hacernos con los nombres y direcciones de los principales accionistas de determinada empresa, por ejemplo ACS, analizar su situación financiera, seguir su índice bursátil, y buscar el momento adecuado para difundir miedo entre sus accionistas. En un estado propicio para el pánico.
La segunda parte después de encontrar ese momento, averiguar las direcciones de los accionistas, y por lo tanto los inversores, era enviar por carta o por mail la información de la presunta quiebra de tal o cual empresa, o en su defecto denunciar las cuantiosas pérdidas que tarde o temprano se reflejarían en bolsa.
Y por último el efecto mariposa, si los accionista creyesen a pies juntillas esta información venderían sus acciones aceleradamente y comprarían otras provocando el derrumbe de esta empresa. La información por falsa que sea si se hiciese en el momento adecuado se convertiría en una verdad absoluta, tan absoluta como que hundiría a la empresa y provocaría cuantiosas pérdidas(y estas pérdidas serían ganancias para otros). Las consecuencias obviamente serían el despido inminente de los empleados de la empresa y los jugadores señores y señoras saldrían indemnes. Por lo cual mi plan queda totalmente desvirtuado y sobre todo inalcanzable para mí, porque a diferencia de las financiaras para mí la economía está servicio de la ciudadanía no al servicio de nuestro ego, ni de nuestra demencia e irracionalidad.
Con esto quiero demostrar la irracionalidad de un sistema, que rentabiliza las pérdidas, que provoca, sabotea continuamente una economía, y sus gentes, nosotros, los de abajo, los que llevan las hostias. El valor de la información y hasta qué punto un rumor falso puede convertirse en algo tan real que hasta la verdad más absoluta se queda en cueros frente a una mentira interesada. Que el miedo, y no las beldades de un sistema económico que nació con vocación de hacer rico a cualquier loco y especulador que realmente lo creyese, el pánico domina la economía y por la tanto nuestras vidas.
Con esto quiero denunciar la irracionalidad y la inercia a la que someten nuestras vidas, en el que el destino, las cartas están marcadas previamente y los ganadores son los que mejor rentabilizan nuestras pérdidas.
Y por último, reitero, ¿Dónde están esos 20 000 millones de euros?... Los ha robado un fantasma, sí el fantasma de una economía dominada por el miedo. Esos fantasmas tienen nombres propios y apuntan a España, y no cesarán en su empeño hasta que nos lo roben todo. Nuestro sistema sanitario, nuestra educación, nuestro desarrollo, nuestra seguridad social, nuestra vida…
Debemos ser los mejores jugadores y nuestras cartas son la movilización general, la desobediencia cotidiana y civil. Consumir lo necesario, no invertir, no pedir créditos ni hipotecas, no jugar sus cartas si no crear las nuestras, las propias, las humanas. Prefieres ser la víctima pasiva o un francotirador armado de valor.
Niño Criminal
Segunda parte “Pánico en las calles”
Como creo que mi anterior análisis es sesgado y le falta digamos coherencia y cohesión. Sin muchos titubeos paso a explicarlo más detalladamente. A la par o un poco más tarde incluso de que yo esgrimiese este plan hunde-empresas, más propio del hacker que de un poeta de mala muerte como yo, un charlatán vestido de profesor de matemáticas (seguramente que el señor es un respetable transmisor de sabiduría) salió en la televisión para explicar el maremoto que las inmobiliarias y las financieras habían provocado en nuestra economía.
El hombre en concreto entro en el circo mediático y puso su inteligencia al servicio de los especuladores, lo absorbieron. ¿Alguien se acuerda de él? Al mismo tiempo fabrico un libro para el populacho, o sea nosotros, con el que supongo se llenaría los bolsillos. En él se explicaba el funcionamiento de la economía y su teoría sobre la misma sin mucha crítica y supongo yo que con muchas ganas de llenar sus bolsillos. A lo mejor me equivoco…
Es la figura clave de cómo el capitalismo, si se entiende, puede llenar los bolsillos de cualquiera que con oportunismo y cierta inteligencia, y unos pocos conocimientos incida en el momento oportuno, o mejor dicho aparezca en escena. Al hombre se le olvido por el camino, o le obligaron a olvidar de qué su teoría aunque acertada no incidía en las consecuencias previstas por las agencias de calificación y por sus ideólogos neocons convirtiéndose su teoría en un guiño en toda regla a este capitalismo más vivo que nunca, y con más ganas que nunca de enriquecer a los que estén dispuestos a aceptar sus reglas, o los que las comprendan.
La gente comentaba en sus trabajos sobre la hazaña de este, y lo fácil que era entender la economía como él la explicaba.
-Que tío, que maquinilla, joder. El profesor ese que salió en un reality show.
- ¿De quién hablas? Del hombre ese. Joder que humilde, y que manera más sencilla de explicar el boom de las inmobiliarias. Pues ha sacado un libro hay que comprarlo.
Esto para muchos tiene un nombre y es populismo, eso que vende, o que es fácilmente predecible que venda. Y los medios se encargarán de publicitar lo que interesa pero nunca lo que iría en contra de sus intereses.
Decíamos en la primera parte que los jugadores son los mismos, y por lo tanto su intereses también. El sueño de que cualquiera puede hacerse rico es falso, una ficción, sí cualquiera que esté dispuesto a venderse, a engañar, a mentir piadosamente, y por supuesto cualquiera que tenga un mínimo de riqueza o capital, o al menos pueda acceder a él.
Pero no solo la teoría de este hombre es falsa o al menos muy sesgada e interesada, también mi plan hunde-empresas. Mi plan hunde-empresas choca con unas cuantas vicisitudes que ya tuve en cuenta en su momento. Primero que las grandes empresas, a las que interesa derrocar, tienen el 50 o incluso el 60 ciento de su capital. Y por lo tanto son los principales accionistas. Claro que difundir infamias a los que las conocen de primera mano sería muy difícil. En cambio en empresas en las que el capital este muy dividido y cuente con muchos accionistas pues no sería nada difícil.
Pero mi plan sirve para establecer cierto paralelismo con nuestra economía o la que a las financieras, los bancos les interese que tengamos. Imaginemos y no nos va costar mucho qué nuestro sistema capitalista es una gran empresa y su capital está dividido entre innumerables accionistas. Imagínenos entonces que yo soy una agencia de calificación, y al mismo tiempo una financiera, y un banco a la vez. O que soy directivo u ostento puestos de relevancia en cada una de ellas. Y a mí me interesa no solo hundir a esa gran empresa si no a abocarla a una serie de recortes que para mí, en un futuro se traducirán en cuantiosos beneficios. Y además quiero beneficiar a mi amigo que ostenta otro cargo relevante en otra empresa que se hará con la demanda de la empresa en jaque una vez que yo con mis infamias la haga tambalearse. No sé si me entienden, lo traduzco a nuestro país. A mi financiera le interesa que España aplique un austero recorte laboral, social y económico. Además en mi financiera hay socios mayoritarios pertenecientes a los neoconservadores y la derecha más recalcitrante.
Ellos y yo creemos que España no está aplicando los recortes que a nuestros principales jugadores les interesa para llegar a al beneficio que todos ellos quieren alcanzar este año y los posteriores. Pues no tengo más que difundir mentiras en el parqué bursátil que esconden una gran verdad, nuestro gobierno es débil, y no porque se le antoje a la derecha, si no porque juega a las cartas con la derecha hace ya mucho tiempo. La mentira puede ser cualquiera, o que existe un plan de rescate para España, o que incrementará su déficit, o que su deuda aumentará con el FMI, o el BCE o quien mi madre sea. Y la mentira reitero acabará siendo una verdad incuestionable. El PIB decrecerá de nuevo, la deuda aumentará y los intereses, comisiones de nuestros jugadores crecerán.
Y las consecuencias además del enriquecimiento de unos pocos serán entre otros recortes la privatización de los sistemas públicos que aun queden por privatizar, el crecimiento del desempleo, y por la tanto de la riqueza de todos. Y un pánico ya extendido en nuestras calles, ya sea en forma de rebelión o lamentándolo mucho en más marginación y delincuencia.
Y todo señores y señoras estará justificado porque el juego sigue, y nosotros seguimos jugando a su juego, y nuestros gobiernos seguirán jugándonosla a nuestra espalda. Nuestra paciencia será infinitamente proporcional a lo que nos quede por jugar.
¿Alguien da más por menos?
La pregunta es adonde ha ido a parar ese dinero, ¿Dónde está ese dinero?. Y más allá de la pregunta hay un análisis muy simple y primitivo sobre el funcionamiento de la economía capitalista. Algo tan senil, demente, y parece ser que en continuo jaque por parte las financieras, principales saboteadores. Que al no existir especulación, y beneficios productivos con los que jugar, se lanzan a una carrera de obstáculos que antes de evitarlos son colocados previamente por los mismos que los evitan. Habrá divagaciones, incorrecciones en mi análisis pero hay una verdad subyacente en él que no deja de sorprenderme, y es lo que Naomi Klein denomina “la doctrina del shock”, y el capitalismo ha llegado al culmen, que no denota su fracaso si no sus innumerables victorias. Las economías son dominadas por un estado de perpetuo pánico que provoca el descenso y el ascenso de sus pérdidas y sus ganancias. Pero tanto en sus pérdidas y ganancias hay grandes beneficiados y un sinfín de víctimas que se empiezan a contarse por millones en la sociedad civil.
La realidad es que la economía está gobernada por las agencias de calificación, por un lado, y los inversores por otro. Todos son jugadores y sus cartas las deciden o eligen según su riqueza o poder. Y todos, no nos olvidemos son beneficiados. Entramos hace unos cuantos años en una etapa de improductividad, se cargaron la construcción, se cargaron el consumo, y la productividad. Y ahora los beneficios son las pérdidas, los sabotajes financieros y la especulación de los beneficios, se multiplican, se reproducen pero nunca cambian de manos. Reitero los jugadores son los mismos, y apuntan con su rumores a los gobiernos más débiles, que demuestran que no son más que títeres que nunca han controlado la economía al servicio de la ciudadanía si no que la han dejado a expensas de estos jugadores y sus cuantiosas ganancias. Y es obvio que saben que siempre van a ganar, y es obvio que esta situación ni es desconocida, ni nunca la previeron, está más que pensada y articulada para que reitero el capital, el dinero vaya siempre a las mismas manos.
Para que se entienda más fácilmente, hace unos años cuando esta situación ya estaba en boca de muchos miembros y militantes de la izquierda ideé un plan para hundir empresas. Algo realmente demente por sus consecuencias pero con una lógica aplastante, el capitalismo es un juego, una eterna partida de póker en el que las cartas están marcadas previamente. Empecé a devorar las noticias sobre economía, a leer los periódicos financieros, a indagar en el papel de las “Agencias de calificación”, las financieras, los bancos, en conclusión los mismos jugadores con diferentes nombres. E ideé ese plan demente y se lo describí a unos cuantos amigos, solo uno me hizo caso, creo que el que más se acerca a mi demencia, ja… El plan consistía primero en hacernos con los nombres y direcciones de los principales accionistas de determinada empresa, por ejemplo ACS, analizar su situación financiera, seguir su índice bursátil, y buscar el momento adecuado para difundir miedo entre sus accionistas. En un estado propicio para el pánico.
La segunda parte después de encontrar ese momento, averiguar las direcciones de los accionistas, y por lo tanto los inversores, era enviar por carta o por mail la información de la presunta quiebra de tal o cual empresa, o en su defecto denunciar las cuantiosas pérdidas que tarde o temprano se reflejarían en bolsa.
Y por último el efecto mariposa, si los accionista creyesen a pies juntillas esta información venderían sus acciones aceleradamente y comprarían otras provocando el derrumbe de esta empresa. La información por falsa que sea si se hiciese en el momento adecuado se convertiría en una verdad absoluta, tan absoluta como que hundiría a la empresa y provocaría cuantiosas pérdidas(y estas pérdidas serían ganancias para otros). Las consecuencias obviamente serían el despido inminente de los empleados de la empresa y los jugadores señores y señoras saldrían indemnes. Por lo cual mi plan queda totalmente desvirtuado y sobre todo inalcanzable para mí, porque a diferencia de las financiaras para mí la economía está servicio de la ciudadanía no al servicio de nuestro ego, ni de nuestra demencia e irracionalidad.
Con esto quiero demostrar la irracionalidad de un sistema, que rentabiliza las pérdidas, que provoca, sabotea continuamente una economía, y sus gentes, nosotros, los de abajo, los que llevan las hostias. El valor de la información y hasta qué punto un rumor falso puede convertirse en algo tan real que hasta la verdad más absoluta se queda en cueros frente a una mentira interesada. Que el miedo, y no las beldades de un sistema económico que nació con vocación de hacer rico a cualquier loco y especulador que realmente lo creyese, el pánico domina la economía y por la tanto nuestras vidas.
Con esto quiero denunciar la irracionalidad y la inercia a la que someten nuestras vidas, en el que el destino, las cartas están marcadas previamente y los ganadores son los que mejor rentabilizan nuestras pérdidas.
Y por último, reitero, ¿Dónde están esos 20 000 millones de euros?... Los ha robado un fantasma, sí el fantasma de una economía dominada por el miedo. Esos fantasmas tienen nombres propios y apuntan a España, y no cesarán en su empeño hasta que nos lo roben todo. Nuestro sistema sanitario, nuestra educación, nuestro desarrollo, nuestra seguridad social, nuestra vida…
Debemos ser los mejores jugadores y nuestras cartas son la movilización general, la desobediencia cotidiana y civil. Consumir lo necesario, no invertir, no pedir créditos ni hipotecas, no jugar sus cartas si no crear las nuestras, las propias, las humanas. Prefieres ser la víctima pasiva o un francotirador armado de valor.
Niño Criminal
Segunda parte “Pánico en las calles”
Como creo que mi anterior análisis es sesgado y le falta digamos coherencia y cohesión. Sin muchos titubeos paso a explicarlo más detalladamente. A la par o un poco más tarde incluso de que yo esgrimiese este plan hunde-empresas, más propio del hacker que de un poeta de mala muerte como yo, un charlatán vestido de profesor de matemáticas (seguramente que el señor es un respetable transmisor de sabiduría) salió en la televisión para explicar el maremoto que las inmobiliarias y las financieras habían provocado en nuestra economía.
El hombre en concreto entro en el circo mediático y puso su inteligencia al servicio de los especuladores, lo absorbieron. ¿Alguien se acuerda de él? Al mismo tiempo fabrico un libro para el populacho, o sea nosotros, con el que supongo se llenaría los bolsillos. En él se explicaba el funcionamiento de la economía y su teoría sobre la misma sin mucha crítica y supongo yo que con muchas ganas de llenar sus bolsillos. A lo mejor me equivoco…
Es la figura clave de cómo el capitalismo, si se entiende, puede llenar los bolsillos de cualquiera que con oportunismo y cierta inteligencia, y unos pocos conocimientos incida en el momento oportuno, o mejor dicho aparezca en escena. Al hombre se le olvido por el camino, o le obligaron a olvidar de qué su teoría aunque acertada no incidía en las consecuencias previstas por las agencias de calificación y por sus ideólogos neocons convirtiéndose su teoría en un guiño en toda regla a este capitalismo más vivo que nunca, y con más ganas que nunca de enriquecer a los que estén dispuestos a aceptar sus reglas, o los que las comprendan.
La gente comentaba en sus trabajos sobre la hazaña de este, y lo fácil que era entender la economía como él la explicaba.
-Que tío, que maquinilla, joder. El profesor ese que salió en un reality show.
- ¿De quién hablas? Del hombre ese. Joder que humilde, y que manera más sencilla de explicar el boom de las inmobiliarias. Pues ha sacado un libro hay que comprarlo.
Esto para muchos tiene un nombre y es populismo, eso que vende, o que es fácilmente predecible que venda. Y los medios se encargarán de publicitar lo que interesa pero nunca lo que iría en contra de sus intereses.
Decíamos en la primera parte que los jugadores son los mismos, y por lo tanto su intereses también. El sueño de que cualquiera puede hacerse rico es falso, una ficción, sí cualquiera que esté dispuesto a venderse, a engañar, a mentir piadosamente, y por supuesto cualquiera que tenga un mínimo de riqueza o capital, o al menos pueda acceder a él.
Pero no solo la teoría de este hombre es falsa o al menos muy sesgada e interesada, también mi plan hunde-empresas. Mi plan hunde-empresas choca con unas cuantas vicisitudes que ya tuve en cuenta en su momento. Primero que las grandes empresas, a las que interesa derrocar, tienen el 50 o incluso el 60 ciento de su capital. Y por lo tanto son los principales accionistas. Claro que difundir infamias a los que las conocen de primera mano sería muy difícil. En cambio en empresas en las que el capital este muy dividido y cuente con muchos accionistas pues no sería nada difícil.
Pero mi plan sirve para establecer cierto paralelismo con nuestra economía o la que a las financieras, los bancos les interese que tengamos. Imaginemos y no nos va costar mucho qué nuestro sistema capitalista es una gran empresa y su capital está dividido entre innumerables accionistas. Imagínenos entonces que yo soy una agencia de calificación, y al mismo tiempo una financiera, y un banco a la vez. O que soy directivo u ostento puestos de relevancia en cada una de ellas. Y a mí me interesa no solo hundir a esa gran empresa si no a abocarla a una serie de recortes que para mí, en un futuro se traducirán en cuantiosos beneficios. Y además quiero beneficiar a mi amigo que ostenta otro cargo relevante en otra empresa que se hará con la demanda de la empresa en jaque una vez que yo con mis infamias la haga tambalearse. No sé si me entienden, lo traduzco a nuestro país. A mi financiera le interesa que España aplique un austero recorte laboral, social y económico. Además en mi financiera hay socios mayoritarios pertenecientes a los neoconservadores y la derecha más recalcitrante.
Ellos y yo creemos que España no está aplicando los recortes que a nuestros principales jugadores les interesa para llegar a al beneficio que todos ellos quieren alcanzar este año y los posteriores. Pues no tengo más que difundir mentiras en el parqué bursátil que esconden una gran verdad, nuestro gobierno es débil, y no porque se le antoje a la derecha, si no porque juega a las cartas con la derecha hace ya mucho tiempo. La mentira puede ser cualquiera, o que existe un plan de rescate para España, o que incrementará su déficit, o que su deuda aumentará con el FMI, o el BCE o quien mi madre sea. Y la mentira reitero acabará siendo una verdad incuestionable. El PIB decrecerá de nuevo, la deuda aumentará y los intereses, comisiones de nuestros jugadores crecerán.
Y las consecuencias además del enriquecimiento de unos pocos serán entre otros recortes la privatización de los sistemas públicos que aun queden por privatizar, el crecimiento del desempleo, y por la tanto de la riqueza de todos. Y un pánico ya extendido en nuestras calles, ya sea en forma de rebelión o lamentándolo mucho en más marginación y delincuencia.
Y todo señores y señoras estará justificado porque el juego sigue, y nosotros seguimos jugando a su juego, y nuestros gobiernos seguirán jugándonosla a nuestra espalda. Nuestra paciencia será infinitamente proporcional a lo que nos quede por jugar.
¿Alguien da más por menos?
