pintadaps
MartesMayo22 ,2012
Font Size

Editorial revista al Margen de verano '09

Sobre publicaciones

A los imbéciles nacidos en algún lugar. (G. Brassens)
Hace dos años, el nº 61 de nuestra revista lo dedicábamos al tema de la inmigración. Hoy, verano de 2009, volvemos sobre ello y no por gusto, que ya nos gustaría poder olvidarnos del tema porque no hubiera mayores problemas al respecto, ya nos gustaría no tener que andar recordando una vez más lo evidente.


Pues no, aun a riesgo de resultar cansinos, habrá que seguir insistiendo en que el planeta es de todos los que lo habitamos, que las fronteras son una absoluta estupidez, fuente de todo tipo de conflictos; que los estados solidifican, dan sentido y hacen que perduren esos conflictos y que cualquier vía de solución pasa por el cuestionamiento radical de la institución estatal y del sistema de producción capitalista que la ampara.
Ahora resulta que, incluso algún gurú de la socialdemocracia, anda diciendo (Vicente Verdú en entrevista en El País a propósito de su último libro “El capitalismo funeral”) que las soluciones a la actual crisis pasan por una organización más horizontal de la sociedad, una organización más anárquica. A buenas horas mangas verdes. Acaban de caer del guindo para descubrir que con la estupidez, la codicia y la mezquindad como compañeras de viaje, es difícil llegar a ninguna parte. Que cualquiera que considere que el pasaporte, el color de la piel, la lengua o la situación económica son argumentos válidos para clasificar, discriminar y perseguir a una persona no merecen habitar el mundo.

A menudo resulta difícil encontrar argumentos para razonar lo obvio. ¿Cómo argumentar el hecho de que el que te hayan hecho nacer en un determinado lugar y no en otro, no justifica ningún sentimiento de superioridad, ninguna mirada de condescendencia u odio hacia el vecino?

De cualquier forma, los más compresivos con el fenómeno de la inmigración, son siempre los empresarios, patronos, grandes propietarios agrícolas y caciques de toda laya: los explotadores son las únicas ONGs verdaderamente sin fronteras.

El Estado receptor se encarga de desproveer de todos sus derechos a los emigrantes para dejarlos indefensos en las fauces de los carroñeros que, aprovechándose de su situación de absoluta precariedad, los tendrán trabajando a dos euros la hora, dieciséis horas al día. Y los que sobren o no interesen al mercado, serán oportunamente desviados a los llamados Centros de Internamiento donde permanecerán presos durante meses y meses, en espera de ser deportados, acusados del único delito de buscar una vida más digna.

Y, por si fuera poco, ahora, con la dichosa crisis que ellos mismos se han montado, tienen la excusa perfecta para hacer limpieza y deshacerse del stock humano sobrante. Y no hace falta insistir en el hecho de que a mayor precariedad, mayor estulticia o lo que es lo mismo, más racismo, más xenofobia, más violencia fascista contra el diferente y mayor número de pringaos que se revuelven contra los que están peor que ellos. Los cretinos que sostienen aquello de “cuanto peor, mejor” deberían hacérselo mirar seriamente.

Y, por lo que respecta a nosotros, ya digo, nos negamos a dar más obvias explicaciones acerca del porqué un africano, un asiático, un sudamericano o un aborigen melanesio no son ni más ni menos, ni mejores ni peores que un europeo con pedigrí. Con los mismos derechos y deberes, independientemente del lugar donde hayan decidido –o podido- instalarse.
Visto lo cual, y como en el anterior número dedicado al tema, sólo nos queda despedirnos con el exabrupto del P.A.R.R.Ú.S (el único partido que es un entero):
¡ME CAGO EN TODAS LAS PATRIAS!

www.ateneoalmargen.org/



Escribir un comentario

Este sistema facilita la interactividad y suma de pensamiento colectivo. los mensajes cuyo sentido es destruir este principio, son eliminados


Código de seguridad
Refescar